MORAL Y LUCES

MORAL Y LUCES

martes, 25 de agosto de 2015

El caso griego es bastante excepcional


En muchos sentidos, el caso griego es bastante excepcional. Grecia es un viejo-joven país con una honda tradición político-cultural, con una fuerte identidad como pueblo y con un gran sentido patriótico. Se había ido produciendo en éstos años una simbiosis, una nueva relación entre la defensa de los derechos sociales, la independencia nacional y de la unidad de una gran parte del pueblo en torno al apoyo a las clases trabajadoras, a los pobres y a los jóvenes que estaban viviendo una grave regresión en sus condiciones de vida y de trabajo. Todo esto terminó identificándose con dos nombres: Syriza y Tsipras. El ejemplo más claro de esto fue la victoria en el referéndum en un país, no se debería olvidar, que estaba viviendo un “corralito”, con amenazas constantes de las “autoridades europeas” y con unos medios de comunicación masivamente partidario del “sí”.




Alexis Tsipras: el transformismo como instrumento para derrotar al sujeto popular

Cuarto Poder


Ellos, los que mandan, nunca se equivocan. Aciertan casi siempre. Su especialidad es cooptar, integrar, domar a los rebeldes para asegurar que el poder de los que mandan de verdad y no se presentan a las elecciones se perpetúe y se reproduzca. El transformismo es eso: instrumento para ampliar la clase política dominante con los rebeldes, con los revolucionarios, asumiendo algunas de sus reivindicaciones a cambio de neutralizar y dividir a las clases subalternas. La clave es esta: para conseguir que el sujeto popular sea no solo vencido sino derrotado, es necesario cooptar a sus jefes, a sus dirigentes. Con ello se bloquea la esperanza, se promueve el pesimismo y se demuestra que, al final, todos son iguales, todos tienen un precio y que no hay alternativa a lo existente. La organización planificada de la resignación.

Con Tsipras no ha sido fácil. Era un reformista sincero y, además, un europeísta convencido, de los que pensaban que se podrían conseguir concesiones de los socios europeos; que a estos se les podría convencer de que las políticas de austeridad no solo eran injustas sino profundamente ineficaces y que para poder pagar la deuda se deberían incentivar un conjunto de políticas diferentes que relanzaran la economía, que solucionaran la catástrofe humanitaria que vivía el país y que hicieran compatible la soberanía popular con la pertenencia a la UE. Varoufakis ha sido la cara y los ojos de esta estrategia negociadora que él, en algún momento, ha definido como kantiana, es decir, basada en la razón y en la búsqueda del interés común.

La historia es conocida. Hoy sabemos que esa estrategia ha sido un rotundo fracaso: no se consiguió nunca dividir a los Estados europeos más poderosos y el dominio alemán fue claro y definitorio desde el comienzo. Todo esto lo sabemos por el propio Varoufakis, que ha ido relatando este auténtico “vía crucis” que nunca implicó realmente una negociación y que, desde el primer momento, fue un chantaje en toda regla del tipo “lo tomas o lo dejas” y, mientras, la presión sostenida y permanente del BCE agotando la liquidez y las instituciones europeas negando los créditos.

Dieciocho contra uno. Así ha sido este proceso, que tenía tres objetivos fundamentales. El primero, combatir el malísimo precedente griego en un sentido claro y rotundo: los países endeudados del Sur no pueden tener otras políticas económicas que las dictadas por la Troika. En segundo lugar, apoyar firmemente a los gobiernos de la derecha y de la socialdemocracia que, de una u otra manera, en uno u otro momento, se plegaron a las políticas impuestas por el Estado alemán; estos partidos siguen siendo absolutamente necesarios para garantizar las políticas neoliberales dominantes y bajo ningún concepto se les puede dejar caer, máxime cuando emergen fuerzas alternativas, de eso que la UE y los gobiernos de turno llaman populismo. El tercero, el mensaje real que se manda a las poblaciones, sobre todo del Sur, es que ésta UE, sus políticas y sus relaciones reales de poder, no tienen alternativa. Lo que queda es la estrategia del miedo: o se aceptan estas políticas o se producirá el caos y la catástrofe económica y social de la salida del euro.

En muchos sentidos, el caso griego es bastante excepcional. Grecia es un viejo-joven país con una honda tradición político-cultural, con una fuerte identidad como pueblo y con un gran sentido patriótico. Se había ido produciendo en éstos años una simbiosis, una nueva relación entre la defensa de los derechos sociales, la independencia nacional y de la unidad de una gran parte del pueblo en torno al apoyo a las clases trabajadoras, a los pobres y a los jóvenes que estaban viviendo una grave regresión en sus condiciones de vida y de trabajo. Todo esto terminó identificándose con dos nombres: Syriza y Tsipras. El ejemplo más claro de esto fue la victoria en el referéndum en un país, no se debería olvidar, que estaba viviendo un “corralito”, con amenazas constantes de las “autoridades europeas” y con unos medios de comunicación masivamente partidario del “sí”.

Que al final fuese Tsipras el eslabón más débil de la cadena obliga a pensar las cosas a fondo. Lo primero, la enorme capacidad de presión de la Troika, en un sentido muy preciso y que se olvida con mucha frecuencia: lo que existe es una alianza estratégica entre las instituciones europeas y los poderes económicos dominantes de cada país que el Estado alemán garantiza. Para decirlo con mayor precisión: las clases económicamente dominantes están de acuerdo con ésta Europa que es la UE y con el papel que se asigna a estos países en la división del trabajo que se está definiendo en y desde la crisis. En segundo lugar, lo que Tsipras y la derecha de Syriza expresan es una posición ideológica que no siempre se consigue identificar y que, al final, se ha convertido en una enorme debilidad. Me refiero a eso que se ha llamado europeísmo. Reformismo socialdemócrata y europeísmo han estado íntimamente relacionados. Se podría decir que la bandera del europeísmo sirvió para camuflar la crisis del proyecto socialdemócrata sobre tres ideas básicas: que la UE era la única construcción posible de Europa; que la UE es un bien en sí, independientemente del conflicto social y de la distribución del poder entre Estados y clases; y que el Estado-nación se había convertido en una antigualla que necesariamente había que superar en el proceso de integración europea.

La inexistencia de un plan B en el proceso negociador tiene que ver, a mi juicio, con la posición política que he intentado definir. Se demostró que para Tsipras era inimaginable una Grecia fuera del euro, fuera de las instituciones de la UE, aunque eso significase la ruina económica de su país, continuar con la degradación de las condiciones sociales de la mayoría de la población y la aceptación de que el Estado griego es, de hecho, un protectorado de los países acreedores.

La Troika ha conseguido claramente sus objetivos. Las políticas que ha venido realizando Tsipras y su gobierno tras su capitulación (así lo ha definido Varoufakis) nos impiden ser optimistas. La hoja de ruta aprobada por las instituciones europeas la están cumpliendo a rajatabla, a veces da la sensación de que se realiza con el “furor del converso”. Hay datos que nos llevan a pensar que el asunto irá a peor. Tsipras sabía mejor que nadie que no estaba garantizada su mayoría en el próximo congreso de Syriza. La convocatoria de nuevas elecciones no tiene nada de heroico. Sabedor de que las cosas en su partido estaban difíciles para él, convoca elecciones generales para conseguir tres cosas a la vez: garantizarse las siglas, propiciar la ruptura de Syriza huyendo del debate democrático y del posible cuestionamiento de su liderazgo y, por último, buscar el respaldo popular antes de que se empiecen a notar los efectos económicos y sociales de las políticas de austeridad impuestas por la troika y aceptadas por la mayoría del parlamento griego.

