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lunes, 30 de septiembre de 2013

Revelan carta de Juan Bosch de 1943 sobre el drama de Hait

juan-bosch

La escritora dominicana Chiqui Vicioso nos hizo llegar a Cubadebate una carta del patriota y ex presidente de República Dominicana, Juan Bosch, enviada a los intelectuales Emilio Rodríguez Demorizi, Héctor Incháustegui y Ramón Marrero Aristy, en la que les reclama dar trato digno a los haitianos: “Creo que Uds. no han meditado sobre el derecho de un ser humano, sea haitiano o chino, a vivir con aquel mínimo de bienestar indispensable para que la vida no sea una carga insoportable; que Uds. consideran a los haitianos punto menos que animales, porque a los cerdos, a las vacas, a los perros no les negarían Uds. el derecho de vivir…”
La Habana,
14 de junio de 1943.
Mis queridos Emilio Rodríguez Demorizi, Héctor Incháustegui y Ramón Marrero Aristy:
USTEDES SE VAN MAÑANA, creo, y antes de que vuelvan al país quiero escribirles unas líneas que acaso sean las últimas que produzca sobre el caso dominicano como dominicano. No digo que algún día no vuelva al tema, pero lo haré ya a tanta distancia mental y psicológica de mi patria nativa como pudiera hacerlo un señor de Alaska.
En primer lugar, gracias por la leve compañía con que me han regalado hoy; la agradezco como hombre preocupado por el comercio de las ideas, jamás porque ella me haya producido esa indescriptible emoción que se siente cuando en voz, en el tono, en las palabras de un amigo que ha dejado de verse por mucho tiempo se advierten los recuerdos de un sitio en que uno fue feliz. Acaso para mi dicha, nunca fui feliz en la República Dominicana, ni como ser humano ni como escritor ni como ciudadano; en cambio sufrí enormemente en todas esas condiciones.
Hoy también he sufrido…Pues de mi reunión con Uds. he sacado una conclusión dolorosa, y es ésta: la tragedia de mi país ha calado mucho más allá de donde era posible concebir: La dictadura ha llegado a conformar una base ideológica que ya parece natural en el aire dominicano y que costará enormemente vencer; si es que puede vencerse alguna vez. No me refiero a hechos concretos relacionados con determinada persona; no hablo de que los dominicanos se sientan más o menos identificados con Trujillo, que defiendan o ataquen su régimen, que mantengan tal o cual idea sobre el suceso limitado de la situación política actual en Santo Domingo; no, mis amigos queridos: hablo de una transformación de la mentalidad nacional que es en realidad incompatible con aquellos principios de convivencia humana en los cuales los hombres y los pueblos han creído con firme fe durante las épocas mejores del mundo, por los que los guías del género humano han padecido y muerto, han sufrido y se han sacrificado. Me refiero a la actitud mental y moral de Uds. – y por tanto de la mejor parte de mi pueblo – frente a un caso que a todos nos toca: el haitiano.
Antes de seguir desearía recordar a Uds. que hay una obra mía, diseminada por todo nuestro ámbito, que ha sido escrita, forjada al solo estimulo de mi amor por el pueblo dominicano. Me refiero a mis cuentos. Ni el deseo de ganar dinero ni el de obtener con ellos un renombre que me permitiera ganar algún día una posición política o económica ni propósito bastardo alguno dio origen a esos cuentos. Uds. son escritores y saben que cuando uno empieza a escribir, cuando lo hace como nosotros, sincera, lealmente, no lleva otro fin que el de expresar una inquietud interior angustiosa y agobiadora. Así, ahí está mi obra para defenderme si alguien dice actualmente o en el porvenir que soy un mal dominicano. Hablo, pues, con derecho a reclamar que se me oiga como al menos malo de los hijos de mi tierra.
Los he oído a Uds. expresarse, especialmente a Emilio y Marrero, casi con odio hacia los haitianos, y me he preguntado cómo es posible amar al propio pueblo y despreciar al ajeno; cómo es posible querer a los hijos de uno al tiempo que se odia a los hijos del vecino, así, sólo porque son hijos de otros. Creo que Uds. no han meditado sobre el derecho de un ser humano, sea haitiano o chino, a vivir con aquel mínimo de bienestar indispensable para que la vida no sea una carga insoportable; que Uds. consideran a los haitianos punto menos que animales, porque a los cerdos, a las vacas, a los perros no les negarían Uds. el derecho de vivir…
Pero creo también – y espero no equivocarme – que Uds. sufren una confusión; que Uds. han dejado que el juicio les haya sido desviado por aquéllos que en Haití y en la República Dominicana utilizan a ambos pueblos para sus ventajas personales. Porque eso es lo que ocurre, amigos míos. Si me permiten he de explicárselo: El pueblo dominicano y el pueblo haitiano han vivido desde el Descubrimiento hasta hoy – o desde que se formaron hasta la fecha – igualmente sometidos en términos generales. Para el caso no importa que Santo Domingo tenga una masa menos pobre y menos ignorante. No hay diferencia fundamental entre el estado de miseria e ignorancia de un haitiano y el de un dominicano, si ambos se miden, no por lo que han adquirido en bienes y conocimientos, sino por lo que les falta adquirir todavía para llamarse con justo título, seres humanos satisfechos y orgullosos de serlo. El pueblo haitiano es un poco más pobre, y debido a esa circunstancia, luchando con el hambre, que es algo más serio de lo que puede imaginarse quien no la haya padecido en sí, en sus hijos y en sus antepasados, procura burlar la vigilancia dominicana y cruza la frontera; si el caso fuera al revés, sería el dominicano el que emigraría ilegalmente a Haití. El haitiano es, pues, más digno de compasión que el dominicano; en orden de su miseria merece más que luchemos por él, que tratemos de sacarlo de su condición de bestia. Ninguno de Uds. sería capaz de pegar con el pie a quien llegara a sus puertas en busca de abrigo o de pan: y si no lo hacen como hombres, no pueden hacerlo como ciudadanos.
Ahora bien, así como el estado de ambos pueblos se relaciona, porque los dos padecen, así también se relacionan aquéllos que en Santo Domingo igual que en Haití explotan al pueblo, acumulan millones, privan a los demás del derecho de hablar para que no denuncien sus tropelías, del derecho de asociarse políticamente, para que no combatan sus privilegios, del derecho de ser dignos para que no echen por el suelo sus monumentos de indignidad. No hay diferencia fundamental entre los dominicanos y los haitianos de la masa; No hay diferencia fundamental entre los dominicanos y los haitianos de la clase dominante.
Pero así como en los hombres del pueblo en ambos países hay un interés común – el de lograr sus libertades para tener acceso al bienestar que todo hijo de mujer merece y necesita -,  en las clases dominantes de Haití y Santo Domingo hay choques de intereses, porque ambas quieren para sí la mayor riqueza. Los pueblos están igualmente sometidos; las clases dominantes son competidoras. Trujillo y todo lo que él representa como minoría explotadora desean la riqueza de la isla para sí; Lescot  y todo lo que él representa como minoría explotadora, también. Entonces, uno y otro – unos y otros, mejor dicho – utilizan a sus pueblos respectivos para que les sirvan de tropa de choque: esta tropa que batalle para que el vencedor acreciente su poder. Engañan ambos a los pueblos con el espejismo de un nacionalismo intransigente que no es amor a la propia tierra sino odio a la extraña, y sobre todo, apetencia del poder total. Y si los más puros y los mejores entre aquéllos que por ser intelectuales, personas que han aprendido a distinguir la verdad en el fango de la mentira se dejan embaucar y acaban enamorándose de esa mentira, acabaremos olvidando que el deber de los más altos por más cultos no es ponerse al servicio consciente o inconsciente de una minoría explotadora, rapaz y sin escrúpulos, sino al servicio del hombre del pueblo, sea haitiano, boliviano o dominicano.
Cuando los diplomáticos haitianos hacen aquí o allá una labor que Uds. estiman perjudicial para la República Dominicana, ¿saben lo que están haciendo ellos, aunque crean de buena fe que están procediendo como patriotas? Pues están simplemente sirviendo a los intereses de esa minoría que ahora está presidida por Lescot como ayer lo estaba por Vincent. Y cuando los intelectuales escriben – como lo ha hecho Marrero, de total motu proprio según él dijo olvidando que no hay ya lugar para el libre albedrío en el mundo – artículos contrarios a Haití están sirviendo inconscientemente – pero sirviendo – a los que explotan al pueblo dominicano y lo tratan como enemigo militarmente conquistado. No, amigos míos… Salgan de su ofuscación.
 Nuestro deber como dominicanos que formamos parte de la humanidad es defender al pueblo haitiano de sus explotadores, con igual ardor que al pueblo dominicano de los suyos. No hay que confundir a Trujillo con la República Dominicana ni a Lescot con Haití. Uds. mismos lo afirman, cuando dicen que Lescot subió al poder ayudado por Trujillo y ahora lo combate. También Trujillo llevó al poder a Lescot y ahora lo ataca. Es que ambos tienen intereses opuestos, como opuestos son los de cada uno de los de sus pueblos respectivos y  los del género humano.
Nuestro deber es, ahora, luchar por la libertad de nuestro pueblo y luchar por la libertad del pueblo haitiano. Cuando de aquél y de este lado de la frontera, los hombres tengan casa, libros, medicinas, ropa, alimentos en abundancia; cuando seamos todos, haitianos y dominicanos, ricos y cultos y sanos, no habrá pugnas entre los hijos de Duarte y de Toussaint, porque ni estos irán a buscar, acosados por el hambre, tierras dominicanas en qué cosechar un mísero plátano necesario a su sustento, ni aquéllos tendrán que volver los ojos a un país de origen, idioma y cultura diferentes, a menos que lo hagan con ánimo de aumentar sus conocimientos de la tierra y los hombres que la viven.
Ese sentimiento de indignación viril que los anima ahora con respeto a Haití, volvámoslo contra el que esclaviza y explota a los dominicanos; contra el que, con la presión de su poder casi total, cambia los sentimientos de todos los dominicanos, los mejores sentimientos nuestros, forzándonos a abandonar el don de la amistad, el de la discreción, el de la correcta valoración de todo lo que alienta en el mundo. Y después, convoquemos en son de hermanos a los haitianos y ayudémosles a ser ellos libres también de sus explotadores; a que, lo mismo que nosotros, puedan levantar una patria próspera, culta, feliz, en la que sus mejores virtudes, sus mejores tradiciones florezcan con la misma espontaneidad que todos deseamos para las nuestras.
Hay que saber distinguir quién es el verdadero enemigo y no olvidar que el derecho a vivir es universal para individuos y pueblos. Yo sé que Uds. saben esto, que Uds., como yo, aspiran a una patria mejor, a una patria que pueda codearse con las más avanzadas del globo. Y no la lograremos por otro camino que por el del respeto a todos los derechos, que si están hoy violados en Santo Domingo no deben ofuscarnos hasta llevarnos a desear que sean violados por nosotros en lugares distintos.
Yo creo en Uds. Por eso he sufrido. Creo en Uds. hasta el hecho de no dolerme que Marrero mostrara a Emilio el papelito que le escribí con ánimo de beneficiarlo y sin ánimo de molestar ni por acción ni por omisión a Emilio. En todos creo, a todos los quiero y en su claro juicio tengo fe. Por eso me han hecho sufrir esta tarde.
Pero el porvenir ha de vernos un día abrazados, en medio de un mundo libre de opresores y de prejuicios, un mundo en que quepan los haitianos y los dominicanos, y en el que todos los que tenemos el deber de ser mejores estaremos luchando juntos contra la miseria y la ignorancia de todos los hombres de la tierra.
Mándenme como hermano y ténganme por tal.

