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martes, 28 de febrero de 2017

LA AGRICULTURA NEGADA - PELICULA COMPLETA



Entre las prácticas más antiguas y mayormente conocidas en el mundo, se encuentra la agricultura. El arte de sembrar, atender, proteger y posteriormente cosechar los granos o semillas que pronto se convertirán en árboles de frutos o vegetales aptos para ser consumidos.
La alimentación mundial, entonces, se basa en la extenuante labor que realizan los agricultores a diario, para ofrecer la mayor variedad de productos naturales y que estos a su vez puedan ser consumidos sin el temor de encontrarse ante un alimento de dudosa procedencia.
La agricultura negada es un documental filmado en los años 2011-2013, que muestra la situación en la que se encuentra actualmente el campo de siembra argentino, específicamente en la localidad de Entre Ríos, donde se practica el uso indiscriminado de agrotóxicos o pesticidas en la producción alimentaria.
Este trabajo de investigación realizado bajo la dirección de Luis Boeykens, producida por Estanislao Chaparro y que cuenta con una duración total de 111 minutos, muestra los testimonios de los principales afectados por esta situación, los agricultores entrerrianos.
Una de las principales finalidades de La agricultura negada es dar a conocer la alarmante cantidad de intoxicaciones y problemas de salud que son generados debido a las malas prácticas y usos de implementos y productos para la siembra y cosecha.
Por esta razón no sólo se enfoca en las condiciones de la producción de los alimentos que se consumen a diario, sino también en la búsqueda la expansión de métodos agronómicos autosustentables; una solución ante este problema que afecta directa o indirectamente a gran parte de la población argentina.
Entre los aspectos más relevantes de este documental, es que refleja la inexistencia de quien se haga responsable del abuso en la utilización de productos dañinos, ni de los terribles males ocasionados tanto al medio ambiente como a la salud de los seres humanos en general.
Ningún gobierno, empresa, centro de comercio ni productores agrarios, asumen la responsabilidad de los daños colaterales que originan los pesticidas que son utilizados en la actualidad para la “optimización” de los suelos de siembra y cultivo.
Así pues, La agricultura negada deja en evidencia que todo se trata sobre una cuestión de dinero. Nadie se preocupa por poner en uso prácticas no-tóxicas, sólo les interesa la cantidad de ingresos que se generen y se perciban a fin de mes, a cuenta de la salud de otros.
Sus creadores indican que resulta imperante dar a conocer las terribles consecuencias del modelo agrícola-económico que se lleva a cabo en la actualidad, y que compromete el medio ambiente en el cual nos desenvolvemos a diario.
Así mismo, aseguran que todas las personas están en su justo derecho de escoger cuáles cosas comer y cuáles no, al igual que aquello de lo que se componen los alimentos que se ingieren día tras día.
Por esta razón instan a las compañías agropecuarias no sólo a modificar el sistema que se emplea actualmente en la cosecha de los alimentos en Argentina –y a nivel mundial-, sino también a dejarle claro al consumidor las formas en que fueron cultivados y tratados.

Odebrecht : El fantasma que recorre América Latina


El fantasma de la trasnacional brasileña recorre América Latina
La conexión Odebrecht

Brecha


El símbolo fue una rata con una banda presidencial cruzándole el pecho. El bicho (un muñeco gigante) saltaba mientras la gente lo golpeaba. “A la cárcel los presidentes corruptos”, gritaban los manifestantes reunidos en Lima el sábado 18. Eran miles y miles, convocados por organizaciones de izquierda, movimientos sociales, sindicatos, grupos estudiantiles. El motivo de la Marcha Anticorrupción, que recorrió el centro de la capital peruana y culminó en el Palacio de Justicia, fue el “megaescándalo Odebrecht”. Perú es –después de Brasil, de donde todo partió, además de Venezuela y Dominicana– uno de los países latinoamericanos donde más lejos llegó la constructora brasileña en el pago de sobornos a dirigentes políticos de distinto pelo con el fin de obtener contratos de obra pública. Y el país en que el escándalo ha tenido más consecuencias políticas.

No se sabe con exactitud cuántas decenas de millones de dólares destinó a ese fin la translatina brasileña en el país andino, pero sí se sabe que bajo la administración de Alejandro Toledo fueron al menos 20. Y también pagó sus buenos sobornos durante el gobierno de Ollanta Humala, y tal vez en el de Alan García. La Fiscalía General de Perú emitió una orden internacional de detención contra Toledo. Se supone que está en San Francisco, Estados Unidos, donde tiene residencia. El actual presidente, Pedro Pablo Kuczynski, que era ministro de Economía y presidía el Consejo de Ministros cuando Toledo gobernaba, dijo que nada sabía de los sobornos, pero en la marcha del sábado pasado la rata era golpeada por manifestantes que coreaban su nombre entre los de otros políticos corruptos a los que había que mandar a la cárcel. Manifestantes interrogados por la prensa peruana recordaron que el Consejo de Ministros presidido por el actual jefe de Estado fue el que aprobó conceder a Odebrecht la construcción de una carretera a pesar de la opinión contraria de los organismos estatales de contralor.

En la manifestación, uno de los ex presidentes más aludidos era Alan García. El ex dirigente del Apra regresó a Perú la semana pasada para declarar como testigo en el proceso Odebrecht. Uno de sus viceministros está acusado de recibir sobornos de la compañía brasileña para la construcción de una línea del metro capitalino, y se investiga la concesión de un gasoducto a la misma empresa, una obra iniciada durante su gestión y culminada bajo la de Ollanta Humala. También García dice que él nada tuvo que ver, pero la fiscalía no le cree. Humala es otro que niega tener algo que ver con las coimas que pagó Odebrecht por el gasoducto (declaró un día después que García), pero su esposa, Nadine Heredia, es investigada por la fiscalía por ese caso y hay indicios de que Odebrecht entregó 3 millones de dólares a la campaña de este ex presidente que comenzó coqueteando con la izquierda y terminó su gestión gobernando con y para los empresarios.

El viernes 17 la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria decidió embargar en unos 80 millones de dólares a Odebrecht y a otras siete empresas brasileñas (entre ellas las constructoras Camargo Corrêa y Oas). Se les congelaron las cuentas bancarias, sus bienes inmuebles y vehículos.

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Además de Perú, figuran en la conexión Odebrecht Antigua y Barbuda, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Portugal, República Dominicana y Venezuela. Y por supuesto Brasil, donde el escándalo comenzó a ser destapado en 2014 con la Operación Lava Jato, que puso al descubierto una gigantesca trama de lavado de dinero en la que aparecen implicadas la estatal Petrobras y las principales empresas contratistas de obras del país, entre ellas Odebrecht.

Delegados de las fiscalías de los 15 países involucrados se reu-nieron la semana pasada a puertas cerradas en Brasilia para “poner a punto una investigación regional sobre el caso”. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Odebrecht habría pagado en esos 15 países al menos 788 millones de dólares en sobornos entre 2002 y 2016. En diciembre pasado la fiscalía estadounidense le abrió una investigación a la brasileña en aplicación del Acta de Prácticas Corruptas en el Extranjero, que permite sancionar a empresas que operan en el país y hayan cometido delitos fuera de fronteras. Odebrecht admitió los hechos y fue condenada a desembolsar 3.500 millones de dólares en Estados Unidos.