Seguramente Tsipras ganará, pero su partido habrá ya cambiado de naturaleza y el movimiento popular y democrático se dividirá por mucho tiempo. Nada será igual. Reconstruir desde abajo la alternativa después de la derrota requerirá tiempo, inteligencia y un compromiso moral especialmente fuerte. Tsipras ahora es valiente, responsable y realista y los otros, sus amigos y camaradas de ayer, populistas, maximalistas y euroescépticos. Los que mandan ganan una vez más: ¿aprenderemos en cabeza ajena?, mejor, ¿en país ajeno? La vida dirá.

Fuente original: http://www.cuartopoder.es/cartaalamauta/2015/08/23/alexis-tsipras-el-transformismo-como-instrumento-para-derrotar-al-sujeto-popular/104

La ecología de Marx: Materialismo y naturaleza


Marx rojiverde




Nota edición: El 25 de agosto de 2012 falleció Francisco Fernández Buey (1943-2012), el autor de libros tan imprescindible como Marx sin ismos o Leyendo a Gramsci. En su recuerdo, reproducimos un artículo suyo de septiembre de 2004, una reseña a un ensayo de J. B. Foster sobre la ecología de Marx. Aquí, en rebelión, donde no habita el olvido.
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J.B. Foster, coeditor de Monthly Review y profesor de sociología en la Universidad de Oregón, ha escrito el libro más completo aparecido hasta ahora acerca de lo que Manuel Sacristán denominó hace veinte años “los atisbos ecológicos de Marx”i.
El libro está estructurado en seis capítulos, en los que se repasa prácticamente la totalidad de la obra de Marx y Engels, desde la tesis doctoral del primero sobre el materialismo de Demócrito y Epicuro hasta los últimos escritos del segundo acerca de los orígenes del Estado y la propiedad privada.
Se trata, sin duda, de una aportación importante para el conocimiento de las ideas de los fundadores del marxismo y su evolución. Como ha subrayado el científico R.C. Lewontin, el libro proporciona una nueva comprensión del materialismo de Marx en su totalidad así como del desarrollo de la dialéctica de la sociedad humana y la naturaleza.

Lo que distingue el libro de J.B.Foster de la mayoría de los estudios de conjunto sobre la obra de Marx y su evolución es el énfasis que ha puesto en el seguimiento de sus ideas sobre la relación de los seres humanos con la naturaleza y de sus opiniones acerca de los problemas relativos al medio ambiente. Pero no sólo eso: J.B. Foster ha dedicado muchas páginas de su libro a la reconstrucción del tipo de materialismo defendido por Marx y a su recepción de las ideas de los filósofos materialistas de la antigüedad clásica y de los filósofos y científicos materialistas de la modernidad. Uno de los aspectos más sugestivos del libro es precisamente el estudio que hace de la recepción por Marx de las ideas de Epicuro, Lucrecio, Francis Bacon y los pensadores ilustrados.

Todavía en este mismo ámbito de la historia de las ideas hay que destacar la forma en que se aborda aquí la crítica de Malthus y del maltusianismo y las páginas que J.B. Foster dedica a la influencia que tuvieron en el desarrollo del naturalismo y del materialismo de Marx varios autores: el químico Justus von Liebig, Charles Darwin y el antropólogo norteamericano Lewis Henry Morgan (1818-1881).

No hay en el libro Foster revelaciones de nota sobre textos de Marx acerca de la cuestión ecológica que no fueran conocidos ya. En este sentido, Foster se atiene, en lo esencial, a textos de Marx que habían sido tomados ya en consideración por Manuel Sacristán y por otros investigadores marxistas sensibles a la cuestión ecológica; textos procedentes, en su mayoría, de los Manuscritos de París, de la Ideología alemana, de los Grundrisse, de los volúmenes de El Capital y de la correspondencia con Engels y con otros contemporáneos suyos.

Tampoco es intención de J.B. Foster presentar ahora a Marx como si se tratara de un ecologista avant la lettre para enlazar así con la moda de lo verde. Esto último lo deja claro desde el primer capítulo del libro: ”La intención que nos mueve no es la de enverdecer a Marx con el fin de que resulte ecológicamente correcto” (pág.43).

Solo que el estudio sistemático y detallado de todos los fragmentos de Marx dedicados a estas cuestiones, al ser puesto en relación con el análisis de lo que él mismo fue escribiendo a lo largo de su vida acerca de Epicuro, de Lucrecio, de Bacon, de Liebig, de Darwin y de Morgan, permite a J.B. Foster sacar algunas conclusiones que chocan con las interpretaciones más divulgadas entre los marxólogos. Estas conclusiones son sustancialmente tres:
1ª Que en la obra de Marx hay algo más que algunos atisbos ecológicos desperdigados.

2ª Que el concepto de metabolismo o relaciones metabólicas (en alemán, Stoffwechselintercambio material) entre los seres humanos y la naturaleza es un concepto fundamental a lo largo de toda la obra de Marx; y que en la elaboración de este concepto está la clave para una lectura omnicomprensiva de Marx, o sea, para su comprensión no sólo como materialista histórico (que es el aspecto que han acentuado muchos intérpretes, desde el Lukács de Historia y consciencia de clase hasta Jean Paul Sartre pasando por Gramsci y los teóricos de la Escuela de Frankfurt) sino también como materialista dialéctico (es decir, como pensador materialista de la naturaleza en su despliegue dialéctico) que es a la vez un materialista práctico, un materialista de la praxis.

3ª Que la concepción marxiana de la naturaleza y la noción de metabolismo proporcionan una aproximación materialista y socio-histórica a los problemas que hoy llamamos ecológicos (por ejemplo: las consecuencias de la aplicación de la química a las tierras de cultivo; el problema de la contaminación de los ríos por vertidos de residuos urbanos e industriales; el asunto de la contaminación del aire de las grandes ciudades; o la cuestión de la sostenibilidad en general y del urbanismo sostenible en particular, etc.) mejor que las aproximaciones brindadas por la mayoría de los ecologismos de la segunda mitad del siglo XX.
Estas tres conclusiones tienen su punta polémica.

La primera la tiene en relación con aquellos autores (la mayoría) que vienen repitiendo desde hace décadas que Marx fue un “desarrollista” que tenía una noción del progreso (y particularmente del progreso de las fuerzas productivas) que no rebasa el horizonte de los ilustrados, y que se ha hecho inmantenible en nuestros días.

La segunda conclusión de J.B. Foster choca con todas las interpretaciones más o menos historicistas, hegelianas o culturalistas (Foster suele decir en su libro “idealistas” o “espiritualistas”) que han desdibujado el materialismo de Marx, desatendiendo sus intereses científico-naturales y en particular el vínculo que él mismo quiso establecer entre su concepción del mundo y la teoría darwiniana de la evolución.

Y la tercera conclusión polemiza con varios de los ecologismos del siglo XX (sobre todo con la llamada ecología profunda y con los defensores del ecologismo como “nuevo paradigma”), al argumentar que la cuestión central que hay que discutir, hoy como ayer, no reside en la contraposición entre antropocentrismo y ecocentrismo, sino en cómo fundamentar la idea de coevolución.

