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martes, 6 de diciembre de 2016

Fidel sobre Frei Betto

Frei Betto

Fidel junto a Frei Betto y un grupo de científicos cubanos en la Inauguración del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana. Foto: Cortesía del CIGB
Fidel junto a Frei Betto y un grupo de científicos cubanos en la Inauguración del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana. Foto: Cortesía del CIGB
En medio de estos días bastante atareados, me llega el recordatorio de que Frei Betto me había solicitado unas breves palabras para un libro que se quiere editar y ya está listo.
Creo que se pueden publicar muchas cosas amables sobre él, pero no puedo permitir que se nos escape así.
Primero debo decir que lo conocí hace algo más de 35 años, cuando visité Managua el 19 de julio de 1980, en ocasión del primer aniversario de la Revolución Sandinista. Las calles vibraban con los cantos sobre el héroe y creador de la lucha contra la tiranía somocista: «Carlos Fonseca, tayacán vencedor de la muerte, novio de la patria rojinegra, Nicaragua entera te grita: ¡Presente!», y aquello se repetía y repetía con la voz clara y musical de los nicaragüenses.
Un desfile militar presidido por el Comandante Edén Pastora, a quien sin duda le gustaban las ceremonias militares y marchaba erguido a la cabeza de aquella vigorosa milicia, desfilaba ante Daniel Ortega y demás miembros de la dirección del movimiento revolucionario. Allí estaba Rosario Murillo, que acompañó a Daniel en el audaz viaje que llegó a la ciudad de Matagalpa, cuna del poeta Rubén Darío, en pleno apogeo de la lucha revolucionaria.
En aquella conmemoración tuve el honor de conocer a Frei Betto, jubiloso y feliz con aquella revolución en pleno corazón de Centro América tras la huella del heroico General de Hombres Libres, Augusto César Sandino, asesinado por los intervencionistas yankis.
Desde entonces pude apreciar que se trataba de una persona de vasta cultura, amplios conocimientos y profundas convicciones.
Motivado desde muy joven por la fe religiosa, había transitado por una vida revolucionaria en la que sufrió prisión en dos ocasiones. La primera, sin haber cumplido aún los veinte años; y más tarde, entre 1969 y 1973.
Vivió en favelas y compartió con los más pobres. Se consagró a la concientización y movilización populares, y el contacto con el pueblo lo confirmó en la causa que abrazó para toda su vida.
En 1992, durante el «Período Especial», momento difícil para nuestro país, organizó con otros amigos brasileños el Vuelo de la Solidaridad a Cuba.
Contribuyó con sus opiniones y experiencias a la preparación de la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II, y participó como invitado en ese encuentro. Del Papa Francisco, que nos visitó recientemente, conocíamos su simpatía por la paz y su lucha resuelta por el bienestar de todos los pueblos, a quien obsequié el libro Fidel y la religión, escrito por Frei Betto, quien a su vez me había hablado sobre el carácter progresista y las ideas del nuevo jefe de la Iglesia Católica.
Frei Betto en la presentación de su libro "Fidel y la Religión". Foto de Archivo
En Frei Betto está presente un alto sentido de lealtad y amistad. Ha defendido con vehemencia a Cuba y a la Revolución, sin dejar de tener puntos discrepantes o diferentes a los nuestros, y los hemos analizado y discutido de modo constructivo entre revolucionarios y verdaderos amigos, como se comprueba en el diálogo sostenido entre ambos, publicado por él, bajo el título Fidel y la religión.
Asumió como suya la causa de los Cinco Héroes cubanos y la hizo valer en las más diversas tribunas internacionales.
Hombre sencillo, de habla pausada, con la modestia y la humildad que enaltece su condición de fraile, se identificó con los valores genuinos de nuestra revolución que, según afirma, son también los de la religión que él profesa: justicia, igualdad, compromiso con los pobres y discriminados.
Pero nadie piense que no discutimos bastante. Betto sostiene teorías científicas en las cuales cree decididamente, basadas en el «Big Bang». Fue una de las primeras personas que me habló del singular fenómeno. A mí, que cursé el 5to. grado de primaria en el colegio Dolores de Santiago de Cuba, regido por jesuitas bien preparados y exigentes, me habían explicado la existencia de los planetas que giran alrededor del Sol, y las distancias de cada uno de ellos y del nuestro en la inmensa galaxia donde estamos ubicados.
En aquella época progresaba la economía imperialista emanada del colonialismo. Los mapas del África, gran parte del Oriente Medio, el Sur y el Sureste de Asia, Oceanía, Australia, Canadá, Dinamarca, el Caribe y las Malvinas, aparecían con los colores típicos de cada uno de los países anglosajones europeos dueños; y de algunos otros como Francia, Italia, Bélgica y España, todos desarrollados en mayor o menor grado, que avanzaban hacia las sociedades de consumo desde hace menos de un siglo.
