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miércoles, 10 de julio de 2019

Rusia y China en el patio trasero de EEUU

Rusia busca el poder como un "oso herido" y China pretende endeudar la región: ¿cómo quiere 'salvar' EE.UU. a Latinoamérica?

Según el almirante Craig Faller, Moscú y Pekín, al igual que Teherán, aspiran a imponer otro orden mundial.

El jefe del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), el almirante Craig Faller, desarrolló este martes ante el Comité de Servicios Armados del Senado del país norteamericano su estrategia de defensa nacional en Sudamérica, América Central y Caribe, en cuyo marco enumeró las amenazas presentes en la región. Entre estas, destacó la influencia de Rusia y China.
El almirante calificó las acciones de Rusia en la región como las de "un oso herido" que busca el poder. "Quieren hacer que EE.UU. se vea mal y harán cualquier cosa que desafíe la ventaja de EE.UU., incluso si esa ventaja es para el bien internacional", apuntó Faller.
Respecto a la actividad china en Latinoamérica, el militar subrayó que Pekín tiene "legítimos intereses económicos en todo el mundo", detallando que trabajan en la construcción de puertos, desarrollo de infraestructuras o en el acceso al espacio.
Aunque "todo esto que se caracterizaría por los funcionarios estatales chinos como un poder blando", Faller opina que Pekín "está preparando el escenario para un futuro acceso e influencia que tendría claramente una dimensión militar".

¿De qué exactamente se les acusa?

El supuesto peligro que proviene de dichos países, manifestó el militar, no se limita al sector militar, sino que también está presente en la esfera económica y cibernética. Agregó a esto que, al igual que Teherán, Moscú y Pekín han expandido su acceso al vecindario e intentan imponer otro orden mundial "consistente con sus modelos autoritarios". En este sentido, hizo mención especial a Venezuela, donde Rusia y China —alegó— respaldan el "autoritarismo local" por interés económico y por ejercer influencia.
"[Rusia y China] están desdibujando las líneas de lo que constituye una 'amenaza militar', a través de la coerción económica, el robo sistemático de tecnología, las campañas de influencia y la actividad cibernética maliciosa", declaró Faller.
Como ya habitual para las autoridades estadounidense, Faller acusó a Rusia de interferir en los asuntos internos de los países latinoamericanos mediante la supuesta difusión de noticias falsas e injerencias electorales.
Dichas acusaciones han sido firmemente refutadas por Moscú en diferentes ocasiones. En 2018, el año en que se celebraron varias elecciones importantes a lo largo de América Latina, el Kremlin advirtió de que EE.UU. se dedicaba a desinformar e imponer a los países de la región la idea de la supuesta injerencia rusa.
Estas acusaciones contrastan con los cambios de gobierno que el propio Washington ha propiciado en el pasado en los países de la región. Pese a que EE.UU. siempre negó en su momento su participación en derrocamientos de gobernantes, documentos desclasificados años más tarde por sus mismas instituciones revelan lo contrario.

¿Tropas rusas en Venezuela?

En particular, Faller aseguró que Rusia cuenta con tropas en ese país latinoamericano y que la existencia de reportes que refutan dicha afirmación tiene que ver con la manera como el Kremlin manipula los medios de comunicación a nivel mundial.
"Hay tropas rusas, hay contratistas de defensa rusos, hay cientos presentes en Venezuela. Están apoyando al régimen de [presidente legítimo venezolano Nicolás] MaduroMantienen el equipo ruso en funcionamiento. Están llevando a cabo la gama completa de actividades que se esperaría de una potencia extranjera para apoyar a su régimen títere", denunció Faller.
En una entrevista concedida a fines del pasado junio a Financial Times, el presidente ruso, Vladímir Putin, inisitió en que no hay tropas rusas en ese país. El mandatario explicó que el personal ruso que se encuentra en Venezuela está allí en el marco de acuerdos bilaterales existentes entre Moscú y Caracas y se limita únicamente al mantenimiento de la técnica militar y la formación de especialistas en este ámbito.
"Tenemos contratos, en los que está escrito qué es lo que tenemos que hacer para el mantenimiento de esta técnica militar y cómo", precisó el líder ruso, subrayando que eso no puede ser interpretado como un intento de Moscú de influir en la vida política del país. Asimismo, recordó que el suministro de armas rusas a Venezuela se remonta a los tiempos del Gobierno de Hugo Chávez.