Juan Bosch.
(En: Para la historia, dos cartas, Santiago, República Dominicana. Editorial el Diario, 1943, pp. 3-8)
Juan Emilio Bosch y Gaviño (La Vega, 30 de junio de 1909 – Santo Domingo 1 de noviembre de 2001). Ensayista, cuentista, novelista y político dominicano. Fue el primer Presidente Constitucional de la República Dominicana elegido democráticamente luego de la muerte del dictador Rafael Trujillo en 1961. Fundó el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en 1939 y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en 1973.

3 Comentarios »

  • Olimpio Rodriguez Santos dijo:
    ES UNA CARTA REVELADORA DE UNA REALIDAD QUE HA SEMBRADO RAICES EN EL CARIBE Y EN AMERICA LATINA. EN AFRICA Y ASIA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA EXPOLIACION A LOS RECURSOS POR PARTE DEL CAPITALISMO.
    EN EL CASO PARTICULAR DE HAITI TREMENDAMENTE DOLOROSO, PORQUE VIVIMOS PARTE DE SU HISTORIA CUANDO MAS DE 600 000 HAITIANOS ERAN TRAIDOS A CUBA EN CONDICIONES PEORES A COMO LOS COMERCIANTES DEL MUNDO TRASPORTAN LAS MERCANCIAS INCLUYENDO A LOS ANIMALES QUE LLEVAN A VENDER.
    CUANDO DIGO VIVIMOS NO PORQUE HAYAMOS PALPADO LA REALIDAD DEL MOMENTO HISTORICO PUNTUAL EN EL TIEMPO, SINO PORQUE CONVIVIMOS CON LOS HAITIANOS Y SE COMO QUEDARON MARCADOS POR LA HUMILLACION DEL TRATO RECIBIDO.
    LA CARTA ADEMAS NOS ENSEÑA QUE A LAS PERSONAS HAY QUE TRATARLAS COMO LO QUE SON Y NO COMO OBJETOS, PORQUE EL HOMBRE SE REVELA O PIERDE SU IDENTIDAD QUEDANDO PARALIZADO EN EL TIEMPO COMO UNA SIMPLE MUECA HISTORICA.
    Dr. Olimpio Rodríguez Santos
    Especialista II Grado en Alergología
    Prof. Facultad de Comunicación Universidad “Ignacio Agramonte”
    Prof. I.S.C.M. “Carlos J. Finlay” Camagüey Cuba
    Responder     
  • amayuya dijo:
    Realmente esta carta esta manera de pensar me ha conmovido en lo mas profundo de mis entrañas,es algo tan elevado tan humano tan conciente tan revolucionario este pensamiento gigante dentro de los gigantes de la humanidad que me indica y me da fuerzas para seguir luchando por ese nuevo mundo que gracias a dios o el diablo cuba nos ha guiado. Este señor Juan Bosch con sus palabras define todo por lo cual uno lucha jamas hasta hoy he sentido pronunciar esa bronca esa rabia tan profundamente, que todabia muchos no se dan cuenta de cual es la verdadera lucha en el mundo ni de quien es el verdadero enemigo esa lucha es contra el sistema capitalista contra el y los imperios que nos sumergen en la miseria sin educacion sin sistemas medicales ni sociales sin futuro como seres humanos poniendo a los pueblos unos contra otros para mejor explotarlos por eso el principal enemigo de los pueblos que es el capitalismo todos unidos debemos destruirlo pues es el unico responsable con sus aliados las oligarquias criollas y la burguesia apatrida
    Responder     
  • rafael ferreras dijo:
    Esta carta de don juan bosch es, a los ojos de los que lo hemos seguido politica y literarimente, comprensiva, de alto grado de conciencia y humanismo de este ser singular . La periodista chiqui vicioso es , ademas de poeta ,humanista , una periodista de alto contenido y manejo etico , la conocimos en nuestro humilde pueblo cabral, por larelacion de amistad contraida por ella y mi padre para los años ochenta ; en esa ocacion se hacia acompañar de quien para ella fuera un ser especial y terminara siendolo tambien para mi familia el artista frank almanzar , ellos se convirtieron para nosotros en seres inolvidables quienes en su relacion de amistad y la correspondiente estancia en el hogar de nuestra familia eran un remanso de amor , buenos sentimientos , valores y modelo del como vivir , de esas memorias que guardo de ellos se que alguna vez escribire . atrvez de ellos conocimos personal y poeticamente a leon david , jose antonio bobadilla y una experiencia de grueza coraza , son ustedes para esta humilde familia pueblerina seres irremplasables…

domingo, 29 de septiembre de 2013

EL DESPERTAR DE HAITI (HD V.O SUBT CAST)

Partido fuerte y gobierno fuerte

|POR DR. FRANKLIN ALMEYDA RANCIER



A propósito de que estamos en septiembre, el mes que hace 50 años se produjo el golpe de Estado contra el Presidente Constitucional profesor Juan Bosch, las encuestas y mediciones que se han aplicado revelan que el gobierno del licenciado Danilo Medina se mantiene sobre un 80% de aceptación en la población y el Partido de la Liberación Dominicana en un 51%.

Eso significa un gobierno fuerte que es respaldado por un partido fuerte. Uno y otro guardan una relación directa, fluida y armónica. Para un gobierno adoptar políticas públicas que permitan la realización de los cambios, necesita tener fortaleza en la población, y este gobierno la tiene, como hemos dicho. Así mismo, requiere de un partido fuerte que lo apoye, y el PLD apoya este gobierno que es el suyo.

Eso no fue lo que ocurrió para el primer gobierno del PLD, 1996-2000, puesto que se había debilitado en el proceso desde el 1990 al 1994, y era un partido de cuadros y militantes, no era un partido electoral. Las elecciones del 1996 fueron ganadas por la aplicación de una estrategia sencilla, como usualmente son las estrategias.

Esa estrategia sencilla fue porque se sabía que el Dr. Balaguer no podía ser candidato para el 1996, por la prohibición de la reelección; que se introducía el balotage para celebrar una segunda vuelta, en caso de que no se alcanzara la mitad más uno, y, en consecuencia, los votos del Partido Reformista para algún lado iban a coger si no calificaba su candidato para esa segunda vuelta, y no iban al PRD porque se había convertido en su adversario histórico.

Escribí para esa fecha en la prensa nacional (28 y 31 de octubre) lo siguiente: "ahora, los acuerdos del Pacto por la Democracia a quien han terminado favoreciendo es al PLD y su candidato el doctor Leonel Fernández. La no presencia del doctor Balaguer como candidato lo obliga a asumir un papel neutral y evita que los recursos del Estado sean utilizados en esta campaña" (…) "La doble vuelta afecta al doctor Peña Gómez, quien tenía más de un 40% prácticamente asegurado, pero al producirse una gran dispersión en el PRSC porque no va su candidato natural, se fortalece, de repente, la candidatura contraria al doctor Peña Gómez con mayores posibilidades de enfrentarlo; es decir, el doctor Leonel Fernández".

El PLD hizo su primer gobierno originado en una alianza con el PRSC, la cual se facilitaba por los antecedentes. En el 1961 se reunieron el profesor Juan Bosch y el Dr. Balaguer en New York, cuando éste último fue a hablar en las Naciones Unidas siendo Presidente de la República del saliente régimen de Trujillo, para organizar el regreso del exilio del profesor Bosch. Posteriormente, cuando militares balagueristas y militares constitucionalistas participaron juntos para provocar la Revolución de Abril, o también sobre otros acontecimientos posteriores. Estos antecedentes facilitaban un acuerdo, dadas las condiciones del momento.

Ese gobierno del PLD del 1996-2000 fue relativamente débil por esa alianza con un partido en ese momento con más fuerza que el partido de gobierno, pero además porque ese partido de gobierno, el PLD, estaba en una transición de un partido de cuadro a un partido electoral. Era un partido con debilidades electorales.

Hoy las cosas son diferentes, el PLD es un partido fuerte y el gobierno lo es igualmente; ambos tienen un respaldo solido.

Se ha acusado al PLD de tener una dictadura de partido. Eso, igualmente, habla de su fortaleza, más que ser una debilidad. No se ha podido articular desde la oposición fuerzas organizadas que lo adversen. Lo que se ha hecho y logrado es que sectores de la sociedad civil tradicionalmente contrarios al PLD, tengan presencia en el gobierno.

A pesar de ello el PLD está llamado a mantener su fortaleza para seguir apoyando al gobierno y parecería, por lo que se ve venir, que ganará las próximos elecciones del 2016, las cuales serán en una sola, presidenciales, congresuales y municipales.

