MORAL Y LUCES

MORAL Y LUCES

martes, 26 de junio de 2012

EN VENEZUELA MILITARES JUNTO AL PUEBLO


A los militares venezolanos que protagonizaron
la epopeya de abril del 2002

MARTA HARNECKER 

Hay quienes rechazan el proceso revolucionario bolivariano por tener a un líder militar y por el destacado papel de los militares en muchas instituciones del Estado y planes del gobierno y esto ocurre porque suelen entender que los militares forman parte del cuerpo represivo del Estadoburgués, que están permeados por la ideología burguesa, que no tienen salvación. ¿No será esta una visión muy mecanicista? ¿No habrá que evitar generalizaciones y tratar, por el contrario, de analizar a cada ejército en la situación concreta en la que está inserto?

La historia parece avalar esto último. En los algo más de 4 años que han estado en la primera plana

del escenario político, los militares venezolanos han desempeñado un relevante papel en defensa de

las decisiones democráticamente adoptadas por el pueblo venezolano, siendo los principales

artífices del retorno de Chávez al gobierno cuando un grupo de altos oficiales, la mayoría de ellos

sin mando de tropa,1 hicieron el triste papel de peones de los grandes intereses empresariales en un

frustrado intento de golpe de Estado en abril del 2002.

Pero, no sólo eso, han estado también a la cabeza de los grandes proyectos sociales del gobierno.

Han puesto su fuerza de trabajo, sus conocimientos técnicos y su capacidad organizativa al servicio

de los sectores sociales más desvalidos. El ejemplo más destacado es el Plan Bolívar 2000,

consistente en un programa de mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores populares;

de limpieza de calles, escuelas; de saneamiento ambiental para combatir enfermedades endémicas;

de recuperación de la infraestructura social en zonas urbanas y rurales. Al mismo tiempo que se

1. Poco se conoce que los únicos oficiales golpistas de alta graduación que realmente tenían posición de mando fueron: el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Armada: Ramírez Prez y el comandante del Ejército, general Vásquez Velasco. Adhirieron al golpe varios generales retirados y alrededor de 200 mandos entre generales, almirantes, coroneles, teniente coroneles y oficiales subalternos. La cifra de oficiales con que cuenta la Fuerza Armada es de 8 mil. De los mandos operacionales el 80 por ciento se plegó al Plan de rescate de Chávez y el número tal vez sea mayor, porque las comunicaciones en aquel momento eran muy difíciles.

MILITARES JUNTO AL PUEBLO

buscaba solucionar problemas sociales, se pretendía generar empleo en los sectores más necesitados

e incorporar a las organizaciones comunitarias a las tareas de reconstrucción y limpieza.

Es importante tener en cuenta que este plan empieza a aplicarse en el primer año del gobierno de

Chávez2 cuando, por un lado, la correlación de fuerzas a nivel de la instituciones le es muy

desfavorable: en ese momento la mayor parte de las gobernaciones y de las alcaldías están en manos

de la oposición; lo mismo ocurre con el Congreso y el Tribunal Supremo de Justicia3 y, por otro, la

mayoría de los cuadros políticos están dedicados al proceso constituyente y luego, a la

relegitimación de mandatos. A esto se agregan las enormes expectativas que este triunfo genera en

los sectores populares. Era imprescindible que el nuevo gobierno demostrara ser consecuente con su

programa y comenzara a satisfacer las expectativas de la gente, y el único aparato presente en todo

el territorio nacional con una estructura central4 capacitado para cumplir esta misión era la

Institución Militar.

La Fuerza Armada asumió con mucho entusiasmo estas tareas y el contacto directo con la

problemática social que vive la población más pobre contribuyó a crear conciencia y compromiso

social en la oficialidad joven que las llevó adelante. Estos jóvenes militares se sitúan hoy entre los

sectores más radicalizados del proceso.

