MORAL Y LUCES

MORAL Y LUCES

domingo, 21 de junio de 2015

Napoleón y la derrota en la batalla de Waterloo

Las hemorroides de Napoleón y otras 5 cosas que quizás no sabías de la batalla de Waterloo

Se la considera una de las batallas más sangrientas de la historia por la cantidad de soldados que murieron en un espacio relativamente pequeño.
Waterloo, (en la actual) Bélgica, 18 de junio de 1815. El emperador Napoleón Bonaparte, evadido de su exilio en la isla de Elba, se prepara para lanzar su último desafío a la Europa que una vez juró dominar.
72.000 franceses; 68.000 aliados (británicos, holandeses, belgas y alemanes), más 45.000 prusianos. 60.000 caballos. 500 piezas de artillería.
Un día como hoy, las tropas al mando del duque de Wellington le asestan el golpe definitivo al "corso" o "pequeño cabo", como también se lo conocía, poniendo fin a 23 años de enfrentamientos entre Francia y el resto de Europa.
Las pérdidas fueron muchas. Unas 48.000 personas murieron, 25.000 de ellas en el bando francés. Derrotado de una vez por todas, Napoleón abdica -por segunda vez- el trono del que se había proclamado emperador.
Este jueves tiene lugar una recreación a gran escala de aquella batalla de 10 horas para marcar el bicentenario, de la que BBC Mundo recoge algunos hechos menos conocidos.

1. Las hemorroides de Napoleón

Mientras los soldados se batían cuerpo a cuerpo sobre el terreno, el general francés libraba una lucha más íntima que, según algunos, sería en parte responsable de su derrota final.
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¿Las hemorroides no lo dejaron pensar con claridad?
Ciertos "biohistoriadores", entre ellos el escritor estadounidense Arno Karlen, creen que Bonaparte lidiaba aquel día con un importante caso de hemorroides que convertían en un infierno hasta la sencilla tarea de subirse a su caballo.
La condición, alegan, le impidió dormir la noche anterior. De modo que, agotado, no atinó con sus órdenes de batalla y terminó perdiéndolo todo.
Sin embargo, se trata de un asunto en el que no hay consenso.

2. Un pago de larga data

Puede que a Wellington no le gustara la vida militar -llamaba a las tropas "la escoria de la Tierra" y al ejército un "mal necesario"- pero la vida de uniforme no le reportó malos dividendos.
Además de la creciente influencia política de que gozó después de la exitosa campaña de Waterloo, a Wellington le quedó una "bonita suma de dinero", como dijera el historiador Paul O'Keffee, autor de "Waterloo: The Aftermath", publicado en 2014.
Según O'Keffe, su tajada de la "gratificación" que Francia pagó tras la derrota representó unos US$5.000.000 en dinero de hoy.
Un exsenador belga le añadió picante a esa cifra cuando aseguró, en 2001, quelos descendientes de Wellington seguían cobrando una suma cercana a los US$200.000 todos los años por parte del gobierno belga en agradecimiento a los servicios prestados por su ancestro en Waterloo.
Sin embargo, un abogado de la familia Wellington citado por una nota del diarioThe Guardian de entonces afirmó que el senador belga había llegado "a las conclusiones incorrectas".

3. No era Waterloo

Ocurre que la batalla de Waterloo no tuvo lugar en Waterloo.
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¿Agradecimiento por los siglos de los siglos?
La mayor parte de la acción tuvo lugar unos pocos kilómetros al sur, en la localidad de Braine-l’Alleud et Plancenoit.
Waterloo, hoy una localidad multilingüe de poco más de 30.000 habitantes, fue donde Wellington elaboró su informe de batalla. Así fue como el nombre quedó para la posteridad.
Un error con el que la historia en general parece poder vivir, pero que resulta una piedra en el zapato para historiadores de Braine-l’Alleud et Plancenoit.
"Napoleón nunca puso pie en Waterloo; es un hecho", le dijo el historiador belga Bernard Coppens al periódico The Wall Street Journal a comienzos de este año.
"Y sin embargo (Waterloo) se llevó toda la gloria", se quejó un colega, Eric Meuwissen.
La indignación de los especialistas y de algunas autoridades regionales se volvió cosa seria cuando estas introdujeron una demanda contra una guía de viajesque no había incluido el nombre de la localidad en una edición especial sobre la batalla de Waterloo.
La próxima audiencia tendrá lugar en 2016.

4. Los paraguas prohibidos

Como si se la hubieran llevado consigo los ingleses que estuvieron en la batalla, la lluvia fue lo que Wellington y sus tropas se encontraron aquel mes de junio en Bélgica.
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Napoleón nunca puso pie en Waterloo, argumentan en Braine-l’Alleud et Plancenoit.
Así que quizás era natural que hubieran llevado también sus paraguas.
Pero resulta que usarlos estaba expresamente prohibido: "no se abrirán paraguas en presencia del enemigo", decían órdenes estrictas a los oficiales en el terreno.
Al parecer, el duque de Wellington no aprobaba su uso en batalla y no permitía que sus comandantes "hicieran el ridículo a los ojos del ejército" blandiendo el inocuo accesorio.