Endeudamiento como principal estrategia de China

En cuanto a China, el funcionario estadounidense sostuvo que Pekín pone deliberadamente a los países latinoamericanos en situación de deuda, ganando de esta manera influencia en sus gobiernos.
Como el mayor acreedor estatal de Venezuela, el país asiático "ha endeudado a los venezolanos en más de 60.000 millones de dólares" y "está exportando tecnología de vigilancia utilizada para monitorear y reprimir al pueblo de Venezuela", según Faller.
Craig Faller, jefe del Comando Sur de EE.UU.
"China ha endeudado a los venezolanos en más de 60.000 millones de dólares."
Craig Faller, jefe del Comando Sur de EE.UU.
Aunque Faller acusó a Pekín de empeorar la situación de Venezuela con el deliberado endeudamiento, el propio Caracas denuncia que el Gobierno de Donald Trump ha incrementado sus medidas de presión y sanciones contra el país con la finalidad de forzar la renuncia de Maduro y en reconocimiento al autoproclamado "presidente encargado", Juan Guaidó.
Venezuela cataloga estas acciones como un "bloqueo económico y financiero" que le ha causado pérdidas millonarias al país suramericano, la congelación de dos de sus activos del campo energético en el exterior (Citgo y Monómeros) y el bloqueo de cuentas del Estado en el exterior, lo que le ha dificultado la adquisición de alimentos y medicinas.

Socios y aliados en la región

Durante su discurso, Faller habló positivamente de la cooperación militar que existe entre EE.UU. y diversos países de la región como Colombia, Perú, Brasil o Chile.
A finales del pasado junio, el jefe del Comando Sur realizó una gira por Suramérica que lo llevó a visitar Argentina y Chile. El principal objetivo de su viaje era fortalecer las alianzas estadounidenses en la región ante la creciente influencia de potencias como Rusia y China. El almirante hizo hincapié en los ejercicios militares conjuntos realizados en Chile, asegurando que la cooperación debe ir en esa dirección.
Asimismo, Faller se mostró inquieto por una estación espacial en Argentina en la que trabaja China, asegurando que el grado de actividad militar en el lugar es extremadamente preocupante para el país norteamericano.
El almirante destacó asimismo los esfuerzos conjuntos de los militares estadounidenses y sus colegas colombianos para combatir el tráfico de drogas procedentes de ese país.
Sin embargo, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) publicó el año pasado un informe que indica que tanto los movimientos militares de EE.UU. registrados en Panamá y Colombia, como las bases militares con las que Washington cuenta en Colombia, Perú y Honduras, los ejercicios militares denominados AmazonLog o los acuerdos con las Fuerzas Armadas argentinas suponen una "demostración de fuerza" para conseguir un "cambio de régimen" en Caracas.

Centroamérica

Faller destacó el trabajo del SOUTHCOM en Centroamérica, afirmando que los recientes cambios de gobierno en algunos países son positivos para las relaciones con EE.UU., como en el caso del El Salvador, cuyo liderazgo anterior tenía otra visión. Según el almirante, la influencia de Rusia y China ha disminuido en esta nación centroamericana, al igual que en Honduras y Guatemala.
Cabe destacar, que estos tres Estados forman parte del llamado Triángulo Norte de Centroamérica, región que es considerada como la más mortífera del mundo. El Salvador, en particular, es el país con la tasa de homicidios más alta de todo el continente americano, según un reciente reportede la ONU.
La desenfrenada violencia, combinada con la extrema pobreza y corrupción, son algunas de las razones principales que empujan a decenas de miles de centroamericanos a abandonar sus hogares rumbo a EE.UU. en busca de una mejor vida. 
Las caravanas de migrantes han provocado una crisis humanitaria en la frontera deMéxico y EE.UU.

Ante esta situación, el Gobierno de Donald Trump anunció que suspenderá los programas de ayuda humanitaria destinados a Honduras, Guatemala y El Salvador hasta que estos países adopten medidas para detener el flujo de migrantes.

Posible solución para EE.UU.

