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viernes, 29 de marzo de 2013

Ollanta Humala responde comunicados británicos: “no somos satélite ni colonia de nadie”


El presidente peruano Ollanta Humala afirmó que Perú no es “colonia de nadie”, ni acepta imposiciones de nadie

Ollanta Humala, finalizó hoy en Cuba la gira regional















El presidente peruano Ollanta Humala afirmó que Perú no es “colonia de nadie”, ni acepta imposiciones de nadie, al referirse a la decisión de su gobierno de cancelar la semana pasada la visita de una fragata inglesa, en solidaridad con Argentina.
“No somos satélite, ni colonia de nadie, no aceptamos imposiciones de nadie”, dijo este domingo en una entrevista concedida al programa político Panorama de Panamericana TV de Lima.
El mandatario subrayó que la medida de dejar sin efecto la visita de la fragata británica Montrose, que debía llegar el jueves pasado, “responde a una política exterior del Perú de más de 20 años de solidaridad latinoamericana” con Argentina en su reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas.
Tras la suspensión de la visita, las relaciones entre Lima y Londres se tensaron, lo que dio lugar a dos comunicados de la embajada británica en Perú, que calificó la decisión del gobierno peruano de “poco amistosa” y “decepcionante”.
(con información de Telesur)

Cristina Fernández resalta potencialidades de integración económica con Angola



Cristina Fernández y José Eduardo Dos Santos. Foto: AIN
Cristina Fernández y José Eduardo Dos Santos. Foto: AIN
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, resaltó que Angola “puede ser una excelente plataforma para que nuestros empresarios internacionalicen y se asocien con sus pares angoleños para desarrollar plataformas de producción”.
La declaración de la mandataria fue hecha luego de la reunión que mantuvo este viernes con su par, José Eduardo Dos Santos.
Fernández agregó que “no es casual” que Argentina haya elegido a Angola como “primer país” para visitar en el África subsahariana, reseñó la agencia Télam.
Durante su visita oficial en la nación africana, la mandantaria explicó que ambos países se ubican sobre el Océano Atlántico, lo que “constituye una vía de conectividad”, además de ser productores de petróleo y gas.
La presidenta argentina remarcó que en materia política, las dos naciones están emergiendo y tiene “necesidades en común”, en tanto afirmó que Argentina tiene un “gran potencial” en producción de alimentos.
Fernández también agradeció al gobierno angolano el “apoyo permanente” en el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas.
“Tenemos una oportunidad de demostrarle al mundo que es posible otro modelo de acumulación que no sea el de la renta financiera. El dinero sólo, adentro de los bancos, no se reproduce, sino que tiene que salir e ir a la industria, la agricultura, la ganadería y los servicios”, expresó la mandataria.
Durante esta jornada, la presidenta argentina también brindará un discurso en la Asamblea Nacional de Angola.
Antes de la reunión que sostuvo con el mandatario Dos Santos, Fernández homenajeó en la Plaza de la Independencia, en Luanda, al fundador de la nación angoleña, el médico-guerrillero Antonio Agostinho Neto, quien fundó el Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA) para luchar por la libertad de su país desde inicios de la década de los 60 y murió en 1979.
No es casual que Angola sea nuestra primera escala en Africa"- dijo la Kirchner
No es casual que Angola sea nuestra primera escala en Africa"- dijo la Kirchner
Cristina Fernández de Kirchner en Angola. Foto: AIN
Cristina Fernández de Kirchner en Angola. Foto: AIN
Cristina Fernández de Kirchner en Angola. Foto: AIN
Cristina Fernández de Kirchner en Angola. Foto: AIN
(Con información de AVN y la AIN)

