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martes, 31 de enero de 2017

Juan Bosch resucitado



e-mail: periodicohoydigital@gmail.com

La denominada clase media capitaleña dominicana se convocó a través de las redes sociales y otros medios de comunicación para una marcha cívica realizada la media mañana del domingo 22 de enero de 2017.
El móvil de la manifestación era el de expresar su indignación y reclamo de justicia ante las denuncias de corrupción e impunidad gubernamental, aprovechando los escándalos internacionales sobre sobornos a funcionarios de distintos países, por parte de la empresa constructora brasileña Odebrecht. 

La magnitud de la concurrencia exige de un análisis político objetivo y sosegado que permita extraer una lectura provechosa para el presente y el futuro de la nación. Para ello tomaremos como referente un extenso documento escrito por Juan Bosch desde La Habana el 30 de noviembre de 1981, titulado ¿Cuándo Pasa una Clase a ser Gobernante?. El trabajo se recoge en su libro “Clases Sociales en la República Dominicana”, publicada en 1986.

En la página 184 del texto dice Bosch: “Hay un rasgo común a casi todos los gobernantes de la historia dominicana que sustituyeron en el uso del poder del Estado a la clase gobernante que no hemos tenido y que todavía no tenemos, y es su dedicación a favorecer de manera legal y especialmente ilegal a personas determinadas. Algunas de esas personas fueron extranjeras domiciliadas en el país y otras extranjeras que no vivían aquí, pero la mayoría de los que se hicieron ricos con el apoyo oculto o abierto de un gobierno han sido dominicanos, y lo mismo en el caso de esos dominicanos que en el caso de los extranjeros avecindados en el país, los gobernantes que los favorecieron tomaron parte, de manera consciente o inconsciente, en la tarea de formar y desarrollar una clase económicamente dominante que más tarde o más temprano pasaría a convertirse en una clase gobernante…; y en la República Dominicana, como en cualquier otro país de capitalismo tardío, la corrupción administrativa, en sus variantes de robo abierto o encubierto, tráfico de influencias y soborno, es una forma de acumulación originaria que está en uso cuando faltan menos de veinte para que termine el siglo XX…”.

Concluye don Juan su planteamiento expresando: “A diferencia de lo que hizo Trujillo, el Dr. Balaguer no usó los mecanismos de la acumulación originaria en provecho suyo, pero no hizo nada para impedir que lo hicieran funcionarios, amigos y favorecidos de su gobierno. En ese sentido él estaba preparado ideológicamente para aceptar que esos mecanismos son parte integrante del sistema capitalista, y así lo dijo poco antes de las elecciones de 1978 cuando declaró que ningún gobierno, naturalmente, del sistema podrá erradicar la corrupción administrativa”.

La poderosa Odebrecht admitió ante el gobierno norteamericano haber pagado a funcionarios dominicanos noventa y dos millones de dólares, en forma de soborno. Resultaría provechoso para el Estado y beneficioso para el Partido de gobierno transparentar la investigación del escándalo y dar seguridades a la nación de que por primera vez en la historia dominicana habrá una gestión gubernamental que hizo quedar mal al Dr. Balaguer en su fatalista sentencia.

Ojalá no tengamos que acudir al evangelista Mateo quien escribió en su capítulo 7, versículo 15 la siguiente advertencia: “Tengan cuidado con los falsos profetas, que vienen a ustedes disfrazados de ovejas, cuando en realidad son lobos feroces. Ustedes los conocerán por sus frutos”.