MORAL Y LUCES

MORAL Y LUCES

martes, 17 de julio de 2012

Carta del profesor Juan Bosch a Rafael Gamundi Cordero




En medio de la turbulenta y rabiosa dictadura impopular, encabezada por el Doctor Joaquín Balaguer y su Partido Reformista, que reprimieron, ensangrentaron y empobrecieron al pueblo dominicano, el profesor Juan Bosch decidió que el PRD no participara en la farsa electoral de 1970 y, en cambio, se armara ideológicamente con la Tesis de la DICTADURA CON RESPALDO POPULAR, cuyo objetivo fundamental era la instauración de un régimen donde imperara una democracia social verdadera. Así, desencantado de la llamada democracia representativa, el profesor Bosch, desde España, el 4 de noviembre de 1968, me envió la siguiente carta:

Querido Rafa:


Hoy le escribo una larga carta a José Francisco y quisiera que tú la leyeras porque en ella contesto a lo que me tratas en la tuya del 29 de octubre. Además, hay un párrafo que se refiere concretamente a ti. Pero hay alguna que otra cosa que no le he dicho al compadre y que quiero decirte.



La primera de ellas es que la política, como campo donde se producen los hechos históricos, no puede improvisarse, como no puede improvisarse un campo de batalla. El general que sabe lo que hace escoge de antemano el lugar donde va a combatir y no deja que el adversario le imponga el suyo.



Al fundar el PRD, y al comenzar éste sus actividades en el país, yo escogí el campo democrático porque creía con toda el alma que el sistema democrático era el que podía ayudar a resolver de la mejor manera los problemas dominicanos y di la batalla en ese campo. El PRD fue, pues, un partido democrático. 



Sin embargo, yo estaba equivocado. A la altura de 1963, la democracia era ya un cuerpo muerto, refugio de la extrema derecha en todo el mundo; sólo que el atraso dominicano compartido por mí nos hizo creer que todavía la democracia tenía vigencia mundial. A esa creencia contribuyó el fulgor del kennedismo, pero se trataba del fulgor de una estrella muerta.

Ahora yo no creo en la democracia y el Partido sigue creyendo en ella. Luego, lógicamente, yo no puedo seguir siendo perredeísta. Sé que en todo el país se levantará un clamor acusándome de haber desamparado al pueblo. Prefiero esa acusación a que me acusen, con razón, de haberlo engañado. En consecuencia, cuando vuelva al país yo no iré como perredeísta, y tengo necesariamente que decírselo así a los compañeros de honestidad ejemplar, como eres tú. 


Lo demás lo verás en la carta a mi compadre. Por ahora, un saludo a la doñita y un abrazo fraternal para ti de


Juan Bosch





Foro de Nemen Hazim

     

ASI HABLABA Y PENSABA JUAN BOSCH


ASI  PENSABA EL PROFESOR JUAN BOSCH


En el fondo de esta foto con lentes oscuro,donde el profesor  Bosch felicita unas niñas,esta el hoy presidente electo de la República Dominicana, Lic. Danilo Medina Sanchez


"Pongamos todos juntos el alma en la tarea de acabar con el odio entre los dominicanos como se acaba con la mala yerba en el campo que va a ser sembrado; pongamos todos juntos el alma en la tarea de edificar un régimen que dé amparo a los que nunca lo tuvieron, que dé trabajo a los que buscan sin hallarlo, que dé tierras a los campesinos que la necesitan, que dé seguridad a los que aquí nacen y a todos los que erran por el mundo en pos de abrigo contra la miseria y la persecución". 

 "Pongamos todos juntos el alma en la tarea de acabar con el odio entre los dominicanos como se acaba con la mala yerba en el campo que va a ser sembrado; pongamos todos juntos el alma en la tarea de edificar un régimen que dé amparo a los que nunca lo tuvieron, que dé trabajo a los que buscan sin hallarlo, que dé tierras a los campesinos que la necesitan, que dé seguridad a los que aquí nacen y a todos los que erran por el mundo en pos de abrigo contra la miseria y la persecución". 


“Nuestra aspiración es que un día, cuando los niños que están empezando hoy a hablar sean hombres viejos y de nosotros no quede si no una cruz sobre una tumba, esos viejos les digan a sus hijos que el compañero Juan vivió y murió pensando cada hora de cada día en servir a su pueblo”. 


“Nadie se muere de verdad si queda en el mundo quien respete su memoria”. 


“Hay personas que creen que los hechos históricos son producidos por los grandes hombres, y resulta que es al revés; son los hechos históricos los que producen a los grandes hombres”. 


“Ningún hombre es superior a su pueblo”. 


“No hay arma más potente que la verdad en mano de los buenos”.

“La verdad no es un artículo que se compra y se vende con beneficios”.

“El valor por sí sólo sirve para matar y morir, no para dirigir y triunfar”. 


“La lucha de los pueblos es constante; nacen mártires donde muere uno: florecen las ideas allí donde las persiguen; un pasado heroico, cuajado de nobles hombres, estimula a los jóvenes e ilumina el porvenir”.

“Los hombres no saben vivir aplastados por el terror, y allí donde sufren, allí alimentan la esperanza de vencer al infortunio”.

“Los pueblos dignos, como los hombres con estatura moral, buscan dar, no recibir; buscan ayudar, no pedir ayuda”.



“El hombre no puede cumplir su destino en la sociedad si no convierte sus ideas y sus deseos en hechos, porque sólo los hechos tienen verdadero valor en la vida social”.

“Lo perfecto es enemigo de lo bueno, y el hombre no debe aspirar a ser perfecto sino bueno nada más. Cuando se pasa de los límites de lo bueno y se entra en el afán de la perfección, lo que se hace es cultivar la vanidad, la vanidad individual; cultivar un sentimiento realmente mezquino, porque es un sentimiento que se limita a la persona que lo tiene. Por tanto, no se debe ser perfeccionista, pero se debe tratar de hacer las cosas bien”.

“El destino de cada uno está en la educación que se le haya dado. Para que su conducta sea buena, el hombre tiene que ser mejor educado”. 




“Hay que educar al hombre para que respete las leyes. Sin leyes no hay sociedad humana, y las leyes sólo tienen valor si cada persona las acepta, las respeta y las hace respetar”.

“La libertad es un bien que no puede ponerse en peligro por debilidades, y el aire de la libertad se contamina de sutiles venenos allí donde en su nombre se permite que florezca la villanía".

“No es ciudadano el que ignora cuáles son sus deberes y cuáles son sus derechos (...) No puede haber paz donde no hay consciencia cívica y no hay consciencia cívica donde no hay cultura”.