De acuerdo con Faller, China entra a la región con una mayor cantidad de dinero en efectivo que el Pentágono. Sin embargo, insistió en que representantes de las fuerzas armadas de diferentes países latinoamericanos le expresaron su disposición a cooperar con Washington a pesar de que Pekín ofrece más dinero.
En algunos casos, muchos de los altos rangos militares de las naciones de la región estudiaron en EE.UU. y ello juega un papel importante. Es el caso de El Salvador, cuyo ministro de Defensa atendió a una institución militar estadounidense.
Para Washington, la mejor forma de competir ante la creciente influencia de Rusia y China —indicó el almirante— es usando su fortaleza y sus acciones, sobre la base del respeto mutuo y la cooperación con los países de la región.
Esto significa, dijo, apelar a la formación educativa, compartir información, además de entrenar mediante ejercicios militares conjuntos, "hombro con hombro", de EE.UU. y los países de América del Sur y el Caribe, así como invertir en las ONG que operan en la zona, todo lo cual calificó como la mejor manera de obtener resultados de resiliencia más duraderos.
"También necesitamos la presencia militar correcta, enfocada y consistente", afirmó.

miércoles, 3 de julio de 2019

China y sus juegos pesados con EEUU

Dos ofensivas con el mismo objetivo, pero de diferente tipo

Veo que hay una cierta relajación tras lo ocurrido estos días en el G-20 y en el acuerdo del día 28 en Viena por Irán. Y voy a intentar explicar qué ha ocurrido y cómo asistimos a una nueva fase de la guerra, sobre todo entre EEUU y China, con ofensivas por ambos bandos aunque de diferente calado. Y lo voy a hacer esta vez sin aceitunas ni cervezas.

Resulta que en la reunión del G-20 se ha acordado una tregua en la guerra económica que lanzó EEUU contra China y en la que China respondió de una forma no prevista. Por ejemplo, paralizando la importación de soja desde EEUU. Ese sí fue un torpedo en la línea de flotación de Trump puesto que su gran base social y electoral son los agricultores y el presidente de la Asociación Americana de Productores de Soja pidió públicamente a Trump que llegase a algún acuerdo con China porque, en caso contrario, "el sector no podrá sobrevivir ni un año" (sic).

La soja es el producto estrella, con una reducción total en las exportaciones del 70'6% desde el inicio de la guerra arancelaria hasta el fin definitivo que os comentaba más arriba. Pero no es el único. El resto de productos agrícolas llevaba el mismo camino, con una reducción global de las importaciones chinas del 55'3% (por ejemplo, el sector del algodón ya exportaba el 60% menos). La hecatombre de los agricultores estadounidenses se refleja en este cuadro. De continuar, era el espejo donde se podía mirar Trump de cara a su campaña por la reelección. Luego estaba obligado a dar un paso atrás y los chinos, con elegancia, le han permitido dar ese paso sin que parezca que retrocede (del todo).




La chulería se paga. El actuar como si todo siguiese igual, como si EEUU (y Occidente) siguiesen controlando el mundo es tan irreal como creer en los unicornios. Y así han venido, y todavía lo pretenden, haciendo los occidentales. Error, un craso error. Porque gracias a la guerra económica, China tiene ahora muchos otros suministradores: desde Brasil y Argentina en América Latina a Australia en Oceanía. Pero lo más importante es que se ha cimentado muy rápidamente uno de los principales ejes de la estrategia de futuro de China: la Nueva Ruta de la Seda. Porque los principales suministradores de productos agrícolas a China son países como Rusia, Tailandia, Indonesia, Malasia, Filipinas, Vietnam, Myanmar, Camboya y Laos.

China ofreció volver a comprar soja a EEUU en esa reunión del G-20 a cambio de que EEUU levantase el veto a Huawei. Las dos cosas se han hecho, por lo que estamos en una tregua que dista mucho de ser el fin de la guerra. Una tregua es eso, una tregua. En ella cada parte se reforzará y estará en mejores condiciones para reanudar la guerra cuando sea necesario.

Pero esto es lo que se ve, porque hay otras cosas que están ocultas. Por ejemplo, que EEUU ha visto cómo el "capitalismo liberal" ha sido derrotado por el "capitalismo de Estado". China publicó el 2 de junio un libro blanco en el que establece cuáles son los aspectos intocables: "mantener la apuesta por la innovación propia (o sea, la inteligencia artificial, el 5G y similares), mantener la presencia de las empresas de propiedad estatal en los sectores clave y continuar desarrollando un enfoque estratégico en todo lo relacionado con la inteligencia artificial, el comercio electrónico y las tecnologías de la ciencia de la salud".

No es conocido, pero a esto se respondió desde EEUU y fue Peter Navarro, el asesor de Trump para China: "esto es una amenaza existencial para la prosperidad de EEUU y el predominio de EEUU en la economía mundial. China se ha dirigido a las industrias estadounidenses del futuro. Si consigue el éxito en estas industrias emergentes, EEUU no tendrá futuro económico".