Para Betto, versado además en cuestiones científicas, la evolución de la materia estaría acompañada de un elevado porcentaje de radiaciones, visibles unas, y oscuras otras, cuyas consecuencias en miles de millones de años, un número ya incalculable de científicos en más de 500 ―quinientos― centros de observación espacial, no se atreven a predecir.
No sé lo que recordará ahora Frei Betto de aquel intercambio. Téngase presente que solo en mi memoria guardo los recuerdos del encuentro en que me interrogó a su antojo durante un montón de horas en mi propio despacho, donde, como cosa curiosa, yo miraba de vez en cuando una foto de Ernest Hemingway junto a una gigantesca aguja ―dos veces el tamaño del autor de El viejo y el mar― que este me había obsequiado.
Yo estaba avergonzado de mi propia ignorancia que no me permitía un análisis profundo sobre el tema. Me preguntaba por qué había estudiado Derecho. Pensé que fue la falta de orientación profesional lo que me llevó a ese error. El hábito de discutirlo todo dio lugar a que muchos dijeran que yo iba a ser abogado; y cuando me preguntaban qué carrera pensaba estudiar, respondía mecánicamente: «abogado». Matriculé esa carrera, pero estudiando una asignatura ―Economía Política― temida por todos los alumnos del primer curso, descubrí la verdad. Un exigente profesor, que no tenía paz con nadie, en ocasiones examinaba él mismo oralmente a los alumnos; yo, que andaba ocupado con otras tareas de atención a los propios alumnos como cabeza de la candidatura del primer curso de ese año, dejé para el segundo curso la Economía Política, impresa en mil páginas de mimeógrafo con borrosas letras, pues no había libros de textos. Leí varias veces aquel complejo material y me presenté al examen oral. No fue poca mi sorpresa cuando después de un largo examen, el profesor me otorgó la nota de «sobresaliente».
Era precisamente lo que me interesaba: la política; cómo enfrentar los fenómenos de superproducción, las crisis económicas, el desempleo, el hambre y la injusticia social. Por ello incluí otra carrera, la de Ciencias Sociales. Fiel a la idea, a partir del tercer curso, me dediqué a estudiar más de 30 asignaturas correspondientes a estos temas. Me parecía el objetivo a seguir como instrumento de la política revolucionaria que era realmente la idea que se venía gestando en mi mente.
Después de cumplir compromisos de apoyo político al Partido del líder independentista puertorriqueño, Pedro Albizu Campos, por un lado, y por otro con el pueblo dominicano en su lucha contra Leónidas Trujillo, donde adquirí las primeras experiencias en la lucha armada, me dediqué al estudio. En 1959 visité Harvard y allí compré El Capital de Carlos Marx, en inglés, aunque tenía una copia en español. Imagínense la idea de estudiar a Marx en inglés, un autor difícil de comprender en español.
Tal era la fiebre política, que aún conservo.
Debo consignar que no podría concluir estas líneas si no afirmo que, en mi opinión, estamos viviendo un momento decisivo para nuestra especie. Es como si los seres humanos fuésemos incapaces de comprender que nuestra especie está al borde del más grave de los errores, desde que surgió hace menos de un millón de años o tal vez mucho menos, en que varios tipos de seres humanos, entre ellos el Homo Sapiens, el Neandertal y tal vez otro u otros, fuesen capaces de pensar, aunque todavía no se haya dispuesto de las pruebas definitivas. Por otro lado, las noticias sobre las llamadas «civilizaciones» datan desde hace apenas cuatro mil quinientos años, es lo que yo creía desde que al final del Bachillerato pude leer los legendarios poemas atribuidos a un poeta griego llamado Homero; sin embargo, el propio Frei Betto me explicó que la ciudad de Jericó tiene más de diez mil años, él conocía de sobra lo que se ha investigado sobre aquella ciudad, y describía, como si acabara de llegar de una visita, hasta los colores y arquitectura de las casas.
En los últimos cien años dos poderosas potencias, la URSS y la República Popular China, partieron de las ideas marxistas-leninistas en la búsqueda de la libertad y la justicia social por la única vía posible: ¡La Revolución social! Cualquiera de ellas adquirió con los años el poder suficiente para enfrentar al poderoso imperio basado en la opresión y el saqueo. Solo el espíritu realmente aventurero e irresponsable puede llevar a Estados Unidos a una guerra con cualquiera de ellas, independientemente de los hechos que se produjeron en el Estado socialista multinacional de la URSS en el último decenio del siglo XX.
Entre Rusia y China, que tanto hermanó la Revolución, se desarrollan excelentes relaciones.
Hoy Betto recibirá la Categoría Especial Dr. Honoris Causa en Filosofía en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. Cuando Frei Betto vuelva a Cuba tendrá que estar bien pertrechado para discutir con su ignorante amigo.
Fidel Castro Ruz