“Los jóvenes que aspiran a ejecutar su obra de un día para otro se exponen a desencantos dolorosos, pues nada que no tenga sus raíces en el tiempo puede perdurar. Y la única manera conocida de enraizar algo en el tiempo es trabajando”.

“Cuando se está ante una tarea larga y complicada, es mejor madrugar lo más que se pueda y acostarse sólo cuando ya no queden fuerzas para seguir en pie”. 





“Toda obra de la creación –del hombre o de la naturaleza- se realiza en el seno del tiempo, y hay una sola manera de llevarla a cabo, que es trabajando. El creador, pues, está obligado, por la misma fuerza que lo lleva a crear, a sumergirse en el tiempo para trabajar”.

“No podría haber disciplina donde faltara la mística, pero tampoco podría haber mística donde faltara la disciplina, y nadie puede imponer la disciplina allí donde trabajando en una misma tarea cada quien la lleva a cabo como le parece, no como debe hacerse”.

“Sin amor es imposible hacer algo creador. La gallina, que es considerado el más cobarde de los animales domésticos, se lanza como pequeña fiera emplumada sobre el que se acerque demasiado a sus polluelos. El amor hace fuerte a los débiles y valientes a los cobardes. El amor obra milagros”.

“El escritor es un hombre de su tiempo, y siendo un hombre de su tiempo tienen que afectarle las condiciones en que vive el pueblo, la situación general del mundo, y estas preocupaciones se van a reflejar en su obra”. 






“Prefiero al escritor comprometido, pero comprometido con la causa buena, y la causa buena es la lucha por la liberación de los pueblos, por la liberación de los hombres. La causa buena es la que señala un rumbo, un camino hacia el futuro, un camino hacia el mayor bienestar de la humanidad, no de una minoría que viva a expensas el resto de la humanidad, sino de la humanidad completa. El escritor debe tener una conciencia bien clara de que el mundo mejor sería el mundo donde todos pudieran ser escritores, pintores, músicos, bailarines y cantantes. Es decir, el mundo donde las facultades humanas, las mejores facultades humanas, se expresaran con mayor intensidad y mayor brillo”.

“No creo que la literatura puede cambiar el mundo, pero creo que la literatura, como toda actividad humana, contribuye a iluminar la mente de los hombres, y puede embellecer, enriquecer mucho la vida del hombre. La literatura no puede escapar de ninguna manera a la realidad social, económica, política y cultural de los seres humanos”.

“A la patria no se le usa, se le sirve”.

