MORAL Y LUCES

MORAL Y LUCES

sábado, 20 de octubre de 2012


Entrevista a la autora Katiuska Blanco
La Habana es de espuma y candil, como los versos de los trovadores

Ocean Sur

En saludo al Día de la Cultura Cubana, este 20 de octubre, compartimos con nuestros lectores una entrevista a la periodista y escritora cubana Katiuska Blanco, autora del libro Ciudad soñada (Ocean Sur, 2012)

Para deshilar las costuras de Ciudad soñada, es preciso situarse donde las fábulas comienzan. Allí, en las calles de La Habana, inspiradoras y esencias de lo narrado, estuvo la autora del libro, Katiuska Blanco; en un trasiego que hoy se nos antoja inocente, sudoroso, febril, como deben ser los estados que arrastran al delirio.

Suponemos incluso su terco bregar con adoquines salientes y balcones apuntalados; y nos atrevemos a soñar, porque el título invita, que el desandar la condujo hacia cabezas de leones que gimen con los aldabonazos e indiscretas placas broncíneas sobre personalidades y hechos insólitos.

Un libro imaginado sobre una ciudad palpable; que incitó a que nos preguntáramos ―y a preguntarle a Katiuska Blanco―: ¿hasta dónde la realidad, y hasta dónde la ficción, en Ciudad soñada? ¿Hasta dónde lo verídico, lo cierto, y hasta dónde los mitos populares y el fantasear de la escritora?

―No podría decirlo, son fronteras de cristal no por la fragilidad, sino por la transparencia y la fluidez de un espacio a otro. Los mitos, la imaginación, el sueño son realidades inasibles pero al fin realidades. Es Ciudad soñada por esa razón. Las páginas perfilan habitantes pasados y caminantes de hoy, paredes, plazas, estancias, callejuelas, balcones, aposentos y columnas, todos tangibles aunque sea en estampa, pero con referentes impalpables como el tiempo, las sensaciones, los pensamientos, las visiones, las leyendas, los mitos y las fabulaciones que confluyen antes de que los párpados extenuados de la escritora declinen, la luz penetre en la pupila, se agote en los intersticios de la memoria y comience ―en plena oscuridad dormida― el mundo de la fantasía, cuando lo bello y lo extraño se entrelazan, lo usual y lo absurdo, la felicidad y el dolor; entonces el tiempo se confunde: es breve, pero tiene apariencia de largura.

«En el libro puede ser, por ejemplo, que una vida real se desenvuelva en una circunstancia imaginada o que un personaje soñado narre aconteceres ciertos. La Habana es de espuma y candil, como los versos de los trovadores: “espuma, cresta que cuando logra ser ya no es ninguna” y candil “candil de nieve”, algo cálido, fugaz, iluminador y quemante, inatrapable como el agua descongelada al fuego, es decir, pura poesía, eso es La Habana. Ciudad soñada es sendero para aproximarse no solo al cuerpo sino también al alma de nuestra ciudad».

¿Cómo surge la idea de realizar este libro; en qué momento de la vida profesional ―o, tal vez, más íntima― de su autora?

―Amo La Habana y desde hace muchos años leo historias sobre los acontecimientos que la estremecieron, sobre las vidas que discurrieron aquí o transcurren ahora mismo. El libro es una compilación de remembranzas, ensoñaciones. Recuerdo una vez: caminaba en pos de la plaza de La Catedral y mis ojos se detuvieron en una pequeña placa que hablaba de la presencia de la bailarina austriaca Fanny Elsller; quedé fascinada, busqué en diarios viejos, revisé apuntes biográficos y luego, tuve la idea de que ella era como velo de tul azul que flotaba persistente por encima de las fortalezas y casonas más viejas de la ciudad, se elevaba en días de ventisca y se posaba sobre los tejados en jornadas serenas de brisa marina leve. Se trataba, para mí, de un espíritu danzarino que nos arropaba.

¿Por qué las calles de La Habana como motivo?

―Las calles estructuran la urbe, nos conducen a sus espacios más abiertos y ruidosos pero también a los recónditos, íntimos y callados. Son las venas que conducen al corazón.

Fruto de una inspiración profunda, Ciudad soñada cristaliza también como resultado de un estudio histórico. ¿Podría describir el proceso investigativo que guió la construcción del libro?

―Puedo definirlo como mismo lo hago con todo mi trabajo: una mirada de asombro, una búsqueda incesante y una certeza de la maravilla en lo común cotidiano, en lo que parece intrascendente o trivial, en el detalle, en la historia.

¿Qué historiadores, o escritores, o historiadores-escritores, inspiraron su empeño? 

―¡Son tantos! En lugares cimeros Alejandro de Humboldt, don Fernando Ortiz, Emilio Roig de Leuchsenring y Eusebio Leal, también Alejo Carpentier y Gabriel García Márquez.

¿Alguna obra antecedente que desee enfatizar? 

La Habana, Apuntes históricos, de Emilio Roig de Leuchsenring, es referencia principal, pero también la obra de Ángel Augier, Poesía de la Ciudad de La Habana. En general, todas las novelas que he leído, entre las que recuerdo entrañablemente a El QuijoteRobinson CrusoeEl hombre de AlaskaEl Castillo de los Cárpatos, el CándidoLos miserablesCrimen y castigoCien años de soledadLa Consagración de la primaveraManhattan transferGran sertón veredasLa conjura de los necios... en cada una de esas obras existe una ciudad próxima o lejana y una manera de contemplar el mundo..., bueno, es imposible mencionar todas las que vienen a la mente, y ni hablar de los libros de poesía que se agolpan en el recuerdo, en este preciso instante.

Ante este minucioso y sutil homenaje a La Habana, a sus calles y leyendas urbanas, es casi imposible no preguntarse: ¿es Katiuska Blanco habanera? ¿Cuál es su relación con la ciudad soñada?


―Sí, soy habanera. Nací en el reparto La Víbora, allí crecí y estudié hasta los tiempos universitarios cuando me mudé para las proximidades de La Colina, como denominamos al conjunto de la escalinata y los imponentes edificios de la Universidad de La Habana; luego viví por un breve tiempo al oeste de la ciudad, junto al mar, en el reparto Náutico, de donde me trasladé al céntrico Vedado. Así, por cada uno de esos lugares de la ciudad, tengo grabadas en la memoria, lo mismo las altas columnas de los portales de la Calzada de Jesús del Monte, la ruidosa cotidianidad del centro urbano y el rumor de las olas del litoral, el encanto de las arboladas calles y las edificaciones de uno de sus ámbitos más concurridos.

«Soy fiel a La Habana. Recorro sus calles como si anduviera por el paraíso, siento que es auténtica y hermosa, singular siempre, en la vejez o lo nuevo, el recuerdo o el olvido, lo hosco o lo grato; en el clamor y el silencio, el temporal o la calma».