Octubre 12 de 2015
1 y 15 p.m.

Frei Betto en la presentación de su libro "Fidel y la Religión". Foto de Archivo
Frei Betto en la presentación de su libro “Fidel y la Religión”. Foto de Archivo
Fidel y Frei Betto el domingo 16 de febrero de 2014.
Fidel y Frei Betto el domingo 16 de febrero de 2014.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Histórico: La Reserva Federal de Estados Unidos eleva la tasa de interés base

El aumento de la tasa de interés base de EE.UU., que ocurre por primera vez desde 2006, podría afectar a las economías mundiales. El incemento deja la tasa en un intervalo de entre 0.25% y 0.50%.


La última vez que la FED elevó la tasa de interés base fue en junio de 2006. Desde diciembre de 2008 hasta la fecha se ha mantenido prácticamente en cero, basculando entre 0 y 0,25%.

Entretanto, la FED muestra una leve aceleración del crecimiento económico en el país en los últimos meses. En ese contexto, informa que los gastos de los hogares han crecido "a buen ritmo". También es estable la situación en el sector de la vivienda. El regulador estadounidense también toma nota de una mejora en el mercado laboral.

Sin embargo, sigue siendo débil la dinámica de las exportaciones. La inflación en el país está todavía por debajo del nivel objetivo del 2%, reflejando en parte una disminución de los precios de la energía y de las importaciones en general. "Se espera que a mediano plazo la inflación aumente un 2%", reza el informe.
¿Qué significa esta decisión para el mundo financiero?

Este aumento de la tasa de interés base por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) podría incrementar la volatilidad de los mercados financieros de muchas economías del mundo, desde Europa hasta algunos de los principales países emergentes: Brasil, Turquía, Sudáfrica y Rusia.

En el caso del viejo continente, el Banco Central Europeo sigue una estrategia opuesta a la de la FED: suavizar la política monetaria, en lugar de endurecerla. Según algunos expertos, esta decisión estadounidense podría añadir presión a la recuperación económica de la UE.

Además, algunos países emergentes "podrían experimentar una huída de capitales, que aumentaría la presión sobre la confianza de los inversores", según la agencia internacional de calificación Moody's.

Economistas consultados por el diario 'Financial Times' pronostican que el próximo año la FED podría tomar entre dos y cuatro nuevas decisiones sobre el aumento gradual de la tasa de interés.
La caída de los precios del crudo, una de las primeras consecuencias

Tras el anuncio de la decisión de la FED, se ha registrado una caída de los precios del petróleo en más de un 5%. El precio de la marca Brent ha disminuido en 3,34% hasta 37.44 dólares por barril. El precio del crudo WTI se ha reducido en un 4,81% hasta 35,56 dólares por barril, mientras que anteriormente se ha reducido en más de un 5%, hasta 35.30 dólares por barril.

jueves, 10 de diciembre de 2015

¿Fin del ciclo progresista o reflujo del cambio de época en América Latina?

Por: Katu Arkonada



Katu Arkonada
Politólogo vasco. Ha coordinado las publicaciones “Transiciones hacia el Vivir bien” y “Un Estado muchos pueblos, la construcción de la plurinacionalidad en Bolivia y Ecuador”. Es miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad.