¿Qué hace a estos militares diferentes? ¿Por qué la gran mayoría de ellos apoya un proceso de

transformaciones profundas en su país orientado a resolver los problemas de los más desposeídos?
Veamos algunos elementos que podrían responder a estas preguntas:
En primer lugar, hay que tener en cuenta que es un cuerpo armado marcado por Simón Bolívar, la

más destacada figura de la lucha independentista de América Latina contra España. Este prócer no

habla de lucha de clases, pero sí de la necesidad de abolir la esclavitud y en todo su pensamiento

están muy presentes los sectores populares. Quizá su mayor aporte fue su comprensión de la

necesidad de la integración latinoamericana. Vio tempranamente que nuestros países no tenían

futuro si no se articulaban para enfrentar unidos a los países de Europa y a los Estados Unidos.Ya

en la segunda década del Siglo XIX fue capaz de prever que los “Estados Unidos de Norteamérica

parecían destinados por la providencia a plagar a América de miserias en nombre de la libertad”.

Por otra parte, en su filosofía política concebía la democracia como el sistema político que debía dar

la máxima felicidad al pueblo. Además, consideraba que un militar nunca debía dirigir sus armas

contra la población.

En segundo lugar, a partir de la generación de Hugo Chávez, la mayoría de sus oficiales no se

formaron en la Escuela de las Américas sino en la Academia Militar venezolana, que había entonces

[1971] sufrido una profunda transformación. El llamado Plan Andrés Bello elevó la docencia a

grado universitario. Los cuadros del Ejército comenzaron a estudiar ciencias políticas, a conocer a

pensadores de la democracia, a analistas de la realidad venezolana. En estrategia militar se

estudiaba a Clausewitz, a estrategas asiáticos, a Mao Tse Tung. Muchos de esos militares

terminaron por especializarse en determinadas materias en las universidades y comenzaron a

intercambiar con otros estudiantes universitarios. Y si algunos llegaron a ir a estudiar a la academia

estadounidense, ya iban con su mochila cargada de ideas progresistas.

2. . Este se anuncia al país el 27 de febrero de 1999, al cumplirse 10 años del llamado “Caracazo”.

3. . Las elecciones de gobernadores y alcaldes habían tenido lugar un año antes que las presidenciales.

4. . Además de la Iglesia Católica.

En tercer lugar, hay que tener en cuenta también que esta generación de oficiales no tuvo que

enfrentarse a una guerrilla en auge como otros militares latinoamericanos. Se forma, por el contrario

en los setenta, cuando ya el país estaba casi pacificado, y eran muy pocos los núcleos guerrilleros

que persistían. Al recorrer zonas campesinas en sus patrullajes fronterizos no encontraban

guerrilleros sino pobreza. Mientras la ideología burguesa dominante en nuestros países nos trata de

hacer creer que los pobres son pobres porque son borrachos, porque no tienen espíritu de trabajo ni

iniciativa, porque son poco inteligentes, y esa es la ideología que impregna generalmente a nuestros

cuerpos armados, los militares venezolanos ven detrás de la pobreza a la oligarquía venezolana que

acapara las riquezas y a los Estados Unidos vocacionado para sembrarla.

En cuarto lugar, en la Fuerza Armada venezolana no existe discriminación para acceder a los

grados más altos dentro de la Fuerza Armada. No existe una casta militar como en otros países. La

mayoría de los oficiales de alta graduación son hijos de familias de escasos recursos, sea del campo 

o de la ciudad, y conocen, por experiencia propia, las dificultades que el pueblo venezolano debe

enfrentar en su diario vivir. Por supuesto que este origen popular no implica que .una vez que

hayan logrado ascender a los grados más altos y empiecen, por lo mismo, a relacionarse tanto

familiar como económicamente con sectores de la oligarquía. estos oficiales sean inmunes a las

hábiles maniobras de cooptación que estos sectores suelen desplegar. Algunos de ellos olvidan su

origen social y pasan a servir a los intereses de las clases dominantes.

En quinto lugar, hay que tener en cuenta la conmoción que causó en la generación de Chávez la

explosión social que se produjo el 27 de febrero de 1989, en rechazo al paquete de medidas

económicas neoliberales impuesto por el gobierno de Carlos Andrés Pérez que implicaba, entre

otras cosas: la reducción del gasto público, la liberalización de los precios, la liberalización del

comercio, la promoción de la inversión extranjera, la privatización de las empresas del Estado.