Cuito Cuanavale: batalla que terminó con el Apartheid



Combatientes cubanos en Cuito Cuanavale, Angola, marzo de 1988.
Combatientes cubanos en Cuito Cuanavale, Angola, marzo de 1988.
Este año marca el aniversario 25 (NR) del comienzo de la batalla de Cuito Cuanavale en el sureste de Angola, en que las fuerzas armadas de la Sudáfrica del Apartheid se enfrentaron con el ejército cubano y las fuerzas angolanas.
El asalto sudafricano “fue frenado abrupta y definitivamente” por las fuerzas revolucionarias.
El general Magnus Malan escribe en sus memorias que la campaña fue una gran victoria para las fuerzas de defensa sudafricanas (SADF) pero Nelson Mandela no podía discrepar más: “Cuito Cuanavale —afirmó— fue el viraje para la lucha de liberación de mi continente y de mi pueblo del flagelo del Apartheid“.
El debate sobre lo que significa Cuito Cuanavale ha sido intenso, en parte porque los documentos sudafricanos relevantes siguen clasificados. Sin embargo, yo he podido estudiar los documentos en los archivos cerrados cubanos y también muchos documentos norteamericanos. A pesar de la brecha ideológica que separa La Habana y Washington, estos documentos relatan una historia que impacta por lo parecida que es.
Analizamos los hechos. En julio de 1987 el ejército angolano (FAPLA) lanzó una ofensiva de mayor envergadura en el sureste de Angola contra las fuerzas de Jonás Savimbi. Pero al ver que la ofensiva estaba teniendo éxito, las SADF, que controlaban las partes más meridionales del suroeste de Angola, intervinieron en el sureste. Para principios de noviembre las SADF habían acorralado las mejores unidades angolanas en el poblado de Cuito Cuanavale y estaban preparándose para aniquilarlas.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas exigió que las SADF se retiraran incondicionalmente de Angola, pero la administración Reagan se aseguró de que esta exigencia fuera una Resolución sin mayor trascendencia.
El secretario de estado adjunto para África de Estados Unidos, Chester Crocker, le dijo al embajador de Sudáfrica en Estados Unidos: “la resolución no reclama sanciones y no plantea ninguna asistencia para Angola. Esto no es por casualidad sino el resultado de nuestros esfuerzos para mantener la resolución dentro de determinados límites”. (1) Mientras, las SADF aniquilarían a las unidades elites de las FAPLA.
Para comienzos de 1988, fuentes militares sudafricanas y diplomáticos occidentales aseguraban que la caída de Cuito era inminente. Esto significaría un golpe demoledor al gobierno angolano.
Pero el 15 de noviembre de 1987 el presidente cubano Fidel Castro había decidido enviar más tropas y armas a Angola: sus mejores aviones con sus mejores pilotos, sus armas antiaéreas más sofisticadas y sus tanques más modernos. La intención de Castro no era solo defender a Cuito, era sacar a las SADF de Angola de una vez y para siempre. Más tarde él describió su estrategia al líder del Partido Comunista Sudafricano Joe Slovo: Cuba pararía la embestida sudafricana y luego atacaría en otra dirección, “como el boxeador que con la mano izquierda lo mantiene y con la derecha lo golpea”. (2)
Aviones cubanos y 1 500 soldados cubanos reforzaron a los angolanos y Cuito no cayó. El 23 de marzo de 1988 los sudafricanos lanzaron su último asalto de mayor envergadura contra Cuito. Tal como lo describe el coronel Jan Breytenbach, el asalto sudafricano “fue frenado abrupta y definitivamente” por las fuerzas conjuntas cubanas-angolanas.
La mano derecha de la Habana se preparó a golpear. Poderosas columnas cubanas estaban avanzando en el suroeste de Angola hacia la frontera de Namibia. Los documentos que nos podrían decir lo que los líderes sudafricanos pensaron de esta amenaza siguen clasificados. Pero sí sabemos lo que las SADF hicieron: cedieron terreno. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos explicaron que los sudafricanos se retiraban porque estaban impresionados por la rapidez y la fuerza del avance cubano y porque consideraban que un combate de mayor envergadura “hubiera acarreado grandes riesgos”. (3)
Cuando niño en Italia escuché a mi padre hablar de la esperanza que él y sus amigos sintieron en diciembre de 1941 al oír por radio que las tropas alemanas habían tenido que abandonar la ciudad de Rostov del Don. Era la primera vez en dos años de guerra que el “superhombre” alemán había sido obligado a retirarse. Me acordé de sus palabras —y del profundo sentimiento de esperanza que ellas conllevaban— cuando leí la prensa sudafricana y de Namibia hacia mediados de 1988.
El 26 de mayo de 1988 el jefe de las SADF anunciaba que “fuerzas cubanas y de la SWAPO fuertemente armadas, integradas por primera vez, han avanzado hacia el sur a unos 60 kilómetros de la frontera con Namibia”. El 26 de junio el administrador general sudafricano de Namibia reconocía que MIG-23 cubanos estaban volando sobre Namibia, un cambio dramático de aquellos tiempos en que los cielos le pertenecían a las SADF. Añadía que “la presencia de los cubanos había provocado una oleada de ansiedad en Sudáfrica”.
Sin embargo estos sentimientos de ansiedad no eran compartidos por los negros sudafricanos: ellos veían la retirada de las fuerzas sudafricanas como una luz de esperanza.
Mientras que las tropas de Castro avanzaban hacia Namibia, cubanos, angolanos, sudafricanos y estadounidenses se enfrentaban en la mesa de negociaciones. Dos puntos eran claves: si Sudáfrica aceptaba la implementación de la Resolución no. 435 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que exigía la independencia de Namibia y si las partes podrían ponerse de acuerdo sobre un cronograma de la retirada de las tropas cubanas de Angola.