El sistema de delaciones premiadas instaurado por la justicia brasileña, por el cual quienes colaboran en el esclarecimiento de delitos de este tipo ven reducidas sus penas, hizo que 77 ejecutivos de Odebrecht (comenzando por su ex presidente y propietario, Marcelo Odebrecht, condenado en principio a 19 años de prisión) –y de otras empresas– hablaran a troche y moche. En Brasil fueron salpicados políticos y gobernantes de casi todos los partidos, sobre todo del Partido Progresista, pero también del PT, el Psdb y del Pmdb.

En Colombia aparecen manchados tanto el actual presidente, Juan Manuel Santos, como el anterior, el ultraderechista Álvaro Uribe. Odebrecht habría contribuido con un millón de dólares a la campaña del primero, y un viceministro de Uribe está preso acusado de haber recibido coimas de la constructora brasileña. Óscar Iván Zuluaga, candidato del Centro Democrático (de Uribe) en las últimas presidenciales, también habría sido mencionado por Marcelo Odebrecht entre los políticos de rango alto e intermedio que recibieron dinero de su empresa a cambio de favores.

En Panamá el gobierno presentó el lunes 20 una querella criminal contra la firma para recuperar el dinero que ésta pagó en sobornos, que habría totalizado unos 59 millones de dólares en el período 2009-2014, coincidente con la presidencia de Ricardo Martinelli. La justicia suiza congeló las cuentas (22 millones de dólares) de dos de los hijos del ex presidente. También se investiga a un hermano de Martinelli, a un ex ministro, y a casi una veintena de políticos, funcionarios y empresarios. Odebrecht es la principal constructora establecida en Panamá (se hizo cargo de una línea del metro, de la autopista Ciudad de Panamá-Colón, de la remodelación urbanística de Colón, de un paseo marítimo). En enero hubo en el país una gigantesca marcha anticorrupción que algunos analistas llamaron “marcha anti Odebrecht”. Los manifestantes pidieron que se expulse a la empresa brasileña, y que se investigue también al actual gobierno del empresario Juan Carlos Varela. Varela fue vice de Martinelli durante todo su período de gestión y su canciller hasta 2011, cuando rompieron relaciones.

En Guatemala los sobornos pagados por Odebrecht entre 2012 y 2015 llegarían a 18 millones de dólares. La red de corrupción está siendo investigada por la fiscalía y la Comisión Internacional contra la Corrupción, dependiente de las Naciones Unidas.
En República Dominicana, a fines de enero más de 20 organizaciones sociales organizaron una marcha que reunió a decenas de miles de personas. Los manifestantes pedían “el fin de la impunidad en el caso Odebrecht” y estaban vestidos de verde, un color que no identifica a ningún partido político nacional. La empresa brasileña admitió haber repartido unos 92 millones de dólares en coimas a funcionarios dominicanos de distinto rango entre 2000 y 2012, y se comprometió a pagar al fisco unos 182 millones. Pero los partidos de oposición piden que sean encarcelados sus representantes y los gobernantes y políticos que recibieron las coimas.

Venezuela compite con Dominicana por el segundo puesto en montos de sobornos pagados por Odebrecht: entre 90 y 98 millones de dólares por 32 obras que costaron unos 11.000 millones de dólares, según la Ong Transparencia Venezuela. La primera orden de detención en el país se emitió a fines de enero, contra una persona no identificada. Un fiscal venezolano podría interrogar a Marcelo Odebrecht en la cárcel, si la justicia brasileña lo acepta.

En Ecuador, los sobornos pagados habrían alcanzado alrededor de 33 millones de dólares. Un ex ministro de Rafael Correa cayó por este asunto, y los analistas coinciden en que el caso Odebrecht, y los de corrupción en general, jugaron un papel no desdeñable en la elección del domingo pasado.

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Según el fiscal del área internacional de la Operación Lava Jato, Vladimir Aras, las investigaciones van a durar “uno o dos años más”. “Si contamos con la independencia y la autonomía de los ministerios públicos de la región es posible esperar que revelen otros esquemas corruptos paralelos a aquellos actos ilícitos que habrían sido practicados por empresas brasileñas, sobre todo constructoras, en otros países”, dijo Aras el lunes 20 a la agencia Afp. El fiscal admitió que políticos y gobernantes intentarán protegerse, como ya se vio en el propio Brasil, donde el Congreso aprobó una ley de autoamnistía antes de que los “delatores premiados” de Odebrecht se sentaran a hablar. “En otros países es posible que haya reac-ciones semejantes, y sabemos que en Angola ya se aprobó una legislación que en cierto modo amnistía conductas ilícitas que fueron practicadas”, apuntó.

http://brecha.com.uy/

martes, 21 de febrero de 2017

Manifiesto Comunista 169 años de su publicación



Karl Marx y Friedrich Engels publicaron el Manifiesto Comunista en 1848, la cual es una de las obras políticas más influyentes de la historia. | Foto: La Soga

Karl Marx y Friedrich Engels publicaron el manifiesto en 1848, a pedido de la Liga de los Comunistas, de la cual formaban parte.


Hace 169 años, un 21 de febrero de 1848, Karl Marx y Friedrich Engels publicaban por primera vez el Manifiesto del Partido Comunista (Manifest der Kommunistischen Partei, por su título en alemán), uno de los tratados políticos más influyentes de la historia.

Siendo una petición de la Liga de los Comunistas para Marx y Engels en 1847, el documento tardaría casi un año en ser publicado, en la ciudad de Londres.




21 febrero 1848. Se publica por primera vez en Londres el Manifiesto Comunista de Carlos Marx y Federico Engels http://www.pce.es/descarga/manifiestocomunista.pdf …

Reconocido mundialmente como el Manifiesto Comunista, entre los aspectos más importante de este tratado, Marx abarca la existencia de dos clases sociales: la burguesía, quienes son los capitalistas modernos, dueños del medio de producción social, los cuales emplean trabajo asalariado, y el proletariado, es decir, aquellos trabajadores asalariados, quienes son obligados a vender su fuerza de trabajo, al no disponer de medios de producción propios.

Por otra parte, esta proclama asegura que la historia política e intelectual de una sociedad está determinada por el modo de producción y la formación socioeconómica que deriva de él.

Asimismo, afirma que el proletariado es la única clase social, en la actual sociedad moderna, cuya emancipación significará la liberación de toda la humanidad mediante la revolución comunista: la abolición de la propiedad burguesa, las clases sociales y el Estado.


Igualmente, determina que, una vez aparecidas las clases sociales sobre la base de la propiedad privada y la explotación, la historia de las sociedades pasó a ser, simplemente, la historia de la lucha de las clases explotadoras y las explotadas.

Estos preceptos no sólo fueron revolucionarios para su época, sino que sus ideas han tenido un fuerte impacto en el desarrollo de la historia mundial.

Numerosos conflictos, guerras e intentos revolucionarios fueron realizados tomando como bases las ideas declaradas en el Manifiesto, siendo uno de los más destacados la Revolución Rusa, la cual llevó al poder a los bolcheviques en 1917 y demostró a los revolucionarios del mundo que existe una alternativa válida a la vía capitalista.

domingo, 19 de febrero de 2017

CULTURA DEL TIGUERAJE EN RD

Influencia del tigueraje

Estilo de vida. El autor del libro “Cultura del tigueraje en República Dominicana” asegura que en los últimos años ese estilo de vivir ha copado todas las clases sociales, y que hoy en día tenemos elegantes “tigueronas” y “tígueres” con saco y corbata

Escrito por: Arismendy Calderón (arismendy_ak47@hotmail.com)

El estilo de vida del “tigueraje” que prevalece en nuestra sociedad, un patrón de conducta que ha influenciado a los dominicanos en los últimos años, ha generado graves consecuencias porque cuando las personas no obedecen las leyes, las reglas del juego, “se crea el caos y el malestar social”.

