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lunes, 28 de noviembre de 2016

Fidel: Historia y leyenda

"Fidel Castro está a la altura de Marx, Lenin o el Che"

Fidel Castro en la URSS


27 de noviembre de 2016 EFE
Fidel Castro pasará a la historia a la misma altura que figuras como Marx, Lenin, Stalin o el Che Guevara, aseguró vicepresidente del Partido Comunista de Rusia
El fallecido líder cubano Fidel Castro pasará a la historia a la misma altura que figuras como Marx, Lenin, Stalin o el Che Guevara, aseguró hoy Iván Mélnikov, vicepresidente del Partido Comunista de Rusia.
"Fidel estará siempre al mismo nivel que figuras grandiosas como Marx, Lenin, Stalin, José Martí y el Che Guevara. Su legado será estudiado e inspirará a las próximas generaciones", dijo Mélnikov a medios locales.
Mélnikov subrayó que la muerte del líder cubano, que visitó por primera vez la Unión Soviética en 1963, "es una pérdida irreparable", ya que "era un ídolo en el mejor sentido de la palabra".
"Es un símbolo del siglo XX, un símbolo de la fidelidad a unas ideas, del estoicismo y de la lucha, que culminaron con éxito", apuntó.
Y destacó que, a pesar de los largos años que estuvo en el poder, "no perdió ni un segundo el contacto con su pueblo" y mantuvo hasta el final "la agudeza mental".
Las relaciones entre Moscú y La Habana entraron en crisis tras la caída de la Unión Soviética en 1991, pero en los últimos años el actual presidente ruso, Vladímir Putin, ha impulsado una nueva alianza estratégica entre el Kremlin y la isla.

domingo, 27 de noviembre de 2016

''Fidel Castro no es morible''.

Fidel Castro Ruz: Los inmoribles


Fidel el último gran líder del siglo XX

Frei Betto: Con Fidel muere el último gran líder del siglo XX



"El regreso del Amigo",

Tema musical que Fidel castro le dedica a su eterno amigo Hugo R. Chavez Frias


Comandante! Comandante de Comandante, gigante protector de pueblos, el 25 de noviembre segundos antes de tu partida a la inmortalidad sin explicación alguna, mi pensamiento voló hacia ti cuando revisaba algunos videos de YouTube de repente pasó frente a mis ojos el video donde presentaste a un grupo  musical apenas ido físicamente el otro guerrero, el heredero de Bolívar, para que cantaran la canción "el regreso del amigo" la escuche y te vi llorar la partida del amigo, la partida del guerreo de Barina, cuán lejos estaba que precisamente en ese momento emprendía tu  viaje a la inmortalidad. Comandante, querido comandante al enterarme de tu partida, claro física, no pude evitar las lágrimas y tristeza que al igual sentiste cuando escuchabas la Canción "el regreso del amigo"  cuando se la dedicaste a Chávez apenas dos días de su partida.

Adios Fidel  hasta la eternidad siempre

Tu fiel admirador y seguidor 
Domingo Nuñez Polanco


Adiós Fidel!!!

