MORAL Y LUCES

MORAL Y LUCES

lunes, 25 de junio de 2012

MEMORIA DE UNA REPORTERA EN ASUNCIÓN



Todo era alegría y colorido en una de las principales plazas de Asunción. Por primera vez en la historia nacional la toma de posesión de un presidente causaba tanta expectativa entre los habitantes de Paraguay. Llegaba al Palacio de López un hombre que rompía los moldes tradicionales: un exobispo de los pobres, sin fortuna conocida que fue ganándose el respeto popular con la idea de un país más inclusivo y mejor para todos. Miles de paraguayos, venidos de los más diversos confines del territorio, se concentraron desde temprano frente al Congreso Nacional aquel 15 de agosto de 2008 para dar su apoyo a Fernando Lugo. Era la fecha en que se festejaba el aniversario 471 de la fundación de la ciudad capital. Lugo se convertía en el presidente número 52 en la historia de esa nación del cono sur de América Latina. Arribé a Asunción días antes con el equipo de prensa de Cuba que daría cobertura al importante traspaso presidencial. Recuerdo que un colega del diario local Última Hora me hizo una observación entonces. "Es que antes las masas populares eran relegadas en cada cambio de Gobierno, ahora son esas masas las protagonistas de esta ceremonia", dijo para tratar de explicar el fervor popular de ese momento. La ceremonia transcurrió bajo un sol intenso. Lugo recibió la banda sobre la típica camisa blanca que llevaba. Nunca usó trajes, ni corbatas. El acto se inició con una sesión solemne en la Sala Bicameral del Palacio Legislativo, donde el mandatario saliente, Nicanor Duarte Frutos, entregó los atributos del cargo a Enrique González Quintana, presidente de esa instancia. Tras recibir los símbolos presidenciales la banda y el bastón de mando de manos de González Quintana, Lugo realizó su primera alocución oficial, en español y en guaraní "para que mi pueblo me entienda". Allí ratificó el propósito de construir "una sociedad fundada en principios de justicia, equidad e igualdad", y agradeció la posibilidad de contribuir al nacimiento de "un nuevo proyecto de Paraguay". Asumió el poder con 93 por ciento de aceptación y su propósito era concluir el mandato en 2013 con la materialización de buena parte de sus proyectos. Me comentó el propio colega la necesidad de que el Presidente no descuidara a esas bases de organizaciones sociales que lo habían catapultado al poder a través de la Alianza Patriótica para el Cambio, porque "se las verá difícil con la derecha en mayoría en el Congreso. Tratarán de hacer todo por sacarlo del poder". En un acto masivo al que asistí con esas organizaciones sociales, se escucharon recomendaciones similares que ahora, cuatro años después, resultan premonitorias. Las noticias de escándalos que rodearon a Lugo, discrepancias con un vicepresidente con aspiraciones de presidente y concesiones, por un lado, y por el otro el acercamiento a gobiernos de izquierda en la región, poco a poco le cerraban el círculo. Por eso la tragedia reciente en Curuguaty, donde murieron 11 campesinos y seis policías, suena más que todo a una trampa para acabar de sacar (en menos de 24 horas) al Presidente del Palacio, reservado por años a otra clase.

Por Deisy Francis Mexidor
Corresponsal de Prensa Latina en México. em/dfm

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