La causa inmediata de la rebelión popular fue el aumento del precio del transporte como

consecuencia del alza del precio de la gasolina. La gente de los barrios más pobres salió

masivamente a las calles y comenzó a quemar autobuses, a saquear comercios, a destruir tiendas y

supermercados. Los militares salieron a poner “orden”. El “Caracazo”.denominado así por haber

tenido como epicentro la capital de Venezuela, aunque fenómenos similares ocurrieron en varios

otros Estados del país. terminó con una masacre de grandes proporciones5 y fue un

acontecimiento determinante en la maduración política de muchos jóvenes oficiales.

En sexto lugar, el enorme contraste en la distribución de la riqueza en un país que había vivido un

boom petrolero y hubiese podido resolver con esos ingresos los problemas sociales de la población

más pobre, y la corrupción reinante a todos los niveles, fueron elementos claves en la gestación de

una corriente de repudio a la situación existente dentro de la propia institución militar. Esta

corriente terminó constituyéndose .en diciembre de 1982. en un movimiento clandestino que fue

creciendo internamente y expandiéndose hacia sectores civiles: el Movimiento Bolivariano

Revolucionario 200.

Tres son las fuentes de inspiración de dicho movimiento: Simón Bolívar, Simón Rodríguez y

Ezequiel Zamora. Al primero ya nos referimos. Simón Rodríguez fue maestro y amigo de Bolívar,

un gran educador y reformador social que defendió con mucha fuerza la originalidad de nuestra

realidad latinoamericana, su composición pluriétnica y la necesidad de integrar a los pueblos

indígenas y a los esclavos negros en las futuras sociedades latinoamericanas. Y planteaba con gran

fuerza la necesidad de crear instituciones originales adaptadas a nuestra realidad, rechazando copiar

5. Nunca se supo exactamente la cifra de muertos. El gobierno reconoció oficialmente de 372 muertos, pero algunos

organismos de derechos humanos han calculado la cifra de 5 mil.

soluciones provenientes de Europa. “O inventamos o erramos” era uno de sus lemas. Ezequiel

Zamora fue un general liberal que, en la guerra federal de 1850, luchó contra los conservadores y

que impulsó la lucha a muerte contra la oligarquía y la entrega de tierras a los campesinos En séptimo lugar, el Caracazo aceleró los planes de la joven organización, la que tres años

después, el 4 de febrero de 1992, organizó una sublevación militar contra el presidente Pérez que

fracasó en sus objetivos inmediatos, pero que permitió catapultar a la escena nacional al máximo

líder del Movimiento, el teniente coronel Hugo Chávez Frías. Al carismático militar le bastaron dos

minutos en la televisión para que su imagen quedase grabada en la memoria de su pueblo. En ese

escaso tiempo asume públicamente su responsabilidad ante los hechos, en un país donde ningún

político era capaz de este tipo de gestos; llama a la rendición a las unidades que todavía estaban

alzadas; y lanza su famosa frase: “¡Por ahora!”, claro mensaje a su pueblo de que no había

renunciado a seguir en la lucha.

Ese gesto le permitió construir una opinión pública favorable a su persona y al proyecto que

encarnaba, en un país donde el escepticismo por la política y los políticos dominaba en amplios

sectores de la sociedad, entre ellos las capas medias. Fue con ese saldo inicial favorable que logra

acumular la suficiente fuerza como para ganar ampliamente las elecciones presidenciales de 1998.

En octavo lugar, ese triunfo electoral fue muy bien recibido por muchos de sus compañeros de

armas predisponiéndolos favorablemente a realizar cualquier tarea que el nuevo gobierno se

propusiera. Era necesario que la institución militar se reivindicara y dejara atrás la negativa imagen

del Caracazo. Pero, al mismo tiempo, era un gobierno que había ganado democráticamente las

elecciones y los militares debían ser fieles a su misión de defensores del sistema democrático.

¿Acaso su respeto a la Constitución y las leyes no había sido uno de los principios más inculcados

en su formación y lo que hizo que varios de los oficiales que hoy simpatizan con Chávez y su

proyecto hayan tenido una actitud bastante crítica frente al Golpe de 1992 que él encabezó?