Los sudafricanos parecían estar llenos de esperanza: el canciller Pik Botha esperaba que la Resolución no. 435 sería modificada. El ministro de Defensa Malan y el Presidente P.W. Botha afirmaban que Sudáfrica se retiraría de Angola solo “si Rusia y sus títeres hacían lo mismo”. Ellos ni siquiera mencionaban retirarse de Namibia. El 16 de marzo de 1988 Business Day informaba que Pretoria estaba “ofreciendo retirarse a Namibia —no de Namibia— a cambio de la retirada de las fuerzas cubanas de Angola”. Es decir Sudáfrica no tiene ninguna intención de retirarse del territorio en ningún futuro cercano.
Pero los cubanos habían revertido la situación en el terreno y cuando Pik Botha presentó las exigencias sudafricanas, Jorge Risquet, que estaba al frente de la delegación cubana le cayó encima con una tonelada de ladrillos: “la época de las aventuras militares, las agresiones impunes, de sus masacres de refugiados ha finalizado”. Sudáfrica —dijo— estaba actuando como si fuera “un ejército vencedor en vez de lo que es en realidad: un ejército agresor golpeado y en discreta retirada. Sudáfrica debe comprender que no obtendrá en esta mesa de negociaciones lo que no pudo lograr en el campo de batalla”. (4)
Al terminar la ronda de negociaciones en el Cairo Crocker le mandó un cable al secretario de Estado George Shultz diciendo que las conversaciones habían tenido “como telón de fondo la tensión militar creciente por el avance hacia la frontera de Namibia de tropas cubanas fuertemente armadas en el suroeste de Angola. El avance cubano en el suroeste de Angola ha creado una dinámica militar impredecible”. (5)
La gran pregunta era: ¿se detendrían los cubanos en la frontera? Para obtener una respuesta a esta pregunta, Crocker fue a buscar a Risquet: “¿Cuba tiene la intención de detener su avance en la frontera entre Namibia y Angola?”. Risquet contestó: “si yo le dijera que no van a detenerse yo estaría profiriendo una amenaza. Si yo le dijera que van a detenerse yo le estaría dando un meprobamato y yo ni quiero amenazar ni quiero darle un calmante, lo que he dicho es que solo los acuerdos sobre la independencia de Namibia pueden dar las garantías”. (6)
Al día siguiente, 27 de junio de 1988, MIG cubanos atacaron posiciones de las SADF cerca de la presa de Calueque, 11 kilómetros al norte de la frontera de Namibia. La CIA informó que: “la manera exitosa con que Cuba ha utilizado su fuerza aérea y la aparente debilidad de las defensas antiaéreas de Pretoria” subrayaban el hecho de que la Habana había logrado la superioridad aérea en el sur de Angola y en el norte de Namibia. Unas pocas horas después del ataque exitoso de los cubanos, las SADF destruyeron un puente cercano a Calueque sobre el río Cunene. Lo destruyeron —la CIA opinó— “para dificultar a las tropas cubanas y angolanas el cruce de la frontera con Namibia y para reducir el número de posiciones que deben defender”. (7)
El peligro de un avance cubano sobre Namibia nunca antes había parecido tan real.
Los últimos soldados sudafricanos salieron de Angola el 30 de agosto, cuando los negociadores ni siquiera habían empezado a discutir el cronograma de la retirada cubana de Angola.
A pesar de todos los esfuerzos de Washington para impedirlo, Cuba cambió el curso de la historia de África Austral. Hasta Crocker reconoció el papel de Cuba cuando le dijo en un cable a Shultz el 25 de agosto de 1988: “descubrir lo que piensan los cubanos es una forma de arte. Están preparados tanto para la guerra como para la paz. Hemos sido testigos de un gran refinamiento táctico y de una verdadera creatividad en la mesa de negociaciones. Esto tiene como telón de fondo las fulminaciones de Castro y el despliegue sin precedentes de sus soldados en el terreno”. (8)
La proeza de los cubanos en el campo de batalla y su virtuosidad en la mesa de negociaciones fueron decisivas para obligar a Sudáfrica a aceptar la independencia de Namibia. Su exitosa defensa de Cuito fue el preludio de una campaña que obligó a la SADF a salir de Angola. Esta victoria repercutió más allá de Namibia.
Muchos autores —Malan es solo un ejemplo— han tratado de reescribir esta historia, pero documentos norteamericanos y cubanos relatan lo que verdaderamente pasó. Esta verdad fue expresada con elocuencia por Thenjiwe Mtintso, embajadora de Sudáfrica en Cuba, en diciembre del 2005: “hoy Sudáfrica tiene muchos nuevos amigos. Ayer estos amigos se referían a nuestros líderes y a nuestros combatientes como terroristas y nos acosaban desde sus países a la vez que apoyaban a la Sudáfrica del Apartheid. esos mismos amigos hoy quieren que nosotros denunciemos y aislemos a Cuba. Nuestra respuesta es muy simple, es la sangre de los mártires cubanos y no de estos amigos la que corre profundamente en la tierra africana y nutre el árbol de libertad en nuestra Patria”.
NOTAS
(NR) Este artículo se escribió hace cinco años, en el aniversario 20 de la batalla.
1) Secretario de Estado, a la embajada de EE.UU., en Pretoria, 5 de diciembre de 1987, Freedom of Information Act (en adelante FOIA).
2) Transcripción sobre la reunión del Comandante en Jefe con la delegación de políticos de África del Sur (Comp Slovo), Centro de Información de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
3) Abramowitz (Oficina de Inteligencia del Departamento de Estado) al Secretario de Estado. 13 de mayo de 1988, FOIA.
4) Transcripción no oficial. Conversaciones RPA-CUBA EE.UU.-RSA (Reunión Cuatripartita) sesión de la tarde del 24-6-88. Archivo del CC, La Habana (en adelante, ACC)
5) Crocker al Secretario de Estado 26 de junio de 1988. FOIA.
6) Entrevista de Risquet con Chester Crocker, 26-6-88, ACC.
7) CIA, South Africa-Angola-Cuba, 29 de junio de 1988. FOIA; CIA, South África-Angola-Cuba, 1 de julio de 1988, FOIA.
8) Crocker al Secretario de Estado, 25 de agosto de 1988, FOIA.
(Tomado de Granma)

