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viernes, 22 de abril de 2016

Si queremos proteger el planeta, protejamos primero nuestros montes


El 22 de abril, día de la Tierra, un día establecido para recordarnos a todos en nuestro día a día, que nuestra supervivencia se debe al planeta Tierra, donde todos habitamos. Cada día somos más conscientes de nuestro papel en asegurar su cuidado pero ¿somos conscientes realmente de lo que nos aporta y de que la tierra en su origen era bosque y agua? En estos ecosistemas se centrarán nuestros esfuerzos para cuidar de nuestro planeta.

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Los bosques cubren un 30% de la superficie de la tierra y juegan un papel importantísimo; albergan el 70% de la biodiversidad del planeta, mitigan el cambio climático, regulan el ciclo hidrológico, etc. Sin embargo a día de hoy no somos del todo conscientes de su importancia y que debido a nuestra influencia directa o indirecta a lo largo de la historia, es necesario gestionarlos para asegurar su supervivencia en el tiempo.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), desde 1990 se han perdido 129 millones de hectáreas, una superficie equivalente a Sudáfrica. Sin embargo, en los últimos años, gracias a políticas de Gestión Forestal, legislación y mediciones y monitoreos de recursos forestales, esta deforestación se está frenando.

Los bosques además son una herramienta imprescindible para frenar el cambio climático. La deforestación y degradación forestal generan más emisiones de Gases Efecto Invernadero que el sector transporte a nivel mundial. Los árboles según crecen actúan como sumideros de carbono, con lo que una correcta gestión de los bosques no sólo reduciría las emisiones de Gases Efecto Invernadero sino también, actuarían como herramienta de mitigación y reducción de emisiones. De hecho, la FAO estima que debido a la desaceleración de la deforestación de los últimos años, las emisiones totales de carbono de los bosques disminuyeron en más del 25 por ciento entre 2001 y 2015.

Los bosques son fundamentales en la lucha contra el cambio climático en su papel como ecosistemas que acogen un alto porcentaje de biodiversidad, en servicios intangibles como la calidad del agua y actuando como freno a catástrofes como la erosión y los corrimientos de tierras. También tienen una gran importancia a nivel económico, ya que según la FAO, proporcionan empleo a más de 500 millones de personas y contribuyen a la economía global con más de 600.000 millones de dólares, convirtiéndose en una herramienta fundamental en todos los aspectos.

Y ¿cómo mantenemos los montes? Con una correcta Gestión Forestal que garantice la permanencia de la superficie del bosque a lo largo de los años, que incluya limpiezas para reducir incendios y plagas y que mantenga sus beneficios y funcionamiento como ecosistema.

Pero no olvidemos que una correcta Gestión Forestal, tiene en cuenta aspectos sociales, ambientales y económicos. Para que los propietarios forestales, ya sean públicos o privados, puedan gestionar de forma adecuada, necesitan realizar una inversión económica. Para esto los montes tienen que ser rentables.

Un ejemplo para dar rentabilidad a los montes es mediante los aprovechamientos forestales como la corta de madera. Estos aprovechamientos son necesarios para una correcta gestión forestal y asegurar la sostenibilidad de los bosques.

Además, la madera es un material inigualable por sus propiedades mecánicas, es un material ecológico y natural, tiene almacenado carbono y su uso en construcción ofrece unas propiedades de eficiencia energética, huella ecológica y resistencia al fuego que otros materiales no alcanzan.

Si tenemos miedo de que esa madera provenga de deforestación, hemos de tener en cuenta que la deforestación a día de hoy se produce por la sustitución de uso del suelo para agricultura, pero podemos estar más seguros eligiendo madera certificada con sellos de Gestión Forestal Sostenible.