En noveno lugar, en la mayor parte de los países latinoamericanos los procesos socio.políticos

que han pretendido emprender cambios profundos han tenido que enfrentar una complicada camisa

de fuerza: la legalidad existente, cuyo objetivo último no es otro que la protección del anterior

sistema de cualquier cambio que pueda afectar los intereses de las clases dominantes. En el caso de

Venezuela, el primer gesto del gobierno recién electo fue impulsar un proceso constituyente para

cambiar las reglas del juego heredadas y refundar el Estado, creando una nueva institucionalidad

más adecuada a los cambios que se pretende llevar adelante. Una Asamblea Constituyente dio paso

a una nueva Constitución.6 Hay que entender entonces que la nueva Constitución se transforma en

el gran aliado del proceso, porque la defensa de la Constitución no significa otra cosa que la defensa

de los cambios iniciado por Chávez. Fue esa Constitución la que permitió que general Baduel, un

celoso abogado de la necesidad de que los militares respeten la Carta Magna, se declarase en

rebeldía y no obedeciese las órdenes de sus superiores golpistas; fue esa misma Constitución de la

que se valieron muchos jóvenes oficiales y soldados para organizar la resistencia desde abajo

presionando a sus comandantes a que rechazaran el golpe.

En décimo lugar, el programa económico del gobierno de Chávez, que pretende ser una alternativa

a la globalización neoliberal extranjerizante y que se plantea la promoción de la inversión nacional,

la búsqueda de un desarrollo endógeno, rechaza la privatización del petróleo, y pretende resolver

prioritariamente la situación de los sectores más desfavorecidos de la población, es un programa que

6. Se convocó en 1999 a una Asamblea Constituyente, compuesta por 131 miembros. Esta sesionó alrededor de 6 meses y

finalmente presentó un proyecto de nueva Constitución, el que fue aprobado por la abrumadora mayoría (129 votos de

131) y luego sometido a votación, obteniendo el apoyo del 70% del electorado venezolano.

calza muy bien con la vocación de defensa de la soberanía y del patrimonio nacional de la

institución militar.

Esto permite entender por qué las últimas acciones de la oposición relacionadas con el paro

empresarial y el sabotaje al petróleo, que han tenido como consecuencia un enorme daño a la

economía del país, han recibido un repudio masivo dentro de la Fuerza Armada venezolana

consolidando las posiciones de defensa del proceso encabezado por Chávez.

En onceavo lugar, se trata de un ejército que tiene un líder extraordinariamente carismático, con

una auténtica vocación popular. Chávez ha despertado en la inmensa mayoría de los soldados una

gran admiración y cariño. Por encima de cualquier comandante está él, su comandante en jefe.

Durante el golpe de abril del 2002, es a esos soldados rasos .que fue encontrando en su

peregrinaje de prisión en prisión desde el Fuerte Tiuna7 hasta la isla Orchila, su último lugar de

reclusión. a los que debe la vida.

Las ideas expuestas hasta aquí no han sido el fruto de estudios académicos, sino que han sido

extraídas de las experiencias y reflexiones de las entrevistas que sostuve con nueve oficiales de la

Fuerza Armada venezolana.

No fue fácil seleccionar a quienes entrevistar. Son muchos los protagonistas anónimos de esa

epopeya, única en el mundo. Algún día deberán reconstruirse los pormenores de esa apasionante

historia donde, muchas veces, fueron los soldados rasos los primeros en negarse a aceptar a los

suplantadores y reclamar el retorno al poder de su presidente.