La clave está donde siempre ha estado, en quién tiene el control de los medios de producción. Y en China, en su inmensa mayoría, está en manos del Estado. Por eso asistimos ahora al giro, mejor, un acelerón porque siempre ha sido el gran objetivo de la estrategia estadounidense: destruir al Partido Comunista Chino de la misma manera que se destruyó el Partido Comunista de la URSS y de la que ya os hablé. Para ello hay que desvirtuar la imagen de China, y así hay que interpretar, de nuevo, las moviditas de Hong Kong. Y volverán las campañas sobre el exterminio de los iugures, y la persecución de los cristianos, y los campos de re-educación, y recuerdos de Tiananmen, aplicaciones espías en los teléfonos… y lo que haga falta. Snowden se estará riendo porque comprado con lo que hace Occidente... Pero no Assange, encarcelado y a punto de ser extraditado. En fin, las cositas de los "demócratas" del "mundo libre".

¿Quiere el mundo estar dirigido por estos totalitarios comunistas, represores de las libertades y bla, bla, bla...? ¿No es mejor mantenerse en el orden liberal "basado en reglas" (sin mención al derecho internacional) y bla, bla, bla...?

Es decir, estamos, de nuevo, en una campaña ideológica que los niñines (y niñinas) habituales, esos de la transversalidad, no quieren ver porque les salen sarpullidos solo de pensarlo. Y así vemos cómo los medios de propaganda, incluidos los que van de "alternativos", recogen con entusiasmo la neolengua burguesa que cada vez es más común: cuando hay competencia, por ejemplo en el sector manufacturero tradicional, se habla de "comercio justo" (lenguaje bonito sobre la no explotación, etc.) pero cuando hay supremacía, por ejemplo en las finanzas o en los productos manufactureros de alta gama, se habla de "libre competencia", es decir, la ley del más fuerte. Y si eso falla porque hay otro también fuerte en estos sectores, se va a la guerra, como con Huawei. Y los supuestos "progres" comprando, y vendiendo, todo esto.

Mírese como se mire, esto es ideología. Y esta es una de las ofensivas que hay ahora mismo en marcha: la ofensiva de EEUU contra el papel del Partido Comunista de China tanto en China como en el resto del mundo. No puede ser que un hegemón sea comunista, aunque tenga más de nombre que de realidad. Volvemos a la guerra fría.

Uno de los misterios de la desaparición de la URSS es, para mí, cómo un partido con 20 millones de militantes no dio la cara ante tanto despropósito. La corrupción, la esclerotización, la putrefacción interna del partido tuvo mucho que ver y un relato muy acertado de lo que ocurrió entre la militancia se puede ver en el excelente libro de Sara Rosenberg "La voz de las luciérnagas".

Pero hay una diferencia entre la Unión Soviética y China: que han pasado casi 30 años. Y los chinos han aprendido, y mucho. Y ahora mismo, como son conscientes de esta ofensiva, y acuciados por su propia base, los dirigentes del PCCh han lanzado otra, interna, para fortalecer su presencia, política e ideológica, dentro del país (con lo que eso conlleva de afianzamiento de la estrategia a nivel mundial).

Lo sorprendente es que se está recuperando de forma oficial el legado de Mao, que en los últimos años había pasado casi como la luz por el cristal, sin tocarlo ni mancharlo. Y así, en la última revista editada por el Comité Central del PCCh se puede leer, para mi sorpresa, que "en el estudio de las obras teóricas del marxismo en la China moderna, es necesario buscar en la raíz y explorar las fuentes, estudiar cuidadosamente las obras de escritores famosos del marxismo-leninismo y del camarada Mao Zedong".




Y más sorprendente aún: "para una promoción de la salida al mundo exterior [de China] se requiere que continuamente inventemos formas y medios de propagar la teoría marxista, desarrollar la propaganda teórica utilizando diversas formas de literatura y arte, libros, periódicos, televisión, películas, exposiciones... para que la propaganda teórica se una a la vida y actividad cotidiana".

Porque, "la defensa del marxismo debe llevarse a cabo en condiciones de total apertura al mundo exterior". Es decir, la Nueva Ruta de la Seda tiene, también, un componente ideológico por muy pequeño y sutil que sea. Y esto es importante. Y esto es lo que ha percibido EEUU y por eso lo combate.