Basado en una serie de estudios, el siquiatra, educador, salubrista y terapeuta familiar José Dunker asegura que cuando los ciudadanos de una nación no obedecen las reglas de juego, como está sucediendo en la República Dominicana, “caemos en el caos y una serie de conductas negativas prolíferas”.

Dunker, autor del libro “Cultura del tigueraje en República Dominicana” no alberga duda de que la raíz del malestar social que estamos viviendo en el país “se encuentra en ese estilo de vivir, de irrespetar las reglas de juego, porque cuando no respetamos esas reglas, aumenta la corrupción administrativa, aumenta la violencia en las calles, aumenta la violencia doméstica, aumentan los homicidios, aumenta la violencia de género, aumentan los feminicios, aumentan los suicidios”.

Ese patrón de conducta al que nos hemos acostumbrado, esa manera de vivir “a la brigandina”, afecta a todas las áreas de la vida dominicana, según Dunker, desde las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, las iglesias Católica y Evangélica, los partidos y dirigentes políticos, el comercio, el Gobierno y la administración pública.

Cita casos que se repiten con frecuencia: “Un día cualquiera te roban un carro y después tú lo encuentras en poder de un oficial de las Fuerzas Armadas o la Policía Nacional. Eso es parte del tigueraje”.

“Se nota el tigueraje en los políticos, en los funcionarios del Gobierno y en la oposición. Una causa de violencia es el lenguaje político. Los políticos se insultan y se acusan mutuamente de toda clase de bellaquería, creando tensión”. Además, hay tigueraje en la manipulación electoral, el clientelismo y el transfuguismo político.

“En este momento de la vida política no hay programas de Gobierno, ni ideología. La gente quiere que gane su partido para hacerse gente, para ‘guisar’. Eso es tigueraje. Uno observa a la gente con discursos elegantes, manipulando información. Eso es puro tigueraje”.

Tigueraje en el tránsito

El tránsito, antropológicamente, se puede usar como un reflejo de la sociedad, apunta el siquiatra y terapeuta familiar. “Si tú vas a un país que tú no conoces y quieres tener una idea anticipada de cómo son la gente en ese lugar, mira cómo manejan”.

Llama la atención el tigueraje que muestran los dominicanos al conducir en calles, a las maniobras típicas que hombres y mujeres, no importa la clase social a la que pertenezcan, realizan cuando conducen en las vías públicas. “Antropológicamente, el tránsito se puede usar como un reflejo de la sociedad, o sea, si visitamos un país que no conocemos y quieres tener una idea anticipada de cómo son las personas en esa nación, observa cómo conducen”.

Dunker sostiene que antes eran choferes del “concho” y de guaguas voladoras los que hacían maniobras temerarias al conducir en las calles. “Eran los únicos que manejaban con ese tigueraje. Ahora es diferente, pues todo el mundo viola la ley. Uno puede observar a una señorona, una tiguerona conduciendo una yipeta, y tú la ves haciendo lo mismo que antes hacía el tíguere, es decir, el chofer de carro público”.

Observa que el tíguere ha influenciado tanto en el comportamiento de los dominicanos, a todos los niveles, que cuando una persona decente sale a conducir “hay ciertos momentos que si tú no eres un poco tíguere no puedes manejar en la calle, porque te cogen de pendejo. Para tú doblar en ciertas intersecciones, y que te cedan el paso, es una odisea. Tienes que usar el tigueraje, meterte un poquito y cruzar rápido”.

Una evidencia de esa complicación cotidiana, según Dunker, es la manera de conducir de las mujeres. “Los que hacían esas travesuras eran los tígueres, los hombres, pero hoy día es difícil encontrar una mujer que maneje con corrección. Ellas tienen más tigueraje que los hombres, porque las mujeres se adaptan más fácil a las costumbres, y han asumido el tigueraje como el estilo normal de conducir”.

Dunker refiere un dato interesante, basado en un informe reciente que tiene a mano: “Un estudio que acaba de ser publicado dice que en todo el hemisferio americano, la República Dominicana es el país donde existe el mayor riesgo de sufrir accidentes de tránsito. Guatemala tiene una cifra altísima, pero nosotros lo superamos. Eso es producto del tigueraje”.

El tigueraje

“El tigueraje tiene que verse como una cultura, un modo de ser, en el mismo sentido en que se habla de actitudes o mentalidad de la gente. El tíguere es una persona pícara, que engaña a cualquiera y que hace lo que sea con tal de quedar bien parado, en lo cual se incluye la habilidad para mostrarse al final como un angelito caído del cielo. En otras palabras, tira la piedra y esconde la mano, todo lo cual sucede debido a que está dominado por el qué dirán, y necesita aparentar una persona honorable”.

ZOOM

Problema sistémico

El doctor Dunker sugiere que todos estos síntomas son parte de un problema sistémico, y para enfrentar el caos, los males sociales que afectan a la sociedad, dice que en la sociedad se requiere firmar “un gran pacto nacional de someternos a las reglas de juego. Las autoridades tienen que comprometerse a partir de algún momento a cumplir las leyes, y hacerlas cumplir. Eso es básico”.

Le preocupa el estrés social, la violencia en los niños, en las escuelas, los feminicios, el alcoholismo, las drogas, la alta tasa de suicidos y otros graves problemas que afectan a la sociedad dominicana.

“Estamos asistiendo a un momento en que los especialistas están describiendo que hay más alcoholismo, más drogas, más suicidios. Es un estrés sistémico, es un estrés que no es solo de una familia o de un individuo, sino que la sociedad está generando estrés, y están aumentando los trastornos psicosomático, que hay más hipertensión, diabetes y otras enfermedades”.

sábado, 18 de febrero de 2017

Los cuervos de la corrupción


EL ROEDOR
ARISTÓFANES URBÁEZ


“Nace en las Indias honrado, / donde el mundo lo acompaña: / viene a morir en España, / y es en Génova enterrado. /Y Pues quien le trae al lado, / es hermoso aunque sea fiero, / poderoso caballero / es don dinero” (Francisco de Quevedo).

1.-SÓLO LOS IGNORANTES y sabichosos hacen creer que la impunidad y la corrupción son fenómenos nuevos. Estas son inherentes a la condición humana y surgieron en el escenario de la historia al mismo tiempo que la palabra “mío”, en contraposición a lo “tuyo”; sean los hechiceros, jefes militares o quienes hayan sido, hace miles de años que con esas palabras surgía también la propiedad privada de los medios que les permitían vivir a esos primitivos. Por esa lucha han perdido la vida millares de personajes históricos, incluidos caciques, jefes tribales, apóstoles y luchadores de todo tipo contra las injusticias sociales, el hambre y la miseria; incluidos Jesucristo, Gandhi, reyes y reinas, hasta más reciente, personas como Patricio Lumumba, Thomas Sankasa, Chávez y millares de negros, indios y luchadores por la libertad como los fundadores de repúblicas hasta Jorge Eliezer Gaitán, en Colombia, cuya muerte produjo una guerra que todavía hoy lleva 52 años. Lo mismo que en las sociedades antiguas como medos y persas, romanos y cartagineses, egipcios y griegos, fenicios y tirios; al mismo tiempo que tirios y troyanos; judíos y árabes y todas las guerras mundiales en que se perdieron millones de vidas humanas.