5. Las herraduras de los caballos y las dentaduras de Waterloo

Los dientes de los soldados caídos en batalla y las herraduras de los caballos muertos se encontraban entre los objetos más preciados entre quienes recorrían el campo ensangrentado de Braine-l’Alleud et Plancenoit (decimos, en honor a la precisión) en busca de objetos para saquear tras los sucesos del 18 de junio de 1815.
Eran tiempos de malos hábitos alimenticios y peor higiene bucal, así que un buen juego de dientes se cotizaba alto en el mercado del naciente oficio de dentista.
Hoy se los conoce como "Dentaduras de Waterloo". Y las usó hasta el propio Wellington. Aunque en su caso los dientes reciclados salieron de otra batalla, de la que no se saben detalles.

6. La noticia del siglo sin ningún periodista

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Habrá una recreación de los sucesos de Waterloo este jueves. Y esta vez, sí habrá periodistas.
Este dato se lo debemos al profesor de historia de la Universidad de Kingston Brian Cathcart y a su artículo mayo pasado en el periódico The Guardianni uno solo de los casi 50 periódicos y semanarios que existían en Londres en 1815 envió a un reportero a cubrir los sucesos de Waterloo.
"No se consideraba parte del trabajo del periodista ser testigo personalmente de los eventos", explica el profesor.
No fue sino hasta tres días después de saldada la batalla que el mensajero de Wellington llegó a Londres con la noticia de la victoria. En el intervalo, toda clase de rumores se tejieron; todos los escenarios se consideraron en calles, teatros y bares, con efecto de pánico o júbilo colectivo.
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Napoleón Bonaparte será representado por el actor francés Frank Samson.
En cambio no faltaron los turistas. De acuerdo con Paul O'Kefee, comenzaron a llegar la mañana después de la batalla y llegaron a alimentar un comercio considerable de souvenirs.
"Desde insignas para gorras o escarapelas tricolores hasta sables y pistolas podían comprarse de mano de los campesinos de la localidad", dice el especialista.
Y la tradición también se recuerda en el siglo XXI. De acuerdo con el sitio oficial del bicentenario de la batalla de Waterloo -que organiza la recreación de la batalla en Bélgica- un sombrero de Napoleón para niños puede adquirirse por unos US$17, mientras que una medalla conmemorativa cuesta unos US$12.
Los pines de Wellington y Napoleón valen lo mismo: unos US$9.

BBC Mundo

MARIO BENEDETTI: A mi padre ......Feliz día del padre !!!!!

MARIO BENEDETTI
A mi padre ......

A Dios doy gracias por ser mi padre.
Por tus reproches y consejos.
Por el bien que me enseñaste
y de mi ser siempre cuidaste.

Por ser padre bondadoso,
lleno de paz y sabiduría.
Porque amas la verdad.
Justicia y rectitud en demasía.

Por ser mi padre amado
y enseñarme la caridad.
Sentimientos nobles te cubren.
No conoces la maldad.

Caballero noble y parco,
me enseñaste a luchar.
Aspirando siempre a lo más alto
y a mis sueños no renunciar.

Por aborrecer todo lo malo.
Por tus celestiales valores.
Por guiarme de la mano
en senderos llenos de flores.

Por tus palabras de aliento
en mis momentos más tristes.
Por tus silencios elocuentes
que me calman dulcemente.

Por tu mirada sabia y profunda.
Por tu expresión tan serena.
Por tu paciencia y tesón.
Torbellino de cosas buenas.

Por ser hombre testarudo
aferrado a tu convicción.
Por mantener en alto tus ideales
sin perder la calma o razón.

Por instruirme en la vida
y enseñarme a no mentir.
Por preocuparte por mis problemas
y recompensa no pedir.

Por enseñarme nobles valores:
el amor, rectitud y compasión,
justicia, desinterés, trabajo,
caridad, verdad y el perdón.

Por todos tus desvelos.
Por tu amor paternal.
Hombres como tú hay pocos.
Eres un padre ideal.

Por cumplir con tus deberes.
porque nunca me fallaste.
Porque contigo contar siempre puedo.
Hoy y siempre mi amor te entrego.

Porque siempre estás ahí,
tendiéndome tu cálido abrazo.
Por ser modelo en mi vida.
Por siempre creer en mí.

Por todo esto padre, te aprecio,
y a Dios de nuevo agradezco
por en mi vida tenerte a tí.