Deseo, sin embargo, insistir en que la dirección del partido aproveche su fortaleza para diseñar y acordar una alianza estratégica con la pirámide empresarial, la cual tiene cinco grupos económicos predominantes y otros grupos importantes, para estimular el crecimiento económico sostenido y ellos alcancen mayores niveles de desarrollo y el Estado Dominicano obtenga los recursos necesarios para lograr igualdad y bienestar en beneficio de toda la sociedad.

franklinalmeyda@gmail.com

La etapa de los barbarotes

POR JOSÉ RAFAEL LANTIGUA



En su discurso de toma de posesión como Presidente de la República -en un acto de esplendoroso populismo que los dominicanos no habían conocido nunca antes- Juan Bosch dejó claramente establecidas las reglas de juego de su gobierno. Los aspectos principales de la gran pieza oratoria -valorada hoy como documento histórico- pronunciada frente a Lyndon Johnson, Rómulo Betancourt, Ramón Villeda Morales, sir Alexander Bustamante, Francisco Orlich, Luis Muñoz Marín y José Figueres, pueden resumirse en los siguientes, como parámetros de su pensamiento político, muy ajeno a las motivaciones y ardides esgrimidos por los golpistas siete meses después:

1. En una democracia no debe haber más gobierno que el de las leyes.

2. El gobierno que se inicia hoy espera un trabajo continuo para dar a los dominicanos un puesto bajo el sol entre los países avanzados de América.

3. En la República Dominicana estamos obligados a avanzar de prisa, tan de prisa como sea posible hacerlo sin salirnos en momento alguno de las normas democráticas.

4. No deseamos el poder para gobernar contra enemigos, sino para gobernar con dominicanos por el bien de los dominicanos.

5. Un gobernante democrático debe tener oídos abiertos para oír la verdad, ojos activos para ver lo mal hecho antes de que se realice, mente vigilante para que nada ponga en peligro la libertad de cada ciudadano, y un corazón libre de odios, dedicado día y noche solo al servicio del pueblo.

6. Nosotros estamos aquí con la decisión de trabajar, no de odiar; dispuestos a crear, no a destruir; a defender y a amparar, no a perseguir.

7. Preparémonos a bastarnos a nosotros mismos, a levantarnos con nuestras fuerzas, a labrar la estatua de nuestro porvenir con manos dominicanas.

8. Edifiquemos un hogar para la dignidad, para la libertad, para la abundancia y la cultura.

9. Nuestro país es rico y nuestro pueblo inteligente. Tenemos una tierra fecunda y gente que desea trabajarla.

10. Todos seremos polvo algún día, y de nosotros quedará el recuerdo solo si le damos a este pueblo y a la América lo que el pueblo dominicano y la América esperan de nosotros.

11. Tesón para la lucha y humildad para recibir la opinión de los adversarios y el juicio de la historia.

12. Mientras nosotros gobernemos, en la República Dominicana no perecerá la libertad.

Era el discurso de un intelectual bien cultivado y de un político bien formado, donde primaba el culto a la libertad, la instancia al trabajo, el respeto por las leyes y el merecido derecho al progreso y al bienestar. Era la presentación de credenciales del estadista en embrión ante una masa que desconocía los avatares a que se someten los pueblos que comienzan a construir una democracia, y ante un abigarrado y denostador sector que a esa hora del mediodía de aquel miércoles de ceniza, aniversario 119 de la independencia nacional, languidecía frente al televisor con una rabia iracunda, mientras maquinaba cuáles serían los trucos que urdiría para acabar con aquel experimento democrático.

Bosch era un educador y como tal trataba de enseñar a sus connacionales el juego de la democracia. El suyo habría de ser un gobierno diferente, que no estaba presto a seguir corriendo las bases sin un adecuado plan de acción. Todos los frentes se le abrieron apenas días después de su juramentación, aunque ya el frente básico, el de sus opositores recalcitrantes, en contubernio con medios de comunicación y periodistas a sueldo, estaba conformado desde el mismo 20 de diciembre de 1962.

La izquierda presionaba creyendo que Bosch constituía un paso en falso para construir la revolución. La derecha instaba a Bosch a declararse anticomunista. En el propio PRD comenzaron a manifestarse profundas contradicciones. Viriato Fiallo, Juan Isidro Jimenes Grullón y Miguel Ángel Ramírez Alcántara se asociaron para denunciar la penetración comunista en el gobierno. Los comentaristas radiales Rafael Bonilla Aybar, desde Santo Domingo, y Rafael Rivas Jerez, desde Santiago, jugaban papeles estelares en la batalla antigobiernista. Las asociaciones empresariales se unían para combatir los proyectos de ley de Plusvalía y y la ley general de confiscaciones. Un sector de la Iglesia Católica manifestaba sus temores al proyecto de ley de la congresista Thelma Frías que establecía la escuela laica. Los líderes de la federación de empleados públicos, FENEPIA, y la de los maestros, FENAMA, se paseaban por el país enarbolando consignas contra Bosch y su gobierno y reclamando reivindicaciones a granel. Los trabajadores azucareros incitaban al paro. El Comité Civil Anticomunista del ingeniero Enrique Alfau paralizaba poblaciones llamando a huelga general. En las plazas de los pueblos de la República se desarrollaba un verdadero festival de fin de semana, a través de los mítines de "reafirmación cristiana" organizados por Acción Dominicana Independiente (ADI). El columnista norteamericano Hal Hendrix sentenciaba en el World Telegram and Sun que el gobierno de Bosch no llegaría al final de 1963, artículo que reproduciría alegremente el diario El Caribe y que leería Bonillita en su Periódico del Aire. Balaguer desde el exilio aunque reconocía que el pueblo se había dado "un gobierno con una noción justa de lo que significaba un estado de derecho" criticaba a Bosch porque no se sabía si buscaba desarrollar "un gobierno izquierdizante que preparara el terreno para el advenimiento de un sistema comunista típico" o un gobierno "dominado solamente por la noble ambición de realizar la auténtica revolución social".

Quiérase o no, el latigazo de Láutico estaba generando este panorama. Láutico García había quedado históricamente signado como el personaje que puso la primera piedra para que se produjese el grave suceso del 25 de septiembre de 1963. La especie, falsa y traumática, de que Juan Bosch era comunista comenzó a rodar desde que aquel fatídico artículo del sacerdote jesuita apareciese publicado en el diario El Caribe y luego remachado, en su concepto básico, en el famoso debate de la noche del 17 de diciembre de 1962. El sacerdote logró retractarse de la acusación que no pudo sostener a conciencia frente al experimentado político, pero la incriminación contra Bosch se mantendría invariable y sería el motivo básico para que se produjese en aquella madrugada septembrina de hace cincuenta años el golpe que cercenó el proceso de lanzamiento de la democracia dominicana con sus graves consecuencias posteriores.

Bosch se mantenía aparentemente impertérrito, sin hacer uso de la fuerza pública, sin clausurar emisiones radiales y sin establecer las censuras de prensa que tal vez en aquellos momentos hubiesen constituido una medida necesaria y saludable para la institucionalidad democrática y el respeto a la muy violada libertad de expresión. Aunque el PRD era dueño de una poderosa Hermandad de Campesinos y de una vigorosa Juventud Revolucionaria Dominicana (JRD), Bosch no supo hacer un uso adecuado de estos núcleos para defender su gobierno. Dirigido a lo interno por Ángel Miolán, el PRD había tenido que confrontar posiciones de divergencia en su seno frente al interés marcado de Bosch de que se abandonase la lucha partidista para integrarse de lleno en las tareas de gobierno, acción que a la postre no resultó favorable a su permanencia en el poder.

La conjura ya estaba en pie. Todos, de un modo o de otro, habían contribuido al descalabro del régimen de Bosch. Cuando horas antes del golpe, el almirante William E. Ferrall, comandante de las fuerzas navales de los Estados Unidos en la zona Sur, arribaba por la Base Aérea de San Isidro, los militares dominicanos sabían que el fin del gobierno estaba cerca. A las 2:30 de la madrugada del 25 de septiembre, dos días antes de cumplir siete meses en el poder, Juan Bosch era detenido en su propio despacho y su Ministro de Defensa, Elvys Viñas Román, tomaba el control del gobierno acusándole sorprendentemente de haber desconocido la Constitución y de promover el irrespeto a los derechos humanos.

Cuando los dirigentes oposicionistas Viriato Fiallo, Juan Isidro Jimenes Grullón, Mario Read Vittini, Horacio Julio Ornes Coiscou, Ramón A. Castillo y Miguel Ángel Ramírez Alcántara rubricaron el acto notarial de instalación del Triunvirato frente al abogado notario doctor Francisco Sánchez Báez, el país que había escogido mayoritariamente a Bosch para presidir aquel primer ensayo democrático después de la muerte de Trujillo, ignoraba que comenzaría desde ese momento la gris etapa de los barbarotes.

Entre los seis firmantes civiles del acta justificadora del golpe, cinco de ellos tenían apenas dos años que habían regresado del exilio y manifestado su empeño por establecer un régimen democrático. Uno de ellos había comandado una expedición fracasada para terminar con la dictadura. Y otro figuraba como parte de la avanzada perredeísta del 5 de julio. El número seis de este grupo, que entre los firmantes fue el primero, había sido el abanderado de la libertad y el orden, el ardiente proclamador del incesante grito de ¡Basta ya! contra la opresión y la vesania de la persecución política.

Desbarrando contra los principios que sirvieron de blasón a sus proclamas políticas y a sus ejercicios redentores, estos hombres -rostros graves, el temor y la vergüenza reflejándose en sus pupilas cansadas, sus huidizas personalidades gravitando sobre las frías amarguras de sus corazones- se ayuntaban ahora, más que con un episodio de coyuntura, con un capítulo negro de la historia, la misma historia que no tardaría en condenar su actitud, junto al grupo militar que les acompañó en aquel acto infame, con numerosos reveses y congojas, y al cabo de muy poco tiempo, con sus definitivas muertes políticas.