Aquí, tal y como dice Francisco Quevedo arriba, en “Poderoso Caballero es Don Dinero”, comenzó la corrupción y la impunidad con el sistema impuesto por los españoles a finales del S.XV, d.d.C. Abelardo Vicioso, en “Santo Domingo y las Letras Coloniales”, describe al virrey Diego Colón, María de Toledo y a Miguel de Pasamonte, Tesorero Real, como “vestidos de púrpura y enchapados en oro, cuando Isabel La Católica lo que mandó en Las Encomiendas fue a “educar e cristianizar” a los indígenas, pero los conquistadores comenzaron a arrasarlos en todas partes a tal extremo que en el Caribe fueron eliminados todos después del alzamiento de Enriquillo (1615-19) y la huida de Hatuey hacia Cuba. Así es que distinguidos fariseos, después de eso fue que hubo matanzas y genocidios en América, desde los esquimales de Alaska hasta los enormes indígenas de la Patagonia Argentina. ¿Y todo ello por qué? Por apropiarse de las riquezas, desde esa época tenemos corruptos y jefes de la impunidad. De modo pues, que no vengan unos señoritos que no pueden vivir sin los dólares y sin la mesada de todos los partidos a hablarnos de “marchas verdes” y otras pendejadas que sólo con la guía telefónica los identificamos uno. A quien escribe, le decían en el PLD con Juan Bosch vivo que cuidado si le decía algo a “Mi Caudillo”, porque pese al Alzheimer que sufría Don Juan (que era al comienzo porque su ‘disco duro’ estaba bueno), con una declaración de prensa, como la que hizo en 1963, con V.G., podía tumbar el gobierno de Leonel 1996-2000. Eso que en el PLD hay corrupción lo saben los de adentro y los de afuera. 




2.-SOMOS PARTIDARIOS, de una limpieza de arriba abajo, levantando las alfombras de todos los dominicanos llámese como se llame o sean miembros de los partidos que sean y somos los primeros en reconocer que el dirigente peledeísta Aurelio Guerrero, un hombre que se ha labrado un futuro en la sociedad dominicana con el trabajo honesto y mi ex compañero del C.I. Máximo Cabral, le dice a César Medina una sentencia que Juan Bosch nos decía siempre: “Corruptos son algunos hombres, no las instituciones ni los partidos”. Refiriéndose al actual PLD (no dice el nombre) sigue: “La ambición sin límites ha ido pervirtiendo la actividad política inficionándolo todo. Se ha perdido la solidaridad entre los compañeros porque los puestos y las candidaturas son para quienes pueden comprarlos de antemano: vienen comprometidos con los inversionistas políticos que con frecuencia, en su afán de recuperación económica, terminan convirtiéndose en funcionarios prevaricadores; que además de los cargos se apoderan de los negocios que generan. Un asco. (...) No basta con tener buen perfil y plataforma organizativa, es fundamental el elemento recursos, dinero. Sólo quien reditúa es útil y hay que aprovecharse de toda oportunidad en la posición por la acumulación de campaña. Conviene que se ventilen las verdaderas causas de la corrupción que pueden ir más allá de un mero y transitorio movimiento contra la impunidad y la corrupción” (Bacho dice a.u.).

3.- Y PARA CURARME en salud les dejo lo que me dedicó Manuel Núñez, en la Ac. de la Lengua, el poema de Luís Cernuda a Góngora: “Mas él no transigió en la vida ni en la muerte/ y a salvo puso su alma irreductible/ como demonio arisco que ríe entre negruras. (...) Su altivez humillada por el ruego insistente,/ Harto de los años tan largos malgastados/ Vuelve al rincón nativo para morir tranquilo y silencioso/ Pero en la poesía encontró siempre, no tan sólo/ hermosura, sino ánimo/ La fuerza de vivir más libre y más soberbio”. Gracias Manuel.

BOSCH: LA TÁCTICA Y LA ESTRATEGIA.

 LA TÁCTICA Y LA ESTRATEGIA


Cuando se habla de estrategia y táctica relacionando esas dos palabras con la actividad política se aplican a esa actividad conceptos que tradicionalmente se usaron durante mucho tiempo sólo para tratar temas militares, y más propiamente, en la descripción de batallas o en el estudio de una guerra.

El uso de tales palabras en el lenguaje político tiene su razón de ser en el hecho de que nada se parece tanto a la guerra como la política, o para decirlo en sentido opuesto, nada se parece tanto a la política como la guerra; pero ese parecido no figura ni en los textos militares ni en los libros de política, si bien hay un postulado muy conocido, aquel en que se afirma que la guerra es una forma de acción política que se lleva a cabo por medios diferentes a los que se utilizan en la política, y también se dice que la guerra es una continuación de la política que se hace necesaria cuando se cierran todos los caminos de las soluciones políticas a los problemas que se presentan entre naciones o entre partidos, a lo que nosotros agregamos, o entre clases antagónicas.

Los compañeros de la dirección del PLD nos han oído decir muchas veces que una buena manera de explicarse ciertos hechos políticos es analizándolos como si fueran actos de guerra. Así, por ejemplo, unas elecciones son una batalla, y una batalla en regla debe darse llenando todos los requisitos que demanda una acción de esa categoría. Naturalmente, a veces hay que dar batallas improvisadas porque así lo determinan las circunstancias; digamos, que el enemigo atacó donde no se esperaba que lo hiciera, que puso sobre el terreno tres batallones y nosotros disponíamos sólo de uno y medio, pero tenemos que sacarles a nuestras fuerzas todo lo que puedan dar porque no podemos abandonarle el terreno al enemigo.

Del parecido entre las dos actividades, la militar y la política, proviene el uso de voces del lenguaje militar aplicadas a la política como son estrategia y táctica a pesar de que lo que ellas significan no es ni puede ser en la vida política exactamente lo mismo que significan en la lengua de los hombres de armas. Para estos, estrategia es el arte de conducir una guerra; y como los que aplican ese arte son los jefes militares, esto es, los generales, a los generales vencedores se les llama estrategas, mientras que la táctica es la suma de las reglas que deben seguirse para llevar a buen fin los planes estratégicos, y quienes saben aplicar esas reglas en los campos de batalla se ganan el título de tácticos.

Un estratega hace planes y los tácticos los ejecutan. El estratega es siempre un táctico natural, pero el táctico, aunque lo sea en grado excepcional, no es habitualmente un estratega, a pesar de lo cual los grandes tácticos pueden llegar a ser figuras militares de primer orden como lo fue Maceo en la guerra de independencia de Cuba.

Los grandes estrategas no podrían ganar guerras si no contaran con la ayuda de buenos tácticos, pues una guerra es una sucesión de batallas entre las cuales las hay grandes, medianas y pequeñas, y las hay fáciles y difíciles, importantes y de poca monta; pero las hay también decisivas. Así se llaman las que determinan el curso de la guerra y por tanto las que deciden cuál de los ejércitos combatientes se llevará la victoria.