A lo largo del libro de J.B.Foster hay, además, toda una serie de apuntes y desarrollos que interesarán tanto a marxistas como, en general, a las personas aficionadas a la historia de las ideas, a la historia de la ciencia o al estudio de las relaciones entre naturaleza y sociedad. De entre esos apuntes y desarrollos yo destacaría los siguientes, por lo que tienen de novedad:
1º La forma en que se aborda el análisis de la tesis doctoral de Marx sobre las diferencias entre la filosofía de Demócrito y la filosofía de Epicuro, lo cual conduce a una recuperación, por así decirlo, del epicureísmo de Marx (no sólo del joven Marx sino también del Marx maduro). En el contexto de este análisis Foster llama atención (pág.97) sobre algo que ha pasado desapercibido a la mayoría de los marxólogos y que, en cambio, los helenistas y los historiadores de la filosofía apreciarán, a saber: que la lectura actual de trozos de la gran obra de Epicuro Sobre la naturaleza, a partir de la exégesis de los restos de los papiros carbonizados hallados en la biblioteca de Filodemo, en Herculano, aportan una confirmación directa de la interpretación del materialismo epicúreo que en su tiempo Marx tuvo que basar, en gran parte, en conjeturas y en razonamiento dialéctico.

2º La discusión acerca del carácter prometeico de la concepción histórico-materialista de Marx basada en afirmaciones sueltas, como la que dice que Prometeo es el principal de los candidatos al panteón laico. Foster dedica mucha atención a la crítica que Marx hizo precisamente del “prometeísmo” de Proudhon y, basándose en esa crítica y en el estudio detallado de otros textos, mantiene que sobre esto hay que matizar. La matización, de mucha importancia por sus implicaciones para la fundamentación de un punto de vista ecológico-social, aclara que, para Marx, el Prometeo digno de admiración era la figura mítica revolucionaria tal como aparece en la obra de Esquilo Prometeo encadenado (el Prometeo que desafió a los dioses del Olimpo y trajo el fuego, o sea, la luz, la ilustración, a los seres humanos. Esta imagen asocia a Prometeo con la aparición de la ciencia y el materialismo y debe distinguirse de la imagen tardía de Prometeo como representante delmaquinismo (págs. 210-212).

En esa misma línea J.B. Foster escribe cosas muy sensatas sobre Francis Bacon, sobre su influencia en Marx y sobre el tópico que viene a hacer de Bacon algo así como el padre del industrialismo productivista moderno, enemigo de la naturaleza. Recuerda Foster que Bacon escribió también que sólo podemos mandar sobre la naturaleza obedeciéndola (pág. 217) y que los historiadores serios de la ciencia (por ejemplo, Paolo Rossi) hace tiempo que refutaron ese tópico corriente en los ambientes ecologistas neorrománticos y posmodernistasii.

3º La reconstrucción detallada de la relación intelectual de Marx con Justus von Liebig, que no se reduce en absoluto a la muy conocida cita que Marx hizo de él en El capital. Muestra Foster en esas páginas que el conocimiento que Marx obtuvo de Liebig sobre química orgánica, sobre la industria de los fertilizantes y sobre el desarrollo de la química de los suelos le condujo a una comprensión sofisticada de la degradación ecológica de los suelos y a defender la tesis de que el carácter inherente de la agricultura a gran escala bajo el capitalismo impide una aplicación verdaderamente racional de la nueva ciencia de la gestión del suelo (págs. 229-242). Lo de comprensión sofisticada tiene aquí el preciso sentido de que, siguiendo en esto la evolución del propio Liebig, Marx abandonó el optimismo inicial acerca de la “segunda revolución agrícola” (caracterizada por la aplicación sistemática de la química a la agricultura) para acabar llamando la atención acerca de un caso paradigmático en el que las fuerzas productivas se convierten en fuerzas de destrucción.

Una novedad interpretativa, en relación con esto, que vale la pena tener en cuenta, consiste en subrayar la importancia que Marx concedió, ya en 1851, a la obra del economista político y terrateniente escocés James Anderson (1730-1808) sobre los orígenes de la fertilidad diferencial de la tierra (pág. 227-228).
4º La reconstrucción detallada de la recepción e influencia de las obras de Charles Darwin, en este caso tanto en Marx como en Engels; en cuyo contexto, seguramente uno de los más atractivos del libro, Foster responde con mucha precisión a una pregunta que los marxistas historicistas y culturalistas no suelen hacerse: ¿qué explicación hay que dar a la rotunda afirmación de Marx de que la teoría de la selección natural de Darwin proporcionaba “la base, en historia natural,” de la propia concepción del mundo? Para responder a esta pregunta con conocimiento de causa Foster acude a fuentes poco transitadas por la mayoría de los marxistas, como son las consideraciones teóricas y metodológicas de biólogos y paleontólogos que conocen bien la historia y el significado de la teoría de la evolución de Darwin y que, por otra parte, han criticado sin contemplaciones del darwinismo social y el determinismo biológico: Richard Levins, Richard Lewontin y Stephen Jay Gould.

También en este asunto hay una aportación curiosa y poco valorada hasta ahora por los marxólogos que se han ocupado del “Marx tardío”: la relación de amistad que Marx mantuvo en sus últimos años (desde 1880) con el entonces joven darwiniano E. Ray Lankester (1847-1929), que acabaría siendo un prominente biólogo evolucionista, miembro de la Royal Society y director del Museo Británico (págs. 336-337).

5º Un último tema, interesantísimo también, que Foster no desarrolla pero que deja apuntado en el epílogo a su libro (en relación con la pérdida de peso específico de las consideraciones ecológicas y naturalistas en los marxismos posteriores a la muerte de Marx y señaladamente en la época estalinista) es el de la recuperación de los manuscritos de Nikolai Bujárin (1888-1938), redactados en prisión, al final de su vida y que han visto la luz en 1992, gracias, entre otras cosas, a los esfuerzos de su biógrafo Stephen Cohen. Se trata de un libro de poemas titulado La transformación del mundo y de una obra filosófica, según Foster, de gran alcance publicada ya en ruso con el título de Arabescos filosóficos.
Foster afirma (pág. 342-346) que esta última obra pretende relacionar el marxismo con las teorías ecológicas de V.I Vernadski y sugiere que su lectura obligaría, como mínimo, a cambiar la opinión que la mayoría de los marxistas occidentales hemos tenido acerca de Bujárin como teórico, aceptando por lo general la crítica que de su Manual hizo Antonio Gramsci en los Cuadernos de la cárcel. De ser eso así, sería un excelente motivo para reabrir una de las páginas teóricas más sugestivas de la historia de los marxismos de los años treinta: la que abrió el economista Piero Sraffa al enviar, desde Cambridge, al Gramsci prisionero de Musolini, Science at the Cross Roads, o sea, los materiales del II Congreso de Historia de la Ciencia y la Tecnología que se reunió en Londres en junio de 1931.

El epílogo del libro de Foster sugiere algo que puede interesar particularmente al marxismo hispánico. La delegación soviética presidida en aquel Congreso de Londres por Bujárin tuvo, en los orígenes de la historia y la filosofía marxista de la ciencia, un papel tan destacado como el que tuvieron allí mismo Bernal, Farrington, Haldane y Needham (autores, todos ellos, recordados y reivindicados ahora por J.B. Foster en su polémica con el idealismo y el espiritualismo). Pero Gramsci no supo apreciar el valor de aquellos papeles. Manuel Sacristán, en lo último que escribió antes de su muerte, dijo por qué: por el “idealismo culturalista de su ambiente intelectual”. De manera que esta sugerencia sobre el último Bujárin, atento al pensamiento ecológico de V.I Vernadski, puede verse ahora como otro lazo de unión entre lo que J.B Foster dice y la forma de entender el marxismo de aquel que, aquí, hace años, nos hizo ver la importancia de los atisbos ecológicos de Marx, después de haber introducido a Gramsci casi al mismo en que discutía con Gramsci precisamente por el concepto que éste tuvo del materialismo y de la ciencia.