(Homenaje al Presidente Juan Bosch en el 50º aniversario del derrocamiento de su gobierno.)

www. jrlantigua.com

sábado, 28 de septiembre de 2013

A 50 años del golpe de Estado al gobierno encabezado por Juan Bosch


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A 50 años del golpe de Estado al gobierno encabezado por Juan Bosch, conviene explorar las claves que condujeron a abortar, tras una herencia de 31 años de dictadura, el primer intento serio por implantar un régimen democrático funcional comprometido con un programa de reformas sociales y económicas fundamentales orientadas a modernizar el país. Cuyo éxito pudo catapultarlo hacia estadios superiores de desarrollo mediante nuevas infraestructuras -hidroeléctricas y canales de riego, acueductos, puertos- y la diversificación de la economía tradicional del postre (azúcar, café, cacao y tabaco) con proyectos de refinería de petróleo, zonas industriales, complejos químicos, explotación minera y aprovechamiento turístico. Impulso a la reforma agraria, programas de vivienda social, salud pública y educación, incluyendo un innovador plan de alfabetización masiva empleando radios portátiles, a cargo del controversial rumano americano Sacha Volman. Objetivos alcanzados trabajosamente a lo largo de medio siglo.

Para ello nos proponemos analizar esta experiencia en una miniserie que examine este experimento de reformas democráticas que provocó estrategias contradictorias cruzadas entre los actores protagónicos del proceso (partidos, empresarios, gremios, iglesia, militares, medios de comunicación), más propensos a la confrontación que a la cooperación y los acuerdos. En medio del recrudecimiento de la Guerra Fría en el Caribe hegemonizado por EEUU a raíz de la Revolución Cubana, su curso socialista y la alineación con la URSS -cuyo clímax sería la Crisis de Octubre del 62 al detectarse misiles soviéticos emplazados en Cuba. Razón eficiente de la Alianza para el Progreso impulsada por Kennedy desde 1961 como alternativa al cambio revolucionario en Latinoamérica.

La geopolítica gravitaría en nuestra incipiente democracia, constriñéndola. Para Washington, la escasa cultura democrática, la inestabilidad y las presiones sociales, nos hacían vulnerables "a un golpe castrista o comunista" alentado por Cuba -base de las pasadas expediciones libertarias de junio del 59. En momentos en que grupos radicales de izquierda buscaban derrocar a Betancourt en Venezuela.

El factor geopolítico se sintió tras el atentado a Betancourt con las sanciones impuestas al régimen de Trujillo por la OEA en agosto de 1960, aislándolo en el hemisferio. En el ajusticiamiento del 30 de mayo del 61, nos afectó semanas antes el fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos del 17 de abril, organizada por la CIA. En los planes de contingencia de EEUU, esta operación era parte de un esquema más amplio para derrocar el régimen cubano, el dominicano y colateralmente el haitiano, pautado por el equipo de gestión de política de exterior de Kennedy. Este revés incidió en el plan magnicida, pese a que el involucramiento norteamericano y la dinámica interna del complot para liquidar a Trujillo ya se hallaban sobre ruedas. Al grado que Henry Dearborn -a cargo de la embajada Americana desde agosto de 1960 en calidad de cónsul y jefe de estación de facto de la CIA- confesó en un panel de TV que no podía disuadir a los complotados a detener la operación, como fuera instruido por sus superiores en Washington. Ejecutándose, con saldo trágico, sin mediar auxilio para salvar sus vidas y ejecutar el plan político.

En este contexto gravitó el temor a una segunda Cuba, centro focal de la política norteamericana hacia la región. Las propias elecciones dominicanas del 20 de diciembre del 62 estuvieron precedidas por la Crisis de los Misiles de octubre. El evento más traumático, desde el punto de vista de seguridad nacional de EEUU, de la Guerra Fría (1947-90). Nunca antes se estuvo tan cerca de una conflagración nuclear con el territorio norteamericano amenazado, a tan sólo 90 millas de alcance de los misiles soviéticos en Cuba. El shock que eso representó en el sistema político y en la opinión pública norteamericana fue decisivamente negativo para el desarrollo político en la República Dominicana. Condicionando fatalmente dicha atmósfera la suerte del experimento democrático del 63. Y abriendo en la región una etapa signada por los golpes de Estado y la entronización de regímenes autoritarios.

En lo formal, el programa del gobierno encabezado por Bosch calzaba plenamente con los lineamientos de la Alianza para el Progreso: cambios democráticos, reforma agraria, política de vivienda, desarrollo económico, diversificación productiva. O sea, modernización y promoción social. Sin embargo, la impronta geopolítica y la dinámica pugnaz de los actores internos determinarían la frustración de esta experiencia democrática.

Juan Bosch ganó abrumadoramente las elecciones del 20 de diciembre del 62 con casi un 60% de la votación del PRD frente a un 30% de Unión Cívica Nacional -el partido conservador que surgió del frente interno antitrujillista y capitaneó la transición tras la muerte del dictador, dominando políticamente el Consejo de Estado que organizó los comicios con apoyo de la OEA. Un restante 10% se distribuyó entre partidos más pequeños: el ideologizado Revolucionario Social Cristiano (5%), con incidencia entre profesionales, el movimiento estudiantil y los sindicatos; el Nacionalista Revolucionario Democrático (3%) del general Ramírez Alcántara, que obtuvo la senaduría por San Juan de la Maguana; la doctrinaria Alianza Social Demócrata (1.7%) del Dr. Jimenes Grullón; y el PRDA (0.12%), un minúsculo desprendimiento del PRD. De suerte que el PRD dominaba en el Congreso, los ayuntamientos y la rama ejecutiva, razón del término "Aplanadora" usado por sus adversarios para graficar su mayoría.

Antes de asumir Bosch la presidencia el 27 de febrero de 1963 y durante sus primeros meses de gestión, se realizaron los trabajos de la Asamblea Revisora, iniciados el 1ro de febrero y finalizados el 20 de abril. Cuyas líneas maestras, plasmadas en la nueva Constitución promulgada el 29 de abril, marcarían su administración, prefigurando focos de conflicto con sectores claves para garantizar la gobernabilidad. Previo a los trabajos de la Asamblea, El Caribe publicó un borrador del proyecto de reforma constitucional, generándose reacciones adversas entre los poderes fácticos. Tal el caso del tratamiento al latifundio y al minifundio, al tema de la propiedad y las expropiaciones, que motivó el pronunciamiento inmediato de las asociaciones empresariales -hacendados y agricultores, industriales, Cámara de Comercio y Producción, Confederación Patronal y Consejo Nacional de Hombres de Empresa. Que reaccionaron ante un proyecto que Bosch, en su momento, consideró tímido al compararlo con la Constitución de Cuba de 1940, la cual conocía en sus alcances sociales y económicos progresistas.

La Iglesia se manifestó sobre el tratamiento concedido al Concordato que desde Trujillo regulaba sus relaciones con el Estado, al no mencionársele en el proyecto, preocupada por el matrimonio canónico y la unión libre, así como la enseñanza en materia religiosa. Sacerdotes y obispos afirmaron que esa Constitución violentaba "las leyes de Dios y de la Iglesia", amenazando sus fueros. Abriéndose un serio conflicto, con pronunciamientos y movilización de colegiales católicos hacia el recinto del Congreso. En una profundización de las diferencias entre el clero y Bosch, secuela del cargo de filo comunista que se le hiciese y que condujo al dramático debate televisivo con el jesuita Láutico García a pocas horas de los comicios. Era evidente que la Iglesia Católica no se sentía representada por la nueva Constitución, a cuya promulgación no acudió.

Otro tópico fue la materia sindical. Durante el Consejo de Estado surgieron múltiples confederaciones que compitieron para controlar el movimiento sindical, vía la constitución de sindicatos y la obtención de ayuda internacional (de la democracia cristiana internacional a través de la Konrad Adenauer de Alemania, de la embajada de EEUU y la ORIT para el "sindicalismo libre y democrático"). El financiamiento abundaba porque éramos un punto de interés en la geopolítica del Caribe. Bosch y Miolán (quien trabajó en México con Lombardo Toledano, secretario general de la Central de Trabajadores de América Latina) plantearon siempre la conveniencia de establecer un solo sindicato por empresa, en momentos en que proliferaban los sindicatos paralelos. Las confederaciones FOUPSA y CESITRADO, fusionadas a instancias del PRD, la socialcristiana CASC, FOUPSA LIBRE luego CONATRAL, apoyada por la embajada Americana, competían entre sí para formar sindicatos en una misma empresa, así como en los ingenios azucareros por ramas de actividad y por oficios.

De este modo, el paralelismo sindical se sintió amenazado por el canon de la Constitución que reconocía oficialmente un solo sindicato integrado en forma mayoritaria. Se garantizaba la libertad sindical y oficiosamente podían operar varios sindicatos, pero para fines de relaciones contractuales válidas el Estado sólo reconocería el de afiliación mayoritaria. En sus pedagógicas charlas radiales previo a su llegada al gobierno, Bosch solía hablar de la conveniencia de una central única de trabajadores, a la manera de la que existía en México y en la Cuba en la cual vivió como exiliado, ejemplificando con la fusión de las dos grandes confederaciones norteamericanas en una sola, la AFL-CIO, para así fortalecer la fuerza negociadora de los trabajadores frente a los patronos. Lo cual era como mostrar la cruz al diablo, para entidades sindicales altamente ideologizadas y con un financiamiento internacional fuerte que estimulaba la fragmentación.

De esta manera, la hoy celebrada Constitución del 63, antes de que Bosch asumiera la presidencia el 27 de febrero, ya le traía dolores de cabeza, dada la divulgación previa hecha por El Caribe del borrador del proyecto de reforma, a principios de enero. Desatando los demonios del disenso y motivando la sabia y discreta asesoría del liberal juez supremo norteamericano William O. Douglas.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Juan Bosch ...recuerdos chilenos [etnomedia]


Juan Bosch ejemplo a seguir

La guerra en Siria: ¿una guerra por la energía?