A veces una guerra política se hace muy larga, tanto que los estrategas que la planearon mueren de viejos antes de que llegue la hora de la victoria. Eso le sucedió a Carlos
Marx y Federico Engels, que no alcanzaron a ver el triunfo del socialismo en la guerra que ellos habían iniciado. El general Francisco de Miranda comenzó su guerra política y de armas contra España y por la libertad de América en marzo de 1806 y la terminó diez años después, cuando murió preso en un castillo español sin haber alcanzado la victoria; Simón Bolívar comenzó la suya en 1808 y durante
22 años probó numerosas veces el licor de los triunfos y la hiel de las derrotas hasta el día de su muerte, ocurrida el 17 de diciembre de 1830 cuando iba en busca de un barco que lo sacara de la tierra en la que había fundado nada menos que cinco repúblicas.

Pero el hecho de que estrategas de la revolución socialista como Marx y Engels o de la guerra de la independencia de América, como Miranda y Bolívar, fracasaran porque no alcanzaron la victoria que se habían propuesto o porque su victoria fue pasajera, no significa que sus fines no fueron logrados. Lo fueron, y de eso no hay la menor duda, porque tanto en el caso de la revolución socialista como en el de la independencia de los países americanos, las concepciones estratégicas fueron acertadas aunque en determinados momentos no lo fueran los planes tácticos; pero podemos estar seguros de que si a la hora de llevar a cabo la revolución socialista y la independencia de América se hubieran confundido las concepciones estratégicas con los planes tácticos, a esta hora no se habrían alcanzado ni una cosa ni la otra debido a que en las realizaciones humanas ni la táctica puede sustituir a la estrategia ni la estrategia puede sustituir a la táctica. La táctica tiene su razón de ser en la necesidad de implantar la estrategia, de realizarla, no de suplantarla, y por esa razón la elaboración de un plan táctico no depende de la naturaleza de la estrategia sino de los medios de que dispongan aquellos que ejecutarán ese plan, y si se trata de un plan táctico político, no militar, los medios decisivos son los que pueda aportar el pueblo del país en que se ejecutará ese plan.

En la oportunidad de las elecciones nacionales de este año, la estrategia que concibió la dirección del PLD fue la del fortalecimiento del Partido, y eso no podía obtenerse predicando la revolución socialista ni nada que se le pareciera; pero además, los que no son peledeístas y por tanto no conocen cómo es, qué es y qué se propone el PLD no pueden estar al tanto de cuáles son los medios, las fuerzas, los recursos de diversa índole de que puede disponer la dirección de nuestro partido a la hora de llevar a la práctica un plan táctico, y quien desconoce todo esto carece de la autoridad indispensable para hacer crítica sana acerca de la táctica peledeísta. Puede hacer crítica malsana, pero tal tipo de crítica no habla precisamente bien de quienes la ejercen.

¿Qué autoridad pueden tener para criticar la táctica electoral del PLD unos marxistas-leninistas que proponen la reforma de la Constitución de la República, no para que pase a ser una Constitución marxista-leninista sino para que limite el latifundio y les conceda a los militares el derecho a votar? ¿Cuándo propusieron Marx y Lenín medidas de ese tipo?

15 de junio de 1982.

LENÍN APLICÓ UN PROGRAMA DE DERECHAS*

La ideología burguesa forma en nuestro país una atmósfera tan espesa que la pequeña burguesía de inclinación revolucionaria la respira sin darse cuenta de que su sustancia la alimenta como alimenta el oxígeno a la sangre. Es la ideología burguesa la que, sin que ellos se den cuenta, lleva a los grupos de la izquierda dominicana a creer que es una obligación suya ir a las elecciones de este año con un programa socialista porque de esta manera le hacen un servicio a la revolución.

¿Cuál servicio?

El de propagar el marxismo en el pueblo; y no se percatan de que al actuar así están pensando como burgueses porque están utilizando métodos de acción propios de la burguesía.

La burguesía usa la propaganda para vender lo mismo Coca-Cola que aviones de combate o pantalones de jean unisex; pero sobre todo vende su ideología a todas horas y en todas partes, hasta en los países socialistas. Solidaridad, el sindicato polaco que en cuestión de meses afilió a más de 9 millones de obreros, fue producto de esa propaganda, y lo curioso del caso es que hay partidos comunistas que en el enfrentamiento del Estado polaco con Solidaridad están del lado de Solidaridad alegando que lo hacen porque el gobierno de Polonia es stalinista.

*
Vanguardia del Pueblo, Año VIII, N° 328, Santo Domingo, Organo del PLD,
27 de enero de 1982, p.4.
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Leyendo sin analizar lo leído se cae a menudo en confusiones, como por ejemplo en la de no advertir que los métodos de la propaganda burguesa sirven para vender la ideología burguesa, no la marxista, porque el marxismo sólo penetra y se arraiga en una minoría de hombres y mujeres de excepción: los que tienen un amor tan profundo por la humanidad y una capacidad tan alta de militancia que no titubean ante ninguna exigencia de la lucha en favor de los oprimidos y explotados, y aun en el caso de las personas que tienen esas cualidades, una parte de ellas las usa para combatir en favor de los opresores y de los explotadores, no en las filas de sus víctimas.

Las revoluciones son hechas por las minorías militantes, pero no por todas esas minorías, y no por los pueblos. Cuando las minorías revolucionarias interpretan cabalmente las ansias de los pueblos, no sólo las históricas sino también las de un momento dado de su existencia, los pueblos apoyan a esas minorías, pero es difícil, sino imposible, que la totalidad de un pueblo se integre en un proceso revolucionario; y eso lo enseña la experiencia, de manera muy especial la de las revoluciones de este siglo. Si todo el pueblo apoyara una revolución no sería necesario hacer esa revolución en su etapa de conquista del poder.

Se equivocan los que creen que el uso de programas socialistas educará al pueblo dominicano en el sentido de hacerlo partidario del marxismo. El partido de Lenin, que antes de llegar al gobierno de Rusia —la actual Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS— se llamaba Social
Demócrata Obrero Ruso, no le presentó al pueblo de Rusia ningún programa socialista sino sólo una consigna, la de Paz, Tierra y Pan. Es más, en uno de los discursos que pronunció en el III Congreso de la Internacional Comunista, celebrado en Moscú entre el 22 de junio y el 12 de julio de 1921,

Lenín explicó que una de las razones por las cuales su partido pudo mantenerse en el poder después de la Revolución de 1917 fue el apoyo de “las nueve décimas partes de las masas campesinas” y aclaró:
“...vencimos porque adoptamos y pusimos en práctica, no nuestro programa agrario, sino el eserista. Nuestra victoria consistió precisamente en que aplicamos el Programa eserista; por eso fue tan fácil esta victoria”.

Antes de preguntarnos qué cosa quería decir eso de “programa agrario eserista” debemos aclarar que cuando Lenin usa la palabra vencimos lo hace porque la Revolución Rusa tuvo que defenderse de sus enemigos combatiendo contra varios ejércitos enemigos, entre ellos dos de contrarrevolucionarios rusos y otros extranjeros, como el japonés, el inglés, el francés,
y antes de la paz de Brest-Litovsk, el alemán.

Los eseristas eran los miembros del partido llamado Socialista Revolucionario, dos palabras que significaban en Rusia en esos años lo mismo que significan aquí Revolucionario Social Cristiano o Revolucionario Dominicano, en este último caso, de manera especial después que el PRD ha pasado a ser parte de la Internacional Socialista.