BRASIL UN REFERENTE OBLIGADO


Brasil hoy, modelo a seguir

Igor Bucarelli M.
HOY Brasil es un referente obligado al colocarse como la sexta economía mundial y primera de América Latina, pero sobre todo por el milagro de sacar de la extrema pobreza a 25 millones de brasileños y elevar el 50% de la población a clase media, debido a las políticas sociales de redistribución del ingreso implementadas por los gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y su continuidad por parte de la presidenta Dilma Rousseff.
Los teóricos de la economía mundial justifican este crecimiento en el aumento de las exportaciones, la apertura y liberalismo de su economía, la expansión del mercado interno y la reversión histórica de sus viejas políticas proteccionistas, generadoras de desequilibrios macroeconómico y déficit fiscales. Paradójicamente, en el marco de esas estigmatizadas políticas fue que se crearon las bases científico-tecnológica y de infraestructura física que sustentan el desarrollo, dinamismo y crecimiento de los sectores económicos de Brasil, tales como: industrial, agrícola, energético, automotriz, militar y petrolero, por citar los más relevantes.
Estas capacidades han permitido a Brasil competir con éxito en el mercado mundial y aprovechar el incremento de los precios internacionales de sus principales productos de exportación, llamados commodities: soya, café, azúcar, acero, petróleo etc., que por décadas permanecieron deprimidos, y las divisas que ingresaban, independientemente de las políticas fiscal y monetaria interna generadoras de déficit, resultaban insuficientes para financiar el desarrollo y mantener la estabilidad de la economía, por lo que para impulsar estas capacidades fue necesario en gran medida recurrir al endeudamiento externo. De ahí que Brasil durante los años 70 y 80 del pasado siglo llegó a ser el país con la mayor deuda externa de América Latina, pero en la actualidad como consecuencia de esta coyuntura de revalorización de las materias primas en el mercado mundial, apertura económica y aumento de la capacidad exportadora de su aparato productivo, esta situación ha revertido, convirtiéndolo en un acreedor de otros países( incluso del FMI), mediante el financiamiento de las exportaciones de productos y servicios que incorporan tecnologías brasileña (obras de ingeniería, armas, aviones, plataformas y explotación petroleras, tecnología informática, producción de alcohol como combustible, siderurgia, automotriz, etc.)
Una mirada retrospectiva a la evolución del desarrollo de Brasil, permite entender mejor el porqué del éxito de su economía y el rol del capital humano y del sistema de ciencia y tecnología en ese proceso. En los primeros años de los 50, había un especial interés por la capitación de los recursos humanos de alto nivel y las investigaciones científicas y el fomento a la producción. En efecto, durante el segundo gobierno de Getulio Vargas, se fundó el Banco Nacional de Desarrollo para el financiamiento de las empresas, y que en la actualidad juega un papel estelar en el financiamiento de la producción de bienes destinados al comercio exterior. De ese mismo año, 1951, data el Consejo Nacional de Pesquisa (CNPq), creado con el objetivo de promover y fomentar la investigaciones científicas y tecnológicas y la capacitación de los recursos humanos. En ese mismo año también se fundó la Coordinación para el Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (CAPES), cuyo principal objetivo era promover la formación del personal de alto nivel para el Gobierno y el sector privado. En 1953 fue fundada Petrobras, empresa dedicada a la exploración, explotación y comercialización del petróleo y sus derivados. Actualmente ocupa el primer lugar en la producción de petróleo en América Latina y cuarto en la producción mundial; y en años recientes logró alcanzar la autosuficiencia petrolera de Brasil. Además es líder en producción de petróleo en el lecho marino mediante plataformas marinas de alta tecnología. Ya a principios de los años 60 surge el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE), y con la llegada de los militares al poder en el año 1964, no obstante la afrenta a la democracia y la violación de los derechos humanos que estos protagonizaron; el desarrollo de Brasil recibe un gran impulso enmarcado en una visión más amplia e integral, conjugando la instauración de su infraestructura física con la I+D para explotar sus inmensos recursos naturales, y convertir a Brasil en una potencia económica y militar. Es precisamente durante este mandato, que se dan los pasos necesarios para la consolidación y articulación definitiva del sistema nacional de ciencia y tecnología, en 1967 surge la Financiadora de Estudios y Proyecto (FINEP) dedicada al fomento de la innovación tecnológica en las empresas industriales, universidades e institutos de investigaciones. Ya en la primera mitad de los 70, se crea Embrapa para realizar investigaciones agropecuarias (la productividad del cultivo de la soya es un resultado de este esfuerzo), se relanza el CNPq como organismo rector y articulador del sistema de CyT y fomento de la investigación básica y aplicada, el CAPES asume un papel fundamental en el fomento de la expansión y consolidación de los programas de Posgrado en el país y el exterior, que permitió a las universidades enviar a sus profesores a realizar maestrías y doctorados en los países más desarrollados del mundo, y que una vez reincorporados a Brasil, tuvieron acceso a buenos laboratorios en sus universidades y apoyo económico de fondos estaduales y nacionales de financiamiento para realizar investigaciones e impartir docencia a tiempo completo en los programas de posgrado, al tiempo de poder vivir dignamente. Según cifras recientes, en las universidades brasileñas, fruto de la continuidad del esfuerzo y que alcanzó su punto culminante con la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología en 1985, se ofrecen 2,228 programas de maestrías y 652 de doctorados, lo cual ha contribuido a colocar a siete universidades de éstas entre las primeras 100 del ranking mundial y generado 1953 solicitudes de patentes de invención entre los años 2005-2009, primer lugar en América Latina. También es digno de resaltar como antecedente de este desarrollo tecnológico, la puesta en marcha en 1973 del programa nacional Pro-alcohol, para enfrentar la crisis de los precios del petróleo y disminuir la dependencia del Brasil de este combustible, este evento también impulsó a Petrobras para alcanzar el nivel en que se encuentra actualmente.
Simultáneamente y sustentado en este progreso técnico -científico, se fue desarrollando y modernizando de manera rápida la industria nacional, rompiendo los esquemas estatales de la época de Getulio Vargas, hasta el punto que ya en los años 80 el Estado de Sao Paulo, por el grado de industrialización y desarrollo alcanzado, disputaba al estado de California el noveno lugar entre las principales economías del mundo. Cabe destacar que este proceso estuvo apoyado por políticas proteccionistas de reservas de mercado para la industria local, que generaron serios enfrentamientos en los organismos de comercio mundial y los EEUU, todavía está fresco en la mente la reserva de mercado dictada a favor de las empresas de tecnología informática de Brasil.
Como se observa el crecimiento de la economía de Brasil, no es un milagro que surgió de la noche a la mañana, es el resultado de largos años de incubación basadas en la definición de políticas y estrategias orientadas a transformar al país en una potencia regional y mundial que privilegiaron, sin importar costos, el desarrollo de su capital humano y la capacidad científico-tecnológica para ponerla al servicio de su aparato productivo, imponer reservas de mercado en los años 80 para algunos productos nacionales considerados estratégicos, crear instituciones para el fomento de la producción nacional y la investigación-desarrollo (I+D), impulsar la construcción de su infraestructura física, aprovechar sus recursos naturales, desarrollar su mercado interno a través de la reorientación del ingreso en beneficio de la mayoría de la población, y una agresiva política de relaciones internacionales que conllevó la firma de tratados comerciales con países del mundo, y la formación de bloques económicos con países de la región con miras a incrementar y expandir sus exportaciones.
 Si bien en sus inicios la implementación de estas políticas provocaron desequilibrios en la economía brasileña ya expresados en párrafos anteriores, no es menos cierto que vistos los resultados en el marco de las nuevas políticas de liberalización de la economía y combate frontal a la pobreza implementadas por Lula, el sacrificio del pasado se transformó en una inversión que en el presente está redituando beneficios a la economía de Brasil, cuyos excedentes en gran medida se desparraman sobre su población pobre, contribuyendo con la expansión del mercado interno brasileño al incorporar más gente con capacidad de consumir y con mayor poder de compra.
 Muchos dominicanos, incluido nuestro recién electo presidente Danilo Medina, quisieran replicar el modelo brasileño en nuestro país como forma de lograr el definitivo desarrollo y estado de bienestar de la población, pero son muchos los retos y barreras que han de salvarse en el ámbito de nuestra economía, y que no es el objetivo de este articulo enumerarlos o analizarlos, el presidente Medina lo sabe y tiene claro el esquema, por lo que no dudamos que saldrá triunfante de este lance, para dicha de todos los pobres de la nación.

Violencia y partidos políticos
Mons. Ramón Benito De La Rosa y Carpio
Sin lugar a dudas que los dominicanos se están cuidando de la violencia que puedan encontrar en la calle: la violencia de la delincuencia. También hemos invitado a cuidarnos de la violencia verbal, que puede terminar trágicamente, incluso en muertes. Hemos invitado, también, a protegernos de la violencia que se manifiesta a través de los medios de comunicación social. Pero los dominicanos, pienso yo, también están tomando consciencia de que deben protegerse de la violencia de los partidos políticos. Y decimos bien “de los partidos políticos” porque la política no lleva en su seno la violencia, al contrario, es el arte de la ciencia del bien, es el arte de buscar el bien de todos, es el arte de crear la paz en la convivencia de los pueblos. Pero los partidos políticos puede volverse un ingrediente peligroso para la convivencia de los pueblos; por eso los dominicanos hemos de aprender a cuidarnos de la violencia dentro de los partidos, que nuestros líderes políticos no nos inviten a nosotros, con su ejemplo, a ser más violentos, a echar más fuego, o más leña al fuego. Hemos de cuidarnos los dominicanos de todo aquello que incita en nosotros sentimientos, pensamientos de violencia que nos llevan a acciones que son terribles y destructivas.
Hasta mañana, si Dios,
usted y yo lo queremos.

lunes, 16 de julio de 2012

Naturaleza, capitalismo y desarrollo depredador


En el desafío de pensar y proponer un desarrollo alternativo, o mejor aún, “alternativas al desarrollo”, necesariamente debemos apuntar a la construcción de una sociedad y una cultura nuevas, sobre la base de principios y acuerdos sociales que superen el carácter depredador intrínseco al capitalismo y las utopías modernas: esas que vieron en el dominio y sometimiento de la naturaleza a la voluntad del hombre occidental, el trofeo de caza de la superioridad humana en el planeta.