Aparte de su interés para ese capítulo de la historia de las ideas, La ecología de Marx. Materialismo y naturaleza interesará, sin duda --y en este caso por razones eminentemente prácticas-- a las personas que se dedican a estudiar los problemas de la agroindustria en el mundo actual desde la perspectiva del ecologismo social, a todos aquellos economistas sensibles que, con razón, exigen precisión en el uso de la hoy ya manida noción de sostenibilidad y, muy particularmente, a los campesinos cultos de este mundo de la globalización neoliberal que se siente vinculados a las propuestas alternativas del MST y de Vía Campesina.
Notas:
i John Bellamy Foster, La ecología de Marx. Materialismo y naturaleza . El viejo topo (con la colaboración de ISTAS y de la revista Viento Sur ), Barcelona, 2004, traducción de Carlos Martín y Carmen González de Marx´s ecology (2000). Con prólogo de Jaime Pastor.
ii Véase, por ejemplo, Paolo Rossi, Francesco Bacone: dalla magia alla scienza, Eiunaudi, Turín, 1974.

"Correa, al igual que Chávez o Evo, son hijos de una sublevación histórica que ha hecho eco en el mundo entero"


Entrevista a Roland Denis sobre situación política ecuatoriana (y II)
"Correa no es un marciano, al igual que Chávez o Evo. Son hijos de una sublevación histórica que ha hecho eco en el mundo entero"




Luchador popular revolucionario de larga trayectoria en la izquierda venezolana, Roland Denis es graduado en Filosofía en la UCV y fue viceministro de Planificación y Desarrollo entre 2002 y 2003. En los años 80 militó en el Movimiento La Desobediencia y luego en el Proyecto Nuestramérica /Movimiento 13 de Abril. Es autor, entre otros, de Los Fabricantes de la Rebelión (2001) y Las Tres Repúblicas (2012). Actualmente participa en la organización de las “Asambleas de militantes” centrada en el apoyo a la construcción de los territorios de “Gobierno popular”.



***
– Estábamos en esto. ¿Qué es eso de una visión del mundo pequeñoburguesa? ¿Una concepción del mundo, una praxis rebelde pero no anticapitalista?

– Si, puede ser. Pero mucho mas allá aún. Estamos hablando de continentes cuyos movimientos revolucionarios desde hace un siglo han sido liderizados por la pequeña burguesía, secundados por movimientos populares muy diversos. Como era natural esperarse los límites de esa sensibilidad y visión de mundo pequeñoburguesa, no relacionada con la tarea y la faena realmente dura que le toca vivir al pueblo pobre, hace que las rebeliones se trunquen y queden en manos de las camarillas políticas que se forman en cada época y que mas adelante conformarán el suelo de una nueva burguesía emergente. Todas las revoluciones en el mundo han pasado por esta limitación de clase. Y nuevamente Ocalam, que lo tengo en estos días metido en la cabeza, esa visión pequeñoburguesa los lleva fácilmente a asumir las típicas posiciones “jacobinas” (Ocalam diría que es la ideología de la pequeña burguesía) que pondrán todo el esfuerzo político en la centralización del poder, el estatismo, la apropiación de la conciencia colectiva creyéndose los salvadores de los pueblos. ¿Qué es lo que pasa entonces, porque esa pequeña burguesía ya no puede consolidar en el mando como antes?. Simplemente porque se han creado vanguardias colectivas venidas directamente del pueblo pobre, con otra visión de mundo, otro ropaje, otro ceremonial de la vida totalmente distinto, y por supuesto mucho más formidable. En el caso del Ecuador se hace evidente, es la crisis final de la pequeña burguesía revolucionaria en el poder y el brote autónomo de los pobres organizados y en lucha, con ideas y principios propios.

– Correa no es Chávez, afirma usted, es un pequeñoburgués muy brillante, muy estudiado y adelantado en lo que respecta a sus referencias de transformación social. Habla usted de “un combate muy interesante con los monopolios mediáticos mundiales, así como su acusación frontal de ecocidio a la Exxon en el Amazonas ecuatoriano”. Perdone mi insistencia. ¿Todo eso no pinta bien, pero que muy bien? Ningún gobernante español, incluso europeo, sería capaz de una acción política de estas características.

– Vuelvo y te repito, Correa no es un marciano, al igual que Chávez o Evo. Son hijos de una sublevación histórica que ha hecho eco en el mundo entero. A mí particularmente siempre me llamó la atención la disposición de Correa a entablar una verdadera pelea mundial contra las transnacionales, a reivindicar el saber de los pueblos. El caso Assange, por ejemplo, y su refugio en la embajada ecuatoriana en Londres.
– Tiene razón. ¡Menudo olvido el mío!

– La acusación contra Exxon. Parecía encaminado hacia una radicalización muy positiva y de un liderazgo muy simpático y dialogante. Pero a los hechos todo ha terminado en un gran “bluf” publicitario. No se puede establecer toda esta demagogia antitransnacional y por otro lado estar entregando el Amazonas a tus transnacionales amigas. Allí es donde los pueblos “se arrechan de verdad”, como decimos nosotros, y eso es lo que está pasando. Acusen de lo que les de la gana a los indígenas ecuatorianos pero allí estas los hechos.

– ¿Entregar el Amazona a tus transnacionales amigas? ¿Todo el Amazonas? ¿Qué transnacionales son amigas del Gobierno de Correa? Podrían decir que intentaron otras vías pero que no hubo forma…

– Estamos hablando básicamente de las transnacionales chinas con relaciones cada vez mas orgánicas con los capitales locales y gobiernos en el caso de Nuestra América. Claro, sobre el Amazonas y la minería se mueven con mucha fuerza aún las transnacionales canadienses, gringas y el capital financiero judío, pero la hegemonía, sobre todo con los gobiernos “progresistas”, la están tomando los capitales chinos en cuanto a la minería. ¿Todo el Amazonas?. No conozco los puntos poligonales de las concesiones dadas si a eso te refieres. En todo caso Correa rechazó hace unos cuatro años una propuesta de gentes de su propio Gobierno –lo cual por lo que entendía le creó grandes tensiones internas- a delimitar muy bien cuáles serían las áreas de explotación minera y petrolera, bajo consenso de las comunidades y por supuesto dando toda preferencia a los derechos de la naturaleza y a quienes viven fusionados en ella. Allí descubrió por entero su opción extractivista y el lío que le ha creado con las comunidades indígenas amazónicas.

– El componente de la desigualdad sigue reproduciéndose bajo el amparo del Gobierno-Estado, señala usted también, “mientras la "revolución ciudadana" empieza a echar al traste reivindicaciones culturales, educativas y una ley de aguas que abre a la privatización de un agua que durante siglos ha sido patrimonio”. A su vez, añade, “fueron los indígenas quienes crearon toda la tecnología original para su distribución desde los tiempos precoloniales. Las universidades vuelven a cerrarse y el sistema bilingüe de educación empieza a ser cancelado”. ¿Estas son sus principales críticas?

