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domingo, 3 de junio de 2012

El PENSAMIENTO HUMANISTA DE JUAN BOSCH


 El pensamiento humanista de Juan Bosch.
Autora: Mabel Caballero Batista

Acercarnos al ideario que conforma el pensamiento de los pueblos caribeños y latinoamericanos es tarea permanente para aquellos que ponen su empeño en encontrar en este, los argumentos y las esencias identitarias  para construir un futuro de hombres dignos, merecedores de la herencia libertaria, soberana y antimperialista adquirida tras siglos de luchas independentistas.
Este espíritu libertario, confluye con un ideal de alto contenido humanista que se expresa en la teoría y la praxis de los más altos exponentes  del pensamiento caribeño. Entre estos, descolla Juan Bosch, pensador dominicano de proyección universal, insigne político y escritor  cuya obra se ubica en lo mejor del legado antimperialista, latinoamericanista y caribeño por su  magisterio ético, vida ejemplar, condiciones humanistas y defensor de los valores universales asociados a la democracia, las libertades públicas, los derechos humanos y la justicia social.
Para comprender la esencia   y significación del pensamiento humanista de Juan  Bosch es tarea ineludible la de aproximarse al humanismo en su definición y génesis.
De manera frecuente el nacimiento del humanismo se vincula al Renacimiento y
sus intentos de ubicar al hombre en el centro de la reflexión y de restituirle su
dignidad y legítimos derechos, siguiendo de esta manera lo mejor del espíritu de la
Antigüedad Clásica.
Según García Galló el Humanismo debe ser considerado como “un conjunto de
ideas que destacan la dignidad de la persona, la preocupación por su desarrollo
armónico y la lucha por crear condiciones favorables al logro de tales fines”1
, lo que al decir de Guadarrama “acentúa mucho más el carácter activo del hombre
como sujeto transformador de sus condiciones de existencia en correspondencia
con ideales de vida dignos” 2.
En el desarrollo de las civilizaciones antiguas se manifestaron las primeras
preocupaciones de contenido humanista del hombre, “tanto en China y en la India,
donde la ética alcanzó niveles impresionantes desde la antigüedad, como en las
culturas amerindias, y de otras latitudes, hay evidencias del privilegiado lugar que
se le otorgó siempre al hombre, a pesar de que se subordinara su existencia a la
creación divina” 3.
Es sin embargo en la sociedad griega antigua donde el Humanismo alcanza una
configuración más delineada a partir del llamado período antropológico de la
filosofía griega y las visiones sofistas y socráticas.
Desplazado por Dios en la Edad Media, el hombre se ve obligado a ceder el lugar
privilegiado que le concedió la filosofía antigua, ante el predominio de la
cosmovisión teocéntrica del mundo que le confinó a la subordinación perenne a
los designios divinos.
Rescatar al hombre de ese destino fue el principal objetivo del humanismo
renacentista que mostró en la teoría y la práctica toda la capacidad del hombre
para desplegar su conocimiento y mostrar su valía.
La Modernidad por su parte  desarrolla  y supera el humanismo renacentista al
precisar el papel de la ciencia  como auxiliar del hombre en la creación de                                            
Gaspar García Galló. “El humanismo martiano”, p. 1 18.2
Pablo Guadarrama. “Humanismo, alienación y globalización”, p.4.3
Ibidem,  p.6condiciones de vida superior y en la tarea de trascender la religiosidad
avasalladora que pugnaba por sobrevivir junto al feudalismo agonizante.
El período de la Ilustración consolidaría ampliamente las expectativas del hombre
moderno y su lugar en el mundo acentuando su valor social, convirtiéndolo en ley
y plasmándolo en documentos como la  Declaración de los derechos del
hombre y el ciudadano.
Importantes fueron también para el pensamiento humanista universal, las
elaboraciones teóricas de la Filosofía Clásica Alemana que reflejaron como otras
su preocupación por  “los acechos de nuevas formas de enajenación que
generaba la naciente sociedad burguesa y que podían atentar contra el tan
anhelado y cultivado humanismo”4.
Resalta en ella la concepción hegeliana del espíritu alienado y la posibilidad del
hombre de desalienarse a través de la cultura, así como la  crítica de la
enajenación religiosa de Feuerbach. Ambas concepciones fueron decisivas para el
humanismo marxista que arrancó de estas, para superarlas de manera
revolucionaria y transformadora, develando, a partir de la crítica de la sociedad
capitalista, el complejo entramado de relaciones que se tejen en ella y lo agudo de
las contradicciones sociales que en ella se gestan.
De esta manera el marxismo realiza un importante aporte al Humanismo cuando
define que la esencia humana es el conjunto de las relaciones sociales que hacen
posible la realización del hombre.
En este breve recorrido por la historia del pensamiento humanista se confirma la
idea de que este:
“no constituye una corriente filosófica o cultural homogénea. En verdad se
caracteriza en lo fundamental por propuestas que sitúan al hombre como
valor principal en todo lo existente y, partir de esa consideración, subordina
toda actividad a propiciarle mejores condiciones de vida material y
espiritual, de manera tal que pueda desplegar sus potencialidades siempre
limitadas históricamente”5.
Partiendo de las reflexiones anteriores es importante desentrañar entonces el
pensamiento humanista que se gestó y gesta en Latinoamérica y el Caribe.
La realidad latinoamericana y caribeña, signada por el fantasma colonial y
neocolonial  y su rastro de subordinación en todos los ordenes ha determinado
que el peso del quehacer intelectual en esta parte del mundo, especialmente de la
filosofía haya recaído en los problemas del hombre latinoamericano, su identidad y
el tipo de sociedad que este demanda. 6
“La filosofía en América Latina no sólo ha desempeñado el papel de
comprensión teórica de su respectiva época, sino de instrumento de toma de
conciencia para la actuación práctica. Sólo de esa forma es posible entender
por qué la mayoría de los    pensadores latinoamericanos más prestigiosos
en lugar de construir especulativos sistemas filosóficos, han puesto su pluma
al servicio de las necesidades sociopolíticas de sus respectivos momentos
históricos, y en tal sentido han adoptado una postura más auténtica”7.
Esta proyección del pensamiento latinoamericano y caribeño de responder a las
exigencias del hombre y de su época lo hacen sin lugar a dudas, un producto                                            
Ver Pablo Guadarrama. “Humanismo en el pensamiento latinoamericano”, p.147
Ibidem, p.16.auténtico con rasgos que lo delinean y lo distancian- aún cuando bebe de sus
fuentes originales- del pensamiento social filosófico y político europeo.
En  el decursar del pensamiento filosófico, social y político de Latinoamérica y el
Caribe   se  ha producido,   al igual que en el pensamiento universal, una  aguda y
sistemática confrontación entre el  humanismo y las tendencias enajenantes,
propias de lo más conservador de las ideas desarrolladas en nuestros pueblos. No
obstante, las propuestas emancipadoras y desalienadoras, han sido signo
distintivo en el ideario de lo mejor de la intelectualidad latinoamericana y caribeña.
Al abordar las especificidades del humanismo latinoamericano,  algunos
estudiosos  plantean, que el mismo tiene sus primeros gérmenes en el
pensamiento amerindio. En el período de conquista y colonización, el pensamiento
escolástico se revistió de contenido humanista al preocuparse por el problema o la
condición humana de los aborígenes, marcando de esta manera diferencias con el
escolasticismo europeo..
El desarrollo de la ilustración latinoamericana también se acercó al problema del
hombre y de manera especial vio en la educación un camino indispensable para
mejorar su vida en la esfera económica, política, social y sobre todo en el plano de
los valores morales.
Un papel decisivo en el desarrollo del pensamiento humanista latinoamericano,
caribeño y sin duda universal lo tiene José Martí, quien tenía como centro de su
concepción humanista  el culto a la “dignidad plena del hombre”9 y que arremetía
contra los intentos de superioridad de cualquier raza o pueblo sobre el género
humano.  Comprendió también la importancia de la educación y la cultura en la
conformación de un hombre de virtud y emancipado cuando afirmó que “ser cultos
es la única forma de ser libres”10.
Según investigadores del tema, Martí era exponente de un humanismo práctico, al
analizar con objetividad la existencia en el hombre de toda  la nobleza pero
también de toda la carga de defectos que como ser humano, real y tangible tenía,
de esta manera expresó "la  vida tiene sus bestias y sus fieras,-  sus  pavos reales
y sus águilas”11
. Como todo pensador humanista consecuente expresó su
incondicional confianza y amor por el hombre, especialmente por los de su tierra y
toda la América por las que no solo se condolió sino que trabajó y entregó su vida
como manifestación de un amor no abstracto sino concretado en la lucha.
En una visión acertada del humanismo martiano se afirma, que este “supera toda
forma de visión contemplativa del hombre, porque es un humanismo  militante,
comprometido con  los pobres de la tierra"12  . Su  misión liberadora con la guerra
necesaria de independencia del  pueblo cubano puso de manifiesto que ante Martí
se está en presencia de un humanismo de nuevo tipo.
Otros pensadores y próceres latinoamericanos  y caribeños  dieron a su
pensamiento y acción una marcada proyección humanista, tal es el caso de Simón
Bolívar, José Enrique Rodó, Mariátegui, Ernesto Che Guevara y Fidel Castro,
todos ellos desde diferentes circunstancias históricas y desde la diversidad de
enfoques teóricos han contribuido desde la ideología y la cultura a los intensas
transformaciones sociales vividas por nuestros pueblos.                                             