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Feliz día padres 

sábado, 20 de junio de 2015

Dos guerras: Vietnam y Wall Street

Por: Miguel Torres


Oliver Stone, nacido en 1946, es de la generación que conoció y sufrió la guerra de Viet Nam. Stone la vivió en carne propia, se alistó como voluntario en el ejército norteamericano en 1967, por su valor en el combate fue condecorado con “El Corazón Púrpura”.
Stone contó esta experiencia en su filme “Platoon” (Pelotón). En este filme, amargo y realista, el protagonista es testigo de primera mano, se ve el fruto de un artista sincero que constata con sus propios ojos lo que sucedía en Viet Nam.
El filme tiene varias secuencias antológicas: el joven recluta llega a un campamento donde un grupo de soldados negros están trabajando en los abastecimientos. Extrañados de ver a un soldado tan joven y blanco, le hacen varias preguntas, y cuando el recluta confiesa que se alistó voluntario, risas, carcajadas y bromas que le ponen en ridículo, lo acompañan.
En otra secuencia se ve a estos mismos soldados, sus compañeros, que lo invitan a relajarse estilo Viet Nam. Se trata de una especie de rincón oculto donde fuman opio y cualquier otra clase de droga. Aquel ejército es cualquier cosa, menos una fuerza combativa motivada para enfrentar una guerra justa.
Una historia desgarradora la narra en otra obra: “Nacido el 4 de julio”, que protagoniza Tom Cruise, quien encarna a un soldado que regresa invalido de la guerra con profunda rabia y rencor. Esta es la época en que los jóvenes condecorados lanzaban sus medallas contra el edificio del Pentágono, la Casa Blanca y otros lugares emblemáticos.
Pero la carrera de Oliver Stone apenas comenzaba. Originario de Nueva York, hijo único, con un padre corredor de bolsas, emprende un nuevo proyecto que es ya un clásico: “Wall Street”. Iniciaba la época en que el capital financiero dominaba los mercados. Fue protagonizada por Charlie Sheen y Michael Douglas. Sheen representa la generación ambiciosa que trata de entrar en el mundo de Wall Street. Se vale de su padre, Martin Sheen para obtener un costoso regalo que ofrecer al todo poderoso Michael Douglas. Éste conoce al insaciable joven y lo maneja ofreciéndole apartamentos costosos y una mujer de esas que transitan por esos mundos.
Pero Sheen no tiene la habilidad de su patrón, es detectado por la policía y en una secuencia tremenda lo sacan preso de la oficina bajo la mirada de todos sus compañeros de trabajo. La policía le propone un trato, llevar un micrófono oculto para desenmascarar el personaje que interpreta Michael Douglas. Ambos personajes van a la cárcel, pero como era de esperar el más conectado con el sistema, Michael Douglas, sale antes.
En una película posterior “El dinero nunca duerme” se reencuentran ambos personajes, más viejos y buscando nuevos negocios. Es la continuación de la original “Wall Street” aunque no con el mismo éxito.
Hay que mencionar que Stone ha incursionado muchas veces en el cine puramente político como “JFK”, biografía de John Kennedy, interpretada por Kevin Costner. En la actualidad se encuentra preparando un filme sobre Edward Snowden, quien, siendo de una generación más joven, y en otro ámbito, contribuye a hacer entender este mundo de hoy en el que no todos los cineastas se atreven a abordar.
Stone es autor de la serie documental televisiva, “La historia no contada de los Estados Unidos”. Sin dudas, le quedan muchas obras por hacer y muchos secretos por develar.


Miguel Torres
Miguel Torres, reconocido director de Cine y de televisión cubano, fue un connotado realizador del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Ha sido profesor de la Escuela de Cine y de Televisión, tiene en su haber varios largometrajes y decenas de documentales.

La fuerza del lulismo en Brasil

Por: Emir Sader

Lula y Dilma.
Lula y Dilma.
Hace mas de 10 años una revista opositora exclamaba: “¡El PT ha muerto! ¡Viva el lulismo!”. Quería decir que los escándalos denunciados habrían golpeado de muerte al Partido de los Trabajadores (PT), al que sólo le quedaba el liderazgo de Lula.
Era una afirmación con intenciones despectivas: se agotaba el partido, expresión orgánica de un proyecto histórico, sustituido por un líder carismático, populista, demagógico, que mantenía el apoyo popular en base a un discurso vacío y a promesas incumplidas. Derecha y ultraizquierda se unían en un mismo diagnóstico y deseo de que se realizara. Muy pronto todo se desplomaría.
Desde aquel momento Lula se reeligió en 2006, eligió a su sucesora en 2010, Dilma, que a su vez se reeligió en 2014. ¿Para eso basta con la demagogia y el carisma de un hombre? ¿O se basa en que el país más desigual del continente más desigual del mundo, ha vivido extraordinarias trasformaciones sociales en los últimos 12 años, aun en medio de la crisis recesiva internacional?
Ni la derecha ni la ultraizquierda han logrado descifrar el enigma Lula, que las ha devorado. Ha triunfado en cuatro elecciones presidenciales, aun teniendo a todos los medios de comunicación en contra. Por ello, aun en una crisis del gobierno de Dilma y del mismo PT, las baterías de la derecha se vuelven sobre Lula, por miedo a que él vuelva a ser candidato a la presidencia de Brasil en 2018, dado el evidente favoritismo que él tiene para ganar de nuevo.
Pero la ofensiva sobre Lula no se hace en contra de su discurso político, ni en contra de las realizaciones de su gobierno, sino intentando descalificar legalmente la posibilidad de que sea candidato, por acusaciones a supuestas irregularidades del Instituto Lula, desde donde actúa el ex presidente. Es como si, seguros de que no lo derrotarían en el campo electoral, han salido a hacer campañas desde ahora para el 2018. Por la oposición los ya derrotados Geraldo Alckmin, gobernador de San Pablo, y Aécio Neves, senador por Minas Gerais, intentan hacerlo en los tribunales.
En el mismo congreso del PT, recién concluido, estaban dadas las condiciones para que se ahondaran las diferencias entre el partido y el gobierno de Dilma Rousseff, que ha implementado medidas de ajuste fiscal. Pero el paquete de medidas de inversión en la infraestructura de transporte –puertos, aeropuertos, ferrovías, carreteras–, permitió que Lula hablara de dar vuelta la página, de pasar de un primer momento de ajuste indispensable, a retomar el crecimiento económico.
Lula se esfuerza no solamente por mantener la cohesión interna del PT, sino también para que Dilma vuelva a centrar su gobierno en una agenda positiva, para que recupere apoyo popular, pero también para que mejoren las relaciones entre el PT y los movimientos sociales por un lado, y por otro lado entre el PT y el gobierno. Lula sabe que necesita un gobierno que él pueda reivindicar en su campaña de 2018, aunque sabe que la referencia central no serán los mandatos de Dilma Rousseff, sino los suyos, que coinciden con el mejor momento, hasta aquí, de los gobiernos del PT.
A eso teme la oposición. Por eso propone una ley que impide la reelección, como si ya aceptara la victoria de Lula en 2018, tratando apenas de que no pueda tener de nuevo dos mandatos, aun concediendo un mandato más largo, de cinco años. La crisis del PT sobrevive a su congreso, pero la fuerza de Lula sobrevive a la crisis del PT, a la crisis de la economía brasileña y a la crisis del gobierno de Dilma.
(Tomado de Página 12, Argentina)