– Las criticas no las hago yo, las hace el movimiento popular ecuatoriano. A mí más bien me tomó por sorpresa este levantamiento y su magnitud. Y me parece muy bien que esto ocurra, que le ocurra a Correa pues muy bien hecho, y ojalá ocurra aquí y que en el Brasil sean las organizaciones de base las que tomen la dirección de la inmensa protesta social que en estos momentos dirige la clase media y sus organizaciones conservadoras. En fin, todas estos líderes arrogantes y distantes como decimos “se tengan que sentar de culo” ante la fuerza popular. Las críticas de los compañeros allá se centran en el problema del elitismo universitario, la expropiación de la educación bilingüe, la conversión de la tierra hace un modelo extensivo y monoproductivo que le abre las puertas a las transnacionales de la tierra y alimentos, la expropiación del control del agua (patrimonio desde el periodo incaico, primeros ingenieros de la distribución del agua en el continente), los terribles problemas ambientales, sobre todo en el Amazonas, que está trayendo la gran producción minera en manos de transnacionales. Y algo muy importarte, el rechazo al tratado de libre comercio con Europa, un contrato hecho en función de los intereses de la gran oligarquía terrateniente exportadora. Y súmale las innumerables demandas sociales, como es el caso de los jubilados y las demandas locales ¿Qué tiene que ver esto con la derecha, con la mano peluda del imperialismo?

– Nada, desde luego, nada. Pero y esto que le copio a continuación, ¿tiene algo que ver con la derecha? La pobreza, que en la década de 1990 llegaba al 60 %, en la actualidad se cifra en 22 % debido a las políticas económicas del programa denominado Buen Vivir. La CEPAL ha destacado el constante crecimiento del PIB (alrededor 5 % promedio anual) y los aportes del 25 % a la inversión pública. Por primera vez, las familias ecuatorianas pueden cubrir un 93 % de la canasta básica con sus ingresos, mientras que antes de 2007 solo llegaba al 50 % de cobertura. La tasa de desempleo en 2014 se ubicó en el 4,5 %, una de las más bajas del continente (en España superamos el 22%). Ecuador ha sido uno de los países que más ha reducido la desigualdad en América Latina pues del 2007 al 2014 bajo su coeficiente Gini de 0,55 a 0,48. La diferencia entre el 10 % más rico con respecto al 10 % más pobre, disminuyó de 42 a 22. El total de matrículas en el sistema público creció en estos ocho años de 2.604.000 a 3.479.000, mientras se invirtieron más de 1.000 millones de dólares en nuevas universidades y la cantidad de becas gratuitas alcanzan a 10.482 estudiantes cuando en el período de 1994 a 2006 solo se entregaron a 237 alumnos. Las inversiones en salud han sobrepasado los 12 .00 millones de dólares y cerca de 20.000 médicos se han integrado al sistema público (una cuarta parte formados en la Escuela Latinoamericana de Medicina Cubana). No hace falta que cite más datos que usted conoce.

– Y probablemente haya otros. Nadie ha dicho que estos gobiernos no han hecho un gran esfuerzo en el gasto público. Incluso a favor de Correa diría que a diferencia de la locura del control de cambio, sobrevaluación y los desastres de desfalco y corrupción que eso ha creado en Venezuela, Correa mantuvo una política inteligente de gasto público y manejo de los equilibrios macroeconómicos de mercado, donde sobre todo la cifra de aumento salarial relativo se ha conservado y no ha venido al piso como en Venezuela donde un salario mínimo no llega ni al 20 % de la canasta básica y todo los días es menos. Pero como todo, cuando te manejas dentro de los meros parámetros de la redistribución de riquezas, en un momento dado ya no te quedan mas riquezas que repartir a menos que afectes por completo el gran capital, cosa que ninguno de estos gobiernos esta dispuesto a hacer o es mínimo como esta ley de impuesto a la herencia que promovió Correa y luego se echó atrás. Y luego toda esta situación, de donde crecen en alguna medida los niveles de igualdad frente a situaciones anteriores, hace que los pueblos “ya no solo quieran cocinas” como decían algunos indígenas en este levantamiento, los pueblos empiezan a querer tomarse “el mundo entero”, quieren en definitiva completar la poca revolución que ha comenzado y es allí donde viene el encontronazo.

– ¿El gobierno de Ecuador practica el rentismo extractivista? ¿Nos puede dar algún ejemplo, alguna ilustración clara de esa crítica?

– Creo que es el caso de toda la violencia que se ha creado con las comunidades Ashuar y en el Amazonas, por solo nombrar una, en la zona de Loja en la sierra y el problema que hay allí respecto a la protección de los páramos nos dice de la gravedad desde el punto de vista ambiental y de soberanía que el modelo extractivista implica. El problema que están atravesando todos estos gobiernos es que al no favorecer una revolución social de fondo y más bien arrinconarla cada vez más, pasando del reformismo radical a la pura manipulación mediática, sostenida en una abombamiento publicitario de su “misericordia” distributiva, es que necesitan desesperados divisas para cubrir el déficit público y allí acuden al extractivismo desesperado, profundizando todos los niveles de dependencia y finalmente de sumisión al gran capital. El clientelismo político que producen las políticas rentistas son su suelo político pero es allí donde empiezan a desdibujarse por completo.

– Su retórica, escribe usted, es la misma desde hace más de 15 años. De ahí, apunta, “su enorme capacidad de absorber aún la energía popular rebelde”. ¿Y qué retórica es esa? ¿Vacía, manipuladora? ¿La gente es tan tonta que se deja engañar?

– No es un problema de tontos e inteligentes. Hay una situación sociopolítica y hasta laboral muy concretas que han producido estos modelos burocráticos y estatistas que se instalaron luego de absorber la fuerza política de las rebeliones. El hecho es que en el Ecuador como en Venezuela (en mucha mayor cuantía) gran parte de los cuadros y dirigencias medias de los movimientos sociales e izquierdas que favorecieron la rebelión pasaron a ser funcionarios públicos. Eso los ata al gobierno. Igual pasa con muchas organizaciones sociales cooptadas gracias a las regalías que recogen de los gobiernos. Y a su vez han sido los gobiernos que al no centrarse en una productividad alternativa y autogestionada de la sociedad sino en el empleo estatal han aumentado inmensamente el tamaño de la burocracia. Y además por supuesto quedan las esperanzas puestas en ellos de parte de muchos sectores desposeídos que no son pocas, todavía cobran del eco histórico de su origen. Eso hace que todavía en el Ecuador una parte importante del movimiento popular no quiera abrir la boca, mucho más en Venezuela por ejemplo, hay el temor a perderlo todo, operando ese maniqueísmo de interpretación que te dice que quien enfrente al gobierno esta contra la revolución.

– Darnos cuenta  de que ni caudillos ni elites iluminadas, afirma usted, “como es el caso ecuatoriano (perfecto gobierno de iluminados pequeñoburgueses) al final no sirven para un carajo, si en realidad no hay una lógica de gobierno –de gobierno popular– que tenga capacidad de disolver el Estado burocrático y reventar las desgraciadas fronteras nacionales que nos impusieron y construir directamente una nueva sociedad, sin intermediarios ni "izquierdistas" y mucho menos funcionarios públicos”. ¿No sirven ni un carajo, ni uno sólo? Por lo demás, ¿cómo se construye esa nueva sociedad directamente? ¿Ha existido en algún momento en algún lugar aunque sea parcialmente demediada?