Ibidem, p.18.
9
José Martí. “Obras Completas”, T.XI, p. 337.
10
Ibidem p.338
11
José Martí. "Cuaderno de apuntes”. # 9". OC. t. 21. p. 252.
12
Pablo Guadarrama. “Humanismo en el pensamiento latinoamericano”, p.40Es signo distintivo del humanismo latinoamericano  y caribeño concebir al hombre
como un ser sujeto al  perfeccionamiento y con una enorme capacidad de
autosuperación, la confianza en los mecanismos socializadores como la escuela,
la familia y su capacidad para educar a las nuevas generaciones en consonancia
con las exigencia de su tiempo, la importancia del trabajo en el crecimiento
humano y la crítica aguda a la corrupción, la mercantilización de las relaciones
humanas y el egoísmo resultante de este.
13
En este contexto de desarrollo del humanismo latinoamericano se ubica el
pensamiento de Juan Bosch,  pero su ideario debe ser analizado  también en su
profunda imbricación con lo mejor del humanismo dominicano entre los que se
encuentran Eugenio María de Hostos y Pedro Henríquez Ureña, figuras que, entre
otros, constituyen a nuestro juicio fuentes nutricias en el orden teórico e histórico
del pensamiento de Bosch.
El puertorriqueño Eugenio María de Hostos (Puerto Rico 1839 - Santo Domingo
1903)  desarrolló su quehacer intelectual y político en la República Dominicana
durante la década del 80 del Siglo XIX, su pensamiento positivista  cumplió, al
igual que todo el positivismo sui generis
14
latinoamericano,  “una doble hazaña
espiritual. La primera de carácter político: organizar ideológicamente las nacientes
democracias liberales sobre la base de un orden racional moderno. La segunda de
carácter educativo: proveer a los americanos de un sistema de ideas y de
costumbres que superaran las formas sociales y psicológicas del medioevo,
subsistentes aún”
15
.
En consecuencia con esta idea, Hostos, se empeñó en que el orden, la libertad y
el progreso en Latinoamérica fueran conquistados por medio de la educación y en
la práctica política por la democratización. Incansable luchador revolucionario y
antimperialista, hizo de la independencia de Cuba y Puerto Rico una de las
misiones fundamentales de su vida.
Otra de las figuras prominentes lo fue Pedro Henríquez Ureña (Santo Domingo 29
de junio 1884 - Santo Domingo-11 de mayo de 1946) que descolla como uno de
los grandes exponentes del pensamiento humanista latinoamericano del siglo XX.
Con certeza se ha planteado que el objeto central de su reflexión “fue el sentido y
la significación de la cultura latinoamericana a través de su sujeto principal  los
hombres de distinta procedencia étnica y social que conforman estos pueblos. De
ahí que sólo en la fluctuación de dos conceptos se puede encontrar  sintetizado el
meollo de  su vasta labor intelectual:  americanismo humanista o humanismo
americanista”
16
.
Caracterizado por un humanismo no contemplativo, puso todos sus votos a favor
de un hombre concreto, falible, pero dispuesto a luchar por sus conquistas y la de
los demás en el afán de conquistar toda la justicia.
En su defensa cerrada por la cultura latinoamericana arremetió contra el elitismo
cultural que considera seudocultura aquella de profundo raigambre popular y que
es muestra de la mezcla perenne de nuestros pueblos, así como también criticó
                                             