Aunque los importantísimos yacimientos de gas de Siria no parezcan tener hoy el mismo valor que hace 12 años, momento en que se planificó la guerra contra ese país, no es menos cierto que siguen siendo un factor invisible del conflicto. La Comisión Económica de la Coalición de la oposición externa siria se ha dedicado esencialmente a la repartición del gas que se haría entre los aliados después de la caída del Estado sirio. Pero, como ese momento no acaba de llegar, las grandes potencias van a tener que revisar sus apuestas.
RED VOLTAIRE





Mientras prosigue la guerra en Siria, la prensa dominante, que arremete constantemente contra el Estado sirio, olvida sin embargo de manera recurrente abordar uno de los aspectos más importantes de ese conflicto: su vertiente energética, vinculada fundamentalmente a las reservas de gas [1]. Ese aspecto explica en gran parte el activo respaldo de Rusia, no a la persona de Bachar al-Assad sino al régimen sirio para evitar su caída ya que, provocada por una voluntad externa, esta habría de convertirse en un elemento geopolítico dentro de un dispositivo mucho más amplio y en gran medida directamente enfilado contra la propia Rusia.

Cuando Rusia empieza a levantarse de nuevo, a partir de los años 2000, se convierte en el principal obstáculo al plan destinado a apoderarse del control de las vías energéticas entre Europa y Eurasia a través de los Balcanes, plan que los estrategas estadounidenses habían trazado y comenzado a poner en práctica fundamentalmente con la guerra contra Serbia, en 1999.

Estados Unidos y la Unión Europea tratarán entonces por todos los medios de diversificar el aprovisionamiento de los países europeos para reducir su potencial dependencia de Moscú. Surge así el proyecto del gasoducto Nabucco, hoy prácticamente abandonado, que consistía en garantizar que Europa se alimentara con el gas proveniente de Azerbaiyán y de Turkmenistán, recurso que transitaría a través de Turquía, evitando el territorio de Rusia y bordeando Grecia. Alrededor de ese proyecto existía un ambicioso plan geopolítico estadounidense que consistía en convertir al aliado turco en eje de un «Medio Oriente ampliado», que habría que remodelar previamente, y en centro regional del tránsito energético entre el Medio Oriente y los Balcanes.

Eso explica el deseo de Estados Unidos de ver a Turquía convertida en miembro de la Unión Europea y en garantizar que ese país se mantenga dentro de la órbita estadounidense, lo cual permitiría a Washington controlar indirecta pero firmemente el aprovisionamiento energético de Europa y, sobre todo, impedir una alianza continental energética euro-rusa, considerada contraria a los intereses de Estados Unidos en Eurasia.

Pero el proyecto Nabucco fracasó porque Turkmenistán se volvió hacia China [2] y Azerbaiyán se acercó por su parte al proyecto ruso denominado South Stream [3]. Desarrollado en 2007, el objetivo de South Stream es permitir a Rusia mantener el control del aprovisionamiento a Europa esencialmente a través del Mar Caspio y de Kazajstán (país miembro de la Unión Aduanera), incorporando a la vez a Serbia, cuya importancia para la Unión Europea en el plano energético será en el futuro tan grande como lo es hoy la de Ucrania. Con la diferencia de que se evitará definitivamente el tránsito por Ucrania para impedir que se reproduzcan los incidentes de 2006 y los cortes del aprovisionamiento a Europa.

A raíz de la quiebra de Grecia a causa de la crisis financiera, Rusia está gestionando la compra del consorcio griego del gas a través de Gazprom. Las negociaciones en ese sentido están detenidas desde que el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió simplemente una advertencia a Atenas contra toda cooperación con Moscú en el sector de la energía y se pronunció contra la venta a Gazprom indicando que ello «permitiría a Moscú reforzar su dominación sobre el mercado energético de la región». A pesar de todo, South Stream incluye una conexión hacia Grecia, lo cual convierte ese proyecto en una especie de puente energético ortodoxo hacia Europa.

La posición de Ankara es actualmente bastante ambigua. Fuertemente vinculada a Rusia en el plano energético a través deBlue Stream, Ankara también aceptó que se estableciese una conexión entre Blue Stream y South Stream. Turquía, que es la segunda potencia de la OTAN, se declaró además candidata a unirse a la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS, la alianza política encabezada por China y Rusia), con la que firmó en 2013 una asociación de diálogo con vista a su posterior adhesión. ¿Será ese el inicio de un profundo cambio de dicha alianza?

Siria, actualmente enfrascada en una guerra civil interconfesional entre chiitas y sunnitas, está directamente implicada en dos proyectos de gasoductos vinculados a los ya mencionados proyectos Nabucco y South Stream.

En 2009, Irán, Irak y Siria –siendo los dos primeros países con gobiernos musulmanes chiitas y el tercero con un gobierno laico [4]– emprendieron un proyecto llamado Friendship Pipeline. Este gasoducto transportaría hasta el Mediterráneo el gas iraní destinado a Europa, pero sin pasar por el territorio turco. Ese proyecto, que permitiría a Irán vender su gas a Europa, incluye una extensión hacia el Líbano y, según Roland Lombardi, debía terminar conectándose con el proyecto ruso South Stream. Hay que recordar que Irán, destinado inicialmente a ser el proveedor fundamental de Nabucco, fue rápidamente excluido de este último por razones políticas, sobre todo desde que el derrocamiento de su régimen es visto como una opción cada vez más improbable, ya sea por la fuerza o a través de métodos menos violentos, como el intento de revolución de color iniciado en 2009.

Precisamente en 2009 apareció un proyecto de varios países sunnitas que hubiese podido contar con el aval del Pentágono. El gas qatarí sería enviado a Europa a través de un gasoducto que partiría de Qatar, atravesaría Arabia Saudita y posteriormente Siria hasta llegar a Turquía. Ese proyecto resucitaría el Nabucco, respaldado por turcos y estadounidenses pero abandonado por el momento debido a la ausencia de proveedores confiables. Es evidente que ese proyecto de Qatar es irrealizable sin el derrocamiento de la administración de Bachar al-Assad y sin su reemplazo por un gobierno dócil, lo cual explica las razones que han llevado a cierto número de países a implicarse activamente en el respaldo a la oposición siria [5].

Como puede verse el punto sobre el cual se focaliza toda esta competencia entre los productores de gas es la Unión Europea, enorme y solvente mercado cuyo consumo de gas debe seguir creciendo a pesar de la crisis.

Más que nunca, los acontecimientos tendrán que producirse en el Mediterráneo, donde nuevos actores están a punto de aparecer en el mercado [6]. Israel y Chipre han descubierto reservas muy importantes de gas en las aguas de sus zonas económicas exclusivas y deben convertirse a mediano plazo en importantes exportadores. Y es posible que los descubrimientos de yacimientos de gas en la cuenca del Mediterráneo oriental estén solamente comenzando porque el Líbano y Siria al parecer disponen también de importantes reservas.

Para la exportación de esos nuevos recursos existen dos soluciones que ya están enfrentándose y en las que se entremezclan comercio y geopolítica. Estados Unidos es partidario de una red de gasoductos que alimentarían Europa a través de Turquía y ya se han iniciado las presiones sobre Israel. Por su parte, los rusos preferirían que el gas, previamente licuado, fuese transportado por barco con destino al Asia industrial.

La gran partida de este ajedrez energético parece estar acelerándose. Se enfrentan en ella varios proyectos energéticos y civilizacionales que reflejan claramente las ambiciones políticas y estratégicas de bloques políticos entre los cuales la guerra por las fuentes de energía está intensificándose.
Alexandre Latsa

Fuente
RIA Novosti (Rusia)

“En América latina estamos cumpliendo el ideal de Bolívar”