Daniel Janzen, científico estadounidense afincado en nuestro país desde hace casi medio siglo, lanzó una severa advertencia sobre el rumbo equivocado de las políticas públicas y las estrategias de conservación del medio ambiente. En una entrevista publicada por el diario La Nación, el ecólogo afirmó que “en la última década, Costa Rica ha perdido mucho de su iniciativa y energía para la conservación, que era muy evidente entre 1970-2000”. Según Janzen, “la descomposición de la voluntad costarricense es una tragedia casi invisible a su sociedad, en gran parte ciega a lo que es la naturaleza, ciega a lo que tenía y tiene todavía el país (…). La naturaleza de Costa Rica está como decimos en Gringolandia, muriendo de miles de pequeñas heridas en vez de una sola bomba”. En su opinión, una de las causas que explican el deterioro de las áreas silvestres de conservación es que no reciben, para su mantenimiento y resguardo, “la proporción justa de las ganancias que generan al país en bienes y servicios” (La Nación, 15-05-2012).
Aunque no lo dice abiertamente, ni la periodista lo preguntó en su entrevista, de las palabras del científico se deduce una doble crítica: una, la que se dirige contra un modelo de (mal) desarrollo que impacta al medio ambiente, usufructúa de los recursos naturales y que, por su propia lógica de acumulación, distribuye de forma desigual la riqueza generada –por la vía del turismo, fundamentalmente-, concentrándola en los sectores y grupos más poderosos de la economía nacional. La otra crítica es la que apunta a la dimensión cultural de ese modelo de (mal) desarrollo, es decir, cómo los valores que lo sustentan y se reproducen desde el sistema educativo, los medios de comunicación y el mundo del trabajo, por citar tres espacios decisivos del campo cultural, transforman la mentalidad colectiva, las aspiraciones individuales y modifican la dinámica de las relaciones entre naturaleza y sociedad, al punto de provocar la descomposición de la voluntad de una nación.
Por supuesto, este no es un problema que afecte sólo a Costa Rica, país que se precia de ser un paraíso verde sin ingredientes artificiales, sino que se trata de un fenómeno de alcance global. Los resultados del informe Planeta Vivo 2012, del Fondo Mundial para la Naturaleza, divulgados recientemente, demuestran el carácter depredador del desarrollo moderno-capitalista, en tanto forma específica de organización de los factores de producción, y como expresión y aspiración ideológica dominante en los procesos de cambio social, económico y cultural que experimentamos en las últimas décadas.
De acuerdo con este informe, “la biodiversidad mundial se ha reducido en un 30% en promedio desde 1970 a 2008 y el impacto mayor se ha sufrido en los trópicos, donde la pérdida de biodiversidad llegó a un 60%”. Además, al relacionar el impacto de la actividad económica nacional sobre el medio ambiente y los recursos utilizados en productos importados, los autores del estudio determinaron que “los países ricos tienen de media cinco veces más impacto que los menos desarrollados, pero el mayor declive en biodiversidad lo sufren los países más pobres, que subsidian el estilo de vida de los países ricos” (BBC Mundo, 15-05-2012).
Analizados desde América Latina, estos datos y realidades deberían llevarnos a considerar dos cosas: la primera, que la historia del “progreso” y el “desarrollo” en esta parte del mundo a partir del siglo XVI, con toda su carga de explotación humana y genocidio, y de permanente depredación y degradación ambiental, es también la historia de unos territorios y unos pueblos que, como explica el historiador ambiental panameño Guillermo Castro [1], fueron incorporados muy pronto a las necesidades del desarrollo del capitalismo noratlántico, lo que provocó severas modificaciones del paisaje natural, producto de las demandas económicas del sistema mundo, e introdujo nuevos sentidos culturales que orientaron las relaciones naturaleza-sociedad precisamente en función de aquellas demandas.
Siendo esto así, y dado que la impronta de esa historia sigue vigente en nuestros días, la segunda cuestión a considerar es que en el desafío de pensar y proponer un desarrollo alternativo, o mejor aún, alternativas al desarrollo, necesariamente debemos buscar puntos y caminos de ruptura con el lastre negativo, pernicioso, de ese pasado que nos marca, y al mismo tiempo, apuntar a la construcción de una sociedad y una cultura nuevas, sobre la base de principios y acuerdos sociales que superen el carácter depredador intrínseco al capitalismo y las utopías modernas: esas que vieron en el dominio y sometimiento de la naturaleza a la voluntad del hombre occidental, el trofeo de caza de la superioridad humana en el planeta.
De lo contrario, si profundizamos el actual rumbo del desarrollo, entendido como proceso de acumulación sin fin, exacerbado además por la pulsión del consumo (hoy sabemos que, en promedio, los seres humanos utilizamos más del 50% de los recursos que la Tierra puede generar y regenerar en forma natural y sostenible), nos aproximaremos cada vez más a la imagen con que Franz Hinkelammert ilustraba, hace algunos años, la dramática situación de la especie humana: la de los competidores que “están sentados cada uno sobre la rama de un árbol, cortándola. El más eficiente será aquel que logre cortar la rama sobre la cual se halla sentado con más rapidez” [2].
Enfrentamos un tiempo de decisiones que nos coloca en una disyuntiva trascendental: optar por un cambio civilizatorio para garantizar la continuidad de la vida humana en el planeta o cavar la tumba de nuestra autodestrucción. www.ecoportal.net
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica – Con Nuestra America -http://connuestraamerica.blogspot.com.ar
Notas:
[1] Al respecto véase: Castro Herrera, Guillermo (1994). Los trabajos de ajuste y combate. Naturaleza y sociedad en la historia de América Latina. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura – Casa de las Américas (Cuba).
[2] Hinkelammert, Franz (2003). El sujeto y la ley. El retorno del sujeto reprimido. Heredia, C.R:

Proyecto Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad


Este proyecto, todavía provisional, fruto de una elaboración internacional de juristas y de líderes sociales, es presentado por el Foro Mundial de Alternativas a los Movimientos sociales y a las Organizaciones presentes en la «Cumbre de los Pueblos» de Río de Janeiro en junio de 2012, para recibir sus observaciones y propuestas antes de su presentación formal durante el Foro Social Mundial de 2013 en Túnez.

