Hace tiempo que venimos leyendo que el ciclo progresista en América Latina y el Caribe ha llegado a su fin. Aprovechando la muerte del Comandante Chávez, y un cierto reflujo en los avances logrados por los procesos de cambio en el continente, la derecha comenzó a construir un discurso que intenta deslegitimar la década ganada para las mayorías sociales y populares.
Pero en los últimos tiempos, también desde varios sectores de la izquierda se ha venido construyendo la tesis del fin del ciclo que viene a complementar el discurso de la derecha contra los gobiernos de izquierda y nacional-populares. Uno de los amanuenses de la izquierda lightberal, Pablo Stefanoni, habla de una deriva lulista[1] de la izquierda latinoamericana. Una compañera de Stefanoni en el grupo de apoyo al trotskismo anti kirchnerista del FIT en la Argentina, Maristella Svampa, escribe en el diario de la oligarquía Clarín sobre una crisis del pluralismo político y un populismo de alta intensidad[2] en Bolivia y Ecuador. Mientras tanto, por el lado de la izquierda autonomista, Raúl Zibechi sostiene que estamos no solo ante el final del ciclo progresista, sino que el progresismo no ha sido un avance[3].
Desde otra posición, el paraguayo-brasileiro y militante del PT Gustavo Codas afirma[4]que Venezuela, Brasil y Ecuador, cada uno con sus matices, enfrentan una serie de problemas económicos y políticos, con una importante movilización de la derecha nacional (en ocasiones con apoyo del exterior). Esta coyuntura, unida a la solución de compromiso en Argentina donde la candidatura presencial la encabeza Daniel Scioli, nos lleva a pensar en que nos encontramos inmersos en un reflujo del cambio de época puesto en marcha en América Latina en 1998.
Ese flujo que dejó atrás la larga noche neoliberal tuvo su apogeo en los dos años que transcurrieron entre finales de 2004 y finales de 2006 donde se puso en marcha el ALBA-TCP; llegaron al gobierno Evo Morales y Rafael Correa; fueron puestas en marcha herramientas fundamentales del cambio de época como teleSUR o la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad; y en Mar del Plata el instrumento imperialista llamado ALCA fue enterrado por 3 patriotas nuestroamericanos, Chávez, Lula y Néstor Kirchner.
En cambio hoy, sin la presencia física del Comandante y con Fidel retirado de la conducción política en Cuba; con una derecha recargada que trata de llegar al gobierno a veces por dentro de la institucionalidad y a veces por fuera; y con instrumentos de desintegración latinoamericana como la Alianza del Pacifico, el TPP o el TISA tratando de construir un Consenso anti-posneoliberal, la guerra de posiciones en Nuestra América conduce a las fuerzas de izquierda, tanto las revolucionarias como las reformistas, a posiciones de repliegue.
Este nuevo momento del cambio de época exige un esfuerzo de honestidad intelectual para, desde la lealtad y el compromiso con los procesos de cambio, tratar de leer el momento de reflujo y generar propuestas para las izquierdas latinoamericanas y caribeñas. En ese sentido proponemos  7 tesis para alimentar el debate desde la necesidad que tenemos de hacer un diagnóstico del momento histórico en que nos encontramos con el fin de obtener una radiografía de la coyuntura actual.
1.- La crisis del capitalismo ha venido para quedarse
Entre 2004 y 2014 el precio medio del barril de Brent  fue de 86’989 dólares. 87 USD de media en 10 años a pesar de que en 2008 y tras la quiebra de Lehman Brothers el precio del barril de Brent se desplomó de los 147 USD de julio hasta los 35’58 USD con los que cerraba el año.
Actualmente el barril de Brent se mantiene entre los 45 y 50 dólares, y no se prevén subidas significativas mientras la desaceleración china favorezca el exceso de producción actual. Al mismo tiempo, importantes productores como Arabia Saudita o Venezuela no disminuyen la producción para garantizar el 100% de los ingresos, lo que nos sume en un círculo vicioso en el que no hay manera de desactivar la sobreproducción. A la reducción de la demanda del gigante asiático y el mantenimiento de la producción de los países productores de la OPEP se le suma la producción en Estados Unidos de gas de esquisto mediante fracking, método de extracción que se convierte en terrorismo ambiental solamente rentable a partir de precios entre 60 y 70 dólares. Por lo tanto, es en la franja entre los 50 dólares actuales y los 70 que permitirían a la mayor parte de los campos de extracción ser rentables, donde se va a mover en los próximos meses la guerra energética no declarada entre Estados Unidos y Arabia Saudita.
En cualquier caso no parece que en los próximos años los precios del petróleo vayan a volver a acercarse a los de la última década, que permitieron a los procesos de cambio en América Latina y el Caribe una redistribución de la riqueza y reducción de la pobreza sin precedentes. Si además le sumamos la tendencia a la baja en el precio de los minerales adquiridos por China, que consume cerca del 40% de la producción mundial, parece un hecho que los tiempos de vacas gordas han terminado.
Todo lo anterior apuntala la necesidad de una diversificación productiva y un cambio en la matriz energética. Es necesario generar una transición desde el modelo extractivista, herencia colonial y neoliberal, a un nuevo modelo de desarrollo que incorpore el derecho al desarrollo y a sacar de la pobreza a una parte significativa de la población, con los Derechos de la Madre Tierra.
2.- El mundo multipolar ya está aquí
Aunque solemos hablar de la transición a un nuevo mundo pluripolar y multicéntrico, la realidad es que ya estamos inmersos en él. El declive de la hegemonía de Estados Unidos (al mismo tiempo que entra en una peligrosa fase de dominación violenta); la emergencia de los BRICS; el rol geopolítico de América Latina en las relaciones Sur-Sur; o el avance de la integración latinoamericana con una CELAC sin EEUU ni Canadá reflejo de la Patria Grande que soñaron los libertadores, son claros síntomas de este nuevo escenario geopolítico.
Hay dos variables fundamentales de este escenario en América Latina y el Caribe. La apertura de relaciones y embajadas entre Estados Unidos y Cuba, inicio de una nueva era y símbolo de la soberanía no solo de una Cuba digna a lo largo de más de 60 años de agresiones ininterrumpidas, sino de toda Nuestra América. El otro síntoma es la presencia cada vez mayor de China en la región. Hoy en día, excepto el Puerto de Mariel en Cuba, todas las grandes inversiones en la región son de capital chino, comenzando por la faraónica obra para construir un canal en Nicaragua y siguiendo por las principales inversiones en recursos naturales, petróleo, gas y minería. Pero la cada vez mayor presencia china tiene grandes diferencias con la otrora hegemonía estadounidense; frente al hard power de los Estados Unidos, basado en la imposición económica o militar, se está construyendo un soft power con características chinas que hace de la diplomacia económica y cultural la base para las relaciones. O dicho de otra manera, China no va a construir bases militares en America Latina y el Caribe o patrocinar golpes de estado contra gobiernos legítimos.
Pero la voraz demanda china de recursos naturales ha provocado una reprimarización de la economía latinoamericana. Excepto en los países donde los recursos están en manos del Estado, que ejerce de flujo conductor hacía otros sectores, en general el sector primario está más ligado al capital financiero que a otros sectores de la economía. América Latina y el Caribe se mueven ahora mismo en un triángulo incierto entre un Consenso Bolivariano, un Consenso de Beijing y un Consenso de las Commodities.