Sobre algunos comentarios de Walter Martínez en “Dossier” (VTV/Telesur)



Veo a diario el programa “DOSSIER” de Venezolana de Televisión (VTV) y Telesur, un programa de información, comentarios y análisis conducido por el veterano periodista Walter Martínez. Me parece muy bueno, con un punto de vista interesante y diferente, y muy útil para formarse una idea más amplia sobre los acontecimientos "en pleno desarrollo" que se producen en la “única nave” en la que navegamos todos, que es el planeta tierra. Especialmente en estos tiempos en que en esta parte del hemisferio existe un déficit clamoroso de medios alternativos, y estamos en manos de las transnacionales de la manipulación y el control mediático. Sin embargo, como con todo, no tengo por qué compartir todas las opiniones, ni estar de acuerdo en absolutamente todo. Me parece, por ejemplo, que no son acertados algunos comentarios que hace de forma casi recurrente el gran Walter Martínez como el de "ustedes votaron a este gobierno (ahora, disfrutadlo)", o “¿no queríais neoliberalismo? ¡tomad neoliberalismo!”, u otras similares, que en varias ocasiones ha empleado durante la exposición de los acontecimientos que se están produciendo en España, ante la brutal ofensiva del gobierno ultraderechista de Rajoy contra la inmensa mayoría de la sociedad, y particularmente contra la clase obrera, empleados y desempleados.
Con toda seguridad, el Sr. Martínez sabe que ese en lucha, ese pueblo que se manifiesta en las calles no votó al gobierno ultraconservador y ultraliberal del Partido Popular. Nosotros, el pueblo, sufrimos y combatimos esa política, no la hemos apoyado, ni la defendemos.
Y conocerá también Walter Martínez que el Partido Popular llegó al poder con mayoría absoluta, y que ejerce con total arrogancia esta forma moderna de absolutismo político, económico y mediático, pero que obtuvo más del 50% de los diputados con tan sólo el 33% del censo electoral, gracias a una ley electoral que perpetúa el bipartidismo liberal, promulgada por un partido falsamente socialista y falsamente obrero, el PSOE, y que es parte responsable de la actual crisis capitalista que está terminando con los pocos beneficios sociales y humanos que tiene este sistema.
No tengo dudas de que el Sr. Walter Martínez, sabe bien que no son correctos estos comentarios. Ahora bien, ¿por qué lo hace, y de forma recurrente? Puedo entender que Walter Martínez habla más para el público latinoamericano, y particularmente el venezolano, que se encuentra actualmente en período electoral, y que trata de ilustrar sobre las consecuencias que tendría un gobierno liberal en su país, lo cual me parece totalmente legítimo, excelente y hasta plausible. Pero no me parece justo que lo haga de esta forma, metiendo en el mismo saco a todo el mundo, como si todo el pueblo del estado español fuera responsable del gobierno. Es tan injusto como las afirmaciones de gobernantes y gurús neoliberales españoles según las cuales la sociedad es culpable de la crisis por haber "vivido por encima de sus posibilidades".
A mi juicio, esto crea una cierta confusión entre muchos de los que ven el programa, hasta el punto que ya me he encontrado en diferentes redes sociales y foros o blogs con muchos casos de ciudadanos, que ante las imágenes de la represión brutal de los antidisturbios contra la población que se manifiesta, comentan cosas como esta:  Ellos votaron por Rajoy. Ahí tienen a Rajoy. Quizás son tan tontos que hasta lo reeligen. Igual en Grecia. A nadie debe dolerles lo que les pase. Ellos mismos eligieron a sus verdugos" . Es decir, nadie debe sentir nada frente al sufrimiento de otro pueblo... Pero entonces, por ejemplo ¿qué pasaría con el pueblo colombiano, sometido a la dictadura permanente de un estado terrorista? ¿Y el mexicano, en permanente estado de violencia entre las fuerzas de seguridad del estado y las mafias y carteles de la droga, así como a una corrupción totalmente institucionalizada y una creciente pobreza? Porque el pueblo mexicano “votó” a un partido del mismo sistema, nada menos que al PRI, y aunque ahora se pone en cuestión la legalidad de ese proceso electoral, el propio Hugo Chávez, Daniel Ortega y otros dirigentes del ALBA se apresuraron a dar por buenas las elecciones y felicitar a Peña Nieto, al poco tiempo de cerrarse los primeros conteos. ¿Y qué pasa con los estudiantes chilenos? ¿Debemos darles la espalda porque en las elecciones burguesas haya salido elegido el ultra fascista Piñera? ¿Y la población indígena de Panamá, abandonada y marginada, reprimida por el gobierno conservador de la patronal empresarial Ricardo Martinelli? ¿Y en Honduras, que después de un golpe de estado militar abrió elecciones y ganó la opción más próxima al golpista Micheletti? ¿Debemos renunciar a la solidaridad internacional y de clase en todos estos y otros muchos casos, porque supuestamente cada pueblo “tiene el gobierno que se merece”?
Esta actitud, que se empieza a extender resulta preocupante, nada tiene que ver con aquel pensamiento del Che, expresado en respuesta a una carta que le enviaron desde Marruecos, sobre el posible parentesco de Ernesto Guevara: "…de verdad que no sé bien de que parte de España es mi familia (.) No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante”.
Estos comentarios del veterano y genial periodista Walter Martínez en su programa, además de la recurrente mención a la lamentable frase “por qué no te callas” del rey español a Hugo Chávez, o a la insistente expresión “sudacas” haciendo referencia al trato que algunos españoles dan a ciudadanos latinoamericanos, me decepcionan un poco, lo confieso, ya que siempre he tenido prácticamente en un altar político a este periodista. Seguro que no necesito explicar a nadie que la población bienpensante del estado español, jamás se han identificado en absoluto con el rey Borbón, que lo ha combatido y lo combate; y que la inmensa mayoría de la población del estado español combate también con fuerza los casos de xenofobia y racismo, que por otra parte también se producen en todos los países de Latinoamérica, por desgracia.
Como no es la primera vez que expongo esta queja o comentario, no espero que el Sr. Martínez corrija esta cuestión. Al fin y al cabo, está en su derecho. Por mi parte, yo no dejaré de ver el programa, a pesar de la molestia que me producen esos comentarios.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Mensaje de Yasser Arafat a Fidel Castro Ruz antes de morir (2001)





Excelentísimo Señor Presidente, Líder mundial y amigo Fidel Castro Ruz:

Un saludo de amistad y solidaridad.

Con profunda emoción pudimos observar ayer por las agencias noticiosas internacionales la imagen de Vuestra Excelencia con la hatta palestina sobre sus hombros, al frente de una manifestación popular de solidaridad con la lucha de nuestro heroico pueblo.

Yo considero, Excelentísimo Presidente Fidel Castro, esta demostración de firmeza e inquebrantable amistad que ha tenido lugar en La Habana, como un mensaje fuerte y efectivo por parte de un líder mundial querido que goza de gran prestigio internacional entre todos los pueblos y países del mundo, con el objetivo de movilizarlos rápidamente para poner fin al sufrimiento del pueblo palestino como consecuencia de la ocupación israelí de su patria, y del recrudecimiento de las acciones y el bloqueo militar, económico y financiero contra nuestras ciudades, aldeas, pueblos, granjas y pozos de agua y el cierre de los pasos fronterizos internacionales por tierra, aire y agua.