EL FIDEL QUE CONOCÍ




Por: IGNACIO RAMONET
Fidel ha muerto, pero es inmortal. Pocos hombres conocieron la gloria de entrar vivos en la leyenda y en la historia. Fidel es uno de ellos. Perteneció a esa generación de insurgentes míticos – Nelson Mandela, Patrice Lumumba, Amilcar Cabral, Che Guevara, Camilo Torres, Turcios Lima, Ahmed Ben Barka – que, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron, en los años 1950, a la acción política con la ambición y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y de discriminaciones, marcado por el comienzo de la guerra fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos.
En aquella época, en mas de la mitad del planeta, en Vietnam, en Argelia, en Guinea-Bissau, los pueblos oprimidos se sublevaban. La humanidad aún estaba entonces, en gran parte, sometida a la infamia de la colonización. Casi toda África y buena porción de Asia se encontraban todavía dominadas, avasalladas por los viejos imperios occidentales. Mientras las naciones de América latina, independientes en teoría desde hacia siglo y medio, seguían explotadas por privilegiadas minorías, sometidas a la discriminación social y étnica, y a menudo marcadas por dictaduras cruentas, amparadas por Washington.
Fidel soportó la embestida de nada menos que diez presidentes estadounidenses (Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo). Tuvo relaciones con los principales lideres que marcaron el mundo después de la Segunda Guerra mundial (Nehru, Nasser, Tito, Jrushov, Olaf Palme, Ben Bella, Boumedienne, Arafat, Indira Gandhi, Salvador Allende, Brezhnev, Gorbachov, François Mitterrand, Juan Pablo II, el rey Juan Carlos, etc.). Y conoció a algunos de los principales intelectuales y artistas de su tiempo (Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Arthur Miller, Pablo Neruda, Jorge Amado, Rafael Alberti, Guayasamin, Cartier-Bresson, José Saramago, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, Noam Chomsky, etc.).
Bajo su dirección, su pequeño país (100 000 km2, 11 millones de habitantes) pudo conducir una política de gran potencia a escala mundial, echando hasta un pulso con Estados Unidos cuyos dirigentes no consiguieron derribarlo, ni eliminarlo, ni siquiera modificar el rumbo de la Revolución cubana. Y finalmente, en diciembre de 2014, tuvieron que admitir el fracaso de sus políticas anticubanas, su derrota diplomática e iniciar un proceso de normalización que implicaba el respeto del sistema político cubano.
En octubre de 1962, la Tercera Guerra Mundial estuvo a punto de estallar a causa de la actitud del gobierno de Estados Unidos que protestaba contra la instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba. Cuya función era, sobre todo, impedir otro desembarco militar como el de Playa Girón (bahía de Cochinos) u otro directamente realizado por las fuerzas armadas estadounidenses para derrocar a la revolución cubana.
Desde hace mas de 50 años, Washington (a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas) le impone a Cuba un devastador embargo comercial -reforzado en los años 1990 por las leyes Helms-Burton y Torricelli- que obstaculiza su desarrollo económico normal. Con consecuencias trágicas para sus habitantes. Washington sigue conduciendo además una guerra ideológica y mediática permanente contra La Habana a través de las potentes Radio “Martí” y TV “Martí”, instaladas en La Florida para inundar a Cuba de propaganda como en los peores tiempos de la guerra fría.
Por otra parte, varias organizaciones terroristas – Alpha 66 y Omega 7 – hostiles al régimen cubano, tienen su sede en La Florida donde poseen campos de entrenamiento, y desde donde enviaron regularmente, con la complicidad pasiva de las autoridades estadounidenses, comandos armados para cometer atentados. Cuba es uno de los países que mas víctimas ha tenido (unos 3 500 muertos) y que más ha sufrido del terrorismo en los últimos 60 años.
Ante tanto y tan permanente ataque, las autoridades cubanas han preconizado, en el ámbito interior, la unión a ultranza. Y han aplicado a su manera el viejo lema de San Ignacio de Loyola: “En una fortaleza asediada, toda disidencia es traición.” Pero nunca hubo, hasta la muerte de Fidel, ningún culto de la personalidad. Ni retrato oficial, ni estatua, ni sello, ni moneda, ni calle, ni edificio, ni monumento con el nombre o la figura de Fidel, ni de ninguno de los líderes vivos de la Revolución.