Hugo Chávez cambió la historia para mejor


Hugo-Chávez-sonrie

Hugo Chávez murió el 5 de marzo. Jefes de estado llegaron  al funeral y enviaron sus condolencias a la familia –excepto el presidente de  EE.UU. Hasta en la muerte, la Casa Blanca mantuvo un tono resentido hacia un  hombre que ha categorizado de enemigo. ¿Qué nos hizo Chávez?

Ofreció combustible barato a pobres de EE.UU. para que  calentaran sus hogares en el invierno. ¿O es que Obama toma personalmente lo  que Chávez dijo en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas en  2006? Él aún sentía el olor a azufre que había dejado “el diablo”, lo que  quería decir, como explicó, que se refería a George W. Bush, quien lo había  precedido en el estrado. Pero ¿por qué los presidentes de EE.UU. atacan tan fuertemente  a otros jefes de estado que promueven las políticas de progreso social que  ayudan a su pueblo? ¿Por qué Washington le besa el trasero a la realeza de  Arabia Saudí y a otros degenerados jefes de estado árabes petroleros mientras  que denigran a Chávez quien ha promovido la salud popular, la educación y los  alimentos para los pobres? La Unión Europea, la Organización de Estados  Americanos, la Unión de Naciones Sudamericanas y el Centro Carter confirmaron  que Chávez había ganado sus cuatro victorias electorales de manera limpia e  imparcial.
Chávez también dio un buen ejemplo al enviar dinero del  petróleo venezolano fluyendo por toda Sudamérica para ayudar a candidatos  presidenciales de igual pensamiento a iniciar proyectos que ayudaran a los  pobres y también les hicieran ganar el favor político. Gracias a la ayuda de  Chávez, Evo Morales en Bolivia pudo poner en práctica programas que ayudaron a  los pobres de Bolivia, y en especial a los pueblos indígenas. Chávez también  ayudó a Daniel Ortega en Nicaragua. Sus seguidores –y su apoyo a ellos–  incluyeron a los presidentes de Brasil, Argentina, Ecuador, Uruguay, El  Salvador, Cuba y varias vecinas islas caribeñas. “Carismático e idiosincrático,  capaz de construir amistades, comunicarse con las masas como pocos líderes han  podido hacer”, escribió el expresidente Lula de Brasil. “Extrañaremos al señor  Chávez”. ([I]NY Times[/I], 6 de marzo de 2013.)
Los programas de Chávez también unieron más a naciones  latinoamericanas –y por lo tanto las alejó de Washington. Durante varias  décadas a fines del siglo 20, Washington apoyó a candidatos derechistas y  militares en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia y gran parte de  Centroamérica. Sin embargo, Chávez apoyó a la izquierda.
Washington y los medios norteamericanos denunciaron las  payasadas teatrales de Chávez. La mayoría venezolana aplaudió sus cantos y sus  payasadas. Ganó con facilidad en todas sus elecciones –comenzando con la  primera victoria en 1998 hasta su último triunfo electoral de 2012.
Chávez transformó a Venezuela al reducir la brecha de  desigualdad de 48% a 29%, al igual que propagó la riqueza con propósitos  progresistas en todo el mundo. Cambió la geopolítica de Latinoamérica al crear  nuevas instituciones latinoamericanas como ALBA (Alianza Bolivariana para los  Pueblos de Nuestra América, la cual incluye a Antigua y  Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, Saint Vicente y las Granadinas, Venezuela, Surinam, Saint Lucia y CEPAL. Nuevas organizaciones que hicieron avanzar a Latinoamérica sobre la  base de promover la integración económica y la igualdad social y alejarla del  yugo de Washington.
Pero Obama no ofreció nada interesante acerca de él  después de la muerte, ni siquiera tuvo el buen gusto de ofrecer sus  condolencias a la familia. “En estos retadores momentos del fallecimiento del  presidente Hugo Chávez”, decía la declaración de la Casa Blanca, “Estados  Unidos reafirma su apoyo al pueblo venezolano y su interés en desarrollar una  relación constructiva con el gobierno venezolano.
Mientras Venezuela comienza un nuevo capítulo de su  historia, Estados Unidos dice que permanece comprometido con políticas que  promueven principios democráticos, el imperio de la ley y respeto por los  derechos humanos.
¿Olvidó Obama el apoyo tácito que Washington ofreció al  fracasado golpe militar en 2002 o su apoyo abierto a la derecha en Venezuela?
Sin embargo, todos los observadores llegan a la  conclusión de que la mayoría en Venezuela apoyó a Chávez porque dio a los  pobres vivienda, alimentos, atención médica y educación, así como esperanzas de  un futuro luminoso. Históricamente, los gobiernos de EE.UU. habían apoyado a  los gobiernos democristianos y social demócratas que se caracterizaban por su  robo de la riqueza nacional y por ignorar las necesidades de la mayoría de su  país. Por eso no eran reelectos.
Fidel Castro reconoció en Chávez a un hombre que poseía  la energía y determinación para llevar a cabo programas nacionalistas  progresistas. Después que salió de la prisión por su papel en el fallido  intento de golpe de estado de 1992, Chávez aceptó la invitación de Fidel para  visitar a Cuba, donde los dos se convirtieron en amigos íntimos. Si Fidel  representaba al discípulo de Bolívar en el siglo 20. Chávez se convirtió en su  Sucre del siglo 21. Chávez comenzó lo que Fidel había querido hacer:  transformar Latinoamérica en una región progresista en crecimiento en el mundo.
Chávez también trató de educar a Obama al entregarle un  ejemplar de [I]Las venas abiertas de América Latina, [/I] de Eduardo Galeano, para ayudarlo a comprender  por qué los latinoamericanos sienten un profundo resentimiento hacia la  política de EE.UU.
Conocí a Chávez en Caracas en 2010, en un intercambio de  ideas junto con otros activistas e intelectuales latinoamericanos y  norteamericanos. La ausencia de dogma y su entusiasmo por un nuevo tipo de  socialismo encantaron y estimularon al grupo. No mostró irrespeto hacia  aquellos que no estaban de acuerdo con él o criticaban algunos de sus  programas. También abrazó explícitamente el cristianismo como su religión y  luego invitó a todos a visitar sus nuevos proyectos en y alrededor de Caracas.  Vimos la aprobación de Chávez por el público. Su comportamiento carismático  nunca negó el valor de la persona con quien conversaba. Impresionó a todo el  grupo.
Insistía en que Venezuela se había convertido en la  República Bolivariana, según la tradición del hombre que primero comenzó la  liberación del continente e impulsó la marcha de independencia de España, una  marcha que evolucionó en la mente de Chávez hacia la independencia de Estados  Unidos a fines del siglo 20 y principios del 21.
Chávez cambio la historia para mejor. Enriqueció a su  pueblo y ayudó a millones de otros países, La agria nota de la Casa Blanca  contradice el apoyo que Chávez tuvo de millones en todo el mundo que adoraban  su valentía y determinación, cualidades que Obama podría usar. Hugo Chávez se  mantuvo firme y no dejó hedor a azufre   cuando habló en público.
¡Viva Hugo Chávez!
(Tomado de Progreso Semanal)

lunes, 18 de marzo de 2013

El proceso bolivariano en perspectiva latinoamericana


Chávez y la expansión de lo posible

Cuando Hugo Chávez gana las elecciones presidenciales en Venezuela el 6 de diciembre de 1998 es un personaje desconocido en el mejor de los casos para las izquierdas europeas y latinoamericanas desconfianza –comparado, por ejemplo, con la fascinación que producía el neozapatismo como paradigma de intervención radical “exterior” al Estado-, cuando no visto con por su biografía militar, por el rol decisivo de su carisma popular y por enarbolar un discurso que no se movía en una gramática “clasista” ni en los marcos tradicionales de la izquierda. Por el contrario, el poder político construido emanaba de una resignificación “bolivariana” de los referentes históricos de la Independencia que interpelaba a los amplios sectores empobrecidos y marginados como el corazón de una “refundación nacional” contra las viejas y desprestigiadas élites político-económicas, en un terreno marcado por la desestructuración social, la crisis de los referentes ideológicos y la conflictividad sociopolítica en la que se fraguó la voluntad destituyente.

El Gobierno de Chávez abrió de inmediato un proceso constituyente revolucionario, redefinió el pacto social venezolano y emprendió una verdadera guerra contra la miseria y por la inclusión social que literalmente amplió el demos venezolano. En ese tránsito, enfrentó la resistencia férrea de los antiguos grupos dominantes del Estado, que desplegaron contra él Gobierno de Chávez todo el repertorio destituyente ensayado en el continente y que fracasó contra todas las expectativas, gracias a la audacia política, el control del petróleo, el apoyo crucial de parte importante de las Fuerzas Armadas y una pasión política de masas que lo sustentaba.

Durante la mayor parte de este proceso, el Gobierno bolivariano era una anomalía en América Latina, una experiencia solitaria y a contrapelo de un relato histórico hegemonizado por el pensamiento liberal-conservador según el cual se había acabado el tiempo para la utopía de la política como transformación radical. Hoy, en gran medida gracias a las batallas de Chávez y el pueblo venezolano, el escenario es muy distinto.

Sin embargo, en el momento de su muerte América Latina, y no sólo Venezuela, ya es otra. Prácticamente todos los jefes de Estado del subcontinente acudieron al funeral de Chávez a mostrar sus respeto, mostrando que hay ya una esfera política propia con criterios diferentes a los norteamericanos y europeos; los procesos de integración regional avanzan, con tensiones y solapamientos pero en una dirección convergente para construir un espacio geopolítico en un mundo multipolar; el escenario político subcontinental, en fin, está marcado por una primacía relativa de una narrativa –posneoliberal, soberanista, progresista, integracionista- que, con importantes diferencias y acentos nacionales y destacadísimas excepciones, nutre los procesos populares y el “giro a la izquierda” de los gobiernos regionales.