– No sirven para un carajo porque al final terminan siendo una piedra de tranca para lo que ellos mismos promovieron, y en otros casos unos auténticos déspotas (no hemos llegado a eso pero cuidado que ya se ven síntomas preocupantes) eso se ve en todas las revoluciones desde hace un siglo. Y en cuanto a la construcción de una nueva sociedad desde los ecuatorianos, muchas de las comunas venezolanas, los movimientos mexicanos, la revolución kurda en Turquía y Rojava, lo dicen clarito: es la hora de superar definitivamente el esquema del Estado-nación burgués a formas directas de gobierno y democracia que no pasan por estructuras estatales, hay que ir quebrando las fronteras desde abajo y acabar con todos los nacionalismos. Hay paz o hay guerra con estas estructuras estatales de acuerdo a las circunstancias concretas, pero todos los días se prueba que solo con gobiernos y representantes y no vamos a ningún lado. La claudicación del Syritza en Grecia es un ejemplo perfecto.

– ¿Un ejemplo perfecto de qué? ¿Qué habría podido hacerse en su opinión? ¿No lo intentaron acaso? ¿Delante no tenía un muro dispuesto a todo, a cualquier cosa?

– Varufakis el ministro estrella de finanzas hasta hace un mes, tenía un plan de choque y negociación por lo visto que al menos guardaba lealtad y coherencia con el programa electoral prometido. No sé si eso sería posible, pero lo cierto es que la opción de izquierda vista como el empuje de un gobierno dispuesto a enfrentarse a la troika fracasó por completo. Enfrentar a la troika supone una revolución social de fondo, construir otro poder y un bloque social muy amplio y diverso que no solo lo respalde como se puede respaldar todo gobierno de Estado, sino que se sume a él, produzca “otra política”. En fin, reventar el orden europeo de los Estados-naciones unidos en una comunidad de países totalmente favorable a la lógica e intereses del gran capital. Para eso ya los gobiernos por sí solo poco o nada pueden hacer. Un compañero griego que apoyó críticamente a Syritza, venido de los movimientos de base y control obrero, nos lo advertía antes de las elecciones. Nos decía que estos no iban a poder hacer nada, en Europa el verdadero poder es la troika, no los Estados, mucho menos los gobiernos. O te le enfrentas o te sometes a él. Y que a la final quienes ganan son los nacionalismos de ultraderecha y su demagogia racista y chovinista. Y en efecto, creo que el amigo tiene todo la razón.

– Otra cita suya:. “Por nuestra parte, dentro de un contexto social y económico mucho más deteriorado y una burocracia mucho más prepotente aún que la ecuatoriana, es posible que los canales de la rebeldía duren más tiempo en destaparse, pero ya vendrá nuestra hora por igual”. Le veo pesimista y optimista a un tiempo. Sea como sea, ¿nos puede dar una explicación de la situación política en Venezuela?

– En Venezuela es lo mismo, solo que la situación social y económica es mucho más crítica que en el Ecuador. Aquí gracias a la enorme renta petrolera que recibimos por casi diez años, la prepotencia natural de todas estas dirigencias se convirtió en una autocracia burocrática que repartió dinero, multiplicó la ganancia de los banqueros y los importadores y quebró la casi totalidad de la industria. Favoreció a su vez las condiciones para la reproducción de un bandolerismo social espantoso, regaló divisas a los ricos, gasolina y productos a los más pobres, hasta llegar al desastre hiperinflacionario actual y a un deterioro moral de las instituciones que se deja colar por toda la sociedad (el actual “bachaquerismo” y la especulación generalizada). Sin embargo seguimos vivos en muchos rincones, son rebeldías locales que no tienen la magnitud de la ecuatoriana, porque no se ha creado la dirección para ello, pero siguen sus procesos de articulación, inspirados por el ideario revolucionario comunal y autogobernante creado. La derecha anda babosa por tomarse el poder, y si no son tan idiotas como siempre, tendrán mucha oportunidad. Pero cuenten tanto la derecha endógena, ese “gobierno de riquitos corrompidos” que tenemos como esa derecha clásica, que si quieren la pelea van a tener dura muy dura.

– ¿No está reconociendo los peligros, aun cuando apela a una esperanza de futuro no concretada, cuando escribe: “el ciclo revolucionario de base poco a poco vuelve a abrirse mientras se debilitan estos gobiernos, probablemente reemplazados en el corto y mediano plazo por las elites neoliberales de antaño, que regresen o no al poder de todas formas se encontraran con una historia que han aprendido, con pueblos mucho más organizados?” De acuerdo, con pueblos más organizados como usted dice, pero con el poder real en las manos de siempre. ¿No es este el peor escenario?

– Sí desde la perspectiva clásica del marxismo leninismo derrotado e implosionando una y mil veces. Bajo esta perspectiva todo movimiento revolucionario se centra en la toma del poder y luego la utilización del Estado para cubrir el proceso de transición al socialismo, etc. Visto desde cualquier estrategia, mas o menos radicale, el ideario prevaleciente aún hoy es ese. Pero todos los días pierde más hegemonía, mientras los Estados y las democracias liberales se deterioran en pro del orden impositivo mundial del capital. Eso nos dice que “el poder real” como tu dices ya es muy poco lo que pasa por los Estados y se centra cada vez más en la organización, la autodefensa y el autogobierno colectivo. Es la victoria y el reto actual del planteamiento libertario. Pero había que pasar por toda esta experiencia estatista, no solo por sus resultados negativos, sino por el saldo positivo desde el punto de vista de la constitución de un nuevo hecho sujeto y un nuevo ambiente de correlaciones de fuerza, donde va a ser realmente muy difícil que nos regresen a las condiciones del neoliberalismo y la dictadura. En mi parecer estamos entrando en la era de las repúblicas autogobernantes, de Gobierno Popular directo, la “confederación democrática” como dicen los kurdos, ese será el reto del nuevo siglo.

– Ha citado varias veces las luchas del pueblo kurdo. ¿Qué tiene de peculiar esa lucha? ¿Qué es lo que le parece más admirable?

– La lucha civil y armada del movimiento kurdo que ha tenido históricamente como principal vanguardia al PKK (partido de los trabajadores del Kurdistán) y ahora las KCK (confederación de comunidades del Kurdistán) además de las milicias YPG-YPJ de hombres y mujeres en Rojava, Irak, Turquía y hasta parte de Irán, es realmente extraordinaria. Un salto cualitativo radical de todo los que son las luchas de los pueblos del medio oriente. Una superación profunda de todos los nacionalismos de izquierda y fundamentalismos religiosos antimperialistas. Se puede decir que la lucha auténticamente comunista esta venciendo en el medio oriente para sorpresa del mundo entero. Todo en medio de situación de barbarie promovida por el ISIS y de gobierno fascista con el de Erdogan, además de un cuadro geopolítico general realmente complicado que no favorece para nada los movimientos de liberación. Los kurdos han hecho tres cosas inigualables y dignas de reconocimiento del mundo entero. Primero en la guerra, liderizada en muchos casos por mujeres, han sabido con una valentía increíble ir venciendo verdaderos aparatos mercenarios apoyados por Turquía, Estados árabes y bloques imperiales. Ya prácticamente todo el norte de Siria y parte de Irak está en sus manos. Y luego es el contenido de esa lucha, la vuelta del 180 % que han sabido hacer frente a las clásicas y desgastadas propuestas de las izquierdas en el medio oriente. Es la propuesta de la “confederación democrática” de todas las comunidades, naciones, religiones, presentes de manera complejísima en esa región. Un planteamiento de socialismo libertario antiestatista que realmente les ha dado la fuerza y capacidad de unificación con fuerzas muy heterogéneas superando todo el nacionalismo propio. Luego esa revolución cultural y política interna poniendo el tema de la liberación de la mujer en prioridad, cosa que quiebra todo el patriarcado feudal y fundamentalista que aún domina en la región, unido a la creación de múltiples formas de autogobierno directo. A mi modo de ve la lucha de los kurdos y de la confederación democrática que están promoviendo, es, en formas de lucha y contenido de las mismas, la lucha más avanzada de los pueblos del mundo en la actualidad.