Tengo la impresión de que estamos en una versión ideológica del "socialismo con características chinas", es decir, en una especie de "marxismo a la china". Pero algo es algo, sobre todo en estos momentos. Porque lo que hay es un paso al frente, no un paso atrás como en la URSS. Y eso es lo que ha llevado a la tregua del G-20. EEUU pensó que China se rendiría. No ha sido así y, por el contrario, ha sabido contraatacar causando grandes pérdidas. Por ahora, tablas.

Lo mismo que con Irán. La reunión del día 28 en Viena terminó con un "triunfo", así, entre comillas: la moribunda UE aceptaba enfrentarse un poquito a EEUU diciendo que ya estaba operativo su mecanismo para salvar el acuerdo con Irán, el INSTEX. Y todo el mundo lo celebró. Pero no. Los iraníes ya han dicho que es insuficiente, que no permite comprar petróleo y que así no les sirve como instrumento para hacer frente a las sanciones de EEUU. Y los europeos se la han vuelto a envainar, como de costumbre. De ahí que Irán haya decidido sobrepasar su producción de uranio no enriquecido y de ahí que mantenga la fecha del 7 de julio para reducir sus compromisos del acuerdo nuclear, tal y como le permite ese mismo acuerdo si alguna parte lo incumple. Y EEUU lo viene incumpliendo desde el 8 de mayo del año pasado.

Que los europeos son imbéciles es poco cuestionable, que son vasallos de EEUU es tan cierto como que hay noche y día. Porque hace falta ser imbécil para mantener el grueso de su comercio en dólares en vez de en euros, porque hace falta ser imbécil para no acelerar el INSTEX (que tiene el pomposo nombre de Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales) que permitiría el comercio en euros con un país de la envergadura de Irán. Pero no, la UE se mantiene en que el INSTEX solo afectará a los productos alimenticios y médicos vendidos por compañías europeas y que no va a comprar petróleo a través de él. Buena vasalla de su señor, EEUU.

Es decir, la UE es irrelevante. Sobre todo porque una semana después de la puesta en marcha del INSTEX de forma oficial, y a cuatro días de la fecha tope dada por Irán, no se ha realizado ninguna operación, ninguna. Es un instrumento muerto, vacío. Ni se preocuparon, siquiera, de guardar las apariencias haciendo un par de transacciones para cubrir el expediente. Eso es Europa, un inmenso montón de mierda.

No creo que hagan nada en estos días -si, acaso, culpar a Irán por romper el acuerdo, convirtiendo así a la víctima en el verdugo-, pero por dar un margen al optimismo (y yo no tengo ninguno, pero siempre habrá alguien que lo crea), hay que esperar hasta el domingo.

El Lince

lunes, 1 de julio de 2019

Cumbre del G20 en Osaka

Cumbre del G20 en Osaka: guerra de todos contra todos


Andre Damon, wsws

Los líderes mundiales se reúnen en Osaka, Japón, el viernes para la cumbre del G20 en medio de una promoción interminable de guerras comerciales, proteccionismo y militarismo.

La atmósfera en el G20, formado para coordinar una respuesta internacional y multilateral a una serie de crisis financieras globales a fines de los años noventa podría describirse con la frase atribuida a Thomas Hobbes: Bellum ómnium contra omnes (“la guerra de todos contra todos”).

Las divisiones, reporta Bloomberg, “se extienden mucho más allá de los puntos familiares del acero, el ambiente y el comercio”. Añade: “Una persona involucrada en el proceso dijo que la habilidad para un compromiso había caído prácticamente a cero.

“Otra persona participando en la redacción dijo que se han roto tantos acuerdos unilateralmente que han comenzado a perder significado”. Bloomberg concluyó, “Un oficial estadounidense involucrado en el proceso simplemente describió el comunicado como una pérdida de tiempo”.

Desde que el G20 abandonó el llamado a “resistirse a todas las formas de proteccionismo” en su comunicado final en marzo de 2017, la Casa Blanca ha lanzado una guerra comercial contra China y amenazado con iniciar una contra la Unión Europea, mientras les exigen a sus aliados, incluyendo Japón y la OTAN, que paguen por la protección militar estadounidense.

El crecimiento de las amenazas de guerra comercial y militar se aceleraron después del G20 en Buenos Aires en diciembre:

· El 2 de febrero, Estados Unidos suspendió oficialmente su cumplimiento del tratado INF con Rusia, moviéndose rápido a cercar tanto a Rusia como a China con misiles nucleares de rango intermedio.

· El 10 de mayo, la Casa Blanca duplicó en creces los aranceles sobre bienes chinos valorados en $200 mil millones.