En cierto sentido, el Partido Socialista Revolucionario de
Rusia, fundado a principios de este siglo, era más derechista aún que el PRD porque llegó incluso a producir un levantamiento contra el gobierno de la Revolución, y de él formaban parte hombres como Alejandro Kerenski, que fue jefe del gobierno ruso antes de la Revolución y murió en 1970 en
Estados Unidos, donde se había exiliado. La dirección del partido de los eseristas era de origen pequeño burgués, pero en él había terratenientes y otros tipos de burgueses, de manera que podemos clasificarlo como un partido policlasista.

Lenín había analizado y criticado el programa agrario o campesino de los eseristas, y sin embargo en julio de 1921, desde las alturas de jefe del gobierno revolucionario, decía que la victoria contra los enemigos de la Revolución se debió, entre otras cosas, “precisamente a que aplicamos el programa eserista”. En ese mismo discurso había dicho poco antes: “En agosto y septiembre de 1917 decíamos: ‘Teóricamente seguimos luchando contra los eseristas, pero prácticamente estamos dispuestos a adoptar su programa, porque sólo nosotros podemos aplicarlo. Y como lo dijimos, lo hicimos’”.

Si lo que define la posición ideológica y el carácter de un partido, de un gobierno y de un movimiento revolucionario antes de que éste llegue al poder, es su programa, entonces tenemos que admitir que la Revolución Rusa fue pequeñoburguesa porque estando en el poder hizo suyo, y lo aplicó, el programa agrario del Partido Socialista Revolucionario (eserista).

24 de enero de 1982.



LENÍN, EL PROGRAMA Y LA TÁCTICA*

Para hacer una guerra hay que elaborar un plan estratégico, y para ganarla hay que vencer al enemigo en las batallas, que pueden ser numerosísimas, como sucedió en Viet
Nam; y el que quiera resultar vencedor en esas batallas tiene que aplicar medidas tácticas apropiadas para cada una de ellas.
Entre la estrategia —planes generales para ganar una guerra— y la táctica —conjunto de medidas que se aplican en los campos de batalla— hay la misma relación que hay entre una cadena y sus eslabones, pero debe entenderse que así como la cadena no puede sustituir a los eslabones ni estos a la cadena, así tampoco puede la estrategia sustituir a la táctica ni la táctica a la estrategia.

Hemos dicho numerosas veces, aunque tal vez no lo hayamos escrito antes de ahora, que la actividad humana que más se parece a la política es la guerra y que la guerra es lo que más se parece a la política, de manera que las concepciones estratégicas y tácticas inventadas para ser usadas en las guerras tienen su equivalencia en la política. Esa equivalencia la exponía Lenin con estas palabras, dichas en el discurso que pronunció el 1º de junio de 1921 en el III Congreso Mundial de la Internacional Comunista: “Los principios no son el objetivo, ni el programa ni la táctica ni la teoría. La táctica y la teoría no son los principios”.

¿Qué cosa eran, pues, los principios para Lenín?

Él mismo lo dijo en la ocasión a que acabamos de referirnos; lo dijo de esta manera: “Los principios del comunismo consisten en el establecimiento de la dictadura del proletariado
y en la aplicación de la coerción por el Estado durante el período de transición”.

Si esos eran los principios, ¿qué era entonces el objetivo; qué eran la táctica, la teoría, el programa?

Debemos entender que el objetivo era la toma del poder, pues sin el uso del poder no podían aplicarse los principios, y la táctica tenía que ser necesariamente el conjunto de medidas que debían aplicarse para ganar las batallas que debían darse para conquistar el objetivo, esto es, el poder. En cuanto al programa y la teoría, no hay que hacer esfuerzos de interpretación puesto que todo el mundo sabe qué cosas son un programa y una teoría políticos. Lo que parece evidente es que ni el programa ni la teoría tenían para Lenin una importancia comparable con la de los principios y el objetivo, en lo cual no están de acuerdo con él los que en la República Dominicana no desperdician ninguna oportunidad de proclamarse sus muy fieles devotos.

¿A qué teoría aludía Lenín en la frase que le hemos copiado?
¿No debía ser necesariamente a la marxista? Y si era así, ¿por qué no le daba importancia?

Porque desde el punto de vista de la actividad práctica no era necesario que el pueblo la conociera; la conocían los miembros de su partido y eso era suficiente. Con esas mismas palabras lo dijo él en el discurso del 1º de julio (1921): “Es suficiente un partido muy pequeño para conducir a las masas. En determinados momentos no hay necesidad de grandes organizaciones”, y a seguidas aclaraba: “Mas para la victoria es preciso contar con las simpatías de las masas”.

El pueblo ruso no conocía la teoría marxista pero conocía muy bien los problemas que lo agobiaban: la guerra con Alemania, en la cual sus padres, hermanos, hijos, maridos y novios morían o quedaban heridos o caían prisioneros; el hambre que pasaban los pobres porque cada día eran más escasos los productos que necesitaban para alimentarse, y en el caso de los campesinos, la falta de tierras en que trabajar. Por eso el partido bolchevique —el que dirigía Lenín, o sea, el Social
Demócrata Obrero Ruso— levantó como bandera de lucha la consigna de Paz, Tierra y Pan, y no un programa socialista que le sirviera para hacerle propaganda al socialismo.

El pueblo ruso estaba padeciendo males de los que necesitaba librarse. El remedio de esos males se resumía en tres palabras: Paz, Tierra y Pan. Para movilizar a ese pueblo ninguna doctrina, ninguna teoría, era más útil que esas tres palabras.
En la guerra política llamada Revolución Rusa se daban batallas y combates diarios en forma de mítines, desfiles, reuniones de trabajadores en sus lugares de trabajo. Esas batallas debían ser ganadas por los cuadros bolcheviques en la mente de los hombres y las mujeres del pueblo, y para ganarlas había que aplicar una táctica. ¿Cuál? La de explicar en todos sus aspectos las ventajas para las grandes masas de una política que le proporcionara al pueblo la paz, la tierra y el pan.

Nadiezhda Krupskaya, la mujer de Lenín, escribió un libro que se ha publicado en español con el título Lenin y el Partido, editado en el año 1975 en Cuba, en el cual se lee lo siguiente (páginas 103 y 104):

“El Partido leninista lanzó estas consignas:

‘¡Abajo la guerra de rapiña!

‘¡La tierra para los trabajadores!

‘¡Todo el poder para los soviets!

‘Estas consignas se hallaban en el corazón de cada obrero y campesino, expresaban sus más recónditos deseos.

‘Los obreros y campesinos vieron que el partido leninista defendía su causa vital, y mientras más abrían los ojos más crecía la confianza en Lenín y su partido”.

El autor de este artículo no es leninista, y lo ha dicho varias veces; ha dicho que es marxista pero no leninista. En cambio, los leninistas que enarbolan la consigna de Unidad con Programa Socialista afirman sin descanso que son leninistas.
¿Pero en qué sentido lo son? ¿Siguen sus enseñanzas y las aplican?

Ninguna de las dos cosas. Algunos de ellos se proclaman leninistas por razones puramente emocionales, pero otros lo hacen porque así pueden confundir a los simpatizantes del socialismo que conocen a Lenín sólo de nombre.

25 de enero de 1982.

viernes, 17 de febrero de 2017

La disyuntiva: el ser o el tener, patria o individualismo


He ahí la disyuntiva: el ser o el tener; el bien colectivo o el individualismo; la patria o el egoísmo personal.