Emir Sader
Es profesor de la Universidade de São Paulo (USP) y de la Universidade do Estado do Río de Janeiro (Uerj), es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Uerj y autor, entre otros de “A vingança da História”. Es el actual director de CLACSO.

Ante la tumba de Máximo Gómez

Por: René González Barrios

maximo gomez baez
Máximo Gómez Báez (18 de noviembre de 1836 – 17 de junio de 1905) fue uno de los principales oficiales del Ejército Libertador cubano durante la Guerra de los Diez Años y el General en Jefe de las tropas revolucionarias en la Guerra del 95. Este 17 de junio, en el aniversario 110 de su muerte, se le rindió homenaje ante su tumba, en el Cementerio de Colón, de La Habana. Estas fueron las palabras del Presidente del Instituto de Historia de Cuba, René González Barrios.
Con respeto sagrado, y admiración profunda, rendimos tributo a la memoria de uno de los próceres más relevantes de la historia americana, a una de las vidas más transparentes, lúcidas y virtuosas, que brotara de las entrañas de la noble Quisqueya, y que esta, bondadosa, ofreciera como ofrenda de hermandad a su vecina Cuba.
Hace 110 años el pueblo habanero despidió, anegado en lágrimas, al hombre símbolo que servía de escudo, bandera, e inspiración, a todos los cubanos, fallecido un día como hoy. El generalísimo Máximo Gómez Báez encarnaba la Patria, y en su cuerpo delgado, músculo todo de cubanía y patriotismo, veían sus contemporáneos el rostro múltiple del martirologio cubano, al hombre que compartió glorias y sinsabores con todos los grandes: Céspedes, Aguilera, Agramonte, Vicente, Calixto, Maceo y Martí. Él los resumía.
Las honras fúnebres para despedir al ser amado, fue la ceremonia luctuosa más imponente que conociera la isla hasta entonces. Gómez dejaba su impronta de paz, mesura y cordura política, y a la vez, un inmenso vacío: marchaba el consejero exacto de nuestros destinos, y la más profunda y auscultadora mirada de nuestra realidad.
Pocos conocieron como él la psicología y cultura de nuestro pueblo, pensaron en el futuro de la Patria, y alertaron sobre la necesidad de la unidad, y la educación, como armas para enfrentar el ingerencismo y las ambiciones expansionistas del gobierno de Estados Unidos sobre la Isla. Al respecto, el 8 de mayo de 1901 reflexionaba al patriota puertorriqueño Sotero Figueroa:
“El triste pasado ya lo conocemos, y en el presente abierto tenemos el libro de nuestras tristezas para leerlo. Lo que tenemos que estudiar con profundísima atención, es la manera de salvar lo mucho que aún nos queda de la Revolución redentora, su Historia y su Bandera.
“De no hacerlo así, llegará un día en que perdido hasta el idioma, nuestros hijos, sin que se les pueda culpar, apenas leerán algún viejo pergamino que les caiga a la mano, en el que se relaten las proezas de las pasadas generaciones, y esas, de seguro les han de inspirar poco interés, sugestionados como han de sentirse por el espíritu yankee”.
Más que una alerta, parecería una profecía, escrita para los cubanos de todos los tiempos.
Tuvo el Mayor General Máximo Gómez Báez, el indiscutible don del magnetismo. Su mística figura resaltaba por su educación, austeridad, sencillez y modestia. En la guerra, fue impetuoso y temerario. En la paz, un humilde trabajador agrícola que con sus propias manos sacaba a la tierra el fruto de la vida para el sustento de su prole.
Como jefe, despertó entre sus contemporáneos, opiniones diversas. Idolatrado, admirado, respetado y querido, era a la vez temido. Aquel veterano y excepcional militar que confesara que en la vida no había “…odiado más que una cosa: la Guerra…”, fue rara simbiosis: un tierno corazón cubierto en delicada coraza de acero. La impactante figura del hermético general se transformaba en colosal ternura, ante la presencia de niños y mujeres. Quizás por su delicadeza de espíritu, a lo largo de las contiendas independentistas, se hizo acompañar siempre por poetas.
Uno de ellos, el puertorriqueño Francisco Gonzalo Marín, su ayudante, presenció el bochornoso incidente en que un miembro del Consejo de Gobierno ofendiera a Gómez tildándolo de extranjero. Bajo un árbol, instantes después, escribió el sentido poema “En días aciagos”.
Tiene de Hidalgo el ímpetu divino,
del noble Sucre el idealismo ciego,
la egregia estirpe del titán andino
y la serena intrepidez de Riego.