13
Ver Bases éticas del proyecto humanista y desalienador del pensamiento latinoamericano en
Pablo Guadarrama. “Humanismo en el pensamiento latinoamericano”. p.46, 47.
14
Termino empleado por Guadarrama para abordar las particularidades del positivismo
latinoamericano que siguió sus propios derroteros y evadió a europeización del pensamiento.
15
Víctor Massuh.  “Hostos y el positivismo hispanoamericano”, en Ideas en torno de
Latinoamérica, p.1202.
16
Pablo Guadarrama. “Positivismo y antipositivismo en América Latina” ,p.228duramente el folklorismo cultural latinoamericano que brindaba una imagen
distorsionada de la identidad latinoamericana.
La confluencia de su visión de la cultura y su ideal de justicia se aprecian cuando
siguiendo a Martí muestra su confianza en la autenticidad de nuestros pueblos y
en su capacidad para no convertirse en  una prolongación europea o
norteamericana, afirmando que “nuestra América se justificará  ante la humanidad
del futuro cuando, constituida en magna patria, fuerte y próspera por los dones de
la naturaleza  y por el trabajo  de sus hijos, de el ejemplo  de la sociedad donde se
cumple la emancipación del brazo y de la inteligencia”
17
.
Ureña añadió además a su inmensa obra intelectual la critica abierta al capitalismo
por el nocivo efecto de sus desigualdades sociales y de manera particular resalta
también  su antimperialismo cuando denuncia a las continuas intervenciones
militares yanquis en Latinoamérica y su consecuente expansión por nuestras
tierras.
Todas las ideas, tanto de Hostos como de Ureña fueron decisivas en la
conformación del pensamiento humanista de Juan Bosch.
La República Dominicana, escenario principal de toda la acción política y literaria
desarrollada por  Bosch, resultó ser una tierra codiciada por los grandes imperios;
España, Francia, y finalmente de los Estados Unidos, por supuesto la presencia
de más de un gobierno tiránico fue la principal causa del atraso que presentaba en
todos los ámbitos. Gobiernos como el de Rafael L. Trujillo fue uno de los que
marcó, por 30 años de mandato el destino de este país caribeño, sometiéndolo
bajo una de las más sangrientas dictaduras de la historia de Latinoamérica.
Ante tales adversidades desatadas en este país que perdía día a día sus valores y
hasta su propia historia, salen a relucir las ideas de Juan Bosch, quien con su obra
teórica y practica se empeñó en hacer de la República Dominicana una nación de
democracia y de libertad plena de los hombres a partir de un ideal que pretendía
recuperar esos principios perdidos por el pueblo dominicano a raíz de  las
intervenciones a las que fue sometida en muchas ocasiones y que se aferraba a lo
más progresista del pensamiento dominicano.
En la conformación del pensamiento humanista en Bosch se deja sentir la fuerte
presencia de Hostos, cuyo  pensamiento  deja traslucir la presencia de un
humanismo lleno de optimismo y confianza en el hombre y sus potencialidades
como ser creativo y como únicos transformadores de su entorno, alejándolo del
dogmatismo escolástico, junto a ello va también su fe en la cultura, el progreso y
la ciencia, como vías importantes para para el desarrollo de una sociedad basada
en el liberalismo y la .democracia   burguesa, contribuyendo  a fortalecer la
conciencia independentistas y de autodeterminación de estos pueblos.
El encuentro con la obra de Hostos se produjo en el primer exilio de Bosch en
1938, cuando se enfrenta a la disyuntiva de dedicarse a la literatura o a la política.
Hostos, le brindaría las claves para ocuparse de la política sin abandonar la
literatura, logrando por esta vía fusionar su oficio de escritor con la actividad
política hasta llegar a convertirse en uno de los dirigentes más importantes de la
resistencia antitrujillista en el exilio. Sobre ese encuentro el mismo Bosch diría que
hasta que encontró a Hostos a través de su obra, sus cartas y en la posibilidad de
adentrarse en los orígenes de sus sentimientos:
“(…) había vivido con una carga agobiante de deseos de ser útil a mi pueblo
y a cualquier pueblo, sobre todo si era latinoamericano; pero, para ser útil a
                                             