· El 15 de mayo, Trump firmó una orden ejecutiva que prohíbe que las empresas de telecomunicaciones estadounidenses vendan componentes a Huawei, la principal empresa de telecomunicaciones de China y el segundo mayor fabricante de teléfonos inteligentes. En respuesta, Xi llamó a China a comenzar una “nueva larga marcha” en una lucha contra Estados Unidos.

· El 11 de junio, el Departamento de Defensa publicó y luego removió del internet, una doctrina oficial sobre el uso de armas nucleares que prácticamente urge el uso de armas nucleares, declarando que “utilizar armas nucleares crearía las condiciones para resultados decisivos y la restauración de la estabilidad estratégica”.

· El 20 de junio, el Gobierno de Trump autorizó y luego canceló abruptamente, una serie de ataques aéreos y de misiles contra Irán.

· Estados Unidos ha amenazado con imponer sanciones contra empresas europeas que hacen negocios con Irán y contra Alemania si lleva acabo los planes para comprar gas natural de Rusia y transportarlo por medio del oleoducto Nord Stream II.

· Más allá de estos conflictos, Estados Unidos está intentando derrocar el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, ha amenazado con retener aviones de caza F-35 comprados por Turquía por la disputa sobre los sistemas de defensa de misiles y ha revocado los beneficios comerciales especiales de India en medio de una disputa que va desde el comercio hasta la tecnología militar.

En todos los países miembros del G20, el estallido de las guerras comerciales y el proteccionismo han correspondido con un desbordamiento de nacionalismo, xenofobia y políticas antirrefugiados. Cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, declaró antes de la cumbre que la “idea liberal”, que él identifica con el multiculturalismo y la apertura hacia los extranjeros, “se ha vuelto obsoleta”, fue denunciado ampliamente por los principales diarios y políticos occidentales.

Por detestables que sean los comentarios de Putin, sus declaraciones reflejan las tendencias políticas dominantes que operan en cada país. En Alemania, el Gobierno de la gran coalición bajo “Mutti” Angela Merkel ha establecido campos de concentración para refugiados mientras bandas fascistas que operan con la protección del Estado, componen “listas de asesinatos” contra sus oponentes políticos.

En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha rendido tributo del colaborador con los nazis Philippe Pétain, mientras que, en Estados Unidos, los demócratas aprobaron la semana pasada un paquete de $5 mil millones de apropiaciones dándole a Trump un cheque en blanco para expandir sus campos de concentración para refugiados, llevar a cabo detenciones masivas de inmigrantes y poner fin al asilo.

La “oposición” de Trump representada por el Partido Demócrata ha dedicado la última semana antes de la cumbre denunciando al residente de mentalidad fascista de la Casa Blanca por no adoptar una línea lo suficientemente agresiva contra China.

El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer de Nueva York, declaró que Trump, “no puede adoptar una postura suave ahora y aceptar un acuerdo malo que no logre reformar las políticas económicas rapaces de China —el ciberespionaje, las transferencias forzadas de tecnología, los patrocinios estatales y, lo peor de todo, los bloqueos de acceso a su mercado—.

Refiriéndose a estos comentarios, el Wall Street Journal observó que Trump se enfrenta “a muchos candidatos presidenciales demócratas dispuestos a atacarlo si acepta lo que consideran un acuerdo débil con China”. Agregó: “en el debate de las primarias demócratas del miércoles por la noche, cuatro de los 10 candidatos eligieron a China como la máxima amenaza que enfrenta EUA”.

Inmediatamente después de la elección de Trump como presidente, fue proclamado por los columnistas y comentaristas sobre política exterior como una figura accidental o una aberración en un “orden mundial liberal” que de lo contrario está sano.

Sin embargo, en los dos años y medio subsecuentes, ha quedado en claro que Trump es meramente la expresión más clara de un proceso general e internacional: el giro de todas las facciones de la élite gobernante en cada país hacia las guerras comerciales, el proteccionismo, los conflictos militares, la xenofobia y el autoritarismo, en medio del resquebrajamiento del orden geopolítico de la posguerra.

Estos acontecimientos confirman el análisis llevado a cabo por el Comité Internacional de que todos los que proclamaban en el periodo previo a la crisis financiera de 2008 el comienzo de una nueva era de oro de la cooperación capitalista “estaban colocando fuertes apuestas en contra de las lecciones de la historia”.