Excelentísimo Señor Presidente:

Desde lo más profundo de mi corazón y el de cada palestino, le agradezco esta valiente posición para contrarrestar la agresión israelí a nuestro pueblo, su patria y lugares sagrados cristianos e islámicos, y que cada palestino conserva hoy en su corazón y en su conciencia esta gloriosa imagen de Vuestra Excelencia con la hatta palestina en sus hombros, lo cual es evidencia irrebatible de la justeza de nuestra causa, y de la magnitud de la injusticia cometida por parte de los agresores israelíes contra nuestro pueblo. Tenga plena confianza, Excelentísimo Presidente Castro, tan querido por nuestro pueblo y por todos los pueblos, que el nuestro, resistente como las montañas palestinas, toma de su posición y ejemplo que nos enorgullece, más ánimo y decisión para continuar la lucha, la resistencia y la Intifada para sacar a los ocupantes israelíes de nuestro país, Palestina.

Le saludo profundamente

Y saludo a la Revolución Cubana bajo su fuerte y bendita Dirección

Y saludo al amigo y heroico pueblo de Cuba

Viva la solidaridad Palestino-Cubana

Con mis mejores deseos a Vuestra Excelencia.

Yasser Arafat

Presidente del Estado de Palestina Presidente del Comité Ejecutivo de la
Organización para la Liberación de Palestina Presidente de la Autoridad Nacional Palestina

Ramallah, 16 de junio del 2001

viernes, 19 de octubre de 2012

¿Crisis? ¿Qué crisis?



Por Esther Vivas
¿Crisis? ¿Qué crisis? O al menos eso debe preguntarse el Sr. Amancio Ortega, propietario de Inditex y de la firma Zara, que en los últimos tres años ha visto casi triplicar su patrimonio hasta convertirse en la 3a gran fortuna a nivel mundial. O bien la Sra. Alicia Koplowitz cuya SICAV Morinvest, la mayor del Estado español, ha aumentado su patrimonio en un 16%, del 2010 al 2011. O los directivos de Seat que se subieron el sueldo, el año pasado, un 60%.
Los ricos no están en crisis y no es previsible que lo estén. Así, al menos, lo asegura el Informe Riqueza Global 2012, que acaba de publicar Credit Suisse. En el Estado español, el número de millonarios crecerá en los próximos cinco años un 110%, doblando la cifra actual, y alcanzando las más de 600 mil fortunas. Unos pocos viven de rentas, mientras la mayoría de mortales estamos preocupados en cómo llegar a final de mes, pagar el alquiler o la hipoteca, encontrar empleo, costear los estudios.... Los de arriba nos pasan la factura de la crisis mientras siguen con sus negocios. ¿Cómo es posible?
Uno de los "truquillos" utilizados por quienes más tienen son las SICAV, Sociedades de Inversión de Capital Variable, donde dichos millonarios colocan su capital y sólo tributan un 1%, frente al 30% y al 25% de las grandes empresas y las pymes respectivamente. Un negocio redondo. De este modo, en los últimos dos años, el patrimonio de las cinco mayores SICAV ha crecido un 11%. Pero no se le ocurra a usted, "avaricioso" lector, una inversión de este tipo, para hacerlo necesita un patrimonio inicial de 2,4 millones de euros. Ni por asomo, a su alcance. Quienes más tienen, menos pagan, más ganan.
Puerto Banús (Marbella), la ciudad con más tiendas de lujo por metro cuadrado del mundo, y repleta de turistas ingleses y rusos ansiosos por comprar, tampoco está en crisis. El sector del lujo en el Estado español vio aumentar, en 2011, sus beneficios en un 25%. En el paseo de Gracia en Barcelona o en la calle Serrano en Madrid, Yves Saint Laurent, Prada, Dolce, Valentino, Louis Vuitton... se disputan el mejor espacio. El glamour no sabe de recesiones.
¿La crisis le provoca dificultades y angustias? Será porque se equivocó de oficio. Algunos se lo pasan en grande. Vea sino lo que decía un tal Alessio Rastani, agente de bolsa independiente en la City londinense, en septiembre del año pasado, en una entrevista a la BBC: "Soy un operador financiero, a mí no me preocupa la crisis. Si veo una oportunidad de ganar dinero, voy a por ella. A la mayoría de los especuladores no nos preocupa cómo arreglar esta situación. Nuestro trabajo es ganar dinero con esto (...). Tengo que confesar que me voy a la cama cada noche soñando con una nueva recesión. ¿Por qué? Hay mucha gente que no lo recuerda pero la depresión de los años 30 no fue solamente el crash de los mercados. Había gente preparada para ganar dinero con ese derrumbe". Más claro imposible.
Mientras, la mayor parte de la población somos cada día más pobres. Salarios bajo mínimos (y aún gracias), paro en números rojos, y precios en aumento. El poder adquisitivo ha caído en picado, situándose en cifras de 1985. Con estos datos, no es de extrañar que hoy uno de cada cinco hogares se encuentre en "situación de riesgo".
La desigualdad social hace estragos. "Ricos más ricos y pobres más pobres" ha dejado de ser una consigna para convertirse en una cruda realidad. El Estado español encabeza el ranking de la desigualdad en la Unión Europea, con el mayor diferencial entre las rentas altas y las rentas bajas. Nos han recortado, desahuciado, estafado, despedido y, en definitiva, robado. Y aún tenemos que leer titulares que dicen "Los millonarios españoles engrosan sus fortunas durante la crisis". Por favor, esto no es una crisis es una estafa.
Acciones