Preámbulo

Vivimos tiempos críticos para la permanencia de la vida de la naturaleza y de la humanidad. Se multiplican las agresiones al planeta, afectando todas las especies vivas, los ecosistemas, la biodiversidad, hasta el clima. La vida de los pueblos se destruye por la desposesión de sus territorios. La concentración monopolística del capital, la hegemonía del sector financiero, la deforestación, el monocultivo, la utilización masiva de agentes tóxicos, pero también las guerras, el imperialismo cultural, las políticas de austeridad y la destrucción de los logros sociales, son el pan cotidiano de la Humanidad.
Vivimos tiempos de una crisis multidimensional: financiera, económica, alimentaria, energética, climática, una crisis de sistema, de valores y de civilización, con lógicas de muerte. Tal momento histórico no permite respuestas parciales sino que exige la búsqueda de alternativas.
Vivimos tiempos marcados por la exigencia de coherencia. Las Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), los Pactos de las Naciones Unidas de Derechos Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales (1966), la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados (1974), la Carta Mundial de la Naturaleza (1982), la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo (1986), la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992), la Carta de la Tierra (2000), la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural (2001), la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007), entre otras, exigen la articulación de una visión de conjunto y un sistema de decisiones integrado, ecológico, económico, político y cultural, al servicio de la vida.
Vivimos tiempos en los que los seres humanos se dan cuenta que constituyen la parte consciente de una naturaleza capaz de vivir sin ellos, y que la están destruyendo progresivamente, como resultado de la irracionalidad de sus acciones predatorias, orientadas por lógica de la ganancia y de la acumulación capitalista y alimentadas por la visión antropocéntrica de un progreso lineal infinito en un planeta inagotable. Pasar del antropocentrismo al biocentrismo es condición de supervivencia.
Vivimos tiempos donde se multiplican las acciones de movimientos sociales y políticos, luchando desde abajo por la justicia ecológica y por los derechos colectivos de los pueblos. La percepción de la vida de la Humanidad como un proyecto común, compartido y condicionado por la vida del planeta, se expresó en varios documentos como: la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos (Argel, 1976), la Declaración Universal de las Mujeres Indígenas del Mundo (Beiging, 1995), la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra (Cochabamba, 2010). Eso requiere un esfuerzo que debe intensificarse y repartirse, respetando las especificidades.
Para restablecer los derechos de la naturaleza y construir una solidaridad interhumana al nivel planetario, tareas intrínsecamente vinculadas, se impone hoy en día una nueva iniciativa, paralela a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ella está destinada a redefinir, en una visión de conjunto (holística), los elementos fundamentales de la vida colectiva de la humanidad en el planeta, con el objetivo de proponer un nuevo paradigma y de servir de base a la convergencia de los movimientos sociales y políticos.
Se trata:
I. de pasar de la explotación de la naturaleza, como recurso natural, al respeto de la tierra como fuente de toda vida ;
II. de privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio en la actividad económica ;
III. de introducir el principio de la democracia generalizada en todas las relaciones humanas, incluidas las relaciones entre hombres y mujeres y en todas las instituciones sociales y
IV. de promover la interculturalidad para permitir a todas las culturas, los saberes, las filosofías y religiones esclarecer la lectura de la realidad; participar en la elaboración de la ética necesaria a su permanente construcción; y contribuir en las anticipaciones que permiten decir que “otro mundo es posible”.
Ese es el paradigma del «Bien Común de la Humanidad» o del «Buen Vivir», como posibilidad, capacidad y responsabilidad de producir y reproducir la existencia del planeta y la vida física, cultural y espiritual de todos los seres humanos en el mundo. De ahí, la propuesta de una Declaración Universal.
Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad
I. El respeto de la Naturaleza como fuente de la vida
Artículo 1 - Establecer la simbiosis entre la tierra y el género humano, parte consciente de la naturaleza
La naturaleza es el origen de las múltiples formas de la vida, incluyendo la Humanidad, que tiene la tierra como su hogar. El núcleo y la corteza terrestre, el aire, la luz solar, la atmosfera, el agua, los suelos ; los ríos, los océanos, los bosques, la flora, la fauna, la biodiversidad ; las semillas, el genoma de las especies vivas, son todos elementos constituyentes de su realidad. La naturaleza debe ser respetada en su belleza e integridad fundamental, en sus equilibrios y riqueza de ecosistemas productores y reproductores de la biodiversidad, y en su capacidad de regeneración. Es responsabilidad del género humano, en tanto que su parte consciente, respetar la justicia ecológica y los derechos de la naturaleza, que también forman la base de su propia existencia y del Bien Común de la Humanidad.
Son contrarias a la responsabilidad humana frente a la naturaleza, al Bien Común de la Humanidad y al Buen Vivir, y por eso susceptibles de sanciones, todas las prácticas que destruyen las capacidades de regeneración de la «madre tierra», tales como las explotaciones salvajes de las riquezas naturales, la utilización destructiva de productos químicos, la emisión masiva de gases con efecto invernadero, los monocultivos agotadores de los suelos y de las reservas acuáticas, la utilización irracional de las energías y la producción de armas nucleares, químicas, biológicas.
Artículo 2 - Restablecer la armonía entre todos los elementos de la naturaleza
Los pueblos de la tierra tienen el deber de vivir en armonía con todos los otros elementos de la naturaleza. No se iniciará ninguna acción de desarrollo con peligro de daño grave e irreversible para la vida de la naturaleza, que es también la base de la reproducción de la vida física, cultural y espiritual de la humanidad. La información y consulta previa de las comunidades o de los pueblos concernidos por los proyectos de extracción de minerales, obras públicas o toda forma de utilización de las riquezas naturales, será el principio a respetar.
Son contrarios al Bien Común de la Humanidad y, en consecuencia, serán sancionadas toda acción, institución y todo sistema medioambiental que implementen modelos de desarrollo contrarios a la integridad y a la reproducción del sistema ecológico.
Artículo 3 - Cuidar la tierra, base de toda vida física, cultural, espiritual
La naturaleza es una realidad única y finita, fuente de la vida de todas las especies que hoy la habitan y también de todos los entes vivos que puedan nacer en el futuro. La tierra puede ser administrada por los seres humanos, con las garantías necesarias de continuidad en la gestión, pero no puede ser apropiada, ni hecha mercancía, ni ser una fuente de especulación. No puede sufrir agresión sistemática e irreversible por ningún modo de producción. Las riquezas naturales (recursos minerales, petroleros, oceánicos, forestales) son patrimonios colectivos que no pueden ser apropiados por individuos ni corporaciones ni grupos financieros. Los elementos de la tierra (suelos, aire, agua, mare, ríos, selvas, bosques, flora, fauna, espacios, genoma, etc.) deben ser administrados, extraídos y tratados respetando la reproducción de los ecosistemas, la biodiversidad, la vida de las especies, el equilibrio del metabolismo entre la naturaleza y los seres humanos, el bien vivir de los pueblos actuales y de las próximas generaciones.