Cuba, pequeño país apegado a su soberanía, obtuvo bajo la dirección de Fidel Castro, a pesar del hostigamiento exterior permanente, resultados excepcionales en materia de desarrollo humano: abolición del racismo, emancipación de la mujer, erradicación del analfabetismo, reducción drástica de la mortalidad infantil, elevación del nivel cultural general… En cuestión de educación, de salud, de investigación médica y de deporte, Cuba ha obtenido niveles que la sitúan en el grupo de naciones mas eficientes.
Su diplomacia sigue siendo una de las mas activas del mundo. La Habana, en los años 1960 y 1970, apoyó el combate de las guerrillas en muchos países de América Central (El Salvador, Guatemala, Nicaragua) y del Sur (Colombia, Venezuela, Bolivia, Argentina). Las fuerzas armadas cubanas han participado en campañas militares de gran envergadura, en particular en las guerras de Etiopia y de Angola. Su intervención en este ultimo país se tradujo por la derrota de las divisiones de élite de la República de África del Sur, lo cual acelero de manera indiscutible la caída del régimen racista del apartheid.
La Revolución cubana, de la cual Fidel Castro era el inspirador, el teórico y el líder, sigue siendo hoy, gracias a sus éxitos y a pesar de sus carencias, una referencia importante para millones de desheredados del planeta. Aquí o allá, en América latina y en otras partes del mundo, mujeres y hombres protestan, luchan y a veces mueren para intentar establecer regímenes inspirados por el modelo cubano.
La caída del muro de Berlín en 1989, la desaparición de la Unión soviética en 1991 y el fracaso histórico del socialismo de Estado no modificaron el sueño de Fidel Castro de instaurar en Cuba una sociedad de nuevo tipo, mas justa, mas sana, mejor educada, sin privatizaciones ni discriminaciones de ningún tipo, y con una cultura global total.
Hasta la víspera de su fallecimiento a los 90 años, seguía movilizado en defensa de la ecología y del medio ambiente, y contra la globalización neoliberal, seguía en la trinchera, en primera línea, conduciendo la batalla por las ideas en las que creía y a las cuales nada ni nadie le hizo renunciar.
En el panteón mundial consagrado a aquellos que con más empeño lucharon por la justica social y que más solidaridad derrocharon en favor de los oprimidos de la Tierra, Fidel Castro - le guste o no a sus detractores - tiene un lugar reservado.
Lo conocí en 1975 y conversé con él en múltiples ocasiones, pero, durante mucho tiempo, en circunstancias siempre muy profesionales y muy precisas, con ocasión de reportajes en la isla o la participación en algún congreso o algún evento. Cuando decidimos hacer el libro “Fidel Castro. Biografía a dos voces” (o “Cien horas con Fidel”), me invitó a acompañarlo durante días en diversos recorridos. Tanto por Cuba (Santiago, Holguín, La Habana) como por el extranjero (Ecuador). En coche, en avión, caminando, almorzando o cenando, conversamos largo. Sin grabadora. De todos los temas posibles, de las noticias del día, de sus experiencias pasadas y de sus preocupaciones presentes. Que yo reconstruía luego, de memoria, en mis cuadernos. Luego, durante tres años, nos vimos muy frecuentemente, al menos varios días, una vez por trimestre.
Descubrí así un Fidel intimo. Casi tímido. Muy educado. Escuchando con atención a cada interlocutor. Siempre atento a los demás, y en particular a sus colaboradores. Nunca le oí una palabra mas alta que la otra. Nunca una orden. Con modales y gestos de una cortesía de antaño. Todo un caballero. Con un alto sentido del pundonor. Que vive, por lo que pude apreciar, de manera espartana. Mobiliario austero, comida sana y frugal. Modo de vida de monje-soldado.
Su jornada de trabajo se solía terminar a las seis o las siete de la madrugada, cuando despuntaba el día. Más de una vez interrumpió nuestra conversación a las dos o las tres de la madrugada porque aún debía participar en unas “reuniones importantes”… Dormía sólo cuatro horas, más, de vez en cuando, una o dos horas en cualquier momento del día.