Para que este cambio de época haya sido posible han sido fundamentales las experiencias de avanzada que, como la venezolana en primer lugar -pero después la boliviana o la ecuatoriana-, han abierto brecha y han quebrado la fatalidad de los órdenes oligárquicos y excluyentes y el diseño neoliberal para Latinoamérica. Lo han hecho atreviéndose a transitar el camino “impuro” y complejo de las transformaciones estatales.

Con las irrupciones de masas y la llegada de actores políticos inéditos a los diferentes gobiernos nacionales, se producía un desplazamiento en el escenario de confrontación política: de contra el Estado a dentro del Estado: por ocupar sus plazas principales, por transformar su morfología, por transformar su orientación social y romper sus condicionantes –patriarcales, coloniales, capitalistas, depredadores del medio-, por generar un nuevo sentido común de lo exigible y esperable del Estado. Se abría así una suerte de “guerra de posiciones” en las que las coaliciones sociales plebeyas heterogéneas que habían conquistado los Ejecutivos hacían frente ahora las resistencias de las élites en los Estados oligárquicos heredados y sus entramados civiles. Esa disputa, librada por el conflicto pero también por la seducción y ampliación del campo propio con sectores antes aliados subalternos de los órdenes oligárquicos, es el tránsito en el que se fragua el bloque histórico nacional-popular que conduce el nuevo ciclo político realizando transformaciones económicas, políticas y culturales que trascienden la alternancia electoral.
Estos procesos son inéditos, en el sentido de que no hay brújulas ni recetas en los manuales de las izquierdas. Es difícil encontrar referentes similares de tránsitos de tan largo recorrido en la transformación estatal, en tan poco tiempo y en condiciones de conflicto político democrático. Se trata por ello de experiencias políticas emancipadoras que avanzan, con límites y ángulos muertos. Porque al mismo tiempo que han tenido y tienen que enfrentar las tareas de redistribución inmediata y urgente de la riqueza, deben transformar el Estado heredado mientras se expande su inserción en el territorio y su capacidad para prestar servicios especialmente a los sectores más olvidados, deben romper la matriz primario-exportadora y cambiar la base productiva estrecha propia de las economías de enclave siendo al mismo tiempo ecológicamente sostenibles, deben conquistar la soberanía nacional y la integración regional, producir junto con el tejido comunitario formas de democracia y autonomía más avanzadas y generar una nueva cultura popular e intelectual que acompañe y haga irreversibles las conquistas jurídicas y políticas en marcha. Todo ello rindiendo cuentas en las elecciones con más frecuencia y mayor intensidad que en ningún proceso político conocido, y en medio de una elevada conflictividad frente a las viejas élites. En su avance complicado y contradictorio en estos retos históricos, han ido conquistando vidas más dignas para las mayorías sociales y expandiendo el horizonte de lo políticamente posible.



La Directa


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 16 de marzo de 2013

BOSCH EN 1972 HABLABA DE LA CRISIS DEL SISTEMA CAPITALISTA Y DE LA CRISIS DE EEUU



Tanto los puertorriqueños como los dominicanos que se 

van a los Estados Unidos lo hacen porque no tienen trabajo

en sus países, y los Estados Unidos los recibe porque ellos van

a ocupar puestos que los norteamericanos no quieren desempeñar,

bien porque se trata de trabajos muy duros, bien porque

se trate de trabajos mal pagados.

No creen ustedes que los dominicanos son recibidos en los

Estados Unidos por bondad, por generosidad; se les deja entrar

allá porque desempeñan tareas necesarias para la economía

norteamericana que los norteamericanos no quieren desempeñar,

y lo hacen por salarios que no aceptan los

norteamericanos. Si en las fábricas de telas y de ropa estuvieran

trabajando norteamericanos en vez de dominicanos las

telas y la ropa saldrían tan caras que mucha gente no podría

comprarlas; y ahora se venden porque los dominicanos y los

latinoamericanos que trabajan en esas fábricas lo hacen por el

salario mínimo y tienen que trabajar en esas fábricas porque

no conocen la lengua ni tienen la preparación necesaria para

hacerlo en las que pagan los salarios más altos, como son, por

ejemplo, las fábricas de maquinarias, herramientas, automóviles,

aviones y cosas parecidas.

El trabajador de una fábrica de aviones gana en un día

varias veces lo que gana un dominicano que trabaja en una

fábrica de ropa de hombre, mujer o niño.

OBRAS COMPLETAS 109

En Puerto Rico, según podemos leer en el periódico New

York Times del 9 de este mes, el año pasado quedaron sin

trabajo 11 puntos de cada 100 personas en capacidad de trabajar.

Es decir prácticamente, 12 de cada 100.

El New York Times dice que Puerto Rico está hundiéndose

cada día más en una crisis, y que si las cuentas se llevaran bien

vería que el desempleo llega a 30 por ciento. El año pasado

informa ese periódico, se cerraron tres hoteles de lujo y 122

fábricas tuvieron que cerrar, y según anuncia el Director de

Turismo de la isla, otros 6 hoteles cerrarán este año, por lo

menos durante la temporada de verano. Eso significa que el

desempleo seguirá aumentando.

El periódico explica que el Gobierno de Puerto Rico ha

estado llevando a cabo el plan de facilitar la instalación de

industrias que paguen mejores sueldos y salarios como las

de petróleo y petroquímica, pero dice que también esas

industrias están siendo perjudicadas por la crisis y que han

tenido que dejar sus planes de ampliación para tiempos mejores.

Una de ellas, la Commonwealth Oil Refining Company,

que es tal vez la más grande, tuvo que dejar afuera el mes

pasado a 80 personas debido a que ha sufrido reducción en

las ganancias.

Yo no soy pesimista, y si lo fuera no tendría tanta fe en el

porvenir que espera al Pueblo dominicano, y quien tiene fe

en su pueblo necesariamente la tiene en toda la humanidad,

debido a que ningún pueblo puede salir adelante en

un mundo que va para atrás. Creo con toda la fuerza de mi

alma que el mundo cambia siempre para mejorar; que viene

cambiando desde hace millones de años y que seguirá cambiando

en los millones de años que le queda al género humano

sobre la Tierra, y que cada cambio ha llevado al hombre a

un punto mejor y más alto, y cada cambio lo llevará más lejos

en esa dirección.

110 JUAN BOSCH

Pero creo que hay que ser optimista con conciencia; que

prever lo que va a pasar es un privilegio que tiene el ser humano,

y que si nos preparamos para hacer frente a una de las crisis

podremos salir de ella con mayor facilidad y más ventajas que

si nos sorprende descuidados. Mucha gente piensa que el dólar

está en crisis; pero no se trata del dólar; se trata de la economía

capitalista, en los Estados Unidos y en todas partes.