De su vida en el épico destino
Belona misma, con buril de fuego,
le marcó con la fé de un girondino
y la bravura heráldica de un griego.

La Gloria es un poema de dolores
en que la Ingratitud, genio atrevido,
escupe manchas y se lleva flores…

¡Nada le importe a quien la Gloria ha ungido,
que siempre a los que fueron redentores
les escupió la frente un redimido!

Llamado por la tropa “el chino”, “el viejo”, “el prieto”, o “el Generalísimo”, aquel hombre, “…aproximación de Don Quijote…” como el mismo se hiciese llamar en una ocasión, llevaba consigo un arma singular que ordenaba con silenciosa precisión: su mirada.
Sus pequeños y vivaces ojos producían centellantes llamaradas de fuego, muchas veces irresistibles para quienes sintieron su peso abrumador. Un simple gesto con ellos, un guiño, un parpadeo, eran expresiones extraverbales, bien identificadas por los hombres de su Estado Mayor. Su mirada, ordenaba silenciosa. Era un fulgurante rayo de fuego que según las circunstancias, alumbraba esplendorosamente o quemaba. Historiadores y contemporáneos, dejaron constancia de ello.
Su joven ayudante de la guerra del 95, Comandante Miguel Varona Guerrero, apuntaba que aquel hombre ejemplar, enemigo de la ostentación y la espectacularidad, “…siempre buscó la verdadera jerarquía humana en el fondo del alma de los individuos a quienes trataba…”
Genio mortal, duro en la batalla, llenó de amor filiar su hogar, con toda la ternura de su abrasadora mirada. Aquellos pequeños y achinados ojos tuvieron el privilegio de una visión intensa de un mundo complejo y cambiante. Vieron mucho. Cruzaron relampagueantes destellos con gigantes de Cuba y América, con hombres de pueblo de toda la amplia gama del espectro social y escudriñaron en lo más hondo de las entrañas del pueblo cubano, su psicología y esencia misma.
Los tiempos que corren nos exigen volver a Gómez; al político, al humanista, al educador, al intelectual, al hombre ético de vida ejemplar. El estudio de su obra, debería convertirse en un referente de obligatoria consulta para la defensa de nuestra soberanía y proyecto de nación. En el altar de la Patria, está él, incansable, como faro y guía de la más pura y noble Cubanía.

Metas de la Educación Crítica

Por: Frei Betto



Una educación crítica y liberadora debe tender a construir una civilización solidaria, libre de opresión y desigualdad social.
Todos vivimos bajo la hegemonía del pensamiento único neoliberal y de la economía capitalista centrada en la apropiación privada de la riqueza. El neoliberalismo, cual virus que se esparce de manera apenas perceptible, se introduce en los métodos pedagógicos y en las teorías científicas; en fin, en todos los ramos del conocimiento humano. De ese modo se afianzan progresivamente ideas y actitudes que fundamentan la ética (o la falta de ética) de las relaciones entre los seres humanos y de los seres humanos con la naturaleza.
En la lógica neoliberal la inclusión del individuo como ser social es medida por su inserción en el mercado como productor y consumidor. Las relaciones humanas son determinadas por la posesión de mercancías revestidas de valor. Es el fetiche denunciado por Marx.
Esa inversión relacional, según la cual la mercancía tiene más valor que la persona humana, y la persona humana es valorada en la medida en que ostenta mercancías de valor, contamina todo el organismo social, incluyendo la educación y la religión, según denunció el papa Francisco el 22 de diciembre al señalar las “15 enfermedades” que corroen a la Curia Romana.
De ahí se deriva una ética perversa, que destaca como valores la competitividad, el poder de consumo, los símbolos de riqueza y poder, la supuesta mano invisible del mercado. Tal perversión ética debilita los organismos de fortalecimiento de la sociedad civil, como los movimientos sociales, los sindicatos, las asociaciones de barrio, las ONGs, los partidos políticos… El patrón adoptado ya no es el de la alteridad y de la solidaridad sino el del consumismo narcisista y el de la competitividad.
¿Cómo superar hoy ese patrón de vida capitalista que, aunque no se afiance en nuestro ambiente social, predomina muchas veces en nuestra mentalidad? En ello la educación ejerce un papel preponderante para que las nuevas generaciones no se sientan obligadas a adaptarse al nuevo “determinismo histórico”: la hegemonía del mercado.
Hoy día un arma poderosa para la superación del neoliberalismo es la educación critica y cooperativa, capaz de crear nuevos parámetros de conocimiento y de suscitar nuevas prácticas emancipatorias. Sobre todo cuando ella se vincula con movimientos sociales de defensa de los derechos humanos y de mejoramiento de la democracia.
Es a través de la educación como se moldean las subjetividades que imprimen significado a los fenómenos sociales. Con frecuencia sucede que se vive un antagonismo entre lo microsocial (normado por la subjetividad) y lo macrosocial (normado por las estructuras). Profesamos una ética que no practicamos y una democracia que no admitimos cuando ocupamos una función de poder.
Buenos ejemplos de coherencia entre lo micro y lo macrosocial son Gandhi, Luther King y Chico Mendes: a partir de sus ideales específicos -lucha contra el imperialismo británico, la discriminación racial y la degradación ambiental- lograron modificar las estructuras e implantar nuevos parámetros éticos en las relaciones personales y sociales.
Frei Betto es escritor, autor de “reinventar la vida”, entre otros libros.
www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.
Traducción de J.L.Burguet