En cambio, todo desarrollo global desde el estallido de la crisis financiera ha confirmado el análisis de los grandes marxistas de los últimos doscientos años, de que el capitalismo se dirige inexorablemente hacia la desigualdad social, la guerra y la dictadura.

Ekaterina Mijailova, Heroína de la Unión Soviética

La imprescindible de Stalingrado

Al igual que me ocurrió con Marta Harnecker, rompo el fin de semana un momento para recordar a otra imprescindible: Ekaterina Mijailova. La imprescindible de Stalingrado. Conocemos muchas historias de Stalingrado, la mayoría colectivas. Pocas individuales, como la casa de Pavlov.



Tuve la suerte, y el privilegio, de conocer a Ekaterina (Catalina, en castellano) en el año 2000 y su historia es tanto fascinante como desconocida. Como la de la mayoría de las mujeres luchadoras y, en la Unión Soviética, fueron millones. En muchos otros sitios también, las hubo y las hay. Pero en la Unión Soviética, durante el combate contra el fascismo, fueron determinantes.

Ekaterina se alistó voluntaria con 17 años, con 19 se convirtió en la salvadora de miles de vidas durante la defensa de Stalingrado. Uno de los aspectos menos conocidos de la guerra es que el tráfico fluvial por el Volga, la última frontera entre los nazis y la Unión Soviética no ocupada, estuvo en manos de mujeres. Capitaneaban, eran la tripulación y la defensa de centenares de barcazas que desafiaban una y otra vez a los bombarderos nazis, a los cazas nazis. 

Esas barcazas transportaban alimentos, municiones, soldados... para la defensa de Stalingrado, la primera ciudad tras el Volga, la primera ciudad en esa frontera. Ekaterina mandaba una de ellas, la que se convirtió en la principal para la salvación de millares de personas, civiles y militares, heridas en Stalingrado. Ekaterina fue voluntaria a Stalingrado. Insisto, tenía 19 años. Todos los días, durante más de un año (desde enero de 1942 a febrero de 1943), se jugó la vida, ella y su tripulación, todas mujeres, transportando heridos del frente de Stalingrado. Ekaterina era enfermera también. Sus cuidados, exquisitos, fueron determinantes en las primeras curas. Fue herida en tres ocasiones por los ametrallamientos producidos por los aviones nazis. Pero siguió, y siguió combatiendo en otros frentes después de la victoria contra los nazis en Stalingrado, ya como enfermera.


Ekaterina Mijailova recibió el título de Heroína de la Unión Soviética y su última misión fue en Austria.

Se ha ido otra mujer irrepetible. Hasta siempre.


El Lince

lunes, 24 de junio de 2019

El próximo gran desafío de crecimiento del mund





Michael Spence

La economía global está atravesando cambios estructurales muy grandes, impulsados por tres mega tendencias.
1.     Una es la transformación digital de los cimientos sobre los cuales se construyeron y se administran las economías.
2.     Otra es el creciente poder de compra y fortaleza económica de las economías emergentes, y de China en particular.

3.     Finalmente, hay tendencias político-económicas generalizadas, que incluyen un creciente nacionalismo, varias formas de populismo, una polarización política y social y una posible ruptura del marco multilateral dentro del cual ha funcionado la economía global desde la Segunda Guerra Mundial.

Los medios dedican gran parte de su atención a los desafíos económicos, sociales y regulatorios que surgen de estas megatendencias, y a las tensiones comerciales, de inversión y tecnológicas entre China y Estados Unidos. Sin embargo, un porcentaje significativo de la población del mundo vive en países pobres, o en partes más pobres de los países en desarrollo. Es más, la rápida reducción de la pobreza global en las últimas tres décadas es principalmente el resultado de un crecimiento sostenido en las economías en desarrollo.

Las perspectivas de crecimiento futuro de los países en desarrollo en fase temprana de hoy (es decir, de menores ingresos; algunos en crecimiento, otros no) serán de enorme importancia a la hora de seguir reduciendo la pobreza. Si bien estos países enfrentan vientos de frente considerables, también podrían aprovechar las nuevas oportunidades importantes de crecimiento -especialmente con la ayuda de las plataformas digitales.
Los vientos de frente son ciertamente significativos. Por empezar, los progresos en las tecnologías digitales –robótica, aprendizaje automático, sensores y visión- amenazan directamente la fabricación y el ensamblaje que requieren mucha mano de obra, en los que se han basado tradicionalmente las economías de menores ingresos y escasos recursos.