Lo que le pasó al dólar es nada más que una señal de lo que

está pasándole a la economía capitalista: es un síntoma, una

calentura que indica una enfermedad. Cuando aparece una

calentura, el médico que sabe su profesión la vigila para ver

cómo va evolucionando, y a través de su evolución se da cuenta

de la enfermedad si es grave o no lo es, y recuerden que un

catarrito en la economía de los Estados Unidos se convierte

aquí en una pulmonía doble.

Destierro de los Duarte gobierna la coerción

                        Expulsan madre, hermanos, sobrinos del padre fundador de la Republica Duarte
  

Escrito por: EUNICE LLUBERES (Especial para HOY)

Los vientos políticos soplaban del mismo cuadrante y con igual intensidad siete meses después del destierro de Juan Pablo Duarte y sus compañeros. Pedro Santana sostenía su régimen despótico avasallando cualquier asomo de oposición con fusilamientos y medidas arbitrarias.

A la sombra de leyes injustas, emanadas de la Constituyente que lo llevó al poder en noviembre de 1844, Santana creó comisiones militares para juzgar “a verdad sabida y buena fe guardada” a quienes “intranquilizaban” a la ciudadanía.

Junto a Tomás Bobadilla, comenzaba a reescribir la historia borrando todo vestigio de Duarte y las ideas trinitarias.

Los que recordaban al fundador de la nación se hacían sospechosos de traición.

Los que buscaban el retorno de los exiliados trinitarios iban al paredón, como ocurrió a María Trinidad Sánchez, su sobrino Andrés Sánchez, Nicolás de Barías y José del Carmen Figueroa, fusilados el mismo día en que la República conmemoraba su primer año.

Corrían el mismo riesgo los que recibían correspondencia del exterior.

La coerción tocó las puertas de la familia Duarte el lunes 3 de marzo de 1845, mientras la casa despertaba a sus labores habituales. En medio de los rezos matinales, doña Manuela Díez recibió del Ministerio de Interior y Policía la siguiente comunicación:

“Siéndole al Gobierno notorio por documentos fehacientes que es a su familia de usted una de aquellas a quienes se le dirigen del extranjero planes de contrarrevolución e instrucciones para mantener el país intranquilo, ha determinado enviar a usted un pasaporte, el que le acompaño bajo cubierta, a fin de que a la mayor brevedad realice su salida con todos los miembros de su familia, evitándose el Gobierno de este modo de emplear medios coercitivos para mantener la tranquilidad pública en el país”.

Ecuanimidad. El edicto amenazante la turbó, pero acostumbrada a los altibajos de la fortuna, se dispuso a enfrentar lo inevitable con ayuda de sus hijas.

Tenía 58 años y había sido la cabeza del hogar desde el fallecimiento de su esposo. Junto a él conoció los rigores del exilio en Puerto Rico, donde se instalaron en 1801 huyendo de la invasión de Toussaint Louverture a la parte española de la isla.

Había sufrido con ecuanimidad las tribulaciones de un hogar envuelto en el remolino político de la época que le tocó vivir.

Pasó los trances de ver a su segundo hijo perseguido y forzado al exilio en 1843. Sus aflicciones aumentaron con la prisión y el destierro de Juan Pablo, Vicente Celestino y Enrique, su nieto. En reclusión soportó el vituperio que recayó sobre Duarte por defender la integridad de la nación.

A su “casa de amarguras” llegaron las palabras de Bobadilla en la Constituyente, donde comenzó a torcer los hechos, diciendo que Juan Pablo, “lejos de haber servido a su país, jamás ha hecho otra cosa que comprometer su seguridad y las libertades públicas”.

Respaldo ciudadano. Sabiendo la injusticia que se cometía, el clero y ciudadanos influyentes trataron de que el régimen revocara la medida. Varios comisionados apelaron a Bobadilla, quien se cerró a toda consideración.

Su paranoia política lo llevó a decir que la orden no podía ser cambiada porque “al Gobierno le consta que las hermanas de Duarte fabricaron balas para la Independencia de la patria, y quienes entonces fueron capaces de tal empresa, con más razón no dejarán ahora de arbitrar medios para la vuelta del hermano que lloran ausente”.

Preparada para manejar lo inapelable, doña Manuela vendió sus últimas posesiones en Santo Domingo. Mientras iniciaba los preparativos de su salida, el Gobierno colocó un batallón de soldados frente a la casa, igual que hizo el general Charles Hérard Riviére dos años antes.

Un apoyo le llegó del que menos lo esperaba. El jefe de las tropas había formado parte del ejército que Duarte comandó en el Sur. El coronel Matías Moreno recordaba a Juan Pablo con afecto, y conservaba en recuerdo una de sus charreteras de general.

El oficial se acercó a doña Manuela con la excusa de comprar los muebles que vendía, para asegurarle que haría de guardián, no de carcelero. Prometió evitarle vejaciones, la alertó respecto a un vecino, espía del Gobierno, y recomendó que nadie saliera hasta la partida.

Exilio perpetuo. La familia esperó dos semanas el momento de embarcar. Su marcha en la goleta inglesa Henry King coincidió con la celebración de la primera batalla por la Independencia.

Doña Manuela, sus hijas Rosa, Filomena y Francisca; Manuel, el menor de los varones, y cuatro nietos, se alejaron en la tarde del 19 de marzo, escuchando el bullicio de las fiestas que recordaban el triunfo dominicano.

Pasaron siete días en alta mar sobrellevando el golpe del desarraigo, tensos por el cambio y la incertidumbre del porvenir. Rosa cortó los lazos con su novio, Tomás de la Concha, quien terminó siendo fusilado por Santana en 1855.

El 25 de marzo, los Duarte se reunificaron en el muelle de La Guaira, puerta de entrada a Venezuela. María, Ignacia, Romualdo, Ricardo y Wenceslao volvían a la tutela de su padre Vicente Celestino.

Juan Pablo abrazó a su madre y hermanos, mientras legaba “a ese Dios de justicia el castigo a tanta iniquidad…”.

De nuevo, se culpaba por las desgracias que sufrían, aunque ninguno lo recriminó. Lo amaban incondicionalmente, y estaban conscientes de la magnitud de su rol en la Independencia.

Duarte y Vicente Celestino trabajaron varios años reconstruyendo las finanzas de la familia, que echó raíces en Caracas, y nunca volvió al suelo natal.