El santo Monseñor Helder Camara

Por: Frei Betto

Foto: Alexandre Belem/JC Imagem Data: 1995 Assunto: (foto de arquivo) RELIGIAO - Dom Helder Camara.
Dom Helder Camara en 1995. Foto: Alexandre Belem / JC Imagem.
Roma autorizó este mes a la arquidiócesis de Olinda y Recife iniciar el proceso que podría llevar a la Iglesia Católica a reconocer y dar culto a Dom Helder Camara (1909-1999) como santo.
Le conocí cuando era obispo auxiliar de Rio de Janeiro, a comienzos de la década de 1960. Hombre de muchos talentos, se encargaba también de la Acción Católica, movimiento que agrupaba el llamado A, E, I, O, U (JAC, JEC, JIC, JOC, JUC).
Además de los años en que participé en la dirección nacional de la Acción Católica, conviví con Dom Helder durante su último período de vida; cada año yo daba una charla en Recife, en la Semana Teológica. Y nunca dejaba de visitarlo en la iglesia de las Fronteras, donde residía él.
Hombre de baja estatura y frágil, tenía curiosas características: apenas se alimentaba. Comía como un pajarito. Y tenía un extraño horario de sueño: se acostaba hacia las once, se levantaba a las dos de la madrugada, se sentaba en una silla-balancín y se entregaba a la oración. Era, según decía él mismo, su “momento de vigilia”. Rezaba hasta las cuatro, dormía otra hora y se levantaba para celebrar la misa.
En la década de 1960 Dom Helder encabezó en Rio de Janeiro la Cruzada San Sebastián, proyecto de desfavelización creado por él. No cuajó; lo cual le llevó a combatir las causas de la pobreza.
De espíritu amigable, allá donde iba juntaba a la gente en torno de él. Fue quien originó la CNBB, inventando las conferencias episcopales, y el CELAM, el consejo de los obispos de América Latina.
Esos organismos, que en cierta forma descentralizaron la Iglesia romana, salieron de la cabeza del obispo que, para desgracia de los militares golpistas, fue nombrado arzobispo exactamente en 1964. El Papa lo nombró para Sao Luis, pero días después le transfirió a la arquidiócesis de Olinda y Recife, en la que permaneció hasta su muerte.
Durante el Concilio Vaticano II (1962-1965) lideró el Pacto de las Catacumbas, por el que innumerables obispos se comprometieron con la “opción por los pobres”, dando origen a esa porción de obispos que más tarde se identificarían con la Teología de la Liberación. Nominado en 1972 para el Premio Nobel de la Paz, Dom Helder no ganó el premio por dos razones: primero por presión del gobierno Médici. La dictadura se hubiera visto muy cuestionada en su imagen al exterior en caso de que hubiese ganado. Incluso dentro del Brasil Dom Helder era considerado “persona non grata”. Censurado, nada de lo que el “obispo rojo” hablaba era reproducido o señalado por los medios del país.
La otra razón: los celos de la Curia Romana. Esta consideraba una falta de delicadeza, por parte de la comisión noruega del Nobel, el conceder a un obispo del Tercer Mundo un premio que antes debiera dársele al papa…
El gobierno militar, temiendo que le pasara algo a Dom Helder y la culpa recayera sobre la dictadura, envió delegados de la Policía Federal a ofrecerle protección. Dom Helder contestó: “No necesito de ustedes, ya tengo quien cuide de mi seguridad”. “Pero usted no puede tener escoltas privados. Para tenerlos es necesario registrarse en la Policía Federal. Debemos de conocerlos nosotros y autorizar el uso de armas. ¿Quién cuida de su seguridad?” Dom Helder replicó: “Son tres personas. Pueden anotar: Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Incomodaba al gobierno el ver desmoralizada por Dom Helder la imagen que la dictadura quería proyectar del Brasil en el exterior. Él siempre resaltaba que, si el gobierno deseara probar que él mentía, entonces que abriera las puertas del país a fin de que comisiones internacionales de derechos humanos vinieran a investigar, como hizo la dictadura de Grecia.
El golpe más cruel que la dictadura le dio a Dom Helder fue el brutal asesinato de su asesor para la juventud, el P: Antonio Henrique Pereira Neto, de 29 años, en marzo de 1969, en Recife.
Dom Helder solía repetir: “Si hablo de los hambrientos, todos me llaman cristiano; si hablo de las causas del hambre, me llaman comunista”.

Frei Betto
Teólogo brasileño y uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación. Es el autor del libro “Fidel y la Religión”.