– Para las gentes de izquierda, señalan Raúl Zibechi y Decio Machado en un artículo titulado “La represión como límite”, en todo tiempo y lugar, la represión fue siempre un punto de inflexión, una línea roja que no se debe cruzar. “Desde siempre las gentes de izquierdas rechazamos que cualquier Estado, del color que sea, pueda cruzarla sin que levantemos la voz, sin colocarnos incondicionalmente del lado de quienes sufren la represión, sin manifestar nuestro más decidido rechazo a un modelo de resolución de conflictos que es brutal y causa el dolor de quienes carentes de armamento militar reivindican lo que consideran justo”. El presidente Rafael Correa, prosiguen, “cruzó una línea que lo coloca del lado de tantos gobiernos opresores de nuestro continente. La muestra de ello se evidencia en el “glorioso” saldo de cientos de heridos y decenas de detenidos fruto de la intervención de los cuerpos de élite de la policía antimotines y las fuerzas armadas en localidades como Girón en Azuay, Pisanquí en Imbabura, Saraguro en Loja, Quito en Pichincha, El Chasqui en Cotopaxi o Logroño en Morona Santiago, entre otros lugares del país”. Correa, afirman, cruzó esa línea de un modo muy perverso: “usando nuestro lenguaje, los modos y estilos que utilizan los movimientos populares y partidos de izquierda, pronunciando palabras como revolución, cambio, justicia social y tantas otras cuyo sentido es violentado en el momento que se inicia la represión sobre los sectores sociales que históricamente han sido y siguen siendo marginados en esta sociedad”. El régimen que encabeza, sostienen, está mostrando “en su furiosa reacción al paro encabezado por las organizaciones indígenas y sindicatos de trabajadores, su verdadero carácter: un nuevo modo de dominación, donde las políticas sociales pretenden acallar a los movimientos para lubricar el mismo modo de acumulación basada en el despojo y la violencia contra la naturaleza y las personas”. En su opinión, en Ecuador no hay ninguna revolución en marcha desde el poder estatal, “sino la profundización del modelo extractivo, la dependencia creciente del mercado capitalista global, lo que requiere un resposicionamiento autoritario del Estado y de los modos de gobernar. Lo que está sucediendo, es consecuencia directa de este modelo: la caída de los precios del petróleo no hizo sino disparar una crisis que los de arriba pretenden sea pagada por los de abajo”.
Su apoyo incondicional a los sectores populares organizados en movimientos, concluyen, su rechazo a la represión que no es más que la antesala de una salida por derecha de la crisis actual. “Sólo la acción decidida y autónoma de los movimientos puede inclinar la balanza hacia soluciones populares y de izquierda. Disfrazar este tipo de actuaciones bajo argumentos que hacen alusión a supuestos golpes blandos o intentos de desestabilización al régimen, no reflejan nada más que una manifiesta incapacidad para gobernar sin ejercer violencia sobre las gentes. Es esta manera de gobernar, en la que el uso de la prepotencia, el privilegio del poder, el dominio y la superioridad se convierten en una conspiración contra el débil”.
¿Suscribiría usted estas palabras? ¿Este es el punto de vista, la perspectiva donde su ubican sus críticas?

– Sí, perfectamente. Y creo que los compañeros lo dicen tan claro como el agua: “Correa te estás convirtiendo un verdadero cobarde como todo represor, estás en el límite del lío, o asumes tu vaina o verás qué haces porque del lado de la libertad ya nadie te quiere”.

– Muchas gracias.
[*] La primera parte de esta entrevista fue publicada en rebelión el pasado sábado 22 de agosto de 2015: Entrevista a Roland Denis sobre situación política ecuatoriana (I). "No soy 'anticorreísta', ni 'antichavista', no me ubico desde los radicalismos abstractos que no hablan de sujeto en lucha".
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 22 de agosto de 2015

IMÁGENES Y HORRORES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL



Fotos desclasificadas de la Segunda Guerra Mundial nunca vistas antes

Argunners ha publicado una serie de increíbles fotos de la Segunda Guerra Mundial que muestra el día a día y los horrores de este conflicto miliar. Fueron recientemente descubiertas en los archivos del general de cuatro estrellas del Ejército de EE.UU., Charles Day Palmer, por su nieto Daniel Palmer, quien las hizo públicas en honor a la memoria de su abuelo. Al general se le permitió tener las fotos para su uso privado, después de que los detalles (nombres, lugares) fueran censurados.


Más de 1.000 oficiales y soldados alemanes, que se rindieron tras batallas en las montañas austriacas, van camino a una importante ciudad de Austria.

El daño que causó un proyectil de 280 mm alemán.



Después de tres días de batalla, esta ciudad fue finalmente recuperada de los nazis. La patrulla está a punto de entrar en una iglesia para examinar el campanario y bodega donde aún pueden esconderse francotiradores.



Miembros del Cuerpo de Señales del Ejército de EE.UU. junto con cuatro caballos muertos tras un ataque de artillería que, además, le costó la vida a 5 soldados alemanes.
Los miembros de las tropas húngaras que se rindieron al Séptimo Ejército de EE.UU. fueron reunidos en la ciudad alemana de Garmisch-Partenkirchen, donde antes de la guerra se celebraron los últimos Juegos Olímpicos de Invierno
Civiles alemanes en medio de su pueblo destruido en el marco del conflicto militar.

Un destructor de tanques junto con un tanque estadounidense destrozado durante la batalla por una ciudad. Entre los dos vehículos blindados se ven dos enfermeros que recogen el cuerpo de un soldado estadounidense que murió en la lucha por la urbe.

Momento de la explosión de un puente que el Ejército de EE.UU. dinamitó con el fin de impedir el avance de las tropas nazis.

Soldados estadounidenses y alemanes muertos en un cementerio antes del entierro, lugar desconocido. Cada cuerpo fue colocado en una funda de colchón. Varios prisioneros alemanes cavan las tumbas y colocan cadáveres en ellas.
Miembros de la policía militar alemana y agentes de la Gestapo capturados en la ciudad de Estrasburgo son escoltados por las fuerzan francesas a la 3ª División de Infantería de EE.UU.
Destructor de tanques M-10 del 636 Batallón apoya al 143º Regimiento de Infantería, en febrero de 1945, Rohrwiller (Francia)
Una planta subterránea de rodamiento de bolas en el territorio alemán que brindaba soporte al ejército nazi.
De esta forma las minas antitanque británicas se activaron contra los vehículos alemanes.
El sitio donde dos infantes de marina de EE.UU. perdieron su vida está marcado con un casco y un rifle
Tropas de EE.UU. en busca de francotiradores nazis en Bobenthal, Alemania.
Un 'bulldozer' mueve a una grúa que remolca un obús de 155 mm atascada en el barro de un camino
Un soldado de EE.UU. contempla dos cañones nazis destruidos. Junto a él yace el cadáver un militar alemán
Un camión francés está en llamas después de que explotara su carga de 800 litros de gasolina.