Evo Morales no le deja pluma libre al Halcón



Por Hugo Moldiz Mercado
Evo Morales puso el dedo en la llaga. El Presidente del Estado Plurinacional, en su intervención en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), demostró que el mundo de hoy es escenario de dos movimientos radicalmente contradictorios: la contraofensiva del imperialismo para recolonizar el mundo, por un lado, y la rebelión de los pueblos y de los estados para conquistar su plena emancipación o al menos una mayor autonomía
Las palabras del primer presidente indígena de Bolivia y América Latina no le dejaron pluma puesta al halcón. Evo habló fino y en los pocos minutos que se paró ante los otros presidentes del mundo, insistió, con ejemplos histórico-concretos, en el nefasto papel que el imperialismo liderado por Estados Unidos, junto a la complicidad de las Naciones Unidas, está jugando en el planeta.
Vayamos por partes:
Evo afirmó que el capitalismo está en una crisis. ¿verdad o mentira? Un rápido recorrido a los sucesos de los últimos diez años permite constatar que la crisis cíclica del capitalismo no solo es menos espaciada en el tiempo sino que su carácter es multidimensional.
El capitalismo ya no enfrenta solo una crisis de sobreproducción típica. Lo que caracteriza a la actual crisis es la convergencia de varios factores que la convierten en explosiva ante la falta de respuestas. Ya es imposible ocultar que las dimensiones financieras, climáticas, alimentarias, energéticas, productivas y morales son parte de la mayor crisis del capitalismo en su historia.
Esta forma de organizar la vida social basada en la ley del valor afecta progresivamente, desde 1997, a los países del capitalismo central. Estados Unidos y Europa ya no pueden ignorar lo que está sucediendo y las reuniones del G-20 de los últimos años –empezando por la de Londres y terminando en Cannes, pasando por Seúl- representan esfuerzos desesperados por encontrar la puerta de salida.
¿Cuál es la salida imperial a la crisis?
La intervención del presidente Morales dio bastantes elementos de la realidad concreta imposibles de rebatir: intervenciones militares con el pretexto de la lucha por la democracia y contra el terrorismo y el narcotráfico por solo mencionar a los más importantes.
Afganistán e Irak fueron intervenidos a partir del 2001 y 2003, respectivamente, con el argumento de “desactivar” el grupo terrorista Al Qaeda liderado por Osama Bin Laden –antiguo aliados de los Estados Unidos en la lucha contra el comunismo- en el primer caso y las armas de destrucción masiva en el segundo caso. Miles de soldados, miles de millones de dólares y formas de privatizar la guerra han sido empleados en esta cruzada por la libertad y la justicia.
Pero a ese primer momento se ha sumado un segundo en esa misma parte del mundo. Estados Unidos lleva adelante una nueva contraofensiva militar: en marzo de 2011 - tomando como cortina la lucha por la democracia de los pueblos árabes-, inició la ocupación militar de Libia y ahora dirige su mirada contra Siria e Irán, aunque esta vez sus planes no han prosperado por la enérgica negativa de China y Rusia –que geopolíticamente tienen presencia en esa región- y por la capacidad de resistencia del pueblo y gobierno iraníes.
Pero cuando la luz desplaza a la oscuridad se ven mejor los hechos. Es evidente que el imperialismo y su hegemonía: los Estados Unidos, buscan encontrar en la militarización del planeta la salida a la actual crisis de reproducción del capital y a la disminución de su hegemonía política e ideológica. La recolonización del mundo, por la vía de una suerte de retorno a formas de acumulación originaria del capital (vías extra-económicas como las invasiones y los saqueos de recursos naturales), buscar ser la respuesta a la crisis de reproducción ampliada (métodos económicos). Este proceso es llamado por el geógrafo David Harvey como acumulación por desposesión.
¿Y políticamente, cuál es el manto que encubre las acciones del imperialismo liderado por Estados Unidos? ¿Desde dónde parte la legitimación de esas ocupaciones militares?
Evo Morales vuelve a poner el dedo en la llaga. Sin dubitación de ningún tipo, la crítica se dirigió a las Naciones Unidas que, por su estructura actual, se ha convertido en cómplice de la mayor parte de las intervenciones militares. Ya nadie puede negar que el Consejo de Seguridad de la ONU tiene virtualmente secuestrado a ese organismo mundial supraestatal y que la OTAN es el brazo militar transnacionalizado y prolongado de los Estados Unidos.
Lo militar como prolongación de la política y la política como la economía condensada, se han expresado en la Cumbre de la OTAN en Lisboa en 2010, donde se construyó un nuevo concepto estratégico por el cual esa organización -construida por los países del capitalismo central en respuesta al Pacto de Varsovia entre los países socialistas-, puede intervenir en cualquier parte del mundo y por el motivo que sea.
Y entonces adquiere sentido la pregunta de Evo, tras escuchar a muchos presidentes y al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, ¿cómo podemos cambiar el mundo sino cambiamos a las Naciones Unidas?
La afirmación de Morales adquiere sentido, sobre todo cuando sostiene que hay que acabar con las bases militares y los pretextos de intervención. No necesitó mencionar grandes ejemplos, ahí están las viejas y nuevas bases militares que Estados Unidos está construyendo en el mundo.
Pero la mirada del presidente boliviano no se quedó en lo universal y también aterrizó en América Latina, donde se registra una rebelión de los estados y de los pueblos contra el dominio y la imposición imperial, independientemente del horizonte de los proyectos políticos que hay en cada uno de los países.
“No estamos en tiempos de seguir adulando a las potencias, estamos en tiempos de los pueblos; estamos en tiempos para liberar a los pueblos, estamos en tiempos de la búsqueda permanente de la igualdad económica y social de todos los seres humanos”, afirmó el líder indígena.
Esas palabras fueron la culminación de todo ese recuento del intervencionismo imperial, pero también de la insurgencia emancipadora de los pueblos, particularmente de América Latina.
Evo hizo referencia a los temas pendientes en América Latina: la devolución a la Argentina de la soberanía sobre las Malvinas, ocupadas por Gran Bretaña en 1833 y que provocó una guerra en 1982, luego que el gobierno argentino pretendiera recuperar esas islas; el cese del criminal bloqueo contra Cuba, endurecido progresivamente por Estados Unidos desde 1961 hasta alcanzar un carácter extraterritorial y, como no podía faltar, la resolución del injusto enclaustramiento marítimo boliviano desde 1879, cuando poderosos intereses británico-chilenos impulsaron una ocupación del territorio y las costas bolivianas.
La intervención del presidente boliviano, rechazada de nuevo por el gobierno chileno, cuestionó la validez del Tratado de 1904 impuesto por la fuerza de Chile, y demandó la participación de la comunidad internacional para resolver la reivindicación histórica de los bolivianos. Tomó el ejemplo de los Tratados Torrijos-Carter de 1977, que son la revisión y reversión del Tratado de 1903 que le daba poder a EE.UU. sobre el canal de Panamá, para demostrar que la voluntad política es indispensable y suficiente para la resolución pacífica de los conflictos.
Esta claro que no es aceptable que en pleno siglo XXI se continúe sin resolución esos temas pendientes de América Latina. Quizá lo que le faltaba al presidente es mencionar la necesidad de resolver el carácter colonial de Puerto Rico, la devolución de una parte de Guantánamo (donde EE.UU. tiene una base militar) a la soberanía cubana y respaldar la posibilidad –abierta hace poco- de una salida política negociada al largo conflicto armado colombiano.
Cuba y Puerto Rico siempre estuvieron en la mirada de Estados Unidos. De hecho, el nuevo imperialismo en construcción se opuso en la primera parte del siglo XIX a la independencia de ambos países, considerados por el Destino Manifiesto, de interés estratégico para Estados Unidos. El primero alcanzó su independencia plena en 1959 con el triunfo de la revolución conducida por Fidel, el segundo aún lucha para liberarse de su condición colonial disfraza bajo la figura de Estado libre asociado.
Y puso al desnudo la doble moral de los Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico. Tras hacer énfasis en el carácter tradicional, inofensivo y medicinal de la hoja de coca –sin desconocer que una parte ilegal es materia prima del narcotráfico-, rechazó el intervencionismo de Estados Unidos en los países andinos con el pretexto de la lucha contra las drogas.
De los tres países andinos donde se cultiva coca, Bolivia es el que más ha disminuido los cultivos excedentarios de esa planta en los últimos años, de manera concertada y no represiva, pero ha sido desertificada nuevamente por los Estados Unidos, cuya autoridad moral fue cuestionada por el presidente boliviano.
No quedó espacio para nada. Evo puso en dedo en la llaga. Demandó la libertad de los cinco cubanos presos injustamente en cárceles de los Estados Unidos desde 1998 por solo haber alertado sobre planes terroristas de los grupos de ultraderecha asentados en Miami.
Evo, con el dedo en la llaga.
Acciones