17
Pedro Henríquez Ureña. “Patria de la justicia”, citado por Pablo Guadarrama en Positivismo y
antipositivismo en América Latina, p.241.un pueblo, hay que tener condiciones especiales. ¿Y cómo podía saber yo
cuáles condiciones eran esas, y cómo se las formaba uno mismo si no las
había traído al mundo, y cómo las usaba si las había traído? La respuesta a
todas esas preguntas, que a menudo me ahogaban en un mar de angustias,
me la dio Eugenio María de Hostos, 35 años después de haber muerto”
18
.
La filosofía positivista y el humanismo en Hostos, estuvieron condicionados por el
incansable estudio que este realizó de todos los moralistas, tratadistas políticos y
filósofos de su época, y tuvo  expresión en sus ideas sobre el imprescindible papel
de la educación, la moral y la cultura en la formación de los individuos así como el
papel de la nacionalidad y la identidad cultural de los pueblos latinoamericanos y
caribeños.
Considerado por Bosch un hombre de razón, los ideales del  intelectual
dominicano se encuentran identificados en el pensamiento de Hostos por la lógica
y el carácter metódico que evidencia en su obra y que conduce a Bosch a adoptar
un idealismo moral que se traducirá en la lucha por liberar a su país de la
dictadura que lo oprimía
En el ideal de Hostos  se percibe el proyecto de una sociedad mejor, en la que la
fidelidad y el bienestar no fueran metas imposibles, sino una realidad permanente,
marcada por la alegría, salud, la abundancia, con leyes económicas  de progreso,
de atisbos geniales en instrucción, descubrimientos en higiene, en ingeniería y en
industrias.
También resalta en el pensamiento hostosiano, la propuesta  de la unión  de todas
las islas caribeñas, idea que posteriormente seria heredada por Bosch, que
entiende a América Latina como una mezcla sajona, ibérica, negra e indígena
todas en una sola, sin carencia de hombres de verdad, que trabajen  por la patria,
que vivan enamorados de su ideal en una marcada confluencia además con el
ideal de Ureña y su defensa de una cultura auténticamente latinoamericana.
La obra de Bosch definitivamente emana de las tesis revolucionarias de Eugenio
Maria de Hostos, un radical antianexonistas, así considerado por el propio Bosch,
precisamente por las convicciones del mundo que este desarrolla en su incesante
obra.
Hostos propone fijar la atención al problema de la nacionalidad, tema que Bosch
convoca en su legado, como la importancia que significa para cada pueblo el
conocimiento de su propia historia; sus raíces; principios morales; éticos y del
amor a su tierra. Todos estos factores para Bosch, deben manchar
indisolublemente unidos en la conciencia de cada hombre. En la obra
revolucionaria de Hostos, Bosch descubre el sentimiento latinoamericanista,
comienza gracias a su luz a percibir no solo los problemas nacionales sino
también los de todos los pueblos del Caribe.
Hostos proclama la necesidad de reventar una guerra de razas pues en las
ciudades de las Antillas,  de México, de la Unión Americana, centenares de
cubanos, de puertorriqueños y de dominicanos arrastraban las desventuras de su
esclavitud.
                                             
18
En Melanio A. Paredes. “Juan Bosch forjador de magisterios únicos, fecundos y
esperanzadores”, Discurso de la Secretaría de Estado de la Educación en la declaración del
año 2009 como año de Centenario de  Juan Bosch, p.8.Bosch comprende  cuando lee a Hostos, que la capacidad para la lucha, la
voluntad de libertad,  no nace,  se hace con tesón, luchando consigo mismo para
posibilitar el desarrollo del ser humano pleno, del ser humano de carácter; esta es
la condición esencial para hacer útil a un pueblo.
Los ideales son los motivos de la conciencia moral y para Bosch es el punto
culminante del desarrollo del ser humano pleno. Pero esa plenitud requiere de una
forma de sociedad que la posibilite: la sociedad democrática plena, es decir, no
solo política sino social, económica y cultural.
Desde 1884  Hostos se esta proponiendo, a través de su magisterio  difundir un
ideario de civilización, de moralidad, de confraternidad de noble patriotismo,  que
se propone  crear un nuevo espíritu, un ignorado sentimiento  del deber  de ser
hombres enteros  y que gana para siempre las  conciencias  de sus alumnos, lo
que reafirma cuando expresa   (…)  Cultivar la razón para aplicarla al mal es el
crimen  más odioso que comete el hombre”.  (…) “Elevarse en la escala de los
seres para no tener conciencia de su altura, es demostrar lo inmerecido de la
elevación… el hombre no ha sido concebido para ser instrumento del mal, sino
para ser obrero concienzudo del bien”
19
       