Son contrarias al respeto constructivo de la naturaleza, al Bien Común de la Humanidad, y por eso quedan excluidos y susceptibles de sanciones, la contaminación del agua, de los suelos, de los mares, las patentes sobre la naturaleza, la privatización de la tierra, la mercantilización de las riquezas naturales y de los elementos naturales necesarios a la reproducción de la vida de las especias vivas, en particular, el agua, el oxígeno y las semillas.
Artículo 4 - Regenerar la tierra
La tierra debe ser restaurada urgentemente en su capacidad de regeneración. Todos los pueblos y grupos humanos están obligados a contribuir a este fin. Inventarios y auditorías respeto a los impactos ambientales se imponen, tanto como evaluaciones y reparaciones de los perjuicios causados. Todos los pueblos e individuos, y particularmente las industrias, corporaciones y gobiernos, tienen el deber de reducir, reutilizar y reciclar los materiales usados en la producción, la circulación y el consumo de los bienes.
Son contrarias al Bien Común de la Humanidad, y por eso susceptibles de sanciones, la disminución artificial de la esperanza de vida de los productos, el despilfarro de energía y de otras materias primas, los depósitos irresponsables de desechos peligrosos y las omisiones o aplazamientos de la restauración ecológica.
II. La producción económica al servicio de la vida y de su continuidad
Artículo 5 - Utilizar formas sociales de producción y circulación económicas, sin acumulación privada
Es necesario para el Bien Común de la Humanidad y el Buen Vivir que las personas, las instituciones y los sistemas económicos den prioridad a formas sociales de propiedad de los principales medios de producción y de circulación económica: comunitaria, familiar, comunal, cooperativa, ciudadana, pública, evitando así los procesos de acumulación individual o corporativa que provocan de manera injusta, las desigualdades sociales. El control de la producción y de la circulación de los bienes y servicios por los trabajadores y los consumidores será organizado según las múltiples formas sociales adecuadas, desde la cooperativa hasta la participación ciudadana y la nacionalización.
Es contraria al Bien Común de la Humanidad, y por eso queda prohibida, la apropiación por individuos o corporaciones de medios de producción y de circulación con el propósito de acumulación capitalista privada.
Artículo 6 - Dar la prioridad al valor de uso sobre el valor de cambio
El sistema económico de producción y de circulación está destinado a satisfacer las necesidades y capacidades de todos los pueblos y de todos los individuos del planeta. El acceso a los valores de uso es un derecho fundamental exigido por la producción y la reproducción de la vida. El valor de cambio, producto de la comercialización, debe ser sometido al valor de uso y no servir a la acumulación del capital privado, ni a la formación de burbujas financieras fruto de la especulación y fuente de profundas desigualdades sociales.
Son contrarios al Bien Común de la Humanidad, y por eso quedan prohibidas, todas las acciones individuales o corporativas de circulación económica que mercantilicen los valores de uso como meros valores de cambio, los instrumentalicen con la publicidad para un consumo irracional y animen la especulación para la acumulación privada del capital. Son también contrarios al Bien Común de la Humanidad: los paraísos fiscales, el secreto bancario y la especulación sobre los productos alimentarios, las riquezas naturales y las fuentes de energía. Se declaran ilegales las “deudas odiosas” públicas y privadas, y también la pobreza, por ser el resultado de una relación social injusta.
Artículo 7 - Promover un trabajo no explotado y digno
Los procesos de producción y circulación deben asegurar a los trabajadores un trabajo digno, participativo, adaptado a una vida familiar y cultural, favoreciendo sus capacidades y asegurando una existencia material adecuada.
Las prácticas contrarias se oponen al Bien Común de la Humanidad y al Buen Vivir. Por eso quedan prohibidas todas las formas modernas de esclavitud, de servidumbre y de explotación del trabajo, en particular de los niños, con el propósito de provecho individual o de acumulación privada de la plusvalía, así como todas las limitaciones a la libertad de organización de los trabajadores.
Artículo 8 - Reconstruir los territorios
Frente a la “globalización”, que ha favorecido una economía unipolar, la concentración de los poderes de decisión, la hegemonía del capital financiero y la circulación irracional de los bienes y servicios, es indispensable reconstruir los territorios como base de la soberanía alimentaria, energética y de los principales intercambios; regionalizar las economías sobre la base de la complementariedad y de la solidaridad y, para las regiones de la periferia, “desconectarse” del centro económico hegemónico, para establecer una autonomía comercial, financiera y productiva.
Son contrarios al Bien Común de la Humanidad y por eso quedan prohibidos, la constitución de monopolios y oligopolios, cualesquiera que sean sus campos de actividad productiva, de circulación o financiera.
Articulo 9 - Asegurar el acceso a los bienes comunes y a una protección social universal
Existen bienes comunes indispensables para la vida de los individuos y de los pueblos que constituyen derechos imprescriptibles. Se trata de la alimentación, del hábitat, de la salud, de la educación y de las comunicaciones materiales e inmateriales. Varias formas de control ciudadano o de propiedad social existen para la organización eficaz del acceso a estos bienes y servicios. La “Protección universal” es un derecho de todos los pueblos e individuos, y un deber de las autoridades publicas, que debe ser asegurado por una política fiscal adecuada.
Es contraria al Bien Común de la Humanidad y por eso queda prohibida, la privatización de los servicios públicos con el propósito de contribuir a la acumulación del capital. Es susceptible de sanción la especulación sobre la alimentación, el hábitat, la salud, la educación, las comunicaciones; así como toda corrupción en el ejercicio de los respectivos derechos.
III. La organización colectiva democrática como base de la participación
Artículo 10 - Generalizar la democracia como construcción del sujeto
Todos los pueblos y los seres humanos son sujetos de su historia y tienen el derecho a una organización colectiva social y política que lo garantice. Esta organización tiene que asegurar la armonía con la naturaleza y el acceso de todos a las bases materiales de la vida, con sistemas de producción y de circulación construidos sobre la justicia social. Para realizar estos objetivos, la organización colectiva debe permitir la participación de todos en la producción y la reproducción de la vida del planeta y de los seres humanos, es decir, el Bien Común de la Humanidad. El principio organizador de esta meta es la generalización de la democracia en todas las relaciones sociales de familia, de género, de trabajo, de autoridad política, entre pueblos y naciones y adentro de todas las instituciones sociales, políticas, económicas, sociales, culturales, religiosas. Junto a las forma políticas de democracia participativa se fomentara la participación en todos los sectores de la vida común, económica, social cultural.
Son contrarias al Bien Común de la Humanidad, y al Buen Vivir, todas las formas no democráticas de organización de la vida política, económica, social y cultural de la sociedad. Se condenan los genocidios como actos irreparables de discriminación. Son susceptibles de sanciones todas las discriminaciones de género, raza, nación, cultura, preferencia sexual, capacidad física o mental, religión y pertenencia ideológica.
Artículo 11 - Establecer relaciones de igualdad entre hombres y mujeres
Una importancia particular será concedida a las relaciones entre hombres y mujeres, desiguales desde tiempo inmemorial y en los varios tipos de sociedades que se sucedieron en la historia humana. Todas las instituciones y todos los sistemas sociales y culturales deben reconocer, respetar, cuidar y promover el derecho a una vida en plenitud de las mujeres, en igual a los hombres.