Fotos desclasificadas de la Segunda Guerra Mundial nunca vistas antes


Argunners ha publicado una serie de increíbles fotos de la Segunda Guerra Mundial que muestra el día a día y los horrores de este conflicto miliar. Fueron recientemente descubiertas en los archivos del general de cuatro estrellas del Ejército de EE.UU., Charles Day Palmer, por su nieto Daniel Palmer, quien las hizo públicas en honor a la memoria de su abuelo. Al general se le permitió tener las fotos para su uso privado, después de que los detalles (nombres, lugares) fueran censurados.


Tropas alemanas arrestaron a los padres de estos niños y destruyeron su vivienda. Hacia finales de 1942.
Presos de un campo de concentración para experimentos 'científicos'. Ebensee, Austria, 7 de mayo de 1945
Soldados soviéticos en el tejad de un edificio. Stalingrado, 1943.
Madre alemana tapa los ojos a su hijo al pasar ante 57 cuerpos de prisioneros soviéticos exhumados. 3 de mayo de 1945.
Soldados soviéticos cruzan un río en Europa. Enero de 1945.
Masacre de judíos en Ucrania. Entre 1941 y 1943.

Un tanque estadounidense M-4 y un tanque alemán Sturmgeschütz IV estropeados acabaron juntos en la calle



Conozca impactantes fotos de la Gran Guerra Patria prohibidas por la censura soviética

En esta galería les presentamos una serie de fotografías correspondientes a la Gran Guerra Patria –algunas de ellas realizadas por corresponsales foráneos– que fueron prohibidas por las autoridades soviéticas durante el conflicto bélico. El objetivo de censurar algunas fotos con crímenes atroces que cometieron los nazis solo se explica si recordamos la famosa frase de Stalin: "Los 'hitleres' se han ido pero el pueblo alemán se quedará" para evitar la venganza indiscriminada.






Soldado alemán prisionero. Febrero de 1943
Mujer rusa frente a su casa en llamas, 1942.
Mujeres rusas integrantes de una guerilla.


Madre alemana tapa los ojos a su hijo al pasar ante 57 cuerpos de prisioneros soviéticos exhumados. 3 de mayo de 1945.



Mujer soviética amenaza con el puño a los prisioneros alemanes. Algún lugar de URSS, 1944.

Mujeres rusas vistas por el enemigo.


Soldados de EE.UU. y oficiales soviéticos durante un encuentro amistoso en el río Elba. Abril de 1945.





Soldado alemán de 15 años llora su derrota.




Puerto Rico: Estado poco libre, asociado y… en bancarrota


22AGO
Por Nils Castro

El Estado Libre Asociado (ELA) cayó en moratoria y lo que antes nos presentaban como “la vitrina del Caribe” se desacreditó. Ya nadie lo considere solvente, ni en Wall Street ni entre los tres poderes de la Unión, pues además del desastre económico ha probado ser un fiasco político.
Pero cuando corresponde definir quién pagará el desastre, ellos aducen que, como viene de décadas de malas administraciones puertorriqueñas, sus costos deben recaer sobre quienes las eligieron. La gran prensa y los carísimos consultores y cabilderos oficiales omiten quién instauró al régimen que originó tales administraciones y limitan la cuestión a decidir las medidas “técnicas” requeridas para paliarlo.
Como los “pigs” europeos Portugal, Irlanda, Grecia y España, la isla se endeudó descomunalmente. La “única” salida es exigirle extrema austeridad.
Nada nuevo en el repertorio neoliberal. Como los “pigs” europeos Portugal, Irlanda, Grecia y España , la isla se endeudó descomunalmente y ahora la “única” salida es exigirle extrema austeridad. Maliciosa distorsión del término que no sugiere sobriedad sino que manda precarizar empleos, abatir salarios, achicar pensiones, eliminar días de descanso, reducir servicios públicos y elevar impuestos.
Esto no castiga a quienes implantaron ese modelo económico, ni aquienes contrajeron esta deuda y gozaron del despilfarro, sino a un pueblo que no tuvo otras opciones políticas. Puerto Rico es un “territorio” que pertenece a Estados Unidos pero no forma parte esa nación; el Congreso de Washington ejerce los poderes sobre la isla y define las modestas atribuciones caseras del gobierno local. En castellano, esto es una colonia.
¿De dónde vino semejante endeudamiento? De una larga insostenibilidad del modelo, que por decenios tomó empréstitos adicionales crecientemente onerosos para tapar deudas anteriores, hasta que el gobierno resultó incapaz de pagar.


Los seductores prestamistas de ayer son los implacables buitres de hoy, y aseveran con el dogma neoliberal en el puño que, haciéndola consumir menos y tributar más, la isla podrá pagar lo recibido y sus intereses. Pero según la legislación federal los “territorios” no tienen derecho a auxilios por bancarrota; la Casa Blanca aclara que solo piensa “asesorar” al gobierno de San Juan y el Congreso tiene otras prioridades.
A la vez, se omite que, antes de discutir cualquier pago, debería auditarse cada préstamo, pues en el bulto adeudado se ocultan gastos o extravíos inadmisibles. Como igualmente se silencia que durante más de un siglo Puerto Rico nunca dejó de subsidiar a la economía estadunidense, al tener que amoldarse a las necesidades norteamericanas incluso a expensas de su propia subsistencia.
La crisis proviene del régimen que impide a los puertorriqueños escoger sus propias alternativas y usar los mismos recursos soberanos que sus vecinas repúblicas caribeñas y latinoamericanas.
Cuando Estados Unidos necesitó azúcar, se cañaveralizó a la isla arrasando los demás cultivos y la seguridad alimentaria, hasta que los agricultores norteamericanos la surtieron con azúcar de remolacha. Entonces se impuso la industria de derivados del petróleo hasta que la crisis de 1973 encareció el suministro y dañó el negocio.
Luego el Congreso estadunidense favoreció con exoneraciones la instalación de industrias ligera y farmacéutica en la isla, hasta que estas la abandonaron cuando los atractivos asiáticos y los TLC con México y Centroamérica les ofrecieron mayores ventajas.

Invariablemente esas empresas repatriaron enormes ganancias sin reinvertir en Puerto Rico, y cada una de esas experiencias le restó sostenibilidad a la economía del país, cuya gente nunca las ideó ni fueron sus beneficiarios. Y cada una dejó una crisis humana y demográfica por la cual millares de puertorriqueños no tuvieron más remedio que dejar su patria.
Más de un siglo de historia muestra que el verdadero deudor es Estados Unidos, y que los pícaros que endeudaron a la isla sabían en qué andaban y pueden asumir esa responsabilidad sin pretender ganancias adicionales.
Ello dista de ser un problema “técnico”, y es imposible apretar más la tuerca de la austeridad sin romper el tornillo. Dentro del sistema colonial que creó y recicla el problema, ningún paquete de medidas sacará a la isla del marasmo. La crisis proviene del régimen que impide a los puertorriqueños escoger sus propias alternativas y usar los mismos recursos soberanos que sus vecinas repúblicas caribeñas y latinoamericanas.
Para superar la crisis lo que toca negociar no son medidas “técnicas”, sino la transición para convertir a Puerto Rico en una república independiente y sostenible.
ag/nc
*Profesor, escritor y diplomático panameño.
Las opiniones expresadas en estos artículos son responsabilidad exclusiva de sus autores.

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