MORAL Y LUCES

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jueves, 28 de junio de 2012

LA MEJOR OPCION PARA MEXICO ES EL PRD

Puesta de sol en Mazatlan
Entrevista al maestro en Filosofía Edgar González 
Licenciado y maestro en Filosofía, autor de varios libros sobre la derecha en México y en América Latina, entre ellos La Última Cruzada (2001); Los Abascal (2002) y El clero en armas (2007), Edgar González valora el actual escenario a propósito de las elecciones del domingo 1 de julio.  


Para González el reto del próximo presidente de México será gobernar de acuerdo con políticas que finalmente se basan en recuperar un sentido de justicia social, en contrapartida con el neoliberalismo a ultranza y en la defensa del estado laico, que es la base de las libertades individuales. Lo ideal para el país sería un gobernar como lo ha hecho el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la capital, afirmó el también Premio Nacional de Periodismo de México (2006) al responder el cuestionario que Prensa Latina envió a un grupo de analistas, políticos, sindicalistas y periodistas. PL: ¿Qué evaluación le merece el escenario político mexicano de cara a las elecciones del domingo? EG: En cuanto a las tendencias del electorado, que se han manifestado en diferentes encuestas donde le otorgan el primer lugar a Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el tercero a Josefina Vázquez Mota, del gobernante Partido Acción Nacional (PAN), creo que eran previsibles. Lo anterior es dada la impopularidad de la derecha en el poder, es decir, del PAN, y puesto que el Movimiento de Andrés Manuel López Obrador ha conservado parte de su fuerza desde las movilizaciones de 2006. Para mucha gente, el PRI es una alternativa de cambio o al menos de regreso a etapas de la historia de México donde prevalecían políticas más afines a los sectores populares, como el apoyo a la educación pública, a la salud pública, a las instituciones de seguridad social, por ejemplo. Hay gente que prefiere a Obrador que a Peña Nieto, pero piensa votar por este último, porque cree que los llamados "poderes fácticos" no lo dejarían llegar a la presidencia. Para explicar la debacle del PAN hay que sumar otros factores, como el pésimo gobierno de Felipe Calderón, marcado por el fraude electoral del 2006 y por su llamada "guerra contra las drogas", que ha dejado decenas de miles de muertos. Hay que considerar también que Josefina Vázquez Mota ha sido una pésima candidata, que se ha esforzado por dañar su propia imagen cometiendo toda clase de torpezas. Asimismo, la sociedad mexicana ha mostrado un rechazo muy decidido a la llamada "guerra sucia" del panismo contra los otros candidatos, mediante ataques personales en su propaganda. Por ingenuidad del electorado y por el apoyo que en 2006 el PAN tuvo por parte del PRI contra López Obrador, esta estrategia le fue útil a la derecha hace seis años, pero ahora le ha resultado contraproducente. En este hecho, que ha sido muy importante para definir el resultado de las campañas, hay que tener en cuenta que la televisión, que desde un principio apoyó al PAN y a Calderón, ahora ya no tiene la misma fuerza que hace seis años, gracias a la creciente influencia de la Internet. Mucha gente ya no cree en la televisión y por lo tanto tampoco en el PAN, una fuerza política que además nunca ha tenido arraigo nacional, sino solo en unos pocos lugares, como Guanajuato y Baja California. Esos son en la actualidad los principales estados que gobierna y los que ganó durante el periodo de Carlos Salinas (1988-1994) gracias al apoyo del expresidente. A excepción de otros estados, como Puebla, donde en realidad no ganó el PAN, sino una coalición de este y otros partidos, incluyendo al PRD. Por su parte, la izquierda tiene su principal bastión en la capital, donde el apoyo a ese gobierno alcanza más del 60 por ciento. Aquí gobernaron López Obrador (2000-2006) y Marcelo Ebrard (2006-2012), quienes pusieron en práctica políticas consistentes en crear beneficios reales para la gente como el apoyo material a los ancianos, creación de escuelas, mejoramiento del transporte público. También trataron de ampliar las libertades personales (despenalización del aborto, legalización del matrimonio homosexual). Los políticos temen entrar en esos temas, para no ser criticados por el clero o los empresarios, pero como los hechos demuestran, esas medidas han tenido una gran aprobación de la población. PL: ¿Qué puntuación le daría a las campañas de los candaditos?, ¿por qué? EG: A la campaña de Vázquez Mota, ya me referí antes. La de Peña Nieto se ha basado en la imagen personal del candidato y en que encarna la esperanza real de sacar a la derecha del poder. Hay que reconocer que en algunas ocasiones ha actuado con mayor pericia de la que se esperaba. En cuanto a López Obrador y al PRD, su mejor campaña radica en que han gobernado exitosamente la Ciudad de México, en contraste con lo que pasa en las demás regiones del país, donde la gente no queda a gusto con sus gobernantes. Ebrard cuenta con el apoyo de la gente porque fue un buen gobernante en la capital, por lo mucho que ayudó a los sectores mayoritarios, y por su lucha en defensa del voto desde 2006. Creo que el mayor error que ha cometido es no acentuar su oposición al PAN y centrar sus críticas contra el PRI y Peña Nieto. En realidad, la peor opción para el país es el PAN y la mejor, el PRD; el PRI está en medio de las dos. Un elemento que ha emergido en las campañas es la aparición de movimientos como el de los estudiantes y jóvenes del # Yo Soy 132. En un principio, el PAN trató de usar para su propaganda ese movimiento, pero luego esos jóvenes se han ido definiendo a favor de Obrador. Sin embargo, hay en ese movimiento un aspecto absurdo, pues se manifiestan ante todo como enemigos de Peña Nieto, y se ha difundido el rumor de que el pueblo "lo odia". Pero en realidad, no tendría razones para hacerlo, porque él nunca ha gobernado el país: no es el causante de las muertes por la "guerra contra el narco", ni de todos los abusos del gobierno federal, controlado por el PAN. PL: ¿Cómo vislumbras el día después del 1 de julio? EG: Si gana Obrador, tendrá en su contra a los medios electrónicos, al clero, al PAN y al PRI, mientras que sus apoyos estarían en su propio partido y en el pueblo, como hasta ahora ha ocurrido: esa es su mayor fuerza y su mayor debilidad. En todo caso, lo que puede tomarse como seguro es que va a perder el PAN, a menos que recurra a un fraude aún más escandaloso que el de 2006, lo cual sería ya una suerte de golpe de estado. De ese partido, dada la falta de escrúpulos que han mostrado, pueden esperarse reacciones extremas: provocar episodios de violencia, tratar de usar al ejército para mantenerse en el poder, o incluso atentar contra sus opositores políticos. Todo puede esperarse de una derecha desesperada ante su derrota ideológica y material. Hay que considerar que la clase política del PAN ha obtenido todo tipo de beneficios de las posiciones de poder que detentan, por lo que harán todo lo posible para no ceder el poder.

 Por Deisy Francis Mexidor
Corresponsal de Prensa Latina en México em/jgs/dfm

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