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domingo, 14 de mayo de 2017

Juan Bosch habla de la Gioconda




En todas las tres semanas que pasé en los Estados Unidos dispuse solamente de quince minutos, un día entre una cita y otra para ir a un museo a ver La Gioconda. 

¿Qué es La Gioconda? La Gioconda es un cuadro pequeño, muy pequeño, el retrato de una mujer que está medio sonriéndose, de una mujer con las manos cruzadas. Ese retrato fue pintado hace más de 400 años. Y ese retrato es una obra que le ha dado más nombre a Italia, la patria del pintor, que todas las en que ha intervenido Italia, que todos los generales italianos que ha habido en ese país desde que nació Leonardo da Vinci, el autor de ese cuadro, hasta hoy.

Porque así, Dios es admirado y respetado, y en los casos de los hombres malos, es temido, porque Dios crea. Pero Dios crea la vida eterna en la humanidad. La humanidad vive siempre. Y la vida es pasajera en cada hombre. Un hombre puede vivir 80 años, 100 años, 120 años, al cabo de los cuales muere. Sin embargo, un artista como Leonardo da Vinci crea La Gioconda en una pequeña tela que no tiene más de media vara de alto y que tiene menos de media vara de ancho, y esa figura humana está viva allí y está viva hace 400 años y seguirá viva mientras puedan conservarla los hombres. 

El artista crea para la eternidad, el artista crea belleza, la belleza produce bien de alma, el bien de alma conduce a la bondad, y la bondad, dominicanos, es lo que debe perseguir el hombre sobre la tierra. Tenemos que estimular a nuestros artistas, que con gran trabajo y con miseria y con lucha están creando belleza para darle prestigio a este país. Como parte de este plan de estímulo, vamos a organizar las exposiciones de obras de arte europeas en este país. Anteayer, el ministro de Relaciones Exteriores de Holanda, en presencia del primer ministro, que es el jefe de Gobierno en aquel país, ofreció que iba a organizar una exposición de pintura y escultura que vendría a la República Dominicana y esa será la primera de una serie de exposiciones de pintura y escultura que traeremos al país para que el pueblo pueda ir acercándose poco a poco a las obras de arte inmortales.  Además de eso, en todos los países donde estuvimos, hablamos de la necesidad de llegar a convenios culturales, a fin de que nuestros estudiantes puedan perfeccionar sus estudios en el extranjero pagando lo menos, gastando lo menos posible. 

Vamos a desarrollar toda una política de pactos  culturales, porque necesitamos gentes preparadas del saber humano, en todas las actividades. Si ustedes recuerdan lo que decía una hora atrás sobre el valor de un maestro se darán cuenta del valor que tienen para nuestro país los centros de cultura del extranjero donde nuestros estudiantes pueden ir a recibir las clases de los mejores profesores de todo el mundo y además de esas clases, la herencia de miles de años de cultura acumulada.

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