Las mañas del Pentágono




La concentración de poder se ha convertido en la tendencia global más importante en los recientes 50 o 100 años. En este proceso, el poder militar juega un papel decisivo, aunque el pensamiento crítico se ha concentrado, quizá excesivamente, en el poder económico, sin visualizar que es el poder duro el que asegura la continuidad de la acumulación de capital.
Hace siglo y medio Karl Marx destacó en una carta a Federico Engels (25 de septiembre de 1857) la importancia del ejército en el desarrollo económico, en las innovaciones técnicas y como precursor de la división del trabajo en la industria, concluyendo que “la historia del ejército muestra (…) la conexión entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales”.
El historiador William McNeill, en su magnífica obra La búsqueda del poder, nos advierte que para estudiar el macroparasitismo entre las poblaciones humanas (que podría ser asimilado al imperialismo), deben estudiarse en especial los cambios en los tipos de equipamiento empleados por los guerreros.
Fiel a su más conocido trabajo,Plagas y pueblos, sostiene: Las alteraciones en el armamento se parecen a mutaciones genéticas de microrganismos en el sentido de que pueden, cada tanto, abrir nuevas zonas geográficas de explotación, o destruir antiguos límites mediante el ejercicio de la fuerza dentro de la propia sociedad que los cobija. Nada más parecido a una historia de la conquista de América.
La carrera de armamentos ultra sofisticados que lleva adelante Estados Unidos, seguido de lejos por un puñado de emergentes, parece estar buscando esas mutaciones a las que alude McNeill, para asegurar y ensanchar la brecha de poder de los más poderosos respecto del resto de la humanidad. La ciberguerra en curso y algunas armas especiales, como el avión supersónico capaz de volar a 20 veces la velocidad del sonido que está desarrollando la estadunidense DARPA (Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa), forman parte de esa ambición de poder.
El reciente discurso de Leon Panetta, secretario de Defensa de Estados Unidos, pronunciado el 11 de octubre en el portaviones Intrepid, convertido en museo anclado en Nueva York, estuvo íntegramente dedicado a la ciberguerra. Anunció que su país está viviendo un momento pre 11 de septiembre ya quelos atacantes están tramando un ataque. Acusó directamente a China, Rusia e Irán.
Esta vez Panetta no mencionó el terrorismo como fuente de posibles agresiones, sino un probable ataque cibernético perpetrado por Estados-nación que perpetrarían un ciber Pearl Harbor. Exigió que se apruebe pronto la Ley de Seguridad Cibernética que otorga al Pentágono poderes extraordinarios en relación a la ciberseguridad. Omitió decir, y este es el punto clave, que su departamento está preparado para lanzar el primer golpe (contra Irán o Venezuela), algo difícil de demostrar en una guerra inmaterial, pero con cuantiosos daños materiales.
Panetta también habló de ciberguerra el 8 de octubre en Punta del Este, en la décima Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas. Llegó con un documento de 12 páginas titulado La política de defensa para el hemisferio Occidental, con el que pretendió delinear la estrategia militar del Pentágono con base en enfoques innovadores, económicos y con una mínima huella.
 Raúl Zibechi

miércoles, 17 de octubre de 2012

Galardonan en EE.UU. a movimiento estudiantil de Chile por defensa de los DD.HH.



Los voceros del movimiento estudiantil de Chile ratificaron la lucha por el derecho a la educación gratuita. (Foto: Archivo)
La vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Camila Vallejo y el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Santiago (Feuc), Noam Titelman, recibieron este miércoles – en nombre de todo el Movimiento estudiantil de su país-  el premio Letelier-Moffitt a los Derechos Humanos. 

El galardón, concedido por el Instituto de Estudios Políticos (un centro de estudios progresista radicado en Washington) reconoce el esfuerzo hecho por los jóvenes por más de un año, en el que mediante de protestas y movilizaciones multitudinarias han reclamado el respeto a sus derechos y la apertura de la educación. 

En una rueda de prensa, los galardonados explicaron que el premio tiene un especial significado para el movimiento por llevar el nombre del político chileno Orlando Letelier, político, economista y diplomático que fue asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet en 1976.

"Quiero señalar lo simbólico que es para nosotros que tras la figura de Orlando Letelier se nos entregue este premio, dado que él fue una de las primeras personas que advirtió de qué significaba la implementación del neoliberalismo en Chile", recalcó Vallejo.

El director del Instituto, John Cavanagh, explicó que el galardón fue concedido al movimiento estudiantil de Chile "por su perseverancia en la lucha con la injusticia". 

Crisis europea 

Abordando en su discurso el tema de la crisis financiera internacional, Vallejo instó a los ciudadanos europeos a que "no permitan que les quiten" la educación, porque "es un derecho que se han ganado".

"Están justificando los recortes presupuestarios con la crisis financiera, y la consecuencia nuevamente es que no la pagan los más ricos, que son los que están involucrados con la crisis, sino el pueblo a través del despojo de sus derechos más básicos", dijo la estudiante.

Vallejo también dijo que "a partir del experimento chileno y a propósito de la crisis financiera están tratando de expandir y exportar el modelo (neoliberal) chileno”, pero aseveró que “estamos aquí para decirles que no lo permitan, porque ha tenido pésimos resultados". 

Por su parte,  Titelman destacó que las crisis actuales están enseñando al mundo que "la verdadera pregunta no es cómo superar una u otra crisis, sino cómo crear un modelo sustentable para que no tengamos que sufrir una crisis cada cuatro o cinco años".

Desde este lunes, los voceros del movimiento estudiantil se encuentran en EE.UU. desarrollando una agenda que incluye con comunidades universitarias estadounidenses y con dirigentes de los movimientos ciudadanos Occupy Wall Streer y Occupy D.C.

La gira de los universitarios concluye este jueves 18 en Boston con una charla ante los alumnos de la Universidad de Harvard.

Según cifras oficiales, en Chile hay un millón de alumnos en la educación superior, incluidas universidades e institutos técnicos. 

El Movimiento estudiantil exige que en el gremio educativo se abran más oportunidades hacia el sector público, así como también se aumente la calidad de la educación gratuita.
teleSUR- Efe- Afp- Radio.uchile.cl/ lp-PR
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HUMANíZATE CARAJO


HUMANíZATE CARAJO


Lo que tenemos en común los progresistas es una firme y clara intensión.   En eso consiste la unidad dentro de la diversidad que nos mueve: un deseo a entablar convergencias, cercanías, diferencias, deberes y derechos entre iguales. Por lo demás, somos, queremos y debemos ser distintos  al interior de la abigarrada sociedad capitalina.  

Desde las mayorías, confiadamente se puede concluir que la apuesta está dada en no fallar en “cómo” y “para qué” nos organizamos.

Hoy, ser  parte del colectivo, del entramado progresista, es un valorado activo político y el acervo de la incipiente organización radica en la paciencia que ha habido para no matar de entrada una criatura que no ha nacido.  Ser simpatizante retrotrae algunas afinidades; ser líder implica responsabilidad, deberes y derechos distintos; ostentar una dignidad, en un caso Concejal o Edil, e inclusive Parlamentario Progresista, confiere un "rango" especial. Esas simpatías, responsabilidades,  derechos y deberes distintos o especiales, no están rigurosamente delimitadas en un código progresista, mas si se condensan a través del criterio de pensar, hablar y actuar con coherencia.

Los  principios fundacionales del progresismo, defensa de lo público y apego a la institucionalidad;  protección del medio ambiente y constitución del recurso agua como eje articulador del desarrollo; y  la práctica efectiva de los principios de aceptación de la diversidad, la  inclusión y  la solidaridad, bajo una plena participación, en todo momento, en todo lugar, conmina a la construcción de mejores ciudadanos, una nueva sociedad, dentro de la concepción de un nuevo modelo de desarrollo a escala humana.