Es más, el cambio climático ha tenido su mayor impacto económico en las regiones tropicales y subtropicales donde se encuentran la mayoría de los países de menores ingresos. Los efectos del calentamiento global son altamente disruptivos en las economías frágiles y, en conjunto, constituyen un nuevo obstáculo importante para el crecimiento.

Las tasas de fertilidad, mientras tanto, siguen siendo sorprendentemente altas en algunos países, especialmente en el África subsahariana. En algunos de los países más pobres –Níger, Mali y la República Democrática del Congo-, la tasa es de 6-7 hijos por mujer. La ola resultante de nuevos ingresos al mercado laboral supera con creces la cantidad de empleos disponibles.

Ningún modelo de crecimiento conocido puede asumir o acompañar este tipo de crecimiento demográfico. Ni un crecimiento económico sostenido de alrededor del 7% por año será suficiente. Y, si bien la fertilidad tiende a declinar en tanto aumentan los ingresos, eso no sucede de inmediato. Empoderar a las mujeres, por ende, puede ser la manera más efectiva de empezar a abordar el desafío.

El conflicto también altera el crecimiento. Si bien muchos conflictos parecen tener una base religiosa o étnica, algunos académicos creen que su causa de fondo puede ser económica, y que las divisiones étnicas sirven como una manera de excluir a otros grupos e impedirles el acceso a recursos y oportunidades escasos. No importa cuál sea su origen, la desigualdad de oportunidades tiene un efecto sumamente disruptivo en la gobernanza y, por consiguiente, en el crecimiento.
Sin embargo, estos obstáculos no son insuperables. Por un lado, los países en desarrollo hoy tienen enormes mercados exportadores potenciales en países de ingresos medios, y ya no dependen enteramente de las economías avanzadas para tener acceso a los mercados globales.

También hay una conciencia renovada de la importancia de la infraestructura para facilitar el crecimiento. Además de caminos, vías férreas y puertos, la electricidad y la conectividad digital son cruciales. En este sentido, la rápida expansión de la tecnología inalámbrica celular, combinada con la instalación de conductos de banda ancha subterráneos de alta capacidad en toda África, representa un progreso importante. Mientras tanto, la “Iniciativa Un Cinturón, Una Ruta” de China –aunque muy criticada por gran parte de Occidente, y Estados Unidos en particular- podría generar mejoras drásticas en la conectividad física y digital en Asia central y partes de África.

Mayores avances en infraestructura crítica crearán oportunidades de crecimiento importantes para los países en desarrollo a través del comercio electrónico, los pagos móviles y los servicios financieros relacionados. La experiencia de China sugiere claramente que estas plataformas digitales, y los ecosistemas que se desarrollan a su alrededor, son motores poderosos para un crecimiento incremental y altamente inclusivo.

China, por supuesto, es un mercado muy grande y homogéneo. Si países en desarrollo más pequeños y de menores ingresos han de beneficiarse con un crecimiento inclusivo igualmente rápido, el alcance de las plataformas digitales tendrá que ser regional e internacional.

Ya empezaron a surgir algunas. Jumia, una plataforma de comercio electrónico radicada en Nigeria con cobertura en 14 países africanos, recientemente salió a bolsa en la Bolsa de Nueva York, en medio de una excitación considerable. Es verdad, la empresa enfrenta obstáculos similares a los que anteriormente tuvieron que superar las plataformas asiáticas y latinoamericanas, entre ellos una falta de sistemas de pago confiables, baja confianza entre compradores y vendedores y cuellos de botella en materia de logística y entrega. Pero la experiencia de otras regiones demuestra que estas limitaciones se pueden resolver con el tiempo.

El mayor riesgo para estas plataformas surge del incremento inevitable y necesario de la regulación de Internet en todo el mundo. En particular, los diversos regímenes regulatorios nacionales pueden alterar o bloquear, inadvertida o deliberadamente, el desarrollo internacional de los ecosistemas de comercio electrónico, afectando en el proceso a los países de menores ingresos. Evitar la creación de estos obstáculos indeseados debería ser, por lo tanto, una máxima prioridad para la comunidad internacional.

Los países de bajos ingresos de hoy ya enfrentan una tarea difícil al intentar emular el crecimiento impresionante que tuvieron las economías en desarrollo antes que ellos. Una economía global de bajo rendimiento, y crecientes tensiones nacionales e internacionales, dificultarán aún más la tarea. Si el mundo habla en serio sobre seguir reduciendo la pobreza, debe prestar mucha más atención a su progreso.