Por tanto, recordemos cada vez que estemos consumiendo un producto de madera que estamosayudando a mantener los bosques y reducir los riesgos de incendios y plagas y al ser un material reciclable, natural y renovable, estamos ayudando al medio ambiente.
Isabel Mª Llorente (*), ingeniera forestal y socia de Maderea.
Ecoportal.net
EFE Verde

viernes, 20 de septiembre de 2013

De rabiosos comunistas a exagerados ecologistas

Sector de la juventud aporta la masa para protestas pacíficas

Escrito por: FABIO R. HERRERA-MINIÑO

Las generaciones jóvenes, que nacieron en los países de la Tierra después de concluida la II Guerra Mundial, se toparon de frente al calor de la denominada guerra fría, que enfrentaba, abierta o solapadamente, las potencias  mundiales  del capitalismo dominante y el comunismo ascendente.
Las generaciones jóvenes, que por naturaleza son contestarías en contra del orden establecido,  encontraron,  en la doctrina comunista, el eslabón que necesitaban para llevar la igualdad de la raza humana, sin privilegios  ni injusticias, y que el amor fraterno fuera el común denominador de la civilización. Se cumplía la sentencia de  que el joven, que era comunista a los 20 años, era el burgués de los  40 años. Esa transformación  era la que sin dudas presagiaba que una nueva  clase dirigente aparecería en el mundo para hacerlo más pacífico  y humano.
El auge del comunismo en el período de 1950 hasta 1989 presagiaba que la ideología, directrices y postulados se impondría  en el mundo, entonces se  inauguraría una era de Acuario, dominada por el amor pero aplastando  las inquietudes  de las generaciones jóvenes que se dieron cuenta de los fallos. El estallido no se hizo esperar para provocar un derrumbe insólito en las naciones, que sometidas al férreo yugo comunista, se sublevaron para alcanzar la libertad.
Las generaciones de jóvenes comunistas fueron ardientes defensores  de aplastar a los que pensaban distinto a sus propósitos, y al verse marginados en un mundo de competencias y capacidades,  encontraron  un nicho increíble  provocado  por la explotación  de los recursos que llevaban lentamente al mundo hacia su auto destrucción con el daño al medio ambiente, que de manera precipitada   avanzaba hacia un daño ecológico de envergadura con el envenenamiento de la atmósfera  y elvertido de sustancias tóxicas por todos los rincones de la Tierra.
 El nicho de la ecología fue asaltado atinadamente  por los antiguos comunistas, que encontraron la bandera que no hallaron con su doctrina, ya que ahora el sentimiento natural era proteger los recursos naturales para evitar su despiadada explotación. Y como es natural,  las generaciones jóvenes, idealistas por naturaleza,   han sido hábilmente utilizadas por esos viejos dirigentes de izquierda, que renacidos  atacan al capitalismo con su rígida mentalidad de antaño y aplastan el libre pensamiento, aprovechándose de la candidez de las generaciones jóvenes.
Entonces, los ecologistas  de izquierda,  en sesudos documentos   y argumentaciones  con amenazas incluidas,  pretenden imponer  su sello de evitar la explotación de los recursos naturales. Ellos amenazan con todos los castigos infernales en caso que se aproveche  algún recurso que lo consideren  debe permanecer virgen, sin beneficiar para nada al país.
Ya no son las huelgas tumba gobiernos de los 60 y 70, ahora son movimientos bien organizados, y con recursos, que lo narigonean grupos que cuentan con el apoyo de sectores empresariales  rivales, que no quieren ver interferencias de grupos nuevos, que afectarían sus ya bien establecidas  relaciones con los gobiernos de turno.
El sector de la juventud, inquieta y con ideales, es la que aporta la masa para esas protestas pacíficas de preservar el medio ambiente, sirviendo a intereses que hábilmente los manipulan, unos los dirigentes comunistas de otrora y quizás trabajando por primera vez, sin vivir del cuento, otros, empresarios que no quieren rivales, y otros, la opinión pública, que baila al ritmo de la música que le toquen, como lo supieron hacer y lo hacen a través de la historia,  los últimos dictadores conocidos, a saber Hitler, Stalin, Castro y Trujillo.