Siguiendo este espíritu, Bosch se acerca con sus obras a la realidad común de
todos los pueblos latinoamericanos, cruzando fronteras y razas, aboliendo las
contingencias naturales. Su literatura en consonancia con su herencia hostosiana
profundiza en los acentos nacionales, sin caer en el folclorismo que también había
criticado Ureña y que lastra la visión de los pueblos de esta parte del mundo  e
insiste en un verbo para el conocimiento, la verdad y para remover las
conciencias.
El patriotismo en estrecha relación con la justicia es otro punto vital del legado
hostosiano al pensamiento de Bosch. El patriotismo de Hostos coincide con el
enfoque martiano de “patria es humanidad” y no se reduce a la defensa de la tierra
que lo vio nacer sino que como él mismo se describe es un patriota americano que
hizo de su lucha por la independencia y la justicia en Cuba y Puerto Rico una de
las razones esenciales de su vida lo que evidencia cuando afirma “Si yo hubiera
nacido cubano, estaría cumpliendo con mi deber o habría acabado de cumplir con
mi deber en Cuba. Si no lo hiciera por patriotismo, lo haría por dignidad; si no lo
hubiera hecho por amor sacrosanto a la justicia, lo habría hecho por odio sagrado
a la injusticia (…)”.
20
Al igual que Hostos, Bosch extiende su lucha por la transformación de su país a la
defensa de una Latinoamérica y un Caribe independiente y libre de la
subordinación imperial, confirmando su estirpe patriótica y universal
Otra de las facetas indispensables en concepción humanista de Bosch y que
expresa la herencia humanista de nuestras tierras, lo es sin lugar a dudas su
creación literaria. Considerado uno de los mejores escritores dominicanos del siglo
XX en el género del cuento, su obra literaria según los estudiosos refleja la
dominicanidad y su esencia social, política e histórica en toda su dimensión y
complejidad.
La obra literaria de Bosch, sus novelas y de  manera especial su cuentística
adquieren un profundo humanismo que entronca con lo mejor tradición de este
pensamiento en Latinoamérica cuando, hace visible y reivindica de manera
explicita al hombre de la tierra, al campesino sufrido y explotado, pero también
                                             
19
Bosch, Juan. “Hostos El sembrador”, p.p 223-224.
20
María de Hostos, Eugenio: “América; la lucha por la libertad”, Siglo Veintiuno América Nuestra,
México, 1980, p. 185.dotado de un inmenso valor, de orgullo por su tierra y con un inmenso espíritu de
sacrificio y laboriosidad y de toda la fe y la esperanza en una vida mejor. Males,
vicios y virtudes del hombre de campo  emanan sin menosprecio en  su obra
literaria.
Sobre estos hombres de su patria el mismo Bosch expresaría:
“crecí con un sentimiento de amor y respeto por ellos, teniendo como ocho
años me daba cuenta de como vivían: Vivian en pisos de tierra, descalzos:
tenían una muda de ropa nada más para todo el año, y una remúa como
decían ellos, para los días de guardar, los domingos (…).  Yo los veía
levantarse, salir a trabajar, volver a las cuatro de la tarde sin haber comido
nada, tal vez con una taza de café, y volver con su machetico al hombro,
descalzos, a encontrar a sus niños enfermos y a su mujer mal vestida, sucia.
Todo eso influyó literariamente en mí y también en otros aspectos que no eran
literarios.”
21
La inmensa obra literaria de Bosch es síntesis de los mejores valores del ser
dominicano, pero  sin lugar a dudas es expresión y tribuna de su lucha por
reivindicar para su pueblo y todos nuestros pueblos los valores universales de
justicia, libertad, dignidad e igualdad,  lo  que evidencia también su marcada
proyección universal.
Pero al igual que otros humanistas de nuestras tierras y siendo consecuente con
el legado de Hostos, Ureña y Martí, el humanismo de Bosch no descansa en una
actitud meramente contemplativa; es observador, crítico de su época pero sobre
todo un luchador incansable - como se ha dicho- por la transformación de su país,
objetivo por el cual desplegó una intensa actividad política por la justicia social, la
soberanía, la autodeterminación de los pueblos, como vigencia plena de los
derechos y libertades de los hombres y de las naciones.
En medio de una situación desesperanzadora signada por años de tiranías y crisis
económica, Bosch regresó a su país  luego de veintitrés años de exilio. La forma
directa y sencilla de dirigirse a la población, tanto rural como urbana, le permitió
desarrollar una profunda influencia y simpatía popular, que lo perfilaron como
incuestionable ganador de las elecciones de diciembre de 1962. Su apego estricto
a la moral, a la verdad, al llamado de la conciencia, al rescate de la identidad, a la
soberanía y a los ideales más elevados, que le legó su encuentro con Hostos,
abría un camino de luz para su pueblo y resultó electo presidente de  la República
Dominicana.
Con su programa político inició una gestión gobernativa patriótica y con el apoyo
del PRD llevó a cabo un programa de reformas de incuestionable honestidad
administrativa y de profunda transformaciones que marcaron el carácter
democrático, reformista y el matiz populista de esta gestión.
Su gobierno se basó en el pleno respeto hacia los tres poderes del Estado: el
legislativo, el ejecutivo y el judicial y  promovió el respeto a los derechos tanto
civiles como políticos de todos los ciudadanos, el respeto a la utilización honrada
de los fondos públicos, y el establecimiento de un régimen que brindara
oportunidades para todos por igual.
El plan estratégico del gobierno de Bosch consistió en transformar la sociedad rural y los métodos productivos atrasados de los años 60 por una sociedad moderna
con capacidad de producir riquezas y medios de vida,  para ello dispuso medidas,
un plan nacional de electrificación, la instalación de escuelas para la formación
                                             
