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miércoles, 18 de julio de 2012

¿Está China en medio de una revolución inconclusa?


BANDERA CHINA  
El cambio sigue en China, aunque nadie parece saber hacia dónde se dirige.
Después de vivir más de siete años con su familia en China, el corresponsal de la BBC Michael Bristow dejó ese país y reflexiona, sobre la base de sus recuerdos, acerca de cómo el gigante asiático ha cambiado con el paso del tiempo. Estes es su recuento:
En el extremo norte de China, en la provincia de Heilongjiang, hay una ciudad pequeña llamada Granja del Río Doble.
Como su nombre lo sugiere, es un lugar donde se unen dos ríos, conforme serpentean a través de un extenso territorio.
Calles sembradas de árboles se elevan en línea recta, flanqueadas por campos de trigo, maíz y arroz. No hay mucho que ver en el pueblo: una avenida principal, con casas de un solo piso, apiñadas en caminos estrechos. Pero Granja del Río Doble ha cambiado dramáticamente.
Hace apenas unas décadas, tenía una sola tienda, con muy pocos productos. Ahora hay cientos de establecimientos que venden de todo, desde zapatos de tacón hasta medicamentos para animales. Incluso hay una escuela de inglés. La historia de transformación de este pequeño pueblo se repite en todo el país.
Es un cambio que nota instantáneamente cualquiera que haya pasado una pequeña temporada en China.
Cuando llegué aquí por primera vez hace siete años, con mi esposa, un bebé y dos maletas, entramos por lo que era entonces el principal aeropuerto de China. Desde entonces ha sido reemplazado.
Salimos por un colosal edificio nuevo, que desde el aire parece un dragón agachado.
Pero la expansión económica ha hecho a China más compleja y menos unida, algo que salta a la vista en Granja del Río Doble.

"Nunca olvidar"

Fueron 30 años de hacer rica a China. ¿Qué ocurrirá en los próximos 30?
Una vez almorcé con una mujer de 50 años, que sostenía su cigarrillo entre dos tocones que una vez fueron dedos.
En la mano derecha le quedaba un solo dedo sano, como consecuencia de un accidente en una granja que sufrió hace siete años.
"Es un día que nunca olvidaré", dice.
Desde entonces no ha podido trabajar propiamente. Está registrada oficialmente como discapacitada, pero no ha recibido ninguna compensación.
Otras personas de la comunidad se quejan de que sus pensiones son muy bajas. Hace poco algunos de ellos trataron de viajar a Pekín para exponer sus argumentos, pero aseguran haber sido secuestrados antes de llegar y haber sido enviados de vuelta a casa.
Cuando un funcionario de alto rango visitó el pueblo recientemente, el asunto se mantuvo en secreto. Las autoridades estaban preocupadas por la posibilidad de que habitantes locales, furiosos, aprovecharan la oportunidad para convocar una manifestación.
Las quejas de Granja del Río Doble se escuchan frecuentemente en China, y sugieren que las ganancias obtenidas durante las últimas tres décadas no se han repartido de forma igualitaria.
Las tensiones generalmente terminan estallando. Cada año hay miles de desórdenes en las calles, donde la gente da rienda suelta a sus frustraciones.
El gobierno es la única cosa que no ha cambiado en China.
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El país todavía está siendo gobernado por una élite y un grupo secreto de líderes del Partido Comunista, que siguen pensando que la represión es la mejor manera de lidiar con aquellos que están insatisfechos"
El país todavía está siendo gobernado por una élite y un grupo secreto de líderes del Partido Comunista, que siguen pensando que la represión es la mejor manera de lidiar con aquellos que están insatisfechos.
Sin embargo, seguramente tendrán que encontrar una forma más efectiva de manejar las expectativas y las desigualdades crecientes de la sociedad: una mejor manera de gobernar a una población que está olvidando los tiempos difíciles del último siglo.
También hay un problema más profundo. Durante los primeros 30 años de régimen del Partido Comunista hubo campañas políticas desastrosas, que causaron la muerte a millones de personas.
Los últimos 30 años el objetivo ha sido reconstruir el país, hacerlo fuerte y rico. Pero, ¿de que se tratarán los próximos 30?
Como me dijo el editor de revistas Hong Huang unas semanas atrás, "nos pidieron hacer dinero y lo hicimos, ¿pero cuánto es suficiente?".

Sospechoso

El futuro es algo de lo que el Partido Comunista no quiere hablar. Podría abrir un debate nacional que podría terminar con su salida del poder.
Así que el cambio continúa, sin que nadie sepa hacia dónde podría conducir. Para quienes solían tener fé, aún si era en un sistema político ahora desacreditado, es difícil creer en nada más que hacer dinero.
Unos días antes de dejar China, la cadena de mi bicicleta se rompió y me detuve en una tienda a la orilla del camino para arreglarla. Cada vez es más difícil encontrarlas, ahora que los ciudadanos de Pekín se están cambiado a los automóviles.
Con cada generación, crecen las expectativas.
Una señora mayor estaba ahí primero. Su carrito eléctrico tenía una pinchadura y se volteó de un lado. Estaba hablando por teléfono con su hijo.
El mecánico le indicó que necesitaba un neumático nuevo, pero el hijo le dijo que no se preocupara, que hiciera que le pusieran un parche a la cámara de la rueda.
Es posible que no hiciera falta cambiar el neumático, le dijo el hijo a la señora. Y uno nuevo seguramente sería falso, no de marca.
"Nadie confía en nadie estos días", me dijo ella.
Podría tratarse de una exageración, pero es un sentimiento del que se escucha mucho en China. Los líderes del país han logrado un éxito enorme en los últimos años, trayendo la abundancia y la esperanza a una nación antes pobre.
¿Pero qué ocurrirá ahora?
Mientras me despido de China, todavía no estoy seguro de saber hacia dónde se encamina el país. Tampoco estoy seguro de si lo saben sus líderes, o su pueblo.

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