Entrevista a Ernesto Cardenal




Unas pocas líneas de Ernesto Cardenal dicen un mundo, una bella galaxia en la que todo cabe, con un estilo sencillo, directo, sensible. “¿Qué hay en una estrella? Nosotros mismos. Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planeta estuvieron en las entrañas de una estrella. Somos polvo de estrellas (...) De las estrellas somos y volveremos a ellas”, se lee en la Cantiga 4 titulada “Expansión”, incluida en Cántico Cósmico, tercer tomo excepcional de su Poesía Completa, publicada por editora Patria Grande. En el prólogo de esta edición tan necesaria como fundamental, el poeta venezolano Luis Alberto Angulo plantea que no caben dudas de que en algún momento comenzará sin resistencia a ser leído colectivamente como uno de los grandes poetas místicos de la humanidad.“Quizás entonces nadie se asombrará de que los entes educativos y culturales de los gobiernos más avanzados del mundo publiquen en grandes tiradas sus obras y las repartan gratuitamente entre los estudiantes de todos los niveles.” El Ministerio de Educación de la Nación ha distribuido las obras del poeta, sacerdote, teólogo, traductor, escultor y ex ministro de Cultura del gobierno sandinista –entre 1979 y 1987– en una colección para bibliotecas de escuelas secundarias (ver aparte). El bastón, las sandalias de pescador y la boina calada al estilo del Che avanzan ralentizando el tiempo en este hotel de Congreso. “Prefiero que no me hagan homenajes. No me agradan”, dice el fatigado poeta que a los 88 años podría ser una suerte de Bartleby latinoamericano de la poesía.
Aunque preferiría no hacerlo, Cardenal será homenajeado hoy a las 17.30 en el Salón Leopoldo Marechal del Palacio Sarmiento, en una actividad organizada conjuntamente por el Ministerio de Educación y la Editora Patria Grande. Participarán la periodista y conductora Ana Cacopardo, la cantante Teresa Parodi, el actor Horacio Roca y el poeta y conductor Tom Lupo, quienes leerán poemas del poeta nicaragüense. Los periodistas y escritores Reynaldo Sietecase y Stella Calloni compartirán sus experiencias sobre cómo Epigramas, Hora 0, Salmos, Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, El estrecho dudoso, Canto Nacional, Oráculo sobre Managua y Los ovnis de oro, entre otros títulos, impactaron en sus vidas y en sus obras. También hablará el poeta Jorge Boccanera. En el marco de su visita al país, el autor de El Evangelio en Solentiname será de la partida del Primer Festival de Poesía en la Feria del Libro de Mendoza, el próximo viernes. Y el sábado, finalmente, presentará su Cántico Cósmico en el Espacio Cultural Le Parc, de Guaymallén. En 2009 obtuvo el Premio Pablo Neruda de Poesía, el primero que recibió quien hasta entonces se consideraba “el poeta menos premiado de la lengua castellana”. El año pasado, para atemperar esta sentencia o prejuicio, le otorgaron el Premio Reina Sofía. Y quién sabe si no se avecina el Premio Nobel de Literatura, al que estuvo nominado en 2005, a pesar de que Cardenal agita las manos como si estuviera espantando mosquitos suecos.
Un Big Bang descomunal ha sido el impacto que le produjo la poesía norteamericana, especialmente la obra de Ezra Pound, a quien tradujo al español, luego de su permanencia en Nueva York, entre 1948 y 1949, como estudiante de la Universidad de Columbia. Del poeta norteamericano, Cardenal tomó un recurso que “consiste más que en un collage, más que en la cita de un trozo de rango poético, en una sabia redistribución de la prosa del historiador o del viajero hasta que alcance un nivel lírico o épico”. “Sus poemas son así, bellos y vastos documentos ajenos cuya gracia está en los cortes y en las junturas”, advierte Pablo Antonio Cuadra. El sacerdote y monje trapense comprometido con la liberación de los pueblos reconoce que la influencia capital de Pound le hizo ver que “no existen temas o elementos que sean propios de la prosa, y otros que sean propios de la poesía”. “Todo lo que se puede decir en un cuento, o en un ensayo, o en una novela, puede también decirse en un poema. En un poema caben datos estadísticos, fragmentos de cartas, editoriales de un periódico, noticias periodísticas, crónicas de historia, documentos, chistes, anécdotas, cosas que antes eran consideradas elementos propios de la prosa y no de la poesía.”
Su mirada se enciende cuando recupera al niño que fue. “Mi primer recuerdo no es escribiendo, es haciendo un poema antes de poder escribir. Lo decía de memoria, creo que tendría unos seis años. Así empezó la humanidad y así también empezó mi poesía en la infancia”, cuenta Cardenal a Página/12.
–Al releer su Poesía Completa, llama la atención encontrar en uno de los Salmos que “las galaxias cantan la gloria de Dios...”, algo que trabaja intensamente en Cántico Cósmico. Su interés por la ciencia y el universo aparecen tempranamente, ¿no?–Pues sí, de muy joven tenía interés por la ciencia, por hacer poesía con la creación y con el lenguaje científico, no el lenguaje –digamos– bíblico, sino de los descubrimientos más recientes. Desde la época de los Salmos y otros poemas juveniles estaba la poesía científica. Y después, leyendo más, documentándome más, fui ampliando esa poesía científica. Desde entonces tenía la vocación de “poeta de la ciencia”, si se puede decir así. La poesía ya estaba desde el principio, con Dios.
–¿La incertidumbre científica no colisionó con su cristianismo? ¿Siempre pudo compatibilizar ciencia y fe?–Sí, perfectamente. La fe y la ciencia para mí son lo mismo. No hay ningún conflicto porque la ciencia es la explicación de la creación, la creación es poema y el creador es poeta. Poema es creación en griego y San Pablo llama a la creación de Dios “poiema”, como un poema de Homero.
–Se suele pensar que la ciencia se opone a la fe o que al menos la cuestiona.–Así ha sido muchas veces ese conflicto. Pero en mi caso no, de ninguna manera.
–¿Por qué no se dio ese conflicto? ¿Tal vez el arte contemplativo le permitió unir elementos que a veces se contraponen?–Pudiera ser, sí. También como poeta, que viene a ser casi lo mismo que el arte contemplativo. Cántico cósmico está pensado como una épica o una epopeya.
–¿Hay épica y epopeya en la poesía actual?–Casi no hay. Hay en la novela, pero no en la poesía. La novela es la épica actual. Y por eso la novela es muy popular y la poesía no. Casi nadie lee poesía y eso es culpa de los poetas, que escriben una poesía que no interesa.
–Cuando dice que la culpa es de los poetas, ¿se refiere a que no son claros en los poemas que escriben?–Exactamente. Son herméticos y no se entiende ni es para entender, y por lo tanto no es para interesar a la población. Yo siempre quise hacer una poesía que se entendiera y que comunicara.
–Se dice que sólo conocemos alrededor de un 9 por ciento del universo, una cifra pequeña.–Así es, más o menos. El universo visible es una parte ínfima. Gran parte de la materia no la vemos, es la llamada “materia invisible”.
–¿Qué hace el poeta con eso que no se ve?–Es el gran misterio sobre el que podemos meditar, aunque la mayoría no piensa en eso. Pero debe pensarse porque la mayor cantidad de realidad que existe es la que no se ve: la energía oscura y la materia oscura. Me gusta mucho mirar las estrellas también cuando hago oraciones, así tengo el universo presente, comunicándome con Dios a través de su creación.
–¿Lee muchos textos científicos?–Sí, es casi todo lo que leo. No suelo leer poesía porque ya no encuentro nada nuevo en lo que se escribe. Leo libros de ciencia. O bien temas de actualidad, que son también los temas de Cántico Cósmico.
–A propósito de la actualidad, ¿cómo vive el presente político de Latinoamérica?–Con mucho amor, con mucho interés, con mucha preocupación, con mucha esperanza. Y sobre todo con optimismo. Hay una nueva realidad en América latina, una nueva independencia. La primera independencia fue del imperio español, ahora es del imperio yanqui. La segunda independencia se está logrando en muchos países, en algunos ya con gobiernos independientes. Y en otros con una independencia relativa. Hugo Chávez fue una gran figura; puede haber tenido los defectos que tú quieras. Sin embargo, su gran mérito fue reanudar el ideario de Bolívar: la creación de una América latina unida para contraponerse a la del Norte. Estamos cumpliendo el ideal de Bolívar de hacer una sola nación.
–En ese sentido, ¿cómo anda Nicaragua?.. Muy mal. Lo que hay ahora no es una revolución ni es de izquierda. Es una dictadura personal, familiar, de una pareja, de un matrimonio y sus hijos. Algo muy vergonzoso... Para mí es peligroso seguir hablando de este tema porque tengo que regresar a Nicaragua.
–¿Es peligroso para usted vivir allá?–Sí, pero no puedo seguir hablando...
Y no habla por unos segundos, como si se replegara en un silencio irreprochable. Este sacerdote ha integrado escritura y militancia política y, junto a su maestro y amigo Thomas Merton, fundó en 1966 una pequeña comunidad contemplativa en Solentiname, donde se fomentó el desarrollo de cooperativas, se creó una escuela de pintura primitiva y un movimiento poético entre los campesinos, además del trabajo de concientización sobre la base del Evangelio interpretado en clave revolucionaria. “Como marxista, Cardenal es hereje; y como sacerdote católico, está al filo de otra herejía, pues rechaza la noción de la incompatibilidad de fe cristiana y política socialista –subrayó Paul W. Borgeson–. En poética, también discrepa con circunscripciones tradicionalistas, en su rechazo de la metáfora y su inclusión de lo común y corriente dentro del arte verbal. Creer y crear, política y fe en Dios no están reñidos para Cardenal: contrariamente, insiste en que el uno lleva definitivamente a lo otro. Así, estas vertientes marcan su obra definitiva.” Cuando Juan Pablo II visitó oficialmente Nicaragua, en 1983, el pontífice –frente a cámaras de televisión que transmitían a todo el mundo– amonestó e increpó severamente al poeta y sacerdote, arrodillado ante él en la misma pista del aeropuerto, por propagar doctrinas apóstatas según la fe católica y por formar parte del gobierno sandinista. El sacerdote de la teología de la liberación, obstinado rebelde contra el Vaticano, estaba recién llegado a Mendoza, en abril de este año, cuando se desayunó con una sorpresa. “En la primera entrevista que tuve, el periodista me preguntó qué opinaba del papa argentino. ¿Cómo el papa argentino? Pensé que preguntaba por el caso de que se eligiera alguna vez un papa argentino. Tres veces le tuve que preguntar hasta que entendí que habían elegido un papa argentino”, recuerda el poeta.
–¿Cree que habrá cambios en la Iglesia?–Sí, al principio no pensé que pudiera estar haciendo todo lo que está haciendo... algo verdaderamente increíble porque está poniendo las cosas al revés. Como debe ser, porque todo estaba mal puesto. Que un papa no ande en el papamóvil sino en el carro más pequeño del Vaticano es el mundo al revés. Los últimos serán los primeros; eso está haciendo Francisco.
–¿Cree que el papa Francisco puede revisar la “suspensión a divinis” que pesa sobre usted?–A mí no me afecta porque es una prohibición para administrar sacramentos y yo no me hice sacerdote para administrar sacramentos y andar celebrando bautismos y matrimonios, sino para ser contemplativo. Y sigo siéndolo. Es más bien un estorbo para mí la práctica pastoral, no es mi vocación. Como poeta y como sacerdote soy un contemplativo.
–¿Qué pasaría si el Papa le quitara esa prohibición de suministrar los sacramentos?–Más bien me puede complicar la vida. Me pondría en compromisos que no tengo actualmente... Ya me siento muy cansado, casi no dormí anoche y me estás haciendo muchas preguntas.
–¿El próximo premio que recibirá será el Nobel de Literatura?–Me complicaría también la vida... no creo que exista ese peligro.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-30000-2013-09-25.html#formu_mail