3.- Necesidad imperiosa de profundizar la integración
En la medida en que la crisis del capitalismo se profundiza y la derecha avanza en su ofensiva, los procesos corren el riesgo de cerrarse hacia dentro y mantener una posición defensiva. Ningún proceso va a poder profundizar y mucho menos radicalizar los cambios por sí solo si no es inserto dentro de un proceso de integración latinoamericana y caribeña más amplio.
Es necesario por tanto ampliar la integración política a una integracion económica, científica, tecnológica y cultural, integracion amplia que permita, como propone Gustavo Codas, y frente al proceso de reprimarización continental, crear cadenas de valor regionales.
Al mismo tiempo, se hace urgente y necesaria la reactivación del ALBA e ir dotando de una institucionalidad mayor a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
4.- Desactivación de los instrumentos para la desintegración latinoamericana
Es necesario sumar al cambio de época los países que siguen apostando por un modelo económico neoliberal. Especialmente los de la Alianza del Pacifico y en particular Colombia y México. Es por ello que tenemos que hacer nuestras la reivindicación de la paz, con justicia social, en Colombia, y la apuesta por fortalecer un proyecto alternativo de izquierda en México, frontera sur de los Estados Unidos. La incorporación de estos dos países no solo abriría un horizonte radicalmente diferente sino que profundizaría la integración nuestroamericana y ayudaría a desactivar los nuevos ALCA del siglo XXI, instrumentos para la desintegración latinoamericana como la Alianza del Pacífico, el TPP o el TISA.
5.- Enfrentar la derecha recargada
Durante buena parte del cambio de época, la derecha quedó desorientada y a la defensiva. Fueron las embajadas de Estados Unidos los que hicieron el papel de principal opositor a los gobiernos de izquierda en la región mediante el patrocinio de golpes de Estado, duros o blandos. Los opositores locales eran simples títeres todavía anclados en el discurso del Consenso de Washington y parapetados tras los viejos partidos del neoliberalismo.
Sin embargo hoy tenemos una derecha renovada, asesorada por los gurús del marketing político neoliberal y asumiendo un rol de paraopositores que no dudan ni un momento en camuflarse bajo una estética y discurso más amable tan posmoderno como pseudo posneoliberal, que no ataca directamente las conquistas logradas en la década ganada.
Esta derecha reciclada y transformista trata de robarse las banderas de la democracia y los derechos humanos apelando sobre todo a los nuevos actores de la política, la juventud y las clases medias. Y ahí es donde los procesos tienen un reto en reactualizar su programa y praxis política para seducir a una juventud que no ha vivido el terrorismo social neoliberal y llega a una mayoría de edad dando por sentada la presencia del Estado en la economía y la redistribución de la riqueza. Lo mismo sucede con las nuevas clases medias que tienen la “ilusión” de continuar su ascenso social y para ello se les hace atractiva la idea de votar por un “gestor”, normalmente un candidato proveniente del mundo empresarial y con un discurso que apela a la ciudadanía moderada por encima del clivaje izquierda-derecha.
Frente a ello, más que perder tiempo en atacar a esta derecha que solo hace sus tareas, amparada por las elites económicas y con el apoyo de las transnacionales comunicacionales, debemos reactualizar y hacer más atractivo el proyecto político de las izquierdas, como única manera de sostener y profundizar los procesos. Las posibles derrotas electorales por venir serán única y exclusivamente responsabilidad nuestra.
6.- La necesidad de los liderazgos
Y para prepararnos para las próximas batallas políticas, es necesario dar un debate sobre la cuestión de los liderazgos. La muerte del Comandante Chávez nos coloca ante el espejo de unos procesos que dependen en demasía de líderes de una enorme talla política e intelectual. Pero además estos liderazgos son fruto de una época de resistencia e insurrección al neoliberalismo que ya dejamos atrás.
Será difícil que en Bolivia vuelva a surgir un líder como Evo Morales que lleva en su esencia el componente antiimperialista, anticolonial y anticapitalista cuando han sido expulsadas del territorio nacional la DEA, USAID y el propio embajador estadounidense; cuando los dirigentes sindicales han pasado de enfrentar un gobierno neoliberal a ocupar cargos de conducción política en el Estado; o incluso cuando las relaciones internacionales del movimiento social se construyen sobre todo con otras izquierdas en el gobierno. Es por ello más necesaria que nunca la necesidad de construir liderazgos colectivos y fortalecer el poder popular y la formación política pues solo de estas semillas pueden germinar otros dirigentes preparados para liderar una nueva etapa ascendente del cambio de época que deje atrás el reflujo coyuntural. Pero al mismo tiempo mientras líderes como Evo sigan con la capacidad de conducir los procesos, debemos habilitar los mecanismos que sean necesarias para que la legalidad no obstaculice la legitimidad.
7.- La importancia de las batallas electorales
Por paradójico que parezca, la irreversibilidad de los procesos depende en buena parte en este momento histórico de las victorias electorales que se vayan produciendo en el campo de la izquierda. Para ello a su vez es necesario no retroceder en ni una sola de las conquistas logradas hasta el momento. Tenemos claro que llegar al gobierno no supone tener el poder, y que una vez llegado hay que enfrentar una guerra de posiciones con el poder ejercido por las burguesías nacionales e internacionales desde sus atalayas económicas o mediáticas. Pero para poder llegar a ese momento de plantearse la construcción de hegemonía es necesario primero la victoria electoral.
Este 2015 nos deja todavía 2 importantes citas electorales, las elecciones presidenciales de Argentina en octubre y las legislativas de Venezuela en diciembre. A pesar de las contradicciones que nos pueda generar, es necesario apoyar la candidatura de Scioli-Zannini en la Argentina, bien rodeada por el núcleo duro kirchnerista; ya llegará el momento de la crítica si el próximo gobierno se desvía del horizonte trazado por Néstor Kirchner y Cristina Fernandez. Y lo mismo en Venezuela, donde debemos dar todo el apoyo a los candidatos y candidatas del PSUV y del Gran Polo Patriótico frente al terrorismo económico y mediático que enfrente la Revolución Bolivariana y Chavista. Lo mismo en el caso de dos países como Brasil o Ecuador, donde más allá de las tensiones, debemos apoyar los legítimos gobiernos de Dilma y Correa.
Ya no es tiempo de política ficción sino de definición. Tiempo de audacia para generar pensamiento crítico siempre desde abajo y a la izquierda, manchándose con el barro de la praxis en medio de las contradicciones, y no leyendo la realidad con el lápiz rojo virtual en una mano desde el wifi de los cafés de los barrios de clase media. Recordando las palabras del Comandante Chávez: “Que nadie se equivoque, que nadie se deje confundir, uno puede criticar a la revolución pero este es el camino de la salvación de la Patria”.