Aprender a pensar

Por: Frei Betto




Nuestra mirada está impregnada de prejuicios. Una de las miopías habituales es considerar a los niños como ignorantes. Nosotros, los adultos, sabemos; los niños no saben.
El educador y científico Glenn Doman se planteó la pregunta: ¿En qué fase de la vida aprendemos las cosas más importantes que sabemos? Las cosas más importantes que sabemos todos son: hablar, andar, moverse , distinguir olores, colores, factores que representan peligro, diferentes sabores, etc. ¿Cuándo aprendemos todo eso? Un 90% de todo cuanto es importante para hacer de nosotros seres humanos lo aprendemos entre 0 y 6 años, período que Doman considera “la edad del genio”.
Sucede que la educación fundamental se realiza en esa edad. Nacemos con 86.000 millones de neuronas en nuestro cerebro. Las sinapsis, las conexiones cerebrales, se dan de manera acelerada en los primeros años de la vida.
Glenn Doman trató a niños con deformaciones esqueléticas incorregibles, incluso con cerebro dañado. Hoy son adultos que hablan diversos idiomas, dominan la música, la computación, etc. Son personas felices, con una buena autoestima. Al conocer en Japón a un profesor que adoptó su método, fue recibido por una orquesta de niños; todos tocaban el violín. La más vieja tenía 4 años.
Doman enseña en sus libros cómo se enseña a un niño, de 3 o 4 años, a aprender un instrumento musical o a autoalfabetizarse sin asistir a ningún curso específico de alfabetización. Eso también sucedió en mi familia. Tengo un sobrino–nieto alfabetizado mediante fichas. Su madre le leía historias infantiles y luego él hacía fichas de palabras y las repetía; y de repente el niño comenzó a leer antes de ir a la escuela.
Si me preguntasen: ¿para mejorar al Brasil, qué reformas se nescesitaría hacer?Yo diría: una objetiva y otra subjetiba. La objetiva es la reforma agraria. Brasil y Argentina son los únicos países de las tres Américas que nunca conocieron una reforma agraria. Lo curioso es que somos el único país de las Américas con una superficie cultivable de 600 millones de hectáreas y con un enorme potencial de producción extractiva, como es el caso de la Amazonía. Ningún otro país del continente iguala al nuestro en posibilidad productiva.
La reforma subjetiva sería la de la educación. Todo el potencial de nuestra vida depende de la educación recibida. La educación en el Brasil nunca fue suficientemente valorada. Y sufrió un trauma durante la dictadura militar, al adoptar el método usamericano de no calificar los contenidos sino la cantidad.
Sobretodo suprimió del currículo disciplinas que nos ayudan a pensar, como filosofía y sociología, reintroducidas ahora en algunas escuelas de enseñanza media. Durante décadas estuvieron prohibidas, tanto así que en Belo Horizonte un profesor, los sábados, decidió por su propia cuenta dar clase de filiosofía a los aumnos interesados. Fue tal el éxito, que la escuela tuvo que introducirla en el currículo.
Frei Betto es escritor, autor de “Alfabeto. Autobiografía escolar”, entre otros libros.

Traducción de J.L.Burguet

Frei Betto
Teólogo brasileño y uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación. Es el autor del libro “Fidel y la Religión”.

La encíclica verde

Por: Frei Betto


Papa Francisco. Foto: EFE.
Papa Francisco. Foto: EFE.
En homenaje a san Francisco de Asís, el papa Francisco acaba de publicar una encíclica holística, “Alabado sea”, en la cual asocia degradación ambiental y aumento de la pobreza mundial. El texto constituye un llamado urgente a la humanidad para salir de la “espiral de la autodestrucción”.
El jefe de la Iglesia Católica condena el actual modelo de desarrollo enfocado sobre el consumismo y la obtención de lucro inmediato. Denuncia “la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en peligro de extinción pero permanece absolutamente indiferente ante el tráfico de personas, se desinteresa de los pobres o intenta destruir otro ser humano que no le gusta”.
Salvar el planeta es salvar a los pobres, clama Francisco. Ellos son las principales víctimas de las secuelas derivadas de las invasiones de tierras indígenas, destrucción de selvas, contaminación de ríos y mares, uso abusivo de agrotóxicos y de energía fósil.
El texto recuerda la interacción bíblica entre el ser humano y la naturaleza y hace un mea culpa en cuanto al modo como la Iglesia interpretó el mandato divino de “dominar” la Tierra. También amplía el significado de “No matarás”: “el 20% de la población mundial consume recursos en una medida tal que roban a las naciones pobres y a las generaciones futuras lo que necesitan para sobrevivir”.
No hay desarrollo social ni avance científico positivos, alerta el papa, sin el respaldo de la ética y la centralidad del bien común en todo cuanto se investiga y se planifica.
El combate a la idolatría del mercado es enfático, al afirmar que el hambre y la miseria no acabarán “simplemente con el crecimiento del mercado. El mercado, por sí mismo, no garantiza el desarrollo humano integral ni la inclusión social”.
Además de criticar como inocuas todas las reuniones importantes de la cúpula mundial sobre la cuestión ambiental, pues los buenos propósitos no pasan del papel, Francisco amplía el concepto de ecología al destacar la “ecología integral”, la “ecología cultural” y la “ecología de la vida cotidiana”.
Ninguna otra encíclica contiene tanta poesía. Francisco afirma que “todo el Universo material es un lenguaje del amor de Dios”. Y por primera vez una encíclica valora la contribución de la obra de Teilhard de Chardin, censurado por Roma en toda la primera mitad del siglo pasado.
TOMADO DE CUBADEBATE

Frei Betto
Teólogo brasileño y uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación. Es el autor del libro “Fidel y la Religión”.