Por: Yusuam Palacios Ortega
Corre a una velocidad inmensa el convulso siglo XXI con sus episodios de crisis que parecen no tener fin. La humanidad sigue teniendo ansias de justicia y clama por un mundo donde la paz, la seguridad y el humanismo sean los referentes esenciales. El orden económico, político, social y cultural hegemónico deviene en enemigo principal de quienes abogamos por el socialismo para construir nuestro proyecto de vida colectiva (ello desde nuestras propias individualidades), con un pensamiento de nación, desde la perspectiva de la Cuba nuestra, con sus realidades, matices y colores; con lo auténtico y original que nos caracteriza.

El capitalismo resulta verdaderamente insostenible para dar respuesta a los ingentes problemas globales que presenta la humanidad, su fase imperialista es un flagelo con altas dosis de nocividad y dañosidad. De ahí la necesidad de promover valores que respondan a la construcción del socialismo, que aboguen por el respeto a la dignidad plena del ser humano, como quería Martí. He ahí la disyuntiva: el ser o el tener; el bien colectivo o el individualismo; la patria o el egoísmo personal.
Enfrentamos una desigual guerra cultural que se traduce en la toma de partido entre el socialismo o el capitalismo: entre la cultura del ser o la cultura del tener, entre el patriotismo o el egoísmo que encuentra su máxima expresión en un individualismo despiadado. La lucha por la supervivencia humana encuentra un escollo muy fuerte en el capitalismo devorador de los pueblos, de sus culturas, identidades y símbolos, quien, a través de la ley del más fuerte, lucha como fiera enjaulada por mantener su hegemonía.
Los cubanos vivimos una Revolución que apuesta por la salvación y dignificación del ser humano; hija de la cultura y las ideas; una Revolución “con los pobres de la Tierra”; con todos y para el bien de todos. El cerco desideologizante de la penetración cultural hegemónica del capitalismo, de la colonización de las mentes tropieza con la coraza ética y el escudo moral de nuestra resistencia como contracultura: la identidad nacional; los valores que nos fraguan como revolucionarios, patriotas y antimperialistas; los símbolos que nos hacen ser militantes por la justicia social, propagadores de las ideas del socialismo, de su cultura.
En este orden resulta valedero compartir las valoraciones de Enrique Ubieta cuando expresa la elección martiana por la cultura del ser:
“…la apuesta que hace Martí de la cultura del ser y en contra de la cultura del tener; estamos hablando de un hombre que le escribió una carta a María Mantilla donde le dice que la belleza de un ser humano no radica en lo que se llevaba por fuera sino por dentro. Establece en la tradición cubana un cauce que sin dudas va a parar al proyecto socialista; y creo que no hay que traer a Martí y convertirlo en marxista, en defensor del socialismo tal cual lo entendemos hoy; pero el ideario en torno a la cultura del ser de Martí es nuestra base para sustentar el ideario anticapitalista. Y es que la cultura del ser se dirime en cuanto se aporta a la sociedad, en cuan útil se sea. Martí hablaba de la utilidad de la virtud, llevaba el término utilidad que es tan caro al pensamiento burgués al plano de la virtud. Es esta una guerra compleja pero tenemos una fortaleza enorme que es nuestra tradición cultural sustentada en Martí, la misma que nos condujo a la Revolución”.
Estas ideas nos hacen reflexionar en el peligro que representa para la humanidad, y por supuesto para Cuba, la guerra cultural que se nos hace, de dimensiones inimaginables, dominadora de las mentes humanas al basarse en la construcción de modos de vida que nada tienen que ver con los “valores” del socialismo; y traigo a la cuartilla el término “socialismo” porque precisamente esta guerra cultural va direccionada directa e indirectamente a que la “percepción del socialismo” sea la de un sistema de miserias, pobreza, decadencias; en fin, toda una construcción cultural en los seres humanos para continuar sosteniendo el capitalismo; aún hoy en su cara monopolista, dominando las trasnacionales, bajo la cárcel que representa el cerco mediático, tergiversador, inductor de los valores del sistema capitalista; éstos se reproducen, son acatados por quienes no han despertado del sueño embrutecedor que constituye la cultura aludida.
El principal instrumento de dominación con que cuenta el enemigo imperialista es la guerra cultural, imponiendo al mundo patrones nocivos de una cultura ajena a las raíces identitarias de los pueblos; ello, desde una maquinaria mediática y la industria del entretenimiento que sólo muestran su operación, a gran escala, de colonización cultural. Y es en este punto en el que se enmarca la batalla cultural por la defensa de nuestra condición de cubanos; la soberanía e independencia, el carácter entero y dignidad humana de los hijos de la Patria. Se trata de salvar la cultura para tener siempre libertad, de ser consecuentes con la historia patria, sentir y vivir los símbolos que nos identifican y definen. Es una actitud ante la vida su respeto, honra y protección.
La clave del patriotismo radica en amar a los símbolos y desterrar el egoísmo personal; colocando en nuestra bandera, alrededor de la estrella, la fórmula del amor triunfante. La realidad cubana nos impone un reto de una alta trascendencia si queremos mantener viva la Revolución. El contexto histórico en que nos encontramos hoy demanda de que las instituciones culturales, con mayor intencionalidad, propaguen la cultura que necesariamente nos mantenga a salvo. Recordemos a Martí cuando expresó:
“…la madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus vicios, es sobre todo lo demás, la propagación de la cultura: hombres haga quien quiera hacer pueblos.”[1]
Hay que formar patriotas, mujeres y hombres que amen a su patria, homagnos martianos u hombres nuevos cuyo pensamiento y acción sean consecuentes con el momento histórico, hay que prepararlos para la vida, ponerlos a la altura de su tiempo.
Vamos a encontrar en Martí el antídoto a la crisis humanística; sus postulados éticos, su vocación de justicia, su antimperialismo sustentan la contra cultura socialista, y nos arma consecuentemente en la batalla cultural (que es ideológica también) así como en la búsqueda de un socialismo próspero y sostenible; empresa que no puede asumirse sin una mirada crítica a la subjetividad o espiritualidad; siguiendo las claves martianas; de la actualidad que vivimos, de los seres humanos que son colonizados a diario. Por eso Martí es un ser actual, él nos enseña a mirar con ojos judiciales el convite imperialista que continúa haciéndonos daño; él nos sigue dotando de las herramientas éticas para construir el socialismo en Cuba: es una constante inspiración.

jueves, 9 de febrero de 2017

El próximo PLD

El siguiente trabajo sobre el PLD  lo escribió José Tomás Pérez en septiembre de 2013. El Progresista ha querido publicarlo de nuevo en el entendido que el contenido de dicho trabajo hoy en el 2017 tiene mas vigencia que nunca. Esperamos que los lean y nos comente su parecer. 


En realidad, ¿para qué se fundó el PLD? ¿Estaba la sociedad dominicana preparada para el Partido que creó Juan Bosch
Durante décadas, la guerra fría entre los dos imperios, Estados Unidos y la Unión Soviética, mantuvo dividido al mundo en dos grandes polos. El PLD nació atrapado en medio de esos polos. Solo la influencia de un pensador con los conocimientos y la experiencia política de Juan Bosch pudo sobreponerse e imprimir a ese partido, desde su nacimiento, un sello original y una visión nueva de la realidad, que le permitiera liberarse de los esquemas ideológicos en que se debatían la izquierda y la derecha.