América Latina vive los estragos de la política económica internacional

Ignacio Ramonet: América Latina vive los estragos de la política económica internacional


Ignacio Ramonet. Foto: Archivo de Cubadebate
Ignacio Ramonet. Foto: Archivo de Cubadebate
El analista político Ignacio Ramonet aseguró este jueves en La Habana que las fuerzas progresistas de este continente viven un momento de preocupación por lo sucedido en Argentina con el triunfo presidencial de Mauricio Macri, en las elecciones parlamentarias de Venezuela y por la situación en Brasil, y también, los estragos de la política económica internacional.
“Hay mucha reflexión sobre si se estaría agotando el ciclo progresista que comenzó el 6 de diciembre de 1998, con la victoria en las elecciones del Presidente Chávez… Estamos a 17 años de esa victoria, es necesario reflexionar. En algunos países no se ha agotado nada, no hay ninguna fatalidad. Pero sí hay problemas en la economía de América Latina, que sigue basada en la exportación de los productos primarios”, dijo en la Mesa Redonda de la Televisión Cubana, en diálogo con el director de este espacio televisivo, Randy Alonso.
Ante el actual escenario mundial de baja brutal de los precios del petróleo, la contracción de las economías del continente ha afectado a los gobiernos de izquierda, que se ven obligados a reducir su inversión social, reconoció.
Ignacio Ramonet (Pontevedra, 1943) dirigió durante 18 años Le Monde Diplomatique, uno de los medios más prestigiosos del mundo y principal tribuna del movimiento altermundista. Afincado en Francia, este periodista español que actualmente dirige LeMondeDiplo, la versión española del citado mensual, aseguró que otro elemento a tomar en consideración en la geopolítica mundial es China, que durante años mantuvo una expansión productiva con vistas a la exportación.
“Recientemente, ese modelo dejó de ser sostenible y en estos momentos potencia la producción hacia su mercado interno y exporta menos. Por otro lado, hay sobreabundancia del petróleo y los precios se derriten”, añadió el autor de Cien horas con Fidel y Hugo Chávez, mi primera vida.
No es que la derecha haya reencantado a las sociedades. Puso como ejemplo que en Venezuela el movimiento de los votos no se corresponde con los escaños. La diferencia entre el campo chavista y la MUD, en termino de votos, es del 14 por ciento, y sin embargo los escaños es el doble para la derecha, dijo.
La pregunta es por qué se votó a la oposición, en Venezuela, y también ocurre en Argentina.  El problema es que los parámetros de agradecimiento y desagradecimiento no son pertinentes en política electoral, aseguró Ramonet. “No, porque la gente ya lo recibió. La elección se gana con una promesa de mejoría”. Es muy interesante lo que dijo Maduro cuando se dieron los resultados de las elecciones del domingo, y lo dijo con mucha nobleza: nosotros debemos plantearnos la calidad de la Revolución.
En Cubadebate una amplia versión de las palabras de Ramonet esta noche en la Mesa Redonda:

La derecha no propone nada

En Argentina la derecha no propone nada, la MUD tampoco ha propuesto ningún programa en estas legislativas, más bien se ha concentrado en el descontentos de la población. Se ha enfrascado en hacer una guerra contra los gobiernos como la guerra económica: los desabastecimientos forzados, en Venezuela; en Argentina, la guerra de los fondos buitres.
Estos países se han desendeudado. La derecha tiene muy poco argumentos, no es que la derecha haya reencantado a las masas populares. En Venezuela el núcleo duro del chavismo ha votado por su partido, pero el movimiento de una pequeña franja del electorado amplifica los escaños en el Parlamento. Los 14 puntos obtenidos por delante del chavismo, se transforman en más de un 50 por ciento de los escaños.
Quizás haya que refelxionar sobre si en estos 17 años, en todo este tiempo quizás haya que reflexionar sobre el desgaste de estos gobiernos progresistas. Yo recuerdo en las elecciones en Ecuador, cuando la oposición ganó las municipales, había muy poco que reprocharle al partido de Correa. Las infraestructuras y las condiciones, eran mucho mejores.

Por qué se votó a la derecha

Entonces habría que preguntarse por qué se votó por la MUD o contra el kichnerismo en Argentina.
Qué no ha hecho la revolución bolivariana por su pueblo, te lo digo yo que conozco esa sociedad desde antes de la Revolución, yo creo que los parámetros de agradecimiento o desagradecimiento no son medibles. No es nada excepcional. No hay nada que agradecer realmente, la elección se gana con una promesa de mejoría. ¿Cuál fue la primera reflexión de Maduro cuando aceptó la derrota electoral? Ahora debemos hacernos muchas preguntas en términos de calidad de la Revolución.
Es decir, no se trata de cantidad, no se trata de hacer 100 mil escuelas, sino de qué pasa dentro de ellas. Eso fue lo que ocurrió en Brasil cuando la gente comenzó a protestar. Se estima que Lula y Dilma han sacado de la pobreza a 15 millones de pobres. Tú no puedes luego de sacar de la pobreza, no puedes pensar que te lo agradezcan, sino que ahora quieren calidad de los servicios.
Esto plantea muchas preguntas teóricas a la izquierda, porque es una experiencia para todos los movimientos de izquierda en la región. Los menores de 30 años en Venezuela, ya no saben lo que es el neoliberalismo, lo que es la pobreza, porque Chávez sacó a miles de personas de la pobreza. Si se sigue hablando únicamente con los pobres y los más humildes, te equivocas porque hay un grupo importante que ya salió de esa pobreza y no puedes entregarle ese sector la derecha.
Si una vez que terminas la pobreza no tienes discurso la gente se va para los partidos de centro derecha o pasa como en Brasil, que protestan por la calidad. Los electores son inteligentes, son adultos y saben por quién votan.
(Noticia en construcción)

domingo, 1 de noviembre de 2015

DESIGUALDAD Y POBREZA EN EL SIGLO XXI ES UNA VERGÜENZA PARA LA HUMANIDAD

Por: Frei Betto

La gran lucha política e ideológica que la humanidad debe emprender hoy en día es la de convencer a los sectores que consiguen sobrevivir con dignidad a que se unan a los que no lo consiguen, para combatir a ese 1% que detenta una cantidad de recursos que si fueran mejor distribuidos harían del mundo un lugar mucho mejor. ¿Cómo convencer a los sectores de renta media de que sus enemigos no son los 110 mil billones? No es fácil. El 1% controla los gobiernos, las comunicaciones, las iglesias y hasta la enseñanza escolar, de tal modo que diseña el pensamiento del 99 % desde la infancia.





La miseria es humillante. Causa revoluciones, estimula la criminalidad, provoca migraciones, favorece el trabajo esclavo, disgrega a las familias y lleva a unas personas a optar por la violencia para conseguir lo que no puede ser obtenido con el trabajo, pues las condiciones para alcanzar buenos cargos en el mercado son absurdamente desiguales.


A partir del 2016 el 1 % de la población mundial, que alcanza hoy en día 7,200 mil millones de personas, tendrá una fortuna superior a los ingresos del 99 % de esa población. La riqueza mundial alcanzó en el 2013 US$ los 241 mil billones. Eso significa que 72 millones de personas tendrán en sus manos el 46 % de dicha fortuna, estimada en US$ 110 mil billones. Y la gran mayoría de la población mundial, o sea 7,128 millones de gentes, tendrá que sobrevivir con los US$ 131 mil billones restantes.


Mire qué injusto es este mundo: si toda la riqueza de la humanidad fuera dividida por igual entre los 7,200 millones de personas, cada uno de nosotros tendría un patrimonio de US$ 33,472. Todos tendrían lo suficiente para vivir con dignidad y por tanto no habría hambre, criminalidad, migraciones, mendigos, favelas, mortalidad infantil y quizás hasta ni guerras. Viviríamos en un mundo de prosperidad y paz.

Como el reparto del 54% de la riqueza mundial entre el 99% de la humanidad tampoco es ecuánime, se reproduce la desigualdad. Los que tienen lo suficiente para vivir ni desean cuestionar a los que integran el selecto grupo del 1 % más rico; prefieren pensar que forman parte de ese contingente microscópico.

En el Brasil la renta familiar se triplicó entre el 2000 y 2014. Gracias al gobierno del PT pasó de US$ 7,900 a US$ 23,400 por año. Sin embargo creció la desigualdad. En la lista del 1% de los más ricos del mundo hay 296 mil brasileños.

Es común ver a la clase media, que sobrevive con dignidad, hablar contra la distribución de la renta, porque cree que acarrea pérdida de sus recursos. No se da cuenta de que con esta postura, en vez de ayudarse a sí misma, favorece al 1% que se apropia de la riqueza mundial.