Pero era también un gran madrugador. E incansable. Viajes, desplazamientos, reuniones se encadenaban sin tregua. A un ritmo insólito. Sus asistentes – todos jóvenes y brillantes de unos 30 años – estaban, al final del día, exhaustos. Se dormían de pie. Agotados. Incapaces de seguir el ritmo de ese infatigable gigante.
Fidel reclamaba notas, informes, cables, noticias, estadísticas, resúmenes de emisiones de televisión o de radio, llamadas telefónicas... No paraba de pensar, de cavilar. Siempre alerta, siempre en acción, siempre a la cabeza de un pequeño Estado mayor – el que constituían sus asistentes y ayudantes – librando una batalla nueva. Siempre con ideas. Pensando lo impensable. Imaginando lo inimaginable. Con un atrevimiento mental espectacular.

Una vez definido un proyecto. Ningún obstáculo lo detenía. Su realización iba de si. “La intendencia seguirá” decía Napoleón. Fidel igual. Su entusiasmo arrastraba la adhesión. Levantaba las voluntades. Como un fenómeno casi de magia, se veían las ideas materializarse, hacerse hechos palpables, cosas, acontecimientos.
Su capacidad retorica, tantas veces descrita, era prodigiosa. Fenomenal. No hablo de sus discursos públicos, bien conocidos. Sino de una simple conversación de sobremesa. Fidel era un torrente de palabras. Una avalancha. Que acompañaba la prodigiosa gestualidad de sus finas manos.
La gustaba la precisión, la exactitud, la puntualidad. Con él, nada de aproximaciones. Una memoria portentosa, de una precisión insólita. Apabullante. Tan rica que hasta parecía a veces impedirle pensar de manera sintética. Su pensamiento era arborescente. Todo se encadenaba. Todo tenía que ver con todo. Digresiones constantes. Paréntesis permanentes. El desarrollo de un tema le conducía, por asociación, por recuerdo de tal detalle, de tal situación o de tal personaje, a evocar un tema paralelo, y otro, y otro, y otro. Alejándose así del tema central. A tal punto que el interlocutor temía, un instante, que hubiese perdido el hilo. Pero desandaba luego lo andado, y volvía a retomar, con sorprendente soltura, la idea principal.
En ningún momento, a lo largo de mas de cien horas de conversaciones, Fidel puso un limite cualquiera a las cuestiones a abordar. Como intelectual que era, y de un calibre considerable, no le temía al debate. Al contrario, lo requería, lo estimulaba. Siempre dispuesto a litigar con quien sea. Con mucho respeto hacia el otro. Con mucho cuidado. Y era un discutidor y un polemista temible. Con argumentos a espuertas. A quien solo repugnaban la mala fe y el odio.


sábado, 26 de noviembre de 2016

Galeano: la Revolución cubana "es lo que pudo ser y no lo que quiso ser"



Martin Bernetti

Muere el líder de la Revolución cubana
Por las venas de Eduardo Galeano corría a borbotones sangre latinoamericana; su pecho se inflaba como los Andes al hablar de su país natal, Uruguay, pero no era menos a la hora de escribir sobre la Patagonia, Perú, Colombia, México, o cualquier otro rinconcito de la geografía de América Latina. 

No es de extrañar, entonces, que en su libro 'Espejos: una historia casi universal', Galeano haya dedicado palabras sencillas, profundas, únicas y sinceras al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, un hombre que marcó la historia de América Latina… tal vez como muchos pocos lo hayan hecho. Compartimos con ustedes el texto íntegro del escritor uruguayo.

Fidel Sus enemigos dicen que fue rey sin corona y que confundía la unidad con la unanimidad. Y en eso sus enemigos tienen razón. Sus enemigos dicen que si Napoleón hubiera tenido un diario como el 'Granma', ningún francés se habría enterado del desastre de Waterloo. Y en eso sus enemigos tienen razón. 

Sus enemigos dicen que ejerció el poder hablando mucho y escuchando poco, porque estaba más acostumbrado a los ecos que a las voces. Y en eso sus enemigos tienen razón. Pero sus enemigos no dicen que no fue por posar para la Historia que puso el pecho a las balas cuando vino la invasión, que enfrentó a los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán, que sobrevivió a seiscientos treinta y siete atentados, que su contagiosa energía fue decisiva para convertir una colonia en patria y que no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos, que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor. Y sus enemigos no dicen que Cuba es un raro país que no compite en la Copa Mundial del Felpudo.

 Y no dicen que esta revolución, crecida en el castigo, es lo que pudo ser y no lo que quiso ser. Ni dicen que en gran medida el muro entre el deseo y la realidad fue haciéndose más alto y más ancho gracias al bloqueo imperial, que ahogó el desarrollo de una democracia a la cubana, obligó a la militarización de la sociedad y otorgó a la burocracia, que para cada solución tiene un problema, las coartadas que necesita para justificarse y perpetuarse. Y no dicen que a pesar de todos los pesares, a pesar de las agresiones de afuera y de las arbitrariedades de adentro, esta isla sufrida pero porfiadamente alegre ha generado la sociedad latinoamericana menos injusta. Y sus enemigos no dicen que esa hazaña fue obra del sacrificio de su pueblo, pero también fue obra de la tozuda voluntad y el anticuado sentido del honor de este caballero que siempre se batió por los perdedores, como aquel famoso colega suyo de los campos de Castilla. ... 241 Tema: Muere el líder de la Revolución cubana (55) Además: Rusia llora la muerte de Fidel Castro Dan a conocer los detalles del funeral de Fidel Castro El mundo reacciona ante la muerte de Fidel Castro Etiquetas: Eduardo Galeano, Fidel Castro, América Latina, Cuba, Uruguay