Son contrarios al Bien Común de la Humanidad las prácticas sociales y económicas, las instituciones y los sistemas culturales o religiosos, que defienden o aplican la discriminación de la mujer. Son susceptibles de sanciones todas las formas de dominación masculina, y, en particular, las diferencias de ingreso económico salarial y el no reconocimiento del trabajo doméstico intra-familiar vinculado a la reproducción de la vida.
Artículo 12 - Prohibir la guerra
Las relaciones internacionales democráticas no permiten el uso de la guerra para resolver conflictos. Hoy en día la paz no se garantiza por la carrera armamentística. La disposición de armas nucleares, biológicas y químicas pone en peligro directo la vida de la Humanidad. Los armamentos se transformaron en un negocio. Su fabricación provoca un despilfarro enorme de energía, de riquezas naturales y de talentos humanos; y su utilización entraña, además de las pérdidas de vidas, graves destrucciones ambientales.
Son contrarios al Bien Común de la Humanidad, y por eso quedan prohibidos: la fabricación, la tenencia y el uso de las armas de destrucción masiva, la acumulación de las armas convencionales por asegurar hegemonías regionales y controlar los recursos naturales; los pactos regionales hegemónicos, la solución militar para resolver problemas políticos internos.
Artículo 13 - Construir un Estado sobre el Bien Común
Es papel del Estado, como administrador colectivo, asegurar el Bien común, es decir, el interés general frente a los intereses individuales o particulares. Por eso se necesita la participación democrática para definir el Bien Común (las Constituciones) y para sus aplicaciones. Todos los pueblos de la tierra, en la pluralidad de cada uno de sus miembros, organizaciones y movimientos sociales, tienen derecho a sistemas políticos de participación directa o delegada con mandato revocable. Los gobiernos regionales y las organizaciones internacionales deben construirse sobre el principio democrático, en particular las Naciones Unidas. Lo mismo vale para todas las instituciones que representan sectores de actividad o intereses específicos, como empresas industriales, haciendas, organismos financieros o comerciales, partidos políticos, instituciones religiosas o sindicatos, las ONG, grupos deportivos o culturales e instituciones humanitarias.
Son contrarias al Bien Común de la Humanidad, y por eso quedan prohibidas, todas formas dictatoriales o autoritarias del ejercicio del poder político o económico, donde minorías no representativas, formales o informales, monopolizan las decisiones sin participación, iniciativa ni control popular. Quedan prohibidas, también, las subvenciones públicas a organizaciones, movimientos sociales, partidos políticos, instituciones culturales o religiosas que no respecten los principios democráticos o practiquen discriminaciones de género o de raza.
Artículo 16 - Promover la interculturalidad
El Bien Común de la Humanidad supone la participación de todas las culturas, los saberes, las artes, las filosofías, las religiones y los folklores en la lectura de la realidad, la elaboración de la ética necesaria para su construción, la producción de sus expresiones simbólicas, lingüísticas y estéticas, así como en la formulación de las utopías. No se puede agredir la riqueza cultural del género humano, creada como un patrimonio a lo largo de la historia. La interculturalidad supone la contribución cruzada de todas las culturas, en su diversidad, a las varias dimensiones del Bien Común de la Humanidad: respeto de la naturaleza como fuente de vida, prioridad al valor de uso sobre del valor de cambio dentro de un proceso de justicia, democratización generalizada y diversidad e intercambio cultural.
Son contrarios al Bien Común de la Humanidad y al Buen Vivir, y por eso quedan prohibidos los etnocidios culturales, las prácticas, instituciones y sistemas económicos, políticos y culturales que ocultan, discriminan o mercantilizan los logros culturales de los pueblos, así como los que imponen una homogeneización mono-cultural, identificando desarrollo humano con cultura occidental. También quedan prohibidos las prácticas, instituciones y sistemas político-culturales que exigen el retorno a un pasado ilusorio, promoviendo a menudo la violencia o la discriminación hacia otros pueblos.
Artículo 14 - Respetar los derechos de los pueblos originarios
Los pueblos originarios tienen el derecho a ser reconocidos en sus diferencias. Necesitan las bases materiales e institucionales para la reproducción de sus costumbres, lenguas, cosmovisiones, instituciones comunales: un territorio de referencia protegido, una educación bilingüe, la posibilidad de ejercer un sistema judicial propio, una representación pública, etc. De ellos provienen aportes importantes en el mundo contemporáneo: la protección de la madre-tierra, la resistencia al modo extractivo-exportador de producción y de acumulación, y una visión holística de la realidad natural y social.
Son contrarios al Bien Común de la Humanidad, y por eso quedan prohibidos, las acciones, las instituciones y los sistemas económicos, políticos y culturales que destruyen, segregan, discriminan u obstaculizan la vida física, cultural y espiritual de los pueblos originarios.
Artículo 15 - Aceptar el derecho a la resistencia
Todos los pueblos y grupos sociales tienen el derecho a desarrollar un pensamiento crítico, a ejercer resistencias pacíficas contra acciones destructivas de la naturaleza, de la vida humana, de las libertades colectivas o individuales y de las culturas, y, si necesario, a la insurrección.
Son contrarias al Bien Común de la Humanidad las censuras del pensamiento, la criminalización de las resistencias y la represión violenta de los movimientos de liberación. Por consiguiente, esas prácticas quedan prohibidas.
IV. La interculturalidad como dinámica del pensamiento y de la ética social
Artículo 17 - Reconocer el derecho a la información y la circulación de los saberes
Todos los pueblos e individuos tienen el derecho a la información, para intercambiar saberes, conocimientos e informaciones útiles a la construcción del Bien Común de la Humanidad.
Son contrarios al Bien Común de la Humanidad, y por eso quedan prohibidos, los monopolios de los medios de comunicación por grupos de poder financiero o industrial, la mercantilización de los públicos por las agencias de publicidad, el control exclusivo y no participativo de los Estados sobre el contenido de la información y las patentes de los saberes científicos, que impiden la circulación de los conocimientos útiles para el buen vivir de los pueblos.
V. Obligaciones y sanciones por el incumplimiento de la declaración
Artículo 18 - La aplicación del paradigma del Bien Común de la Humanidad
Todos los pueblos de la tierra tienen el derecho a que cualquier incumplimiento o violación de los derechos contenidos en esta declaración, que constituye un conjunto destinado a construir de manera permanente el bien común de la Humanidad, o la no ejecución de los dispositivos previstos en ella, deba ser conocido, enjuiciado, sancionado y reparado, de acuerdo con las dimensiones o efectos del daño ocasionado, y, cuando existen, según las disposiciones de las legislaciones nacionales y del derecho internacional. Medidas de transición a corto o mediano plazo (reformas y regulaciones) permiten trasformar las relaciones con la naturaleza, establecer la prioridad el valor de uso, generalizar la democracía y crear la multiculturalidad. Sin embrago, no podrán significar una simple adaptación del modo de acumulación contemporáneo a las nuevas demandas ecológicas y sociales.
Son contrarias al Bien Común de la Humanidad y al Buen Vivir y por consecuencia nulas, todas las leyes de impunidad, punto final, amnistía o cualquier otra componenda que deje sin justicia a las víctimas: la naturaleza y su parte consciente, el género humano. www.ecoportal.net
François Houtart / FMA

