MORAL Y LUCES

MORAL Y LUCES

domingo, 15 de julio de 2012

IDEOLOGÍA Y DESARROLLO ECONÓMICO


La teoría económica no es neutral, y los resultados cuando es aplicada deben mucho a las asunciones implícitas y explícitas contenidas en una teoría particular. Que estas asunciones reflejan ideologías específicas es más obvio en el caso de la economía neoclásica que subyace a las políticas económicas neo-liberales.



La magia de la Economía Neoclásica.

La economía neoclásica empieza con la premisa de la propiedad privada y el interés privado. Cualquier estructura y distribución de los derechos de propiedad asume el derecho de los propietarios -ya sea como propietarios de tierra, de los medios de producción o la fuerza de trabajo- para seguir su propio interés. Brevemente, ni los intereses de la comunidad como tales ni el desarrollo del potencial humano son materias objeto de la economía neoclásica.; su foco, son los efectos de las decisiones hechas por los individuos con respecto a su propiedad.

Lógicamente, entonces, la unidad básica de análisis para esta teoría es el individuo. Este individuo (como consumidor, empleador o empleado) es asumido como un computador racional, un autómata que maximiza mecánicamente sus beneficios en base a los datos proporcionados. Si cambias los datos este "brillante calculador de placeres y sufrimientos"(en palabras del economista americano Thorstein Veblen) rápidamente selecciona una nueva posición óptima.(1) Aumenta el precio de una mercancía y el computador, como consumidor, elige menos de él. Sube el salario y el computador, como capitalista, elige sustituir maquinaria por trabajadores. Sube el desempleo o los beneficios sociales, y  el computador, como trabajador, elige parar de trabajar o mantenerse desempleado más tiempo. Incrementa los impuestos sobre beneficios, y el computador como capitalista elige invertir en algún otro lugar. En cada caso, la cuestión es: ¿cómo reaccionará el individuo, el calculador racional de placeres y daños a los cambios en los datos? Y la respuesta es siempre autoevidente: evitar el daño, buscar placer. También autoevidentes son las inferencias de esta simple teoría -si quieres tener menos desempleo, debes bajar los salarios, reducir los beneficios sociales y de desempleo, y  recortar impuestos sobre el capital.

Pero, ¿cómo se puede avanzar en esta teoría desde la unidad básica, el computador atomizado, para sacar conclusiones para la  sociedad en su conjunto? La proposición esencial de esta teoría es que la totalidad es la suma de las partes individuales aisladas. Luego, si sabemos que los individuos responden a  varios estímulos, sabemos como responderá la sociedad compuesta de éstos. (En palabras de Margaret Thatcher, no  existe la sociedad, sólo los individuos) . Lo que es cierto para el individuo es cierto para la economía como un todo. Más incluso,  puesto que cada economía puede ser considerada como un individuo -que puede competir y prosperar internacionalmente bajando salarios, intensificando el trabajo, deshaciéndose de beneficios sociales que reducen la búsqueda de trabajo, bajando el gasto público y rebajando impuestos- por lo tanto todas las economías también pueden ser consideradas del mismo modo en su conjunto.

Moverse de lo individual a lo colectivo de esta manera implica una asunción básica. Después de todo, aquellos computadores atomizados pueden trabajar con propósitos cruzados; el resultado de la racionalidad individual puede resultar en irracionalidad colectiva. ¿Por qué no es está la conclusión de la economía neoclásica?. Porque la fe pone barreras a este camino, la creencia de que cuando estos autómatas se mueven en una dirección u otra por el cambio en datos dados necesariamente  producen la solución más eficiente para todos. En sus versiones más tempranas, el aspecto religioso era bastante explícito, ese instantáneo calculador de placer individual y daño era "conducido por una mano invisible para promover un fin que no era parte de sus intenciones"(2) . Para  Adam Smith estaba claro de quien era esta mano -de la Naturaleza, la Providencia, Dios- igual que su contemporáneo fisiócrata,  Francois Quesnay,  decía que el "Ser Supremo" era la fuente de este "principio de armoní a", esta "magia" según la cual "cada hombre trabaja para los demás, creyendo que trabaja para sí mismo". (3)

Pero el Ser Supremo no es conocido  como autor de esta magia. En este lugar  se alza el Mercado, cuyo mando hemos de seguir todos o afrontar su ira. El mercado de que  nos hablan  asegura que todos se benefician del libre cambio(o no lo habría) y que los intercambios elegidos por individuos racionales (de todos los intercambios posibles)  produciría  los mejores resultados posibles. De acuerdo con esto, se sigue que la interferencia del estado en el mercado perfecto conduce al desastre -un resultado negativo de suma cero en las cuales las pérdidas exceden los beneficios. Por tanto, la respuesta para todas las personas de recto pensamiento debe ser: hay que deshacerse de estas interferencias. En las bien halladas palabras de Kenneth Galbraith, la posición de los predicadores fundamentalistas es que en un estado de gracia, no es necesario un Ministro de Gracia.(4)

Y, si la fuerza y la coerción son necesarios para traer este estado de gracia (para acomodar al mundo a la teoría), esto sólo  es "sufrimiento a corto plazo para un beneficio a  largo plazo". Como Friedrich von Hayek explicó en una entrevista para El Mercurio de Chile (Abril 12, 1981),  la dictadura "puede ser necesaria para un periodo de transición. A veces es necesario para una nación alguna forma de poder dictatorial." Cuando tienes la mano invisible de tu lado, destruir obstáculos al mercado es ayudar a la Naturaleza (en palabras de Adam Smith) para remediar "los efectos negativos de la locura e injusticia humana."(5)