Las fallidas intenciones de líderes, partidos, movimientos y organizaciones políticas, que hayan respetado  la sociedad civil, y garantizado  el ejercicio honesto de lo público, son el referente Progresista.  La justicia ajusticiada, los violentos campantes, el clientelismo, los corruptores y corruptos, el paramilitarismo, las bandas organizadas e insurgentes, y las carencias sociales,  son los obligantes que incitan a consolidar un movimiento, fuerte en la sociedad, independiente del Estado, que se constituya en alternativa de poder en el inmediato futuro.

Como hecho cierto, desde la formalidad, con apego a la Constitución, y las leyes, y soportados en un real proceso participativo, contrario  a lo tradicional, las semblanzas progresistas construyeron y siguen construyendo, día a día, desde los liderazgos, sectores, nodos, grupos y demás expresiones en los territorios y espacios temáticos o poblaciones, su razón de ser, sin desconocer la realidad y el entorno de nuestras responsabilidades.

Las incertidumbres no paran.  En estos días, cuando los colombianos hemos sido testigos de los atropellos propiciado por nuestros representantes en el Congreso de la República, de la desfachatez de los abusadores en  las funciones delegadas, de los actos  de desconocimiento de los derechos del otro por encima del reconocimiento de los derechos propios, de los abusos sobre las responsabilidad delegados en particulares, de los funcionarios públicos y en los administradores de justicia, nos aprestados los Progresistas a sentar las bases de nuestra organización política y social.

Los paradigmas de las organizaciones políticas tradicionales, al no ser un ejemplo a seguir,  implica en estos momentos de discontinuidad, callejones sin salida, o espacio verdaderamente revolucionario, la construccion de un faro y una luz que ilumine un nuevo descubrimiento o una nueva teoría. Cuando  parece desplomarse el edificio de la política partidaria y de delegación política, se hace necesario reedificar desde sus cimientos otro espacio significativo, con un nuevo estilo, con nuevos liderazgos,  nuevos principios, a fin de construir nuevos paradigmas.

En la construcción de esos nuevos saberes, no se permite traicionar la confianza depositada por miles de electores.  De igual manera, la sabiduría obliga a articular y condensar los diversos intereses y posiciones endógenas, aclimatando las tensiones que se producen en torno al poder.  

Si es una falacia, el concepto de la libre organización, ¿quien organiza a quien?,  empecemos por unos mínimos.  Si vamos a educar, eduquémonos, es decir, que es necesario aprender para que posteriormente podamos impartir el conocimiento adquirido a otras personas, ya que no es posible que un igonarante puede enseñarle a otro o que un ciego guíe a un par discapacitado. Si vamos a humanizar, humanicémonos primero. Partamos por casa y luego llevemos la palabra a los demás.

Ing. Miguel Ospino Rodriguez
Bogotanos A Un Tic´s

sábado, 13 de octubre de 2012

El concepto de bandolerismo social en Eric Hobsbawm



Eric Hobsbawm, el conocido historiador marxista muerto recientemente, deja en su prolífica producción bibliográfica una herencia intelectual trascendente para el pensamiento crítico contemporáneo. De este monumental legado sobresalen, desde el sesgo antropológico de quien esto escribe, dos libros en los que explora el concepto de bandolerismo social: Rebeldes primitivos, estudio sobre las formas arcaicas de los movimientos sociales en los siglos XIX y XX (1959), donde dedica un capitulo al tema, y Bandidos (1969), donde lo desarrolla plenamente. Estas son sus obras de historia social consideradas clásicas, fuera del ámbito de la historia económica, en la que trabajó más asiduamente en su longeva y fecunda vida.La interpretación de Hobsbawm sobre el bandolerismo social rompe con la tradición historiográfica que considera como mero delincuente, un fuera de la ley, a todo participante en las luchas armadas contra el poder establecido, situando en un primer plano, en el campo de la investigación histórica, a movimientos sociales que los prejuicios ideológicos y sociales habían relegado al anonimato de los archivos policiacos, las páginas sensacionalistas de los periódicos, leyendas, relatos y cantos populares. Es por eso que la crítica de Hobsbawm de que bandoleros y salteadores de caminos preocupan a la policía, pero también debieran preocupar al historiador, es completamente justa.
Este autor conceptualiza el bandolerismo social como una de las formas más primitivas de protesta social organizada y sitúa este fenómeno casi universalmente en condiciones rurales, cuando el oprimido no ha alcanzado conciencia política, ni adquirido métodos más eficaces de agitación social. Esta forma de protesta social surge especialmente, y se torna endémica y epidémica, durante periodos de tensión y desquiciamiento, en épocas de estrecheces anormales como hambres y guerras, después de ellos, o en el momento en que los colmillos del dinámico mundo moderno se hincan en las comunidades estáticas para destruirlas y transformarlas. El bandolerismo social se presenta como una forma pre-política de resistir a los ricos, a los opresores extranjeros, a las fuerzas que de una u otra forma destruyen el orden considerado tradicional, en condiciones extraordinariamente violentas, provocando cambios notables en un espacio de tiempo relativamente corto. El bandolero social representa un rechazo individual a nuevas fuerzas sociales que imponen un poder cuya autoridad no es del todo reconocida o sancionada por la comunidad, que ayuda y protege al bandolero. La existencia de esta cooperación por parte de una población oprimida es fundamental para diferenciarlo del simple delincuente. Y es que al enfrentarse contra los opresores –aunque sea por medios delictivos– el pueblo oprimido ve expresados sus anhelos íntimos de rebeldía. Por ello, toma el papel o es trasformado en el vengador o defensor del pueblo. Estos símbolos de la rebeldía popular son hombres que generalmente “se rehúsan a jugar el papel sumiso que la sociedad impone… los orgullosos, los recalcitrantes, los rebeldes individuales… los que al enfrentarse a una injusticia o a una forma de persecución, rechazan ser sometidos dócilmente.” Sin embargo, como toda rebelión individual, tiene sus límites. Es una protesta recatada y nada revolucionaria. Protesta contra los excesos de la opresión y la pobreza, no contra su existencia misma. El bandolero social no se plantea con sus acciones la trasformación del mundo, no es un revolucionario, sino que intenta, en el mejor de los casos, poner un coto o revertir la violencia de los dominadores. Su papel no es acabar con el sistema que da origen a la opresión y explotación contra las que se enfrenta, sino más bien hacer que queden limitadas dentro de los valores tradicionales que la población que lo protege considera justos. Por lo tanto, por su acción e ideología, el bandolero social es un reformista: actúa dentro del marco institucional impuesto por un sistema cuya existencia no es puesta en tela de juicio. Por ello, afirma Hobsbawm, para convertirse en defensores eficaces de su pueblo, los bandoleros tendrían que dejar de serlo.
Me correspondió aplicar el concepto de bandolerismo social al estudiar la resistencia de los mexicanos a la conquista estadunidense de los territorios arrebatados a México en 1848 y lo encontré de gran utilidad para explicar especialmente el periodo que en California da lugar a la creación literaria sobre bases reales del personaje conocido como Joaquín Murieta, que reúne todos los rasgos del arquetipo de bandolero social. Tiburcio Vásquez, quien fue ajusticiado por los estadunidenses en 1875, vivió por más de 20 años robando al gringo y repartiendo una parte del producto de sus andanzas entre los californianos, contando con el apoyo y la admiración de esta población. Si Joaquín Murieta y Tiburcio Vásquez alcanzaron gran celebridad gracias a la literatura y hasta el cinematógrafo (trastocados en el diluido personaje de El Zorro, que no lucha contra los yanquis), numerosos mexicanos siguieron anónimamente sus pasos durante el periodo que va de 1850 a 1880, aproximadamente. En Nuevo México y Texas tenemos en esas mismas fechas bandoleros sociales del tipo de los vengadores, como Sóstenes L’Archevêque, de madre mexicana, quien ante la muerte de su padre a manos de los estadunidenses inicia una sangrienta vendetta que según Carey McWilliams lo llevo a contar 23 marcas de gringos en su escopeta: dos marcas más que las encontradas en la escopeta de Billy The Kid.
Con sus estudios sobre el bandolerismo y otras formas de resistencia arcaica, Eric Hobsbawm ilumina la historia olvida del mundo de los insumisos, que no porque su camino fuese un callejón sin salida hemos de negarle el anhelo de libertad y de justicia que les impulsaba.




Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/10/12/index.php?section=opinion&article=024a1pol

Para comprender al capitalismo global



Durante las pocas  veces que los artículos  no hablan de  quién será el nuevo presidente del Imperio de EE.UU., los que seguimos las  noticias observamos a ciudadanos griegos y españoles dedicados a protestas  masivas en contra de los programas gubernamentales de austeridad, mientras el  comentarista parlotea acerca de los “temores” de estos países por salirse de la  sagrada eurozona como resultado de economías fracasadas y el rechazo del Banco  Central de Europa a hacer préstamos a los "flojos”. En la televisión  norteamericana hemos visto incontables noticias de desahucios y ejecuciones de  hipotecas, de trabajadores saliendo de una fábrica que pronto cerrará como  resultado de los malos tiempos económicos. Los norteamericanos se preocupan:  ¿quién será el próximo en dirigir el imperio y las más importantes  instituciones que manipulan la economía mundial?

Junto con estas  historias de gente que  protesta contra  políticas estatales o que son víctima de los caprichos del capitalismo,  presenciamos escenas diarias de soldados norteamericanos y civiles que mueren  en Afganistán –y todavía en el Iraq que los ocupantes norteamericanos  desintegraron– o de los aviones sin piloto que matan a gente en Pakistán o  Yemen. Los activistas en contra de la guerra no solo se han manifestado con  regularidad contra las actividades del Pentágono y la CIA. En Washington las  áreas dudosas de lo que las tropas norteamericanas están haciendo en partes  remotas del mundo y qué intereses económicos están detrás del uso de la fuerza  militar, raras veces se discuten.

Sin embargo,  estudiosos y periodistas han diseccionado las actividades militares de EE.UU.  durante décadas, pero pocos escritores se han atrevido a tratar de enfrentarse  a las instituciones económicas, las otras piezas cruciales del moderno imperio  de EE.UU. –las que los militares y los tramposos de la CIA tratan de proteger y  defender en cada una de las administraciones posteriores de la 2da. Guerra  Mundial. Así que los lectores  deben  apertrecharse de la excelente investigación y análisis minucioso de los  profesores Leo Panitch –profesor de Ciencias Políticas en la Universidad York  de Toronto– y su colega Sam Ginden, así como de su legible descripción y  explicación de cómo funciona o no funciona la parte del dinero del imperio  norteamericano. ([I]La construcción del  capitalismo global, la economía política del imperio norteamericano,[/I] Verso,  2012.)

Los que han  vivido sin saber de instituciones como el Departamento del Tesoro, el FMI y la  Reserva Federal descubrirán en este libro el papel imperial que desempeñan  estas misteriosas agencias, las cuales penetran cada vez más en el mundo que  los más publicitados Pentágono y la CIA.

Durante la 1ra.  Guerra Mundial, las finanzas y la industria norteamericana demostraron cómo el  poder económico de EE.UU., más que la fuerza militar, se podían relacionar con  la victoria de una guerra mundial.

Las instituciones  financieras norteamericanas también allanaron el camino para el surgimiento de  EE.UU. como el poder capitalista preeminente en el mundo, un poder cuyo alcance  llegaba a cualquier punto del planeta.

Cuando terminó la  2da. Guerra Mundial, con las potencias europeas destruidas, Estados Unidos se  convirtió en el líder lógico de la ideología de la “libertad”, la cual tenía  como principio fundamental la noción del capitalismo de mercado.

Después de 1945,  Washington hizo cambios imperiales en su Tesorería y Departamento de Estado e  incrementó los poderes de la Reserva Federal para elaborar una política de  postguerra que buscaba asegurar los necesarios recursos globales para empoderar  a los titanes de la industria y de Wall Street, los cuales el estado necesitaba  para ayudar a acumular el capital mundial. En el acápite “Inversión Global,  Reglas Norteamericanas” los autores citan a Benjamin Cohen para demostrar cómo  el ajuste estructural impuesto por el FMI trae inmensos beneficios, al citar al  economista Benjamin Cohen acerca de “grandes capitales como los grandes  productores de artículos comerciados globalmente, bancos y otras firmas de  servicios financieros, y grandes poseedores de bienes privados”. No  precisamente las tiendas de la Calle Real.

El imperio  norteamericano necesitaba condiciones en todo el mundo que atrajeran la  inversión extrajera. Pocas personas, incluso en círculos informados, saben  mucho acerca de cómo funcionan los tratados bilaterales de inversiones y de cómo  integran a otros países en un capitalismo global dirigido y controlado por  EE.UU. Tratados como ALCAN y ACALC, por ejemplo.

Los autores  también demuestran cómo las instituciones financieras controladas por EE.UU.  impusieron el ajuste estructural a países pobres para beneficiar al gran  capital y explotar más a las clases trabajadores. Tanto Europa como Japón se  convirtieron en parte de lo que William Appleman Williams llamó el “imperio  informal” de Estados Unidos. El crecimiento postguerra de las finanzas  norteamericanas –incluyendo la externalización de prácticas e instituciones  norteamericanas– llevó a la creación de un sistema integrado de mercados  financieros en expansión que caracteriza a la globalización capitalista. Para  fines del siglo veinte, escriben Panitch y Ginden, “los capitalistas,  literalmente casi en cualquier parte, por regla general reconocen una  dependencia de Estados Unidos para establecer, garantizar y administrar la red  global en cuyo seno todos pueden acumular”.

Este libro revisa  las economías del mundo que comenzaron con el control de EE.UU. en 1944 en la  reunión de Bretton Wood. Los autores argumentan que se desarrolló un interés  internacional de clase, que funcionarios de EE.UU. poseían una visión del  capitalismo universal en el período posterior a la 2da. Guerra Mundial, una  visión que promovía no tanto intereses especiales norteamericanos sino el florecimiento  del capital en sí, el cual necesitaba acceso mucho mayor a todas partes del  mundo. Esto, a su vez, hizo posibles los vínculos  que se desarrollaron entre grupos  capitalistas a gran escala en Estados Unidos y sus socios internacionales. A  medida que las fuerzas de EE.UU. trataban de imponer, sin éxito,  su voluntad militar en Corea y Vietnam, las  armas financieras del imperio convencieron a los capitalistas europeos de  desarrollar “vínculos con capitalistas norteamericanos, tanto en el seno de  Europa como en el de Estados Unidos”, fortaleciendo así los poderes  capitalistas al otro lado de las fronteras.