Decenas de jóvenes revolucionarios fueron víctimas de los clichés ideológicos que se difundían desde una sociedad que no profesaba en la práctica lo que trataba de enseñar.

La aberración en que cayeron los sistemas comunistas y socialistas, esclavizando material y espiritualmente a sus pueblos, nunca llegó a la conciencia de esos jóvenes que ingenuamente sacrificaron sus vidas promoviendo una utopía que sólo existía en los libros de los pensadores del marxismo, pero que en la práctica había degenerado en un sistema tan aberrante como el capitalismo que combatían.

Conocedor profundo y testigo ocular de lo que pasaba dentro y fuera de aquella cortina de hierro que dividía a ambos polos, Juan Bosch proclamó desde un principio que el PLD no era un partido leninista y que el propósito de su fundación era llevar a cabo un proyecto de liberación nacional, con definiciones y características propias de una sociedad como lo era la dominicana en esa época.

Juan Bosch, no habría de permitir que su obra maravillosa quedara atrapada dentro del círculo vicioso de estereotipos e ideas prefijadas en que la izquierda dominicana se sumergió para no poder nunca escapar. Por eso el PLD creció y se desarrolló como un partido con personalidad propia.

El concepto de liberación nacional no expresaba un rompimiento con el capitalismo ni con el socialismo. Era más bien el planteamiento de las ideas y experiencias exitosas con que ambos polos funcionaban, echando a un lado las prácticas enajenantes e inhumanas y proponiendo como bandera de lucha el antiimperialismo, la soberanía absoluta de los pueblos y la reivindicación del bienestar humano, razón de ser de los sistemas y de los Estados.

El fracaso en el gobierno de los partidos tradicionales, PRD y PRSC, hizo que estas ideas germinaran y se fueran abriendo paso hasta alcanzar su plenitud en el certamen electoral de Mayo de 1990, cuando Juan Bosch y el PLD ganaron las elecciones, aunque sin poder asumir el gobierno debido a un fraude electoral sin precedentes.

La llegada del PLD al poder, seis años después, marcó, sin embargo, la ruptura con sus raíces ideológicas, poniendo en práctica, arrastrado por las circunstancias, la definición de un modelo de partido sellado por el pragmatismo, ecléctico en su forma de gobernar y alejado de manera radical de los postulados marxistas que contenían sus definiciones doctrinarias.

Esta no fue una crisis ideológica solo del PLD. Con el derrumbamiento de la Unión Soviética y los regímenes socialistas, también se vinieron abajo las estructuras partidarias que en el mundo sustentaban la ideología marxista. Los partidos que no supieron transitar el camino de la adaptación a esta nueva realidad se redujeron a su mínima expresión, muchos de ellos desapareciendo del escenario político.

En los últimos años hemos sido testigo en América Latina del surgimiento de un tipo nuevo de partidos de izquierda que, amparados en ideas y prácticas antiimperialistas, han podido alcanzar la cúspide del poder en sus respectivos países. Con diferencias de matices en cuanto al enfoque antiimperial, unidos en un solo bloque, han devenido en un polo político independiente, contestatario y hasta desafiante de la hegemonía de los Estados Unidos, lo que le ha permitido manejarse con gran autonomía política frente al tradicional gendarmen.

Y mientras tanto ¿qué ha pasado con el PLD? ¿Por qué aquel partido de liberación nacional que fundara Juan Bosch no ha tenido espacio dentro en el terreno de este bloque liberal? ¿Por qué el PLD no ocupa ningún lugar en la clasificación de los partidos de izquierda o centro-izquierda que hace el Proyecto Élites Parlamentarias Latinoamericanas (PELA), el cual incluye partidos de 15 países?

Si algún factor le ha permitido a muchos de los partidos del bloque izquierdista de América del Sur y Centroamérica exhibir los niveles de autonomía política que tienen es el origen de sus victorias. La mayoría de ellos llegó al poder montado en las olas de grandes movimientos populares. Son partidos que gobiernan o han gobernado en contra y a pesar de los grupos oligárquicos, quienes se han visto obligados a aceptar esa realidad a regañadientes. Todos tuvieron un origen popular y nunca cedieron un ápice de su terreno para ascender al poder.

En el caso del PLD no ha pasado así. Al margen de evaluar si estuvo bien o estuvo mal lo que se hizo en términos de táctica política, la alianza con los grupos conservadores que dio origen a su primera victoria electoral, ha marcado a este partido para siempre. Tener que ser complaciente con la oligarquía y los grupos tradicionales de poder fueron convirtiendo al PLD en un partido profundamente conservador. Los mismos grupos oligárquicos que patrocinaron el derrocamiento de Juan Bosch en 1963, han seguido poniendo las reglas, financiando campañas electorales y repartiéndose el poder con los partidos que llegan.

Al margen de los avances que los gobiernos del PLD han logrado para el país en materia económica y social, los cuales sin ninguna mezquindad deben considerarse importantes, su trascendencia histórica como partido político estará limitada y condicionada por este rompimiento ideológico con las clases populares, lo que en la práctica lo convierte en un partido más del sistema.

La pregunta que surge es: ¿hasta cuando estará el PLD jugando este rol de partido conservador desde el gobierno? ¿Estaría el gobierno de Danilo Medina definiendo en su praxis un nuevo tipo de PLD, menos comprometido con los intereses de los grupos oligárquicos y conservadores y más identificados con el sentimiento de las clases populares?

¿Podrá romper el PLD su alianza con el conservadurismo y echar adelante un proyecto eminentemente popular, un híbrido que combine el arte de gobernar al lado de las clases populares con el apoyo a las fuerzas productivas, especialmente las emergentes y las embrionarias?

La sociedad dominicana ha venido incubando un movimiento casi secreto que cuestiona el establishment y la manera como se ha gobernado al país en las últimas décadas. El PRD, ha sido el estrepitoso fracaso del modelo populista llevado a su máxima expresión. Los grupos de izquierda están cada día más dispersos y menos conscientes de lo que quieren.

¿Cuál será entonces el rol que le corresponderá jugar al PLD frente una sociedad que ya no acepta ni se resigna a que se aborde la solución a sus problemas con media tinta y paños tibios?

Algunas señales del presidente Danilo Medina apunta hacia lo que pudiera ser el nuevo PLD. El acercamiento a los pequeños y medianos productores del campo y la ciudad y los encuentros con las comunidades y las asociaciones comunitarias pudieran estar dándonos luces de lo que tiene que ser ese nuevo partido que demanda la sociedad dominicana.

Por años se ha venido cuestionando el alejamiento de la estructura partidaria y de sus dirigentes de las comunidades. Atrás quedaron las instancias orgánicas que creó Juan Bosch para conectar al PLD con el pueblo. La masificación mal conducida ha hecho del partido una organización semiamorfa, sin canales de comunicación con sus bases. Los contactos con la gente se hacen, pero con la nariz tapada. La visión transformadora con que se creó el PLD se ha dejado atrapar en la maraña de intereses de la clase dominante de la sociedad.

El VIII Congreso Norge Botello, tiene una excelente oportunidad para debatir y definir cuál es el próximo PLD que queremos.

El 2016 no es un escenario para simplemente presentar caras nuevas o viejas, sino la ocasión para promover una visión transformadora y moderna del tipo de sociedad que queremos.

Discutamos esto sin que las contradicciones nos causen rubor y sin dejarnos condicionar por el temor a los grupos y sectores que creen que la democracia solo debe llegar al límite de lo que les conviene.