LACHAPELLE Y CAAMAÑO


Héctor Lachapelle: Héroe militar y héroe social 
(y 4)
El coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó “desapareció” de la vida pública encontrándose en la residencia de su amigo y subalterno Héctor Lachapelle Díaz, en La Haya, Holanda.

Caamaño era agregado militar en el Reino Unido, con residencia en Londres, y acostumbraba a visitar a Lachapelle, que tenía similar posición en Holanda, y vivía en La Haya.

CAAMAÑO EN EL PARQUE INDEPENDENCIA DURANTE LA GUERRA PATRIA 
Solía quedarse en la casa de su amigo por varios días cuando visitaba Holanda, por lo que en esa ocasión Lachapelle consideraba que se trataba de otra visita rutinaria del líder militar constitucionalista.

Pero ese día Francis Caamaño le dijo que iría a Cuba a conocer el proceso revolucionario y que estaría de regreso en Londres en una o dos semanas. Pero jamás regresó.

COMANDANTE LACHAPELLE HABLA PARA LA PRENSA EN LOS DÍAS DE LA GUERRA DE ABRIL

Semanas después Lachapelle recibió la visita de un emisario de Caamaño para comunicarle que se quedaría en Cuba, y le pedía que hiciera lo propio y que lo alcanzara junto a Montes Arache en la isla caribeña. Lachapelle le mandó a decir que no estaba de acuerdo con esa decisión, que no creía en el foquismo y que definitivamente no viajaría a Cuba.

Jamás volvieron a tener contacto, a pesar de que Lachapelle siempre mantuvo su admiración y dispensó el mayor respeto al comandante constitucionalista y Presidente de la República en armas.

Conversé hace poco con el general Lachapelle sobre ese tema con el interés de documentar estos artículos que he venido publicando.

“...Afirmo, ya en el ocaso de mi vida, que nunca estuve de acuerdo con las ideas foquistas del coronel Caamaño y que fui de los muchos que le aconsejamos no ir a Cuba, a lo que él respondía que sería solamente por una o dos semanas porque quería ver de cerca el proceso de la Revolución Cubana. Luego de “desaparecer” (lo fue a ver) un supuesto agente cubano que nos dijo que el coronel Caamaño decidió quedarse en Cuba y que Montes Arache y yo nos fuéramos también a Cuba. Le dijimos que no...”
TANQUE DE GUERRA EN MANOS DEL PUEBLO CONSTITUCIONALISTA 
Un alto precio
Esa decisión de Francis Caamaño tuvo un alto precio para el entonces capitán Lachapelle. Era lógico que los organismos de inteligencia norteamericanos sospecharan de su complicidad en esa “desaparición misteriosa” de Caamaño.

Muy poco tiempo después fue trasladado a Uruguay, con la misma posición de agregado militar. El embajador dominicano era Manolín Jiménez Rodríguez, quien años después llegaría a ser síndico del Distrito Nacional, destituido aparatosamente por el Congreso, acusado por Balaguer de conspirar contra su gobierno y enviado también al exilio.

El hecho es que a Lachapelle lo embarcan junto a su familia con destino a Montevideo, pero poco antes de llegar el barco paró en Buenos Aires, Argentina, donde le comunicaron que tenía que bajar a tierra con su familia y toda su pertenencia porque no sería recibido en Uruguay.


Luego se sabría que al gobierno militar de Uruguay le informaron de la misma embajada dominicana que Lachapelle era “la punta de lanza” de Caamaño para hacer la guerra de guerrilla en Latinoamérica con el patrocinio de La Habana.

Lachapelle quedó entonces varado en Buenos Aires, alojado en un pequeño hotel junto a su esposa Gladys y sus tres hijos de 4, 5 y 6 años, con la ropa y todas sus pertenencias en unos depósitos aduanales y teniendo que reportarse periódicamente antes las autoridades militares argentinas. Le prestó mucha ayuda el embajador Jesús María Hernández Sánchez, algo que la familia Lachapelle-Bello jamás ha olvidado. Así vivió la familia cinco meses hasta que le llegó su traslado a México.

En México vivió dos años y ahí pasó a Ecuador hasta el 1972, cuando pudo regresar después de siete años de un exilio disfrazado, porque aunque conservó el rango de capitán del Ejército y mantuvo una posición diplomática, no podía venir ni de visita al país.

...Y volvió al cuartel
Héctor Lachapelle Díaz, capitán del Ejército Nacional, con 9 años en el rango y desconocidos los dos ascensos que le hizo por decreto el gobierno en armas del coronel Caamaño-- el rango que legalmente le correspondía era de teniente coronel--, regresó finalmente al cuartel en el mes de diciembre del 1972. Fue enviado a la brigada de Infantería del cuartel general de la Segunda Brigada, con sede en Santiago, escenario de su última batalla defendiendo el honor constitucionalista en aquel ataque artero del hotel Matun, siete años antes.

El 10 de agosto del 1973, diez años después de ser cancelado por oponerse al Golpe de Estado del 1963, fue ascendido a mayor. Pasó diez años en el rango de capitán, a pesar de ser uno de los oficiales de mejor formación académica que han tenido las Fuerzas Armadas.

UN PASAJE DE LA GUERRA PATRIA CONTRA EL INVASOR YANKIS 

A partir de ese ascenso Lachapelle ocupó diversas posiciones, casi todas burocráticas, de gabinete, en oficinas...Pero también ganó espacio en el ámbito académico dentro de su institución y en los demás cuerpos de las Fuerzas Armadas.

A partir de ahí sus ascenso siguieron uno detrás de otro porque fue ganando méritos por su formación, por su disciplina, por su educación y por su lealtad a las Fuerzas Armadas y a los principios castrenses, sin incurrir en una sola falta.

EL DUARTE DE MIGUEL NÚÑEZ

DANIEL BALCÁCER: EL DUARTE DE MIGUEL NÚÑEZ

De  Juan Pablo Duarte  solo se conoce una fotografía hecha en  Caracas  en 1873 cuando el patricio contaba con 60 años de edad.  A...