Luego pues, deshagámonos de todas las restricciones sobre el capital, de todas las leyes que fortalecen a los trabajadores, a los consumidores y a los ciudadanos contra el capital, y reduzcamos el poder del estado para controlar al capital (mientras que incrementamos su poder policial  en  nombre del capital). Al final, el mensaje de la economía neoclásica (y la política neoliberal que apoya) es:  ¡Dejemos que el capital sea libre! Por supuesto, puede decirse (y, de hecho, fue dicho por Joseph Stiglitz dos años atrás en estos encuentros) que nadie cree más  en este mensaje simple. Después de todo, los economistas han demostrado las muy estrictas (e imposibles) condiciones  necesarias para que esta teoría sea sustentable lógicamente, han mostrado la teoría simplista de la información que contiene, y han revelado los muchos casos de "fallos de mercado" que requieren de una intervención pública. También enfatizan las interdependencias y externalidades que, minimizadas por los teóricos neoclásicos,  a menudo llevan a falacias de composición. (la asunción de lo que es bueno para uno lo es para todos). Pero todavía, como demuestra la correspondencia de las políticas neoliberales con las teorías neoclásicas, todas estas sofisticadas críticas parciales no cuentan demasiado; de hecho, ese mensaje (aunque "difunto") continúa siendo creído, y funciona como un arma  en manos del capital..

La alternativa Keynesiana

La única crítica exitosa  desde dentro del modelo centrada en el problema de la falacia de la composición y, consecuentemente, la necesidad de considerar la importancia de la totalidad. Rechazando el familiar argumento neoclásico utilizado durante la Gran Depresión de 1930 que de que recortes salariales generales conducirían a un aumento en el empleo, Keynes enfatizó la interdependencia de los salarios, el gasto en consumo, la demanda agregada y el nivel general de producción y empleo. (El movimiento neoclásico de la parte al todo en este caso, defendía, dependía de la asunción que la demanda agregada es constante- no afectada por los recortes salariales). Lo que la teoría neoclásica había ignorado era la conexión entre las decisiones individuales y el colectivo. Puesto que no entendían como la interacción de los capitales individuales podía producir un estado de baja inversión por estos, fallaba en reconocer  el rol potencial del gobierno para remediar este particular fallo de mercado. Con su énfasis sobre el escenario global, la perspectiva teórica de Keynes proporcionó apoyo a una serie de políticas menos basadas en los intereses inmediatos de los capitales individuales. Keynes mismo aportó sus argumentos como críticos para el capital en su conjunto -la crisis de 1930 para él fue simplemente una crisis de "inteligencia"; en cualquier caso, su marco se convirtió en la base para las políticas socialdemócratas.(6)

Característico del uso del marco keynesiano fue el argumento de los sindicalistas de que mayores salarios incrementarían la demanda agregada, estimularían la creación de puestos de trabajo y nueva inversión. La importancia de un aumento en el consumo se convirtió en el foco de lo que ha sido descrito de algún modo como sistema "Fordista de producción"- la producción de masas, se argumentaba, es necesaria para la producción masiva.(7) En cualquier caso, para darse cuenta de estos beneficios el mercado por sí mismo no basta -las políticas estatales y la gestión macroeconómicas se vieron como críticas. Lo que marcó esto como socialdemócrata en esencia fue el consistente tema de que los trabajadores podrían ganar sin pérdidas para el capital -estos argumentos de suma positiva caracterizaban el modelo Fordista. Y lo que el desarrollo económico endógeno (orientado al interior) comparte con el modelo Fordista es la importancia de la demanda doméstica como fundamento para el desarrollo de una industria nacional.

Durante la llamada Edad de Oro entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y 1970, estas teorías, que desafiaron el saber neoclásico, disfrutaron de un periodo de gracia. Fue un periodo inusual: los Estados Unidos habían emergido de la guerra sin competidores capitalistas reales  - las economías de Alemania y Japón estaban arruinadas y las industrias de Francia, Inglaterra e Italia no podían competir con las de los Estados Unidos. Más allá, en los Estados Unidos y en cualquier otra parte, hubo un crecimiento considerable de la demanda de los hogares y las empresas. Aunque se pronosticaba que el fin de la guerra traería la inmersión en otra depresión,  de hecho las condiciones estaban maduras para un incremento sustancial  en el consumo y la inversión (esto último debido a un conjunto de avances tecnológicos hechos en los años 1930 y 1940). Además  (y apoyando los beneficios de la industria) se deterioraban los términos de intercambio de los productos primarios como resultado del aumento de de oferta. En los Estados Unidos, las industrias oligopólicas eran capaces  de fijar precios para alcanzar las tasas de ganancia deseadas y podían permitir incrementos salariales sin miedo de ser no competitivos; en cualquier otro lugar, las economías de escala disponibles de nuevas inversiones hacían del crecimiento del consumo como resultado de los incrementos salariales un beneficio neto más que un desafío a la rentabilidad  .

Aquí estaba la base en la cual el círculo virtuoso del modelo Fordista podía florecer: el incremento de la producción  estimulaba el consumo y viceversa. en los países desarrollados así como en aquellos en desarrollo que decidieron industrializarse sobre la base de la sustitución de importaciones en lugar de confiar en la exportación de productos primