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viernes, 29 de junio de 2012

HISTORIA DE UN LIBRO DE JUAN BOSCH


EN EL 103 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

CRISIS DE LA DEMOCRACIA DE AMÉRICA
EN LA REPÚBLICA DOMINICANA
A José Francisco Peña Gómez, y en él a la juventud del pueblo, semilla de esperanza en la tierra dominicana.
 Juan Bosch, 1964.

INTRODUCCIÓN A LA PRIMERA EDICIÓN DOMINICANA
Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana fue escrito en Aguas Buenas, Puerto Rico, en el mes de julio de 1964, y publicado en tres ediciones en noviembre de ese año, enero de 1965 y febrero del mismo año, las tres hechas por el Centro de Estudios y Documentación Sociales de México. Cada edición fue de 4 mil ejemplares, de los cuales los que llegaron a la República Dominicana fueron menos de 2 mil. Esta edición es, pues, la cuarta, y creo que al aprobar su publicación debo aclararles a sus lectores que al referirme en este libro a las clases que componían en los años de la dictadura la sociedad de nuestro país, yo usé las palabras alta clase media, mediana clase media y pequeña clase media en vez de las que definían esos mismos niveles sociales valiéndome de la palabra burguesía en sus diferentes valoraciones como quedó dicho en el capítulo titulado “Capas de la pequeña burguesía en la República Dominicana”, que figura en las páginas de mi libro Clases Sociales en la República Dominicana, del cual se había puesto en circulación la sexta edición en octubre de 1989. En el capítulo mencionado, que aparece en la página 107, digo: “Hay sociólogos que no nos perdonan haber dicho que la pequeña burguesía dominicana tiene cinco capas: la alta, la mediana, la baja, la baja pobre y la baja muy pobre”. En  el año 1964 el término que se usaba no era el de pequeña burguesía sino el de la pequeña clase media.
JB
Santo Domingo, R. D.,
20 de agosto de 1991.

INTRODUCCIÓN
Este no es un libro de memorias y por tanto no hay que buscar en él una historia de los sucesos que hicieron posible establecer en la República Dominicana un Gobierno de elección popular a menos de dos años de la muerte de Rafael L. Trujillo, el tirano por excelencia, y que terminaron con el derrocamiento de ese Gobierno mediante golpe militar a los siete meses de haber tomado el poder. Los que lo lean para satisfacer curiosidad de tipo subalterno quedarán desencantados.
Este libro se ha escrito para poner de relieve ante los ojos de dominicanos y latinoamericanos las debilidades intrínsecas de una sociedad cuyo desarrollo ha sido obstaculizado sistemáticamente por fuerzas opuestas a su progreso. Como resultado de esas debilidades, la democracia, creada por el Pueblo, era también intrínsecamente débil y no podía hacer frente a sus enemigos tradicionales.
La democracia es un régimen político que se mantiene sobre la voluntad de todos los sectores sociales y de todos los individuos que tienen alguna responsabilidad que cumplir como ciudadanos. Si falta esa voluntad, la democracia no puede sostenerse. En la República Dominicana, los sectores sociales más influyentes y los líderes políticos que habían conquistado prestigio luchando contra la tiranía, conspiraron en la forma más vulgar para derrocar el sistema democrático; trabajaron concienzudamente en los cuarteles para llevar a los soldados a dar el golpe del 25 de septiembre de 1963. Los soldados se dejaron conducir a esa triste hazaña, ¿pero qué había de pedírsele a ninguno de ellos si los doctores, los abogados y los sacerdotes eran incapaces de frenar sus pasiones?
En la República Dominicana se da un fenómeno social digno de estudio: las masas del Pueblo tienen más conciencia, más patriotismo, más concepto de sus deberes ciudadanos que la alta y la mediana clase media, de las cuales salieron los líderes conspiradores de 1963. En ese sentido, las diferencias son muy marcadas. Cualquier desocupado de los barrios pobres de la Capital del país puede dar lecciones de honestidad política a los que fueron candidatos presidenciales en las elecciones de 1962; y la razón no está en virtudes personales del primero y en vicios personales de los segundos; la razón está en que el primero pertenece a un grupo social coherente y los segundos pertenecen a grupos sociales incoherentes.
El lector hallará en este libro una explicación más amplia de lo que acabo de decir, y ojalá le sea provechosa y le sirva para ver los sucesos políticos dominicanos —una parte mínima de los sucesos de América— con las perspectivas que he querido darle. A menudo, en estos países nuestros quieren verse los acontecimientos sociales y políticos en función de los hombres que más se destacan en ellos; y no se ve lo que hay debajo, las corrientes que mueven los suelos, los dedos que manejan los hilos de los títeres. En cierto grado, todos somos títeres de fuerzas más poderosas.
Hasta cierto punto, este libro es continuación de uno anterior: Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplo. Aquel fue escrito poco antes de que Trujillo muriera; éste, poco después. Trujillo fue el producto de todas las fuerzas históricas adversas al desarrollo del Pueblo dominicano a contar del día mismo en que Colón descubrió la isla en que se halla hoy la República Dominicana. Pero la tiranía de Trujillo generó fuerzas nuevas y prolongó muchas de las anteriores.
El Pueblo dominicano, que tiene que luchar todavía contra Trujillo algunos años, no sabía que muchos anti trujillistas eran, en realidad, aspirantes a sustituir al tirano, no a liquidar su régimen. El golpe del 25 de septiembre de 1963 sirvió para dejar eso en claro.
Además de los hijos de su sangre, Rafael L. Trujillo dejó numerosos herederos en la República Dominicana. Los dominicanos tienen que limpiar su tierra de esa mala semilla.
En el trabajo de limpieza, yo cumplí mi parte como líder político, como presidente democrático, y ahora aspiro a hacerlo con este libro.
JB
Luquillo, Puerto Rico,
31 de julio de 1964.

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