MORAL Y LUCES

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sábado, 2 de febrero de 2013

La paz la conquistan los pueblos, asegura Premio Nobel




La Habana (PL) Para el argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, la búsqueda de una solución pacífica al conflicto armado que vive Colombia pasa necesariamente por la participación protagónica del pueblo.
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Vegas tabacaleras, aroma y tradición en el paisaje cubanoAunque se considera un "pesimista esperanzado" en relación con el diálogo de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Gobierno de Juan Manuel Santos, cuya sede permanente es aquí, en La Habana, manifiesta apoyarlo por el bien de esa nación y del continente.

Su pesimismo parte, según dijo en exclusiva a Prensa Latina, de los anteriores intentos que nunca tocaron puerto.

En tanto, "los nuevos aires que soplan en el continente" le proporcionan esperanzas a este hombre, quien fue presidente del Tribunal Permanente de los Pueblos en esa nación suramericana y conoció de cerca los males que la aquejan y que originaron, en parte, el añejo conflicto.

"Toda esta iniciativa uno la ve como una posibilidad, pero hay que tener memoria de todos los intentos de acuerdos de paz entre las guerrillas y el Gobierno colombiano. Lo veo como un pesimista esperanzado", enfatizó.

Este conflicto de más de 50 años, en su opinión, no se trata de un asunto entre las FARC-EP y el Gobierno, porque "es un problema político cultural, económico, del pueblo colombiano", dijo el entrevistado en el hotel Palco, en el oeste de esta capital, a propósito de su participación en la Conferencia Internacional Por el Equilibrio del Mundo.

"Si tomamos en cuenta que hay casi seis millones de desplazados internos a quienes les han quitado las tierras y han marginado, la existencia de grupos parapoliciales y paramilitares, así como el narcotráfico, hay entonces una diversidad de problemas por resolver, pero con la participación de todos", puntualizó.

Esquivel considera que el pueblo no puede ser espectador, tiene que ser protagonista para solucionar sus problemas, dentro de los cuales sobresale, además y como un eje fundamental, la intervención del gobierno de los Estados Unidos en Colombia.

El premio Nobel investigó por más de dos años la situación de los indígenas y campesinos sobre todo en la región del Cauca, donde han sido y son víctimas de la persecución y la muerte.

AIRES NUEVOS EN LATINOAMÉRICA 

El 19 de noviembre de 2012, las FARC-EP y el Gobierno de Colombia instalaron en La Habana una mesa de diálogo, con Cuba y Noruega como garantes, y Venezuela y Chile como países acompañantes.

Los insurgentes han manifestado estar animosos en este proceso y por su parte el presidente Santos ha dicho que se da en mejores condiciones que los anteriores, tanto a nivel de país como de región.

"Lógicamente la situación continental se está modificando, ningún país es estático, sufre cambios y transformaciones, por eso digo que es esperanzador por esta nueva situación continental", enfatizó el Nobel de la Paz.

"La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el Mercado Común del Sur (Mercosur) y acuerdos regionales ofrecen una nueva visión, un aire fresco que se respira en el continente y que el presidente Santos está percibiendo", aseguró.

"Apoyo este acercamiento para una solución, pero quiero agregar algo: la paz no se regala porque es una conquista de los pueblos, en lo cultural, en lo político, en lo económico".

Pérez Esquivel considera sabio ampliar el marco de entendimiento de estas pláticas bilaterales, para llegar a una solución política estable pues Colombia necesita la paz porque -asegura- es una nación con una gran potencialidad.

En la búsqueda de solución en todo conflicto "las partes van con posiciones duras, y ahí es donde está el nudo", explicó.

Es decir, si se quiere llegar a un punto, nunca el camino es direccional pues tiene retrocesos, avances, y "hay que tener la sabiduría y la paciencia necesarias para saber cuáles son las capas de mínima, intermedia y máxima", precisó.

Todas las partes tienen que ceder en algunos puntos para llegar a los objetivos, opinó Pérez Esquivel, quien fue reconocido con el Nobel de la Paz en 1980 por su compromiso con la defensa de la Democracia y los Derechos Humanos por medios no violentos frente a las dictaduras militares en América Latina.

"En estas conversaciones, el Gobierno colombiano no quiere hacer un alto el fuego, primer punto que a mí me provoca ese pesimismo", ejemplificó.