Panitch y Ginden  abogan por la solidaridad de clase del 1 por ciento a medida que describen el  camino que llevó a “un sistema financiero verdaderamente global, basado en la  internacionalización del sistema financiero de EE.UU.”

La desventaja de  esta organización del gran capital apareció en la década de 1990, a medida que  la movilidad del capital global indujo una serie de crisis financiera entre las  naciones de bajo y mediano ingresos.

Sin embargo, los  autores repudian perspectivas apocalípticas de la próxima destrucción del  capitalismo y en su lugar ofrecen sugerencias de cómo “convertir las  instituciones financieras que son el salvavidas del capitalismo global en  propiedad pública”, como un “prerrequisito necesario para la justicia social y  la democracia”.

Este nivel del  discurso no se liga exactamente con los lemas de Ocupar o las exigencias de los  trabajadores griegos y españoles, pero los activistas serios aprenderán: estos  autores enseñan el cómo y el por qué del sistema económico capitalista mundial.


Grandes bancos están tras el aumento de precios de los alimentos




La alarma se encendió en julio cuando el precio mundial de los alimentos registró un abrupto incremento del 10% luego de tres meses de relativa calma. Las cosas no han mejorado. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en septiembre volvieron a subir, esta vez, un 1,4%.

Se estima que los alimentos constituyen entre un 10% y un 15% del gasto promedio de un hogar en un país desarrollado. En los sectores pobres de una nación en desarrollo, la proporción se dispara: se llevan entre el 50% y 90% de sus ingresos.La contracara es el hambre. Este jueves, el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias publicó su nuevo Índice Global del Hambre. En todo el mundo lo encabeza Burundi y en América Latina y el Caribe, Haití.
¿A qué se debe el aumento de la comida en medio de los nubarrones de la economía global? Las causas son complejas y variadas, pero el diagnóstico de la FAO en julio contenía un dato clave: no había problemas a nivel de oferta y demanda.
En otras palabras, ni los factores climáticos que pueden afectar la oferta (sequías, por ejemplo), ni un súbito aumento de la demanda (como en los últimos años con China e India) explican esta disparada de los precios.
El dedo acusador apunta a los especuladores. Según algunas estimaciones, la inversión financiera-especulativa controla hoy más del 60% de los mercados de alimentos, comparado con un 12% del mercado en 1996.
En un intento de contrarrestar este fenómeno, la comisión del Parlamento Europeo sobre asuntos económicos y monetarios votó a fines de septiembre a favor de una regulación del mercado financiero de derivados de energía y alimentos.
El proyecto, que debe ser analizado en una reunión de la Comisión Europea en noviembre, ya existe en Estados Unidos, pero es calificado como insuficiente por organizaciones humanitarias como el World Development Movement (WDM).
“Es necesario limitar la cantidad del mercado a la que puedan tener acceso los especuladores. El proyecto avanza en esta dirección, pero puede ser aguado por la oposición de países con fuerte presencia del sector financiero como el Reino Unido que prefieren seguir con la autoregulación del mercado”, le dijo a BBC Mundo Christine Haigh, del WDM.
El camino de los mercaderesLa especulación es tan vieja como la economía: los casos documentados se remontan a Tales de Mileto y la antigua Grecia.
Pero los mercados modernos han colocado a esta actividad marginal en el centro mismo del escenario.
Un ejemplo clásico fue el cacao en 2010. El 17 de julio de ese año un fondo financiero de alto riesgo, Armajaro, compró más de 240.000 toneladas de cacao (un 7% de la producción global anual), lo que disparó el precio a su nivel más alto desde 1997.
Un solo día de adquisición masiva a cargo de un poderoso actor financiero bastó para hacer saltar el precio de un producto.
El eje de estos movimientos especulativos es el mercado de futuros. Este mercado se originó en Estados Unidos en el siglo XIX para ayudar a los granjeros a neutralizar las fluctuaciones en el precio de las cosechas.
Un contrato a futuro le permite al granjero vender en una fecha futura a un precio determinado una cantidad X de su cosecha. El granjero obtiene seguridad y el comprador posibles ganancias en caso de que el precio suba por encima de lo pagado.
Con la desregulación del mercado financiero de los años 80 y 90 se crearon unos contratos de alta complejidad, denominados “derivados”, que abrieron el juego a una especulación ilimitada.
Como los “futuros” son contratos que se pueden adquirir o vender sin necesidad de poseer el producto, su venta adquirió una dinámica propia, acelerada por las operaciones supersónicas de las computadoras.
La invitación a especular es irresistible. Si el precio de una tonelada de maíz es de 100 dólares hoy, pero el doble en un contrato a futuro de tres meses, la tentación de postergar la venta y esperar al mejor rendimiento, termina afectando la oferta presente (los granjeros se abstienen de vender ahora) y el precio del producto.
Según el WMD, en el corazón de la especulación se encuentran grandes nombres de la banca como Goldman Sachs, Morgan Stanley, Barclays, Citibank, Deutsche Bank, HSBC y JP Morgan.
Este poder de fuego de los grandes fondos financieros se ha exacerbado con la crisis económica mundial.
“Los gobiernos han emitido dinero para estimular la economía. El sector financiero ha aprovechado este aumento de la oferta monetaria no para prestar más al sector productivo sino para aumentar sus operaciones especulativas”, afirma Haig.
Hambrunas y disturbiosUna vara para medir el impacto que puede tener un aumento sostenido del precio como el que se viene registrando desde julio son los disturbios de 2007-2008.
El salto incontrolable de los precios en esos meses previos al estallido financiero produjo violentas protestas en 31 países –de Perú a Bangladesh– con un saldo de decenas de muertos y centenares de heridos.
En el terreno mismo, el WDM vio de primera mano el impacto que los precios tenían en familias que se veían obligadas a tener una sola comida al día y a reducir drásticamente la variedad de su dieta.
“Cuando una sociedad no satisface necesidades básicas del ser humano, cuando vemos malnutrición y el fantasma de la hambruna, es casi inevitable que se produzcan manifestaciones y disturbios”, le dijo Haig a BBC Mundo.
En los últimos seis meses de 2010, en el marco de un segundo salto de los precios de los alimentos, unas 44 millones de personas cayeron en la pobreza extrema.
El problema se agrava en el contexto de una economía mundial que todavía no ha salido de la hecatombe financiera de 2008.
La desaceleración global –el Fondo Monetario Internacional acaba de bajar nuevamente su estimación del crecimiento global de 2012– pone en peligro el nivel de empleo en un mundo que tiene más de 1.300 millones de personas que viven con ingreso de 1,25 dólares por día.
Sumarle a este crecimiento anémico, una inflación de productos no sustituíbles como los alimentos, parece una fórmula para el desastre.

LibreRed

Fuente: http://www.librered.net/?p=21628

EL DUARTE DE MIGUEL NÚÑEZ

DANIEL BALCÁCER: EL DUARTE DE MIGUEL NÚÑEZ

De  Juan Pablo Duarte  solo se conoce una fotografía hecha en  Caracas  en 1873 cuando el patricio contaba con 60 años de edad.  A...