Página 12


jueves, 26 de septiembre de 2013

Cambiar de actitud para cambiar las cosas


Perder una guerra imprime carácter. Lo imprime incluso setenta y siete años después de pérdida, sobre todo cuando a la derrota bélica le siguen cuatro decenios de la dictadura fascista más longeva de Europa y tres de Monarquía Parlamentaria que, a pesar de constituir un sistema político nítidamente diferente del franquismo, amplió los sectores sociales con acceso a las élites e incluyó en la comunidad política amplios grupos de población a cambio de impunidad para el periodo anterior y pervivencia de algunos de sus elementos identitarios y discursivos centrales. Conviene recordar que, si bien el mapa político no era transportable a la realidad actual ni hay correlato para la mayor parte de los actores de entonces, una constante se ha mantenido en el campo de la política antagonista, admitámoslo: hoy, como en la Guerra Civil, seguimos profundamente enfrentados, divididos y sectarizados.
Uno de los efectos de esta profunda sectarización, que estuvo parcialmente suspendida durante el fenómeno político del 15-M pero hemos ido recuperando en los últimos tiempos, es la sustitución automática de la discrepancia por el enfrentamiento y del análisis político por el impulso tribal. Así, entre quienes consideran que lo mejor que puede pasar en un determinado país de Oriente Medio es una cosa y quienes consideran que es otra, no surgen reflexiones, artículos, mesas redondas y debates sino alineaciones férreas de uno y otro lado, acusaciones falsas (nadie dijo jamás que quisiera una guerra en Siria), apelaciones al pasado de cada tradición política (escogida o imputada por los detractores) y, en definitiva, un remedo de debate futbolístico chusco de medianoche sin televisión y con redes sociales.
Sería menos grave si las redes sociales no se hubieran convertido, al menos desde el 15-M, en la posibilidad real de generar una esfera pública antagonista, más democratizada y participada que otros medios de comunicación desde la que se han incorporado al sentido común de masas discursos que eran, hasta hace bien poco, marginales. La(s) izquierda(s), tan críticas con la telebasura, nos hemos convertido en consumidores y fabricantes compulsivos de twitter-basura y Facebook-basura en los últimos tiempos. También nos hemos convertido en convocantes compulsivos de todo tipo de manifestaciones, concentraciones y otros eventos a los que ya no va mucha más gente que los que las convocan y que demandan a quien quiera sentirse parte del movimiento más de tres días a la semana de asistencia a movilizaciones además de las asambleas, reuniones y eventos varios de cada colectivo u organización. Por no hablar del retorno a una forma de lenguaje y acción política que, de nuevo, está más pensada para “iniciados” que quieren reforzar posiciones dentro de grupos pequeños y homogéneos que para construir hacia quienes padecen condiciones sociales que empeoran día a día pero no canalizan políticamente su desencanto. Sentirse parte de algo tiene que ser un proceso mucho más sencillo y menos costoso que todo eso si se quieren conquistar mayorías, no puede requerir de una inversión de atención, tiempo y esfuerzo tan enorme.
En mi opinión, este proceso de divorcio de la realidad y de deterioro absoluto del ambiente político entre gentes que piensan y actúan mucho más parecido entre ellos que respecto del resto de la sociedad, tiene que ver con razones de corto y largo alcance histórico. Las de corto alcance se resuelven rápido: el 15-M inauguró el ciclo de movilizaciones más denso de la historia reciente en España. En ese marco, todas las tendencias políticas tradicionalmente marginales (izquierda extraparlamentaria, movimientos sociales y sectores críticos de sindicatos e izquierdas parlamentarias) recibieron inputs positivos en forma de crecimiento en militantes, impacto en la opinión pública, etc… Y se provocó un fenómeno doble: de un lado, la legítima satisfacción y profundización del interés en crecer de cada organización, plataforma o sensibilidad; de otro, el convencimiento sincero, pero profundamente errado en todos los casos, de que el ciclo de movilizaciones traía causa del buen hacer, la persistencia, las propuestas o cualquier otro atributo puesto en valor por cada uno de los actores políticos que se atribuían sin excepción, de forma honesta pero equivocada, el éxito.
Esta última reacción se explica mejor comprendiendo tres características del campo político antagonista que son, a un tiempo, causa y efecto del largo transitar histórico de derrota en derrota. Estas son:
- La dificultad existencial aparejada al compromiso político de izquierdas en España desde tiempos inmemoriales. “Significarse” o “meterse en política” son vectores de rechazo social inmediato en una sociedad caracterizada por una profunda cultura del consenso. Se entiende que del consenso en torno a que los ricos sean cada vez más ricos.
- El refugio de la(s) izquierda(s) en la producción intelectual, derivada de una actitud cultural basada en la justificación teórico-analítica de lo razonable de argumentos que los hechos convierten sistemáticamente en perdedores de la contienda política y de un elemento estructural: durante años las universidades han sido uno de los principales caladeros de militantes políticos.
- La realidad de que, setenta y siete años atrás, en la retaguardia de los frentes de la guerra que perdimos quienes la lucharon y sus herederos políticos, la discrepancia convertida en enfrentamiento no se resolvía en muros de Facebook, sino de fusilamiento.
Esta última característica ha generado una cultura política, sostenida en el tiempo desde entonces, presidida por una desconfianza total derivada de posicionamientos referenciados en marcos del pasado, identidades fortísimas y núcleos estrechos de socialización política. Las dos anteriores, esclerotizadas y neurotizadas por la marginalidad, la sensación de derrota permanente y la necesidad, completamente comprensible desde el punto de vista psicológico, de autojustificación de la propia vida frente al vendaval de derrotas y represión, han derivado en posiciones políticas ancladas a referentes que ya no operan para el 99% de las personas (trotskismo/estalinismo o reforma/revolución, por ejemplo), pero son útiles para reforzar el compromiso y la posición dentro del propio grupo que sí se referencia en torno a estos elementos. También a una arrogancia intelectual tendente a la autocomplacencia cuando aparecen indicios de crecimiento (las reacciones de muchas organizaciones y grupos al 15-M son sintomáticas al respecto), a dar por sentado que análisis rigurosos y trabajados no pueden contraponerse a otros análisis igualmente válidos, convirtiendo el debate de ideas en confrontación moral entre traidores y fieles y no en potencia política derivada del razonamiento colectivo.
Estas razones históricas estructuran un contexto, una cultura política, que no ha de ser estática. No hay ninguna razón para que estas actitudes tengan que ser así para siempre pero necesitamos, para cambiar las cosas, cambiarlas radicalmente. Hay dos razones fundamentales que, a mi juicio, invitan a la reflexión profunda y la acción consecuente: la primera, que tenemos una experiencia reciente en la que la superación de algunos de los problemas enunciados trajo consigo un ciclo de movilizaciones exitoso en muchos aspectos por primera vez en tiempos recientes; la segunda es que vivimos una coyuntura histórica excepcional, un momento que va a marcar el devenir de los próximos decenios y no va a estar abierta permanentemente, conviene, además de enunciarlo, asumir que esto es así con los hechos.
Algunos de los problemas que hoy nos bloquean traen causa de un conflicto armado en el que, mientras el fascismo avanzaba por el frente del Ebro, las izquierdas se mataban en la retaguardia en el Edificio Telefónica de Barcelona. Hoy, afortunadamente, no somos los mismos de entonces ni estamos condenados a repetir la historia como farsa de aquella tragedia, pero necesitamos defender la posibilidad de un mundo en el que los jóvenes tengan futuro, los trabajadores trabajo, los ancianos pensiones, la ciudadanía derechos y las hipotecas no maten. Es evidente que no basta con un cambio de actitud para hacerlo, pero nos ayudaría comprender que el enemigo no está en la trinchera de al lado, sino en la de enfrente.


Grund Magazine

Notas[1] Por ser un artículo especialmente pegado al desempeño político y el clima actual, ha pasado por algunas manos antes de ser publicado. Agradezco mucho su lectura y sus comentarios a Fran Verdes, Antonio Márquez, Ángela Vázquez, Jorge Sola, Jorge Moruno, Raimundo Viejo, Jónatham Moriche, Marina Díaz y a mi padre, aunque toda la responsabilidad sobre los errores y las opiniones vertidas aquí son responsabilidad exclusiva del autor.
Fuente original: http://www.grundmagazine.org/2013/cambiar-de-actitud-para-cambiar-las-cosas/

"Considero que el proyecto socialista de Allende fue precursor del socialismo del siglo XXI

"Considero que el proyecto socialista de Allende fue precursor del socialismo del siglo XXI

Entrevista a Marta Harnecker
"Considero que el proyecto socialista de Allende fue precursor del socialismo del siglo XXI cuyo gran promotor fue el presidente Chávez"



Entrevista a Marta Harnecker realizada por Isabel Rauber, en el Programa "Visión Nacional", en AM 870, Radio Nacional Argentina, el domingo 16 de septiembre de 2013


  ‑Tu eres una militante chilena que tuviste que exiliarte producto del Golpe, ¿cómo viviste aquellos sucesos? -

Primero quiero agradecerte la posibilidad de conversar contigo y llevar este diálogo a todas y todos aquellos compañeros interesados en estudiar el pasado para construir el futuro, así titulé un artículo sobre el tema de la Unidad Popular que publiqué hace 10 años atrás.

Yo era como tú dices una militante del Partido Socialista chileno y en el momento del golpe mi primera militancia era dirigir la revista política Chile hoy, una revista con un valor informativo especial, porque siendo un órgano de la Unidad Popular, el frente político que apoyaba a Allende, estaba abierto a toda la izquierda y de hecho el MIR chileno fue el que nos proporcionaba los datos de inteligencia que nos advertían que se estaba preparando un golpe.

El golpe en Chile, fue un golpe anunciado. Desde el primer intento de golpe ocurrido en el 29 junio 1973 conducido por el general Viaux, vivimos en constante zozobra.

La amenaza de golpe estaba diariamente presente. Al comienzo toda la izquierda tomaba medidas para enfrentarlo, pero ocurrió como el cuento de Pedrito y el lobo, de tanto anunciar que venía el lobo, y no llegaba, cuando el lobo llegó no estaba preparado para enfrentar. Eso ocurrió con los dirigentes de la izquierda. Muchos de ellos, en ese momento estaban durmiendo en sus casas.

Habíamos empezado a coordinar con el MIR chileno el paso a la clandestinidad de la revista. Este era el partido más preparado para darnos dicha asesoría. La instrucción que habíamos recibido del dirigente nacional encargado de estas actividades era que estuviésemos atentos al levantamiento que se daría en los cuarteles en contra de los militares golpistas.

Este levantamiento nunca se dio. Los mandos golpistas dieron un golpe dentro de las propias fuerzas armadas apresando a los generales más cercanos al presidente Allende, entre ellos al general Bachelet, padre de Michelle, la ex presidenta y actual candidata a la elección presidencial en Chile.

El día 11 el golpe nos pilló por sorpresa. No recuerdo quién me llamó en la madrugada avisándome y rápidamente decidimos irnos todo el equipo que producía la revista al departamento de uno de nuestros periodistas que quedaba a unas 10 cuadras de la moneda.