Los Duarte-Díez en el exilio

Doña Manuela Díez y los hijos desterrados junto a ella murieron en Caracas, Venezuela, sin volver a su patria. Algunos terminaron viviendo más tiempo en ese país que en el suyo.

Rosa Duarte (1820-1888) tenía 25 años cuando llegó a tierra venezolana, donde pasó 43 años.

Su hermano Manuel (1826-1890) vivió 45 años en Caracas, y 19 en Santo Domingo. María Francisca, cuya fecha de nacimiento se desconoce, murió en 1889, tras un exilio de 44 años.

Filomena (1818-1865) fue la que mayor tiempo de su vida pasó en su país. Contaba 27 años al ser desterrada, y pasó dos décadas en Venezuela.

La madre de los Duarte-Díez vivió trece años en el exilio. Nacida en El Seibo el 26 de junio de 1786, falleció a los 72 años el 31 de diciembre de 1858.

De Vicente Celestino, quien jugó un rol importante en la Independencia, se desconocen las fechas de nacimiento y muerte.

LOS VALORES

1. Ecuanimidad

La ecuanimidad es el camino al equilibrio y la paz mental. Es posible mantener un ánimo estable ante el pesar o la alegría, el insulto o el elogio cuando se ejercita con constancia este valor. La madre de Duarte y sus hermanas enfrentaron las dificultades con serenidad de espíritu, y de ese modo se colocaron por encima de los acontecimientos. 

2. Amor incondicional

La familia de Juan Pablo lo amó sin esperar nada a cambio. Sus integrantes vivieron este valor desde el corazón. Aceptaron sus acciones sin cuestionar sus luchas.

Lo quisieron en sus triunfos y asumieron junto a él las severas consecuencias de sus reveses. El de la familia Duarte-Díez fue un amor sin condiciones, del que estuvieron ausentes los miedos, los dolores, las culpas y las recriminaciones.

3. Comunidad

“Con un fraile no puede nadie, con dos ni Dios, con una comunidad ni la Santísima Trinidad”. El aforismo no está descaminado. En sociedad lo imposible es posible. La comunidad levanta puentes de colaboración, crea lazos de confianza y de servicio. Media y ofrece apoyo como hicieron ciudadanos al decretarse el destierro de los Duarte.

La cooperación nos convierte en agentes proactivos para resolver problemas de seguridad, de higiene, de servicios. Si practicáramos a todos los niveles este valor social, romperíamos “el arraigado hábito de esperarlo todo del Gobierno”, observado por Ulises F. Espaillat y Pedro Francisco Bonó hace más de siglo y medio.