Estero Hondo, 1959

MARCIO VELOZ MAGGIOLO



El Dr. Guaroa Ubiñas Renville ganó recientemente el Premio Internacional Miguel Cocco Guerrero 2014, con un estudio sobre lo que los campesinos dominicanos han “decidido” narrar sobre la gesta de Estero Hondo, parte de las invasiones del mes de junio de 1959, cuyo heroísmo está marcado por las respuestas, ya casi nada miedosas, de muchos de los que presenciaron parte de la invasión llegada en La Timina, el 20 de junio como completivo retrasado de la invasión de Constanza, capitaneada por Enrique Jimenes Moya.

La obra de Ubiñas Renville tiene el atractivo de seguir en el ritmo de la narración, casi como una novela, el desembarco, el ambiente de cada escena, las personas que ayudaron y los que denunciaron, la saña de los trujillistas y de su ejército, los nombres de los denunciantes, el terror de no denunciar, las quemazones con el napalm hecho de gasolina y jabón derretido, las torturas, los militares y el terror que marcaron el camino de esos 48 hombres del frente de Estero Hondo, los que aparecieron como muertos en las voces de los locutores de La Voz Dominicana, cuando muchos de ellos estaban vivitos y tratando de llegar desde la costa norte hasta las estribaciones de la Cordillera Septentrional para trazar la ruta hacia la Central donde se “unirían” a sus compañeros, los que ya cuando llegaron las invasiones marítimas habían comenzado a ser víctimas de las fuerzas armadas trujillistas y de las denuncias.

Ubiñas usó con visión de verdadero investigador de campo sus mejores recursos y uno de ellos fue el no presentarse como alguien parcializado.

Penetró en informaciones que le permitieron seguir a los invasores de modo tal que el lector se ve caminando de la mano de Ubiñas, porque el autor sabe perseguir con gran acierto la sombra de ese pasado en el cual están los nombres de denunciantes que ahora son confi dentes, y la realidad de historias locales que pocos se atrevían a narrar hasta que el autor, ducho en recuperar historias orales, los convence de que a más de cincuenta años hablar del pasado ya no comporta peligro, y es más bien una contribución a una historia de la que todos formamos parte.

“Los campesinos hablan” dice en la portada el autor. Y es como si verdaderamente, pese a que muchos tratan de conjurar el miedo, las confrontaciones llevan al lector hacia la verdad, porque la contradicción como un método antropológico, obliga a que lo visto por muchos que niegan la realidad, se convierte en el hecho de que vivir la muerte y el exterminio al que contribuyeron, parezca una especia de lucha interior con visos de arrepentimiento.

Lo cierto que la época narrada por los campesinos y reconstruida muchas veces con nombres y apellidos, desmiente a lo que dijeron la prensa y la radio afi rmando que los invasores fueron masacrados de inmediato.

El antropólogo que hay en Ubiñas nos hace caminar y vernos dentro de los pequeños grupos y de los que supervivieron; nos permite presenciar imágenes como las de Felipe Maduro, y Octavio Mejía Ricart, o la de Sánchez Sanlley, o la de Conrado Ruiz (Peligro, el del barrio de San Miguel), mostrando actitudes que hablan de su humanidad, y llegadas en las voces de campesinos que los trataron, y que si a veces por miedo al incendio de sus viviendas con la familia adentro, se vieron en la disyuntiva de la denuncia, no tienen la sevicia de otros que por ganar rango denunciaron y hasta asesinaron.

Ahí están los nombres, ahí está la actitud de orden humano de Mejía Ricart cuando atendió a la ofi cial Anselmo Pilarte, viejo conocido y ahora enemigo obligado. El libro tiene espacios de novela, es el angustioso relato que por una parte hace de la ignorancia campesina y del terror de una época materia prima, y logra que apreciemos las dos fases del dominicano en una época que se ha diluido, y que esperamos que no repita las duras confrontaciones entre hermanos.

Estero Hondo 1959, Premio Internacional Miguel Cocco Guerrero, Número Uno de las publicaciones del Museo de la Resistencia Dominicana, trae una presentación de su directora Luisa de Peña de Peña Díaz y el prólogo de Bismar Galán, y si dudas, permite reconstruir una época de la que solo un trabajo de campo del orden y la precisión del que ha logrado Ubiñas, puede darnos una visión conjunta que ahora enriquece y en calidad de tiempo casi vivido, nos permite ver una historia hecha con el sentido de lo que se llama hoy, “la microhistoria”, inaugurada por Carlo Ginzburg, el famoso autor de El Queso y los Gusanos. Ya lo hemos dicho: la vida cotidiana, los hechos que en la misma conforman luego una totalidad, son la verdadera base la historia humana.

EL DUARTE DE MIGUEL NÚÑEZ

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