La gran lucha política e ideológica que la humanidad debe emprender hoy en día es la de convencer a los sectores que consiguen sobrevivir con dignidad a que se unan a los que no lo consiguen, para combatir a ese 1% que detenta una cantidad de recursos que si fueran mejor distribuidos harían del mundo un lugar mucho mejor. ¿Cómo convencer a los sectores de renta media de que sus enemigos no son los 110 mil billones? No es fácil. El 1% controla los gobiernos, las comunicaciones, las iglesias y hasta la enseñanza escolar, de tal modo que diseña el pensamiento del 99 % desde la infancia.

La miseria es humillante. Causa revoluciones, estimula la criminalidad, provoca migraciones, favorece el trabajo esclavo, disgrega a las familias y lleva a unas personas a optar por la violencia para conseguir lo que no puede ser obtenido con el trabajo, pues las condiciones para alcanzar buenos cargos en el mercado son absurdamente desiguales.

Teólogo brasileño y uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación. Es el autor del libro “Fidel y la Religión”.

sábado, 20 de junio de 2015

La fuerza del lulismo en Brasil

Por: Emir Sader

Lula y Dilma.
Lula y Dilma.
Hace mas de 10 años una revista opositora exclamaba: “¡El PT ha muerto! ¡Viva el lulismo!”. Quería decir que los escándalos denunciados habrían golpeado de muerte al Partido de los Trabajadores (PT), al que sólo le quedaba el liderazgo de Lula.
Era una afirmación con intenciones despectivas: se agotaba el partido, expresión orgánica de un proyecto histórico, sustituido por un líder carismático, populista, demagógico, que mantenía el apoyo popular en base a un discurso vacío y a promesas incumplidas. Derecha y ultraizquierda se unían en un mismo diagnóstico y deseo de que se realizara. Muy pronto todo se desplomaría.
Desde aquel momento Lula se reeligió en 2006, eligió a su sucesora en 2010, Dilma, que a su vez se reeligió en 2014. ¿Para eso basta con la demagogia y el carisma de un hombre? ¿O se basa en que el país más desigual del continente más desigual del mundo, ha vivido extraordinarias trasformaciones sociales en los últimos 12 años, aun en medio de la crisis recesiva internacional?
Ni la derecha ni la ultraizquierda han logrado descifrar el enigma Lula, que las ha devorado. Ha triunfado en cuatro elecciones presidenciales, aun teniendo a todos los medios de comunicación en contra. Por ello, aun en una crisis del gobierno de Dilma y del mismo PT, las baterías de la derecha se vuelven sobre Lula, por miedo a que él vuelva a ser candidato a la presidencia de Brasil en 2018, dado el evidente favoritismo que él tiene para ganar de nuevo.
Pero la ofensiva sobre Lula no se hace en contra de su discurso político, ni en contra de las realizaciones de su gobierno, sino intentando descalificar legalmente la posibilidad de que sea candidato, por acusaciones a supuestas irregularidades del Instituto Lula, desde donde actúa el ex presidente. Es como si, seguros de que no lo derrotarían en el campo electoral, han salido a hacer campañas desde ahora para el 2018. Por la oposición los ya derrotados Geraldo Alckmin, gobernador de San Pablo, y Aécio Neves, senador por Minas Gerais, intentan hacerlo en los tribunales.
En el mismo congreso del PT, recién concluido, estaban dadas las condiciones para que se ahondaran las diferencias entre el partido y el gobierno de Dilma Rousseff, que ha implementado medidas de ajuste fiscal. Pero el paquete de medidas de inversión en la infraestructura de transporte –puertos, aeropuertos, ferrovías, carreteras–, permitió que Lula hablara de dar vuelta la página, de pasar de un primer momento de ajuste indispensable, a retomar el crecimiento económico.
Lula se esfuerza no solamente por mantener la cohesión interna del PT, sino también para que Dilma vuelva a centrar su gobierno en una agenda positiva, para que recupere apoyo popular, pero también para que mejoren las relaciones entre el PT y los movimientos sociales por un lado, y por otro lado entre el PT y el gobierno. Lula sabe que necesita un gobierno que él pueda reivindicar en su campaña de 2018, aunque sabe que la referencia central no serán los mandatos de Dilma Rousseff, sino los suyos, que coinciden con el mejor momento, hasta aquí, de los gobiernos del PT.
A eso teme la oposición. Por eso propone una ley que impide la reelección, como si ya aceptara la victoria de Lula en 2018, tratando apenas de que no pueda tener de nuevo dos mandatos, aun concediendo un mandato más largo, de cinco años. La crisis del PT sobrevive a su congreso, pero la fuerza de Lula sobrevive a la crisis del PT, a la crisis de la economía brasileña y a la crisis del gobierno de Dilma.
(Tomado de Página 12, Argentina)

Emir Sader
Es profesor de la Universidade de São Paulo (USP) y de la Universidade do Estado do Río de Janeiro (Uerj), es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Uerj y autor, entre otros de “A vingança da História”. Es el actual director de CLACSO.