Si no quiere hacer un alto el fuego, si no quiere ceder en nada entonces quiere decir que tampoco quiere lograr nada, agregó el también reconocido educador y artista argentino.

Por otro lado, las FARC se plantea que si el Gobierno sigue la ofensiva llegan hasta ahí y suspenden la decisión unilateral de alto el fuego, cuestionó Esquivel al referirse al cese de hostilidades, decretado por los insurgentes a partir del 20 de noviembre hasta el 20 de enero.

"Entonces qué solución se quiere encontrar. Porque lo importante es hallar un camino justo, y encontrar ese camino es comprender el uno al otro", especificó.

Considera que en estas conversaciones hay cosas muy concretas que deben tener respuesta: cómo se va a resolver el problema de los casi seis millones de desplazados internos, "nosotros estuvimos en los campamentos de desplazados", expresó preocupado el Nobel.

"¿Qué se piensa de los pueblos originarios, del pequeño campesino que en esos campamentos nos decían: â��Nosotros queremos volver a la tierra, porque la tierra es parte de nuestra vida, si a nosotros nos quitan la tierra nos estamos muriendo", se preguntó.

Colombia es uno de los países con mayor índice de desplazamiento a nivel mundial, con más de cinco millones. Dentro de ese total, se reconoce que el 36,88 por ciento son menores de edad.

Las interrogantes, añadió, son cómo se les va a devolver la tierra, qué va a pasar con los grupos parapoliciales y paramilitares, cómo va a ser la intervención de los sectores políticos, sociales, culturales, económicos del país.

Otras dudas asaltan al miembro del Comité de Honor de la Coordinación internacional para el Decenio de la no-violencia y de la paz.

"¿Cuál va a ser la política de integración, de solución, qué va a ser de Estados Unidos que tiene bases militares en Colombia no para defender la democracia, sino para defender sus intereses regionales?".

Y en cuanto al gobierno estadounidense "tenemos que hablar del Plan Colombia, del Plan Puebla-Panamá, de la triple Frontera, de la reactivación de la IV flota", recalcó.

Pérez Esquivel tiene esperanzas de "que este proceso no quede aislado, sino que los pueblos latinoamericanos se pongan de pie y se unan para decir sí a la paz en Colombia".

La Unasur y la Celac son ejes muy importantes y pueden apoyar esta alternativa, asegura el defensor del Derecho de Autodeterminación de los Pueblos.

En su opinión, la paz no la va lograr únicamente el gobierno colombiano con su posición de no generar ningún espacio para que esto se concrete. Ni tampoco las FARC porque este problema los supera.

"Son los pueblos, entonces desde esas perspectivas se pueden encontrar caminos y alternativas", remarcó.

Considera que urge derribar los muros de la violencia y la intolerancia, los más difíciles de derrumbar porque nadie es dueño de la verdad.

"Esperamos que estas conversaciones de paz avancen, sobre todo aquí en Cuba que brinda todo el espacio con esta gran generosidad para que los pueblos puedan encontrar el camino de la paz, del entendimiento", dijo Pérez Esquivel.

El hecho de que estas conversaciones se realicen en Cuba es porque resulta un espacio creíble para encontrar nuevas posibilidades, nuevos caminos, resaltó.

Al asumir la presidencia pro tempore de la Celac este 28 de enero, "estoy seguro de que Cuba seguirá mirando como ha hecho este proceso, de frente, pero ahora, desde una posición continental, podrá apoyar más".

"En este empeño nosotros contribuiremos muchísimo con el organismo regional y haremos todos los esfuerzos para que se pueda encontrar una solución justa al problema colombiano, que ayudará a su vez a la paz continental", aseveró.

Existen otros desafíos "como una salida de Bolivia al mar y habrá que trabajar mucho con el gobierno chileno para destrabar este diferendo que lleva más de 100 años".

De todos modos hay que seguir avanzando hacia la unidad continental de la forma que planteó José Martí, "mirar hacia adentro", porque si los pueblos no están unidos, no podemos hacer nada hacia fuera", alertó.

"Hay aires frescos en el continente y tenemos que aprovecharlos para respirar en plenitud, para respirar en libertad", exhortó.


Por Odalys Troya Flores *


*Jefa de la redacción América del Sur Prensa Latina.


FOTOSPL: Id: 49309, 49311, 49313, 49135, 49139, 49143.

arb/otf
 

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