21
Melanio A. Paredes “Juan Bosch, forjador de magisterios múltiples, fecundos y
esperanzadores”, p.9.técnico-vocacional en áreas como mecánica automotriz, electricidad, plomería,
entre otras,  que estarían dirigidas a satisfacer a una población sumida en la miseria y en la ignorancia durante siglos.
Para la realización de su proyecto de gobernación, Bosch se acoge a las ideas
aprendidas de Hostos y confía en que la transformación radical  de una sociedad
solo es posible si  los hombres son capaces de transformarse a sí mismos,
consideraba Bosch estas características indisolubles en un verdadero  “militante”
que mediante un proceso de  autocrítica y férrea voluntad de cambio, fueran
capaces de innovar su contexto.
He aquí donde deja distinguir su confianza en el hombre, transformador, capaz de
aportar positivamente a su sociedad, siempre a favor de la mayoría. Para Bosch el
ser humano es capaz de percibir, sentir, pensar, conocer una vida y asumir, frente
a la misma, una actitud voluntaria. El ser humano asume su vida en relación con
los demás,  según Bosch, como un acto de sentimiento, de conciencia, de acción
y afirma que como la moral es la relación de conciencia, es decir de deber en que
estamos con la realidad, prestos a su conservación, sostenimiento y
perfeccionamiento, la moral depende del desarrollo  de la conciencia en cuanto
órgano de moral.
El ejercicio de gobierno de Juan Bosch fue, en síntesis, expresión  coherente de
las aspiraciones martianas sobre el gobernante en América y que se reflejan
cuando el héroe nacional cubano afirmara:
“el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el
alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país,
y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones
nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se
conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso
para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus
vidas.”
22
El 25 de septiembre de 1963 su representación mental se desmoronó cuando se
lleva a cabo el golpe de estado, por un  sector de las fuerzas armadas
dominicanas, la oligarquía y la colaboración del Pentágono. Las transformaciones
que propugnaba en su gobierno  significaron una amenaza para el poder político
militar estadounidense que ya veía venir en estos métodos una nueva experiencia
revolucionaria en el Caribe ante el ejemplo arrollador del triunfo revolucionario en
Cuba.
El ejemplo de administración pulcra planificada, los principios soberanos, la mejor
constitución que el dominicano país ha tenido y el proceso democrático, quedaron
truncos ese día.  A pesar del corto tiempo de  Juan Bosch como gobernante,
impulsó muchas iniciativas democráticas y promulgó, lo que a juicio de muchos
expertos, se considera además de  resultar ser muy avanzada para su tiempo,
como una de las modificaciones Constitucionales más liberales que ha tenido la
República Dominicana.
Aunque decepcionado por la perdida de un combate en la lucha por sus ideales
Bosch no deja de confiar en el papel de la educación la conciencia y la moral para
transformar una nación. Su actitud consecuente con los principios en que se había
formado, su firmeza y voluntad, su confianza en los sectores más desposeídos de
su país, se hicieron sentir en su Carta al pueblo dominicano después del Golpe de
Estado de 1963 cuando expresó:
                                             
22
José Martí: “Nuestra América”, Obras Completas, Volumen VI, p. 17.“Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle se logrará de nosotros que
cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto y nos opondremos
siempre a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura.
Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo
dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas
pero también con justicia social.
(…)Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos
caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática.
La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla. Mientras
tanto, aquí estamos, dispuestos a seguir la voluntad del pueblo”
23
.
Este mensaje de Bosch, confirma la estirpe de la mejor tradición de lucha del
hombre de nuestras tierras y la idea de  de que “todo hombre de justicia y honor
pelea por su entereza de hombre; y el que ve la libertad ofendida y no pelea por
ella, o ayuda a los que la ofenden, no es hombre entero.”
24
Todo lo anterior también reafirma el hecho de que el humanismo sostenido en el
ideal latinoamericano y caribeño se proyectó mayormente por alejarse del amor
abstracto al hombre, sosteniendo que toda propuesta  emancipadora tiene que
estar cimentada en la lucha permanente por conquistar y concretar en la sociedad,
los derechos naturales de justicia, libertad e igualdad social a cualquier precio y
que ello exigía de una voluntad a toda prueba y de la toma de conciencia de lo
indispensable que fue es y será hasta nuestros días no ser un simple observador
de lo que acontece sino un hombre transformador de realidades.
Como consecuencia del golpe de estado, comienza en la vida de Bosch un
período de exilio en el que viaja por varios países de América y Europa,  que se
sitúa entre los años 1966 al 1970 del siglo XX. En estas circunstancias Bosch
madura su visión política y su pensamiento humanista, observa la experiencia de
los antiguos países socialistas, realiza lecturas de los clásicos del marxismo, todo
lo  que lo  dota de una amplia visión para replantearse objetivos y continuar su
lucha.
Con ojo crítico Bosch analiza un tema trascendental como el de la conducción de
las masas y el papel de los líderes en el contexto histórico concreto de la realidad
dominicana. De tal manera  considera que el Partido Revolucionario Dominicano
(PRD), creado por él en 1939, junto a otros exiliados políticos, ya había cumplido
su misión  histórica y no estaba en condiciones de responder a las verdaderas
necesidades de su pueblo, es decir, que la razón histórica que dio origen a ese
partido, que era lograr la transición de un modelo autoritario hacia un sistema
democrático, no la había cumplido y no estaría en condiciones de cumplirla fuera
de ese contexto.
En el análisis publicado en su artículo  “La función del líder” escrito en 1972,
aborda la función del líder dentro del PRD y sus limitaciones.
Para Bosch las condiciones especiales y particulares de República Dominicana
plantean al líder condiciones también especiales, que no se encontraban en
vínculo con la actividad política de otros países, sino que deben ser resueltos
desde su interior  y no desde afuera o de un modo abstracto sino de forma directa
objetiva.
De esta forma esboza su visión de lo que el considera es un líder y afirma:
“El líder, pues, es aquel que expresa lo que el pueblo piensa y siente (…) no hay
ni puede haber líder si no hay una parte del pueblo que comparta lo que él piensa
                                             