Se nos fue un grande





El presidente del Consejo de Estado y de Ministros cubano, Fidel Castro, intervine durante la IV cumbre del Movimiento de Países No Alineados en 1973.STIG NILSSONAFP
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El 25 de noviembre de 2016 falleció el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, que encabezó durante décadas la República de Cuba, primero como primer ministro y luego como presidente del Consejo de Estado y de Ministros. La muerte de esa figura emblemática y de gran peso en la política mundial resonó por todo el mundo.

Todo sobre este tema

Eva Golinger: "El gran legado de Fidel Castro



Eva Golinger: "El gran legado de Fidel Castro para su pueblo fue la lectura y la educación"
Según la abogada y escritora, el comandante "fue un intelectual, un cerebro", "alguien que siempre estaba analizando, pensando, viendo estratégicamente la situación".

"Fue un enorme privilegio de conocer a alguien de su estatura, que había ya dejado un legado tan importante no solamente para la América Latina, sino para el mundo", recuerda la abogada y escritora Eva Golinger su experiencia personal con Fidel Castro, el líder de la Revolución Cubana.
Golinger ha señalado que su primer libro 'Código Chávez', "que fue sobre el papel de Estados Unidos en el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en Venezuela en el 2002", fue publicado y bautizado en La Habana en el 2005. En aquel momento la escritora no conocía personalmente a Castro, "un presidente con un enorme legado y reputación a nivel mundial, fue tan humilde de enviarme flores" para reconocer el bautizo del libro.
Durante la cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que se celebró en La Habana en el 2005, Golinger tuvo "la oportunidad de hablar con Fidel directamente".
Según la abogada, Castro "fue un intelectual, un cerebro", "alguien que siempre estaba analizando, pensando, viendo estratégicamente la situación".
Golinger ha recalcado que "uno de los legados más importantes [de Fidel Castro] para el pueblo cubano y para el mundo" ha sido "la importancia [que le ha dado] de la lectura, de la educación".
  • En cuanto al desarrollo de las relaciones entre Cuba y EE.UU., la abogada ha destacado que "el fallecimiento de Fidel Castro obviamente marca una época, pero ocurre cuando ya hay una relación en marcha" entre las dos naciones, "un proceso que iba hacia el levantamiento del bloqueo, por lo cual luchó tanto Fidel".
  • Golinger ha recordado que el comandante "criticaba mucho las intenciones del Gobierno de EE.UU. bajo la presidencia de Barack Obama" y emitía "alertas sobre la postura de Obama". Sin embargo, según la escritora, "se había logrado ya una apertura en las relaciones, unos cambios muy importantes en la política hacia Cuba".
  • Golinger ha indicado que hoy en día, en la realidad política estadounidense existe "un cambio" tras las presidenciales. Ha recordado la declaración del presidente electo del país, Donald Trump, acerca del fallecimiento del líder de la Revolución Cubana, en la que se expresó "en términos sumamente negativos".
  • Según la abogada, la declaración de la Casa Blanca y del Departamento de Estado han sido "balanceadas, respetando el pueblo cubano en su momento de dolor por el fallecimiento de Fidel, dando sus condolencias, esperando lo mejor de la relación". Sin embargo, en la declaración de Trump "vimos lo contrario, el pasado, el mismo discurso agresivo, hostil, feo, el cual sufrió Cuba durante ya más de cinco décadas".
  • Golinger ha opinado que existen personas "que se identifican" con Castro, pero hay una "gran parte que fue influida por medios de comunicación, que lo ven de la misma manera que lo ve Trump".
  • En cuanto a la realidad cubana, Golinger ha expresado que en el país "vemos un cambio de época, una apertura, una nueva generación en Cuba, que está abierta a ciertos cambios, pero tampoco va a comprometerse a algo que viola su soberanía y que retrocede todos los avances sociales, que ellos han logrado".