Allí nos enteramos por la radio del bombardeo de la Moneda y de que el departamento en que estábamos quedaba y que la zona que fue declarada zona de toque de queda durante tres días.

Estando en el departamento recibimos la visita una patrulla militar que en revisó todos nuestros enseres pero felizmente no reconoció a ninguno. ¡Pasamos un gran susto!

Muy pronto yo aparecí en la lista de las personas buscadas. Había una lista de políticos y otra de periodistas, yo figuraba en esta última lista. Poco antes del golpe había recibido en la sede de la revista una visita de generales de la Fuerza Aérea amenazándonos por el tipo de información que estábamos dando acerca de los preparativos del golpe. Terminado el toque de queda, traté de volver a mi departamento pero no pude hacerlo. Una junta fascista se había instalado en los bajos del edificio y controlaba a todo el que entraba o salía.

Pasé algunos días en casas de seguridad. Desde allí hice contacto con el MIR. Se descarto la posibilidad de sacar clandestinamente la revista. Decidí entonces salir del país. Me refugié en la embajada de Venezuela y cuatro meses me dieron salvoconducto para partir a Cuba.

La gran tristeza y frustración que me provocó el golpe militar fue compensada por el encuentro con el que luego fue mi compañero y padre de mi única hija, el comandante Manuel Piñeiro, más conocido como Barbarroja. Cuba fue mi segunda patria. El cariño y la solidaridad de su pueblo me hicieron sentir siempre como que estuviese en mi casa. 

‑¿Cuál consideras tú que sería el mensaje fundamental para el quehacer actual de los gobiernos populares en el continente, en lo que hace a la relación con sus pueblos y a la relación con el poder?


‑Sabes Isabel que yo considero que el proyecto socialista de Allende fue precursor del socialismo del siglo XXI cuyo gran promotor fue el presidente Chávez. Allende no sólo fue el primer presidente socialista electo democráticamente en el mundo, sino que fue el primero en pretender avanzar al socialismo por la vía institucional y el primero en entender que para hacer esto debía distanciarse del modelo soviético.

Ese socialismo no podía ser impuesto desde arriba, tenía que contar con un apoyo muy mayoritario de la población, y tenía que estar inserto en las tradiciones nacionales, un socialismo con vino tinto y empanadas como él lo catalogaba, es decir, una sociedad socialista democrática enraizada en las tradiciones nacional‑populares. Por desgracia, el proyecto de Allende fue demasiado heterodoxo para izquierda chilena de entonces que era demasiado ortodoxa cuyos planteamientos no se correspondían con los nuevos desafíos que el país estaba viviendo. Te pongo algunos ejemplos de esa ortodoxia:

Cuando Allende hablaba del tránsito democrático al socialismo, sectores de la izquierda pintaban en los muros: ¡Viva la dictadura del proletariado!;Cuando Allende —tomando en cuenta que el electorado chileno estaba dividido en forma muy gruesa en tres tercios: los conservadores, los demócrata cristianos y la izquierda, con una leve preponderancia de la izquierda‑, planteaba la necesidad de contar con el apoyo de los demócrata cristianos, con el cual se podría lograr un apoyo mayoritario de la población al proyecto, nuestra izquierda actuaba muy sectariamente enfrentando a los militantes de ese partido; nunca entendió la necesidad de aliarse con fuerzas que catalogaba como burguesas;Cuando Allende hablaba de ganar a sectores de la burguesía para su proyecto, una parte importante de la izquierda reafirmaba que nuestro enemigo era toda la burguesía;

Mientras Allende quería consolidar lo avanzado en el plano económico: la estatización de las grandes empresas estratégicas, teniendo muy claro los límites del poder con que contaba, sectores de la izquierda se tomaban pequeñas empresas y pedían su nacionalización, exigiendo más radicalidad a Allende. Cuando Allende luchaba por conseguir una conducción única del proceso, los partidos más fuertes: el socialista y el comunista, hacían públicas sus divergencias.

Una de las grandes limitaciones que tuvo el gobierno de Allende fue el marco institucional heredado. Aunque el Presidente y la Unidad Popular tenían clara la necesidad de elaborar una nueva constitución para cambiar las reglas del juego institucional y facilitar el tránsito pacífico socialismo, y de hecho el presidente Allende entregó a los partidos que componían la unidad popular una propuesta de nueva constitución en septiembre de 1972; nunca se hizo una convocatoria para llevar adelante este proyecto. Creo importante estudiarla porque allí están plasmadas las ideas de Allende sobre cómo debería ser el tránsito social a partir de la realidad chilena.

¿Y por qué entonces no se llevó nunca adelante una convocatoria?, porque se estimó que la Unidad Popular todavía no tenía el apoyo electoral mayoritario que era indispensable para llevar adelante un proceso constituyente con éxito. La UP nunca logró llegar al 50% más de los votos. La gran pregunta que la historia no puede responder es qué hubiera pasado si dicha coalición política hubiese decidido tensionar sus fuerzas y hacer un trabajo casa por casa para ganar a la población para su proyecto. Quizás aquí faltó audacia, esa audacia que tuvo el Presidente Chávez cuando la oposición llama a un referéndum para derrocarlo y él acepta ir al combate aunque en ese momento las encuestas le daban una aceptación muy baja. Él acepta a pesar de estar en ese momento en condiciones de inferioridad, pero inmediatamente planifica cómo lograr las fuerzas para triunfar en esa contienda y crea la idea de las patrullas, es decir grupos de 10 personas a las que podía integrarse gente sin militancia en partidos pero que simpatizaba con Chávez, cada una de ellas debía lograr el apoyo de otras 10 con un trabajo casa por casa.

Otra lección es que yo creo fundamental del proceso chileno es la importancia de la organización popular en la base. Una de las grandes debilidades nuestras fue no entender esto. Fue delegar la acción política en los políticos, o más bien, el hecho de que los políticos se apropiaron de la política, y con ello los Comités de Unidad Popular —que fueron básicos para el triunfo electoral de Allende— comenzaron a debilitarse y a desaparecer. 

‑¿Cuáles serían los desafíos y las tareas principales para los movimientos populares y la izquierda latinoamericana?


‑Pienso que nuestra izquierda y nuestros movimientos populares deben tener muy presente lo ocurrido en la experiencia chilena para no repetir los mismos errores.

Tenemos que entender que para construir una sociedad alternativa al capitalismo esencialmente democrática tenemos que ser capaces de ganarlos el corazón y la cabeza de la mayoría de la gente. Que la crisis actual del capitalismo hace que cada vez mayores sectores se sientan afectados. Ya no sólo existen condiciones objetivas sino también condiciones subjetivas para que cada vez más personas entiendan que el capitalismo no es la solución para sus problemas cotidianos.

Necesitamos elaborar un proyecto alternativo y a ello pueden contribuir especialmente las experiencias de los gobiernos y movimientos populares en los países más avanzados de nuestra región. Se requiere una militancia nueva en que su forma de vivir y trabajar políticamente prefiguren la nueva sociedad Militantes que encarnen en su vida cotidiana los valores que dicen defender. Deben ser democráticos, solidarios, dispuestos a cooperar con los demás, a practicar la camaradería, la honestidad a toda prueba, la sobriedad. Deben proyectar vitalidad y alegría de vivir.

Si luchamos por la liberación social de la mujer, debemos empezar desde ya por transformar las relaciones hombre‑mujer en el seno de la familia;

Nuestros militantes deben capaces de aprender de los nuevos actores sociales del siglo XXI. Estos son particularmente sensibles al tema de la democracia. Sus luchas han tenido generalmente como punto de partida la lucha contra la opresión y la discriminación. De ahí que rechacen ser manipulados y exijan que se respete su autonomía y que puedan participar democráticamente en la toma de decisiones. Pienso que nuestros militantes deben ser también disciplinados. Se que este no es un tema muy simpático para muchos. A mí me gusta citar a uno de los coordinadores nacionales del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, Joao Pedro Stédile, quien dice: “Si no hay un mínimo de disciplina, que haga que las personas respeten las decisiones de las instancias no se construye una organización. “La disciplina consiste en aceptar las reglas del juego. Hemos aprendido [esto] hasta del fútbol y la Iglesia Católica, que es una de las organizaciones más antiguas del mundo. [...] Si alguien está en la organización por su libre voluntad, tiene que ayudar a construir las reglas y a respetarlas, tiene que tener disciplina, tiene que respetar al colectivo. Si no, la organización no crece.” Pero esto no debe significar que nuestros cuadros deban tener una mentalidad de ordeno y mando, deben ser pedagogos populares , respetuosos de la iniciativa creadora de la gente. Por otra parte, se requiere de una nueva cultura política: una cultura pluralista y tolerante, que ponga por encima lo que une y deje en segundo plano lo que divide; que promueva la unidad en torno a valores como: la solidaridad, el humanismo, el respeto a las diferencias, la defensa de la naturaleza, rechazando el afán de lucro y las leyes del mercado como principios rectores de la actividad humana. Necesitamos una izquierda que comienza a darse cuenta que la radicalidad no está en levantar las consignas más radicales ni en realizar las acciones más radicales —que sólo unos pocos siguen porque asustan a la mayoría—, sino en ser capaces de crear espacios de encuentro y de lucha para amplios sectores; porque constatar que somos muchos los que estamos en la misma lucha es lo que nos hace fuertes, es lo que nos radicaliza. Una izquierda que entienda que hay que ganar hegemonía, es decir, que hay que convencer en lugar de imponer. Una izquierda que entienda que más importante que lo que hayamos hecho en el pasado, es lo hagamos juntos en el futuro por conquistar nuestra soberanía y construir una sociedad que permita el pleno desarrollo del ser humano: la sociedad socialista del siglo XXI. 

Mensaje final 

-Por último, quiero decirles que si bien el capitalismo está en crisis, este no desaparecerá por sí sólo. Si nuestros pueblos no se unen, organizan y luchan con inteligencia, creatividad y coraje, el capitalismo buscará la forma de recomponerse. Nuestros pueblos han dicho basta y echado a andar, ahora no deben detenerse, ¡la lucha es larga pero el futuro es nuestro
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