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jueves, 19 de julio de 2012

Europa: ¿Lo peor está por llegar?

Como si el elevado desempleo no fuera suficiente, en Europa también resaltan las diferencias salariales y otras especificidades que acrecientan las desigualdades laborales entre los países. Según la Oficina Comunitaria de Estadísticas, Eurostat, el salario mínimo en el Viejo Continente puede superar los mil euros en algunas naciones y no rebasar los 200 en otras. 



 La lista está encabezada por Luxemburgo, que con una tasa de desempleo de cinco puntos, ofrece a sus trabajadores a jornada completa un sueldo no inferior a mil 800 euros al mes. Siguen en la clasificación Irlanda, Holanda, Bélgica y Francia. Sin embargo, Eurostat remarca que tras llegar a los 748 euros mensuales del salario mínimo interprofesional de España, hay que descender hasta el undécimo puesto de la lista, que cierra Bulgaria con tan solo 138. Asimismo, llama la atención el caso de Grecia, porque tras las fuertes condiciones del segundo tramo de rescate de su economía, el gobierno contempla la rebaja de los mínimos establecidos para los trabajadores, situación que podría repetirse en España si finalmente fuera rescatada. Alemania, la llamada locomotora europea no posee un sueldo mínimo para todo el estado, sino que es fijado en función del sector productivo y de la región. 


 EL CASO DE ESPAÑA 


 España tiene uno de los salarios mínimos interprofesionales más bajos establecidos por Ley en Europa, pese a que se ha revalorizado desde la adopción del euro en el 2002. Las diferencias se acrecientan entre hombres y mujeres, ya que un mayor porcentaje de las féminas sufre por percibir ingresos inferiores a lo establecido. Como si fuera poco, el límite legal español está muy por debajo del marcado en otros países de la Unión Europea (UE). Lo cierto es que las desigualdades cada vez son más latentes y palpables, desde la propia existencia de normativas diferentes.  En Alemania no existe el salario mínimo; en España, Grecia y Luxemburgo lo imponen los gobiernos; mientras que en Bélgica lo pactan patronal y sindicatos, un caso parecido al de Irlanda, donde el Ejecutivo hace una recomendación a los agentes sociales. 

 ¿Y QUÉ HAY DE LOS PRESIDENTES Y PRINCIPALES DIRIGENTES GUBERNAMENTALES?

 En este apartado los datos pueden "sorprender". En momentos en que muchos propugnan y hasta imponen la austeridad como principal forma para enfrentar la crisis de deuda, siempre hay quienes hacen de las suyas. Resulta que la canciller alemán, Ángela Merkel, una de las políticas que defiende a toda costa "la cosida de bolsillos", encabeza la lista de los dirigentes gubernamentales mejor pagados en la UE. En mayo pasado, fue aprobado un aumento que la lleva a cobrar 17 mil euros mensuales. Por otra parte encontramos a Francia, donde el presidente François Hollande, al tomar posesión de su cargo, decretó la reducción de su sueldo y el de su gabinete en 30 por ciento. Empero, su predecesor, Nicolas Sarkozy se lo subió en 170 por ciento. Siguen en la lista los mandatarios de Dinamarca, Bélgica, Italia, España y Portugal.  

¿CURIOSO?

 Lo que más alarma de esta situación es que las diferencias y hasta los excesos ocurren en momentos en que la Eurozona, conformada por los 17 países vinculados a la moneda única, padece el desempleo más alto de su historia: 11 por ciento en abril. Según fuentes comunitarias ese nivel es similar al reportado el mes precedente, si bien representa un avance de 1,1 por ciento respecto a igual lapso de 2011. En la etapa analizada se contabilizaron 17,4 millones de personas en las filas del paro, mientras que en el conjunto de la UE la cantidad ascendió a 24,6 millones. Expertos pronostican que la tasa de cesantía seguirá creciendo, arrastrada por la situación en España, donde el paro duplica la media europea (24,3 por ciento). 

 MÁS DESIGUALDAD IGUAL A MÁS POBREZA

 La acentuación de la desigualdad es una de las consecuencias más visibles del deterioro de la situación económica. Un estudio de la auditora Ernst & Young, reveló que la brecha económica entre los países del norte y del sur del Viejo Continente mantendrá su tendencia alcista en los próximos años, sobre todo por los contrastes en el crecimiento y en la situación laboral. Las 20 zonas de peores dificultades se localizan en Rumania, Polonia, Hungría y Bulgaria. Entre las de mejor situación se encuentran en regiones de Alemania, Holanda, Dinamarca y Reino Unido, evidenciando las grandes diferencias entre los del este y del oeste del grupo. Además, según una encuesta de la Comisión Europea (CE), el 75 por ciento de los europeos considera que la pobreza aumentó a causa de la coyuntura recesiva, por lo que muchos han tenido dificultades para pagar las facturas del hogar. La percepción se agrava en países como Grecia o España, donde la austeridad ha sido la receta más socorrida. En la nación ibérica, alrededor del 85 por ciento de la población observó un incremento de la miseria, mientras que el 16 por ciento de los encuestados reconoció que el dinero apenas les alcanza para terminar el mes. Grecia es una de las naciones donde más ciudadanos hablan de un fuerte incremento de la pobreza, escoltada por Rumania, Portugal y España. Sin embargo, los temores por la agudización de ese mal también se exacerban en otros países donde las medidas de ajuste presupuestario son menos visibles. Tanto es así, que en algunas de las grandes potencias de la UE, como Alemania o Francia, la percepción del problema supera la media comunitaria y ya muchos opinan que lo peor de la crisis está por llegar. 



Por Masiel Fernández Bolaños
 Periodista de la Redacción de Economía de Prensa Latina.

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