jueves, 14 de marzo de 2013

LA REVISTA: Chávez: un legado de dignidad para un continente




"Chávez nuestro que estás en los pueblos". El pueblo, en la calle, reza por Chávez. La espiritualidad se mete en el corazón de los pobres. Tienen mucha necesidad. También se mete en su corazón la gente que se la juega por ellos. Y eso era Chávez: un hombre que se la jugó por su pueblo. Por su pueblo y por los pueblos de la América. Es con Chávez que los pueblos de América se han vuelto a reconocer. La oposición le criticaba la "regaladora" de dinero a los países hermanos. "Diplomacia del petróleo", la denostaban. Chávez sabía que no se salvaba un pueblo solo. Se tenía que salvar todo el continente. ¿No es eso lo que Europa le pide a Merkel? Pero Merkel no es Chávez. Hace falta gente honesta que reconozca que Chávez hizo lo que aquí estamos reclamando. Suramérica, hoy, llora pero crece. Europa sigue arrogante y se hunde.
Venezuela, siempre ha visto en su historia cómo dios dormitaba en las lujosas estancias del norte. Siempre ha necesitado de santos para poder avanzar con esperanza. Santos de a pie y a caballo. Porque por la libertad se pelea. Hoy, Chávez ya está en ese panteón en el que hacía casi un siglo nadie entraba. Entendió a su pueblo. Se ha hecho uno con él. Salvó a su pueblo y su pueblo lo salvó a él cuando el golpe. Qué difícil le resulta a Europa entender una relación con un estadista que no esté guiada por el miedo o la sumisión.
Chávez era un hombre común fuera de lo común. Zambo, feo, con una cualidad especial para desafinar horriblemente, más grueso que delgado. Mágico. Profundamente mágico. Como Venezuela. De nada sirve que corras bajo la lluvia cuando va a empezar un mitin si no está detrás la gente esperándote. Chávez tenía el don de que detrás siempre estaba la gente. Su pueblo. Si arriesgas y no te miran, el fracaso se multiplica. A Chávez siempre lo miraban. ¿Qué otro mandatario ha reunido al 100% de los dirigentes de América Latina? Sólo Chávez, para poner en marcha la CELAC. Mucha inteligencia, memoria prodigiosa, capacidad de convencimiento, el don de encender y también el de tranquilizar (fue él quien convenció a la izquierda venezolana que debía abandonar las armas y optar por la vía electoral).
Chávez una noche en las afueras de Montevideo, recitando durante horas y de memoria poema tras poema mientras Daniel Viglietti rasgaba la guitarra y Pepe Mujica escuchaba con la sonrisa en la boca de viejo guerrillero devenido Presidente. Chávez sintetizando ideas sobre temas bien complejos que sus interlocutores se empeñaban en enturbiar con su lógica de confusos técnicos (un clásico de los consejos de Ministros). Chávez leyendo a Gramsci y comprendiendo la complejidad heterodoxa del comunista italiano y su apuesta por el mundo de las ideas. Y Chávez metiéndose en la obra de Marx, teniendo bien presente aquello que decía el también venezolano Ludovico Silva ("Si los loros fueran marxistas serían marxistas dogmáticos"). Regresando a Marx y usando sus categorías bien lejos de los que las confunden con un catecismo. Porque en 2005, en vez de decirle a su pueblo que iban a construir el "chavismo", les dijo que iban a construir el socialismo. Y con ese programa le sacó 11 puntos al candidato de la oposición, Capriles.
Chávez llamando a los Presidentes latinoamericanos para evitar el golpe de Estado en Bolivia (e insistiendo, frente a la pusilanimidad de algún Gobierno, jurando que América Latina no iba nunca a volver a repetir la vergüenza de quedarse con los brazos cruzados ante los gorilas como ocurrió con el Chile de Salvador Allende). Chávez con una paciencia infinita elaborando los documentos de la UNASUR, cediendo lo que hiciera falta para que todos los Presidentes no tuvieran problemas para incorporarse. Algo que repetiría en la CELAC o con el ingreso de Venezuela a Mercosur o con el ALBA. Chávez en reunión con Clinton, y después de que el Presidente norteamericano le agradeciese la cesión del cielo venezolano a la fuerza aérea gringa con motivo del Plan Colombia, decirle al gendarme mundial: "Tranquilo Bill, que nosotros también os damos las gracias a ustedes por dejar a la fuerza aérea venezolana, en nombre del Plan Colombia, sobrevolar libremente el territorio norteamericano". Clinton no leyó que Chávez era un defensor de la soberanía venezolana. Pasó a formar parte de los amigos de los terroristas.
La fuerza de Chávez tenía también el problema de necesitar enfrente interlocutores fuertes. El barroquismo caribeño y el carisma desatado del Presidente eran una fórmula no apta para el consumo encorbatado de las cancillerías occidentales. Al tiempo, brindaba fáciles caricaturas a unos medios de comunicación mercenarios que no dudaban en sacar de contexto, en recortar un minuto de un discurso con la intención de construir una matriz de opinión contraria a Chávez (con gran éxito, incluso entre la izquierda europea). Estos medios mercenarios presentaban a Chávez cantando una ranchera con un sombrero mexicano, queriendo hacer del Presidente un payaso ocurrente, ignorando que esos gestos han sido los que han ido logrando hermanar a los pueblos latinoamericanos (¿es que sabe alguien en España cómo se llaman los Presidentes de los otros 26 países de la Unión Europea?
En América Latina, ahora, los pueblos sí conocen quiénes son los otros presidentes). ¿Y qué decir del repetido "¡Exprópiese!". ¿Acaso no representan los gobernantes europeos sus actos de gobierno? ¿Acaso no nos hemos enterado en España de recortes sociales a través de declaraciones a periódicos extranjeros? En esa ocasión se estaba representando un proceso de expropiación que buscaba hacer ver a los sectores populares que también se exigía a los ricos su parte de esfuerzo en el proceso bolivariano. La prensa occidental lo entendió como el summun de la arbitrariedad (presentado así por los mismos medios que no cuestionan la relación directa entre la baja popularidad de los Presidentes norteamericanos y la acción bélica correspondiente en cada mandato). La palma de oro se la llevó el diario El país publicando una falsa foto de Chávez moribundo. Prensa de calidad. ¿Quiénes son los bananeros? Esa fuerza de Chávez ha sido la que ha impulsado TeleSur, el SUCRE (el comienzo de una moneda latinoamericana que no repita los errores del euro), el Banco del Sur, la Universidad del Sur, el ALBA, la UNASUR, el ingreso de Palestina en la UNESCO (iniciativa venezolana), que prepararía la incorporación palestina como país observador de la ONU...
Pero no deja de ser cierto que la fuerza de Chávez no encontraba siempre enfrente actores políticos con la voluntad de contradecir al Presidente. La cultura política venezolana sigue siendo en una buena parte "adeca" (marcada por Acción Democrática, el partido del dos veces presidente y amigo de Felipe González, Carlos Andrés Pérez). Esa cultura siempre ha sido clientelar, jerárquica, aduladora, interesada y trepadora (dos palabras maravillosas para el léxico político vienen de esa cultura: pantallear -fanfarronear- y pescuecear -estirar el pescuezo para salir en la foto-). Si añadimos que la existencia de un Estado débil -que viene arrastrándose de la colonia, cuando Venezuela no era Virreinato sino Capitanía General- ha hecho que los militares tengan una capacidad de resolución que no siempre tienen los civiles- y que la oposición, lejos de hacer una oposición constructiva tuvo siempre un ánimo golpista, entendemos que los elementos críticos fueran debilitándose.
Sin embargo, uno de los rasgos esenciales del proceso bolivariano, y donde se juega su futuro, esta en mantener la crítica. Lo que devoró la revolución francesa, la rusa, la cubana fue el ahogamiento de las voces disidentes. En Venezuela tomó otro rumbo. En 2009, el Centro Internacional Miranda organizó un encuentro en Caracas para valorar críticamente las luces y las sombras del proceso. La primera reacción parecía que iba a repetir el fantasma de las revoluciones devorando a sus hijos. El papel implacable de la oposición, de los medios, de la universidad, comprometidos únicamente con el regreso al pasado, había enrocado al gobierno. Pero Chávez supo reaccionar, escuchar a su pueblo que le decía que no era verdad que siempre coincidiera lo que se hacía con lo que se decía. Y en su última comparecencia, en lo que se ha llamado el Cambio de Timón, Chávez resumió su programa: escuchar al pueblo, mucha crítica y autocrítica y transición al socialismo.
Si hay un ámbito en el que Chávez luchó contra el destino, fue en cambiar la manera de pensar de los venezolanos y, desde ahí, de los latinoamericanos. Una vez producido el desarraigo de la conquista, donde el Estado siempre ha sido débil, la esfera pública también siempre ha mostrado la misma debilidad. Lo público no es el espacio de todos, sino el espacio de nadie. El comportamiento lo marca la relación con la naturaleza. Si la naturaleza te da algo, lo coges. Igual con el Estado. Una organización estatal, con leyes impersonales, funcionarios entregados a lo público, políticos virtuosos y redistribución de recursos, es menos creíble que los golpes de fortuna de las telenovelas. Chávez le dijo a su pueblo: vuestra suerte sois vosotros mismos. Y al tiempo que les daba un pez, les decía que tenían que aprender a pescar.
Antes de entrar en el quirófano que no le regresó a la vida, Chávez dejó su testamento: no lloren: luchen por la revolución bolivariana. No se peleen entre ustedes como siempre ha hecho la izquierda: dejen que Nicolás Maduro les guíe en los siguientes pasos del proceso bolivariano. No se crea nadie más importante que el pueblo: manden obedeciendo. Y todo el mundo en Venezuela ha entendido que la soledad de los cien años del continente no puede regresar. El camino ha arrancado. Los venezolanos y las venezolanas, esos que siempre han vivido y viven en Venezuela, saben que ahora tienen patria.
Ese es el legado de Chávez. Pura dignidad. Hace falta todo un pueblo consciente y organizado para continuar esa inmensa tarea. Ya se están secando las lágrimas y poniéndose en marcha.


publico.es



Fuente: http://www.publico.es/internacional/451705/chavez-un-legado-de-dignidad-para-un-continente