Los nueve oficiales fueron escogidos por haber desempeñado un papel relevante en aquellos días

turbulentos de mediados de abril, en los tres escenarios más destacados: el Fuerte Tiuna, el Palacio

de Miraflores8 y Maracay. El general Raúl Baduel, primer alto oficial en desacatar a los impostores

y el principal estratega del retorno de Chávez a la Presidencia de la República, en ese momento

general de Brigada, comandante de la 42 Brigada de Infantería Paracaidista en Maracay y

actualmente general de División, comandante de la Cuarta División Blindada y Guarnición militar

en dicha localidad. El general Jorge Luis García Carneiro, comandante de la Tercera División de

Infantería del Ejército situada en el Fuerte Tiuna9, que encabezó la resistencia en esa unidad militar

y que fuera ascendido a comandante general del Ejército en febrero de 2003. El coronel Jesús del

Valle Morao Cardona que, ante la traición del jefe de la Casa Militar10, es quien dirige la

reconquista del Palacio de Miraflores11. El general de Brigada Wilfredo Ramón Silva, recientemente

nombrado comandante de la Tercera División de Infantería y Guarnición de Caracas y el general

Virgilio Lameda, jefe del Estado Mayor de García Carneiro en el momento del golpe y ahora

comandante de la 31 Brigada de Infantería acantonada en el Fuerte Tiuna, que operan junto a García

Carneiro desde el Fuerte Tiuna. El general de Brigada de la Guardia Nacional Luis Felipe Acosta

Carlez, subdirector de la Escuela de Formación de Oficiales de la Guardia Nacional en el momento

del golpe, quien comienza a organizar la resistencia coordinando acciones con el subdirector de la

Escuela Militar y segundos comandantes de varios comandos regionales de la Guardia Nacional y

algunos comandantes de la Policía de los Estados. Los tenientes coroneles Jesús Manuel Zambrano 

7. Instalación militar ubicada a una media hora del Palacio de Miraflores.

8. Edificio donde está instalada la Presidencia de la República y algunas otras dependencias del Estado.

9. Instalación militar ubicada a una media hora del Palacio de Miraflores.

10. Sector de la Fuerza Armada que cuida de la seguridad del presidente de la República.

11. Edificio donde funciona el presidente Chávez. 

Mata y Francisco Espinosa Guyón, más conocidos como Chema y Chicho respectivamente, ambos

alumnos de la Escuela Superior del Ejército, el primero organiza la retoma del Canal 8 y el segundo

se dedica a promover el pronunciamiento contra el golpe de varios de los comandantes del Fuerte

Tiuna. Y Manuel Gregorio Bernal, capitán de la Compañía de Honor 24 de Junio en Carabobo,

ascendido a mayor luego de los acontecimiento, quien se sale del rango regular apoyándose en la

actitud del general Baduel y empieza a hacer contactos entre capitanes y tenientes en distintas

unidades militares del país a favor del contragolpe.

A todos ellos les pregunto acerca de su origen social; su formación intelectual y académica; cómo

nació su sensibilidad social; su relación con el MBR 200 y con Chávez; el significado que para ellos

tuvo primero el Caracazo y luego el Plan Bolívar 2000; su participación en el Golpe frustrado de

1992 y en el contragolpe de abril del 2002. La mayoría de ellos proviene de familias muy humildes;

todos fueron marcados por el Caracazo, no todos estuvieron de acuerdo con el golpe militar de

1992; unos pertenecieron al Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, otros no; a todos los

marcó muy positivamente el Plan bolívar 2000; todos sienten una gran admiración por Chávez, pero

no todos comparten su exceso de flexibilidad frente a los responsables del golpe.

Realicé la mayor parte de las entrevistas en julio de 2002. En febrero del 2003 entrevisté a los

generales Wilfredo Silva y Acosta Carlez. Revisé el trabajo con cada uno de mis entrevistados en

marzo del 2003. Amplié algunos temas en ese momento con los generales Baduel y Lameda. A

todos ellos agradezco el interés demostrado y su colaboración para hacer posible este trabajo.

Mis agradecimientos también a mi equipo de MEPLA: Bertha Menendez, Iliana Fariñas, Beatriz

Muñoz, Héctor Dueñas, Vivian Tabares; a Hilda Betancourt por el trabajo de transcripción y a

Michael Lebowitz, mi compañero, por sus valiosas sugerencias y el constante apoyo. 

Espero que este libro contribuya a comprender mejor a los militares venezolanos. Ellos junto a su

pueblo y muchas veces impulsados por este mismo pueblo, han sabido estar a la altura de los

enormes desafíos que el proceso bolivariano revolucionario debe enfrentar.

MARTA HARNECKER 

1 de abril 2003




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