23
Juan Bosch. “Carta al pueblo dominicano después del Golpe de Estado de 1963”.
24
Raúl Roa García: “Escaramuza en las vísperas y otros engendros”, p. 342.y siente, y en consecuencia, los partidarios y él o los líderes son igualmente
importantes en la formación de un partido; unos no tendrían existencia social sin
los otros”.
25
Ante esta realidad criticada por él, comienza a ver la  necesidad de organizar un
nuevo partido. Funda así el Partido de Liberación Dominicana (PLD), el 15 de
Diciembre de 1973. Surge como una organización política integrada por hombres
y mujeres de vocación patriótica, que lucha por la libertad, el progreso y  el
bienestar de los dominicanos y los demás pueblos del mundo, privilegiando su
acción política a favor de los grupos más desposeídos y vulnerables de la
sociedad.
A partir de este momento comienza el cuestionamiento de la democracia
representativa y para ello se propuso entender para sí y explicar a la militancia de
su nuevo partido, como funcionaba el capitalismo.  Como parte de su nuevo
proyecto, comienza el estudio y análisis del desarrollo histórico de la sociedad
dominicana, empleando el instrumento conceptual de la lucha de clases y
emprende dentro de este empeño un minucioso análisis del papel del imperialismo
y sus diferentes manifestaciones, en la mayoría de de sus creaciones literarias.
En una de sus obras dedicadas al análisis del capitalismo, arremete contra los
valores antihumanos y contrarios a toda ética que sustentaban a este sistema y en
consecuencia expresa: “El mayor derecho que se permite dar ese sistema es el de
que “(…) todo el mundo tiene derecho a obtener y acumular beneficios
económicos y sociales en cualquier actividad a que se dedique sin estar obligado
a respetar principios morales”
26
.
De la misma manera Bosch critica las falacias de la democracia en nuestra región,
su nula efectividad y su aparente defensa de los más desposeídos y aboga por
que una lucha por la democracia no puede restringirse ni conformarse con la lucha
por las libertades públicas, por la democracia política sino que debe defender una
democracia que abogue también por  la igualdad social y la justicia económica
[…]”
27
.
Continuando su crítica a la democracia representativa Bosch es conclusivo
cuando deja claro que no hay democracia y justicia posible si esta no está al
servicio de todos y es firme y coherente cuando plantea que: “No somos nosotros
los que hemos fracasado; ha sido el sistema social, económico y político en que
hemos  vivido (…) debemos dedicarnos a crear para nosotros (…) una sociedad
más libre, más rica y más justa en la que con el esfuerzo de todos aseguremos la
libertad, la riqueza y la justicia para todos no para una minoría […]”.
28
Siendo consecuente con el humanismo práctico que se gestó en el pensamiento
latinoamericano y caribeño y con lo más progresista y revolucionario de estos
pensadores, sigue el ideal antimperialista de Hostos, Ureña y Martí  cuando en
profundo e incisivo análisis disecciona al imperialismo norteño en su  obra  “El
Pentagonismo sustituto del Imperialismo”.
Elaborada en 1967, en ella, Bosch radicaliza su modo de observación al fenómeno
del capitalismo para con la humanidad, además de su punto de vista en torno a la
guerra, la política  y sobre todo el problema económico del imperialismo pero
                                             
25
Juan Bosch. “La Función del Líder”, <http: //juanbosch.org/libro.php.id=1616.>
26
Juan Bosch: “Capitalismo, democracia y liberación nacional”, 1987,  p.38.
27 Ver  artículo. Juan Bosch: “La debilidad de la fuerza”,  Vanguardia del Pueblo,  República
Dominicana, 26 de abril 1995. p.4.
28
“El próximo paso: Dictadura con respaldo popular”, Impresora arte y cine, Santo Domingo,
República Dominicana, 1970, p.p. 19-20.además,  contextualiza  –a partir de este estudio- al imperialismo en el momento
que le correspondió vivir y lo aborda desde una nueva perspectiva histórica social
y económica.
Según Bosch, el imperialismo continuó engendrando en su seno, nuevos  métodos
y estrategias cada vez más sutiles que ya no dirige solo a las colonias sino que lo
hace contra su propio pueblo. El pentagonismo – señala –, no explota colonias:
explota a su propio pueblo.
29
Esta “metropocolonia” como denomina al pueblo norteamericano, y  su gobierno,
ha sido convertida en colonias del pentagonismo y en este sentido declara,  (…)
son los que pagan a través de sus impuestos los aviones bombarderos que
enriquecen a sus fabricantes, entre otros instrumentos  bélicos producidos por los
propios obreros norteamericanos casi de forma inconsciente.
30
Según Bosch; el pentagonismo sí tiene un plan, – a pesar de su libre albedrío, –
se ha propuesto: mantenerse constantemente en guerra en algún lugar del mundo
a fin de sostener el actual poderío militar y ampliarlo en la medida que sea posible;
en suma, asegurarse el mercado militar a través de la guerra permanente.
31
Analizando en términos de negocios, el modo de actuación de estos grupos
conductores de la política estadounidense, señala Bosch;  el pentagonismo es la
más fabulosa inversión hecha por el hombre y tenía necesariamente que
producirse en el país capitalista por excelencia, en el del capitalismo
sobredesarrollado, puesto que era allí donde la capacidad para acumular
beneficios se había colocado en lo más alto de la escala de los valores sociales
32
.
Por lo que cabe recordar, una de las acotaciones  abordadas por Herbert
Marcuse, cuando deja ver en esencia que, el pueblo norteamericano ya se ha
fusionado de tal forma a su modo de producción o a esa  sociedad de consumo,
como la llama Marcuse, que marcha de forma inconsciente e inerte a la par de
este sistema.
Bosch recurre en su estudio del pentagonismo, inevitablemente, al perceptivo
asunto de la democracia norteamericana, poniendo al desnudo su contradictoria
esencia y manifiesta:  (…)  el pentagonismo es simplemente el sustituto del
imperialismo, y así como el imperialismo no cambio las apariencias  de la
democracia inglesa ni transformó su organización política, así el pentagonismo no
ha cambiado – ni pretende cambiar, al menos por ahora – las apariencias  de la
democracia norteamericana.
33
El eje central de esta doctrina que Bosch señala es simplemente que; toda
pretensión de cambio revolucionario en cualquier país del mundo, va en contra de
los ideales del pentagonismo. Que además trata de ampararse tras la cortina que
envuelve la “afamada” seguridad nacional de su pueblo, para poder intervenir en
cualquier territorio, que tenga la más mínima riqueza en recursos naturales o una
posición geográfica favorables para su comercio, o simplemente, no circule a favor
de los intereses de la política norteamericana.
A fines de los años sesenta en España, Bosch escribe De Cristóbal Colón a Fidel
Castro. El Caribe frontera Imperial, otra de las obras, que resultó trascendental
dentro de su acción revolucionaria y que marca el carácter antimperialista,
integrador y latinoamericanista de su vocación revolucionaria y humanista. En su
                                             
29
Juan Bosch, “El pentagonismo sustituto del imperialismo”. P. 21
30
Ibídem, p. 23
31
Idem
32
Ibídem, p. 25
33
Ibidem. p. 83.análisis, Bosch parte de la resistencia aborigen a la conquista española y continúa
después con la descripción de las sublevaciones de los esclavos africanos, las
guerras coloniales entre las grandes potencias y la ocupación por ellas de
territorios en el Caribe, los efectos de la independencia en las Trece Colonias
Inglesas de Norteamérica y la Revolución francesa, el gran levantamiento esclavo
en Haití , la “guerra social venezolana”, y la emancipación de los colonias
españolas y las guerras de liberación nacional de Cuba (1868-1898), para cerrar
con las intervenciones militares de Estados Unidos en el Caribe.
En  De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe frontera Imperial, confirma las
razones históricas del peligro que representa esa fase superior del imperialismo,
que él llamó pentagonismo y que fue advertida por los precursores del
pensamiento latinoamericano como Martí y Bolívar.
La historia del Caribe, la clasifica, como la historia de una lucha incesante de los
imperios, unos contra otros, para arrebatarse entre ellos las tierras que habían
logrado conquistar, o sea, la obra en general constituye la historia de los pueblos
del Caribe para redimirse de sus amos imperiales y lograr convertirse en naciones
independientes.
Para Bosch, como para muchos otros, el triunfo de la Revolución Cubana en 1959
encabezada por Fidel Castro Ruz y de manera especial la victoria de Playa Girón
significaron el punto clave para revertir la opinión del mundo, acerca del carácter
invulnerable que se suponía entonces sustentaba al ejército norteamericano.
La hazaña que se había llevado acabo al inicio de los años `60 marcaría una
nueva etapa en la historia – manifestó, que ese día significaba el punto inicial para
la nueva historia de América Latina y del mundo, pues había sido derrotado el
imperio, que arrebató a los imperios europeos sus colonias americanas del siglo
XIX un 19 de abril de 1961 por un pequeño país defensor de sus derechos.
34
Los pueblos del Caribe encontraron por primera vez el rumbo que los conduciría a
la recuperación de sus ideales y de sus principios éticos y morales. Para Bosch
este hecho resulto ser una ley inscrita en lo más profundo de los raíces de la
historia caribeña y consideró además que:  (…) para librarse de la  opresión
norteamericana, el camino de la revolución cubana era el del socialismo o escogía
la destrucción de su obra y con ello el deshonor. Violencia tras violencia, Cuba
había sido elevada a ese punto, y, con Cuba, iría más temprano o más tarde el
Caribe
35
.
Así, manifestó Juan Bosch en 1969 siete años después de aquel relevante
acontecimiento, su correspondencia con la causa cubana y su proyecto social,
como la vía al bienestar de los hombres, que tanto empeño puso para lograr en su
patria.
Como podemos apreciar el breve acercamiento a la vida y obra de Juan Bosch
confirma la tesis de que “el “humanismo ha sido, es y será consustancial” (…) al
pensamiento político social y filosófico “de estas tierras”
36
.
En el pensamiento de Juan Bosch existe una conexión histórica, política y social
con la  herencia humanista    de Latinoamérica y el Caribe y de manera especial
dentro de ella el ideario de civilización, de moralidad, de patriotismo  e
                                             
34
J. Bosch, (1969). “De Cristóbal Colon a Fidel castro. El Caribe frontera imperial”.P. 573
35
Idem.
36
Pablo Guadarrama. Humanismo en el pensamiento latinoamericano. p.40independentismo, de cultura auténticamente latinoamericana, de antimperialismo,
de justicia y libertad de Hostos, Martí y Ureña.
El espíritu desalienador de Bosch es consecuente con el “que educó a los
próceres de la independencia y les inspiró a retar no  sólo los  poderes   políticos
dominantes sino también  todas  aquellas fuerzas  hostiles al mejor desempeño de
la actividad humana”
37
.
Este legado le permitió desarrollar un humanismo no abstracto sino práctico,
revolucionario y liberador que le posibilita a su vez indagar en el ser dominicano,
su identidad y desplegar a partir de su quehacer político un proyecto emancipador
donde sobresale su confianza en el hombre transformador, capaz de aportar
positivamente a su sociedad, siempre a favor de la mayoría y asumirlo como un
acto de conciencia
Toda la acción y el pensamiento de Juan Bosch estuvieron coherentemente
ligadas al servicio de su tierra, del Caribe todo, de Latinoamérica, lo que lo hace
indiscutiblemente un hombre dominicano, caribeño, latinoamericano,  pero
también y de manera definitiva un hombre universal.

                                             
37
Ibidem, p.54.
                                                                                                                                                                      BIBLIOGRAFÍA
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https://www.see.gov.do/sitesee/documentos/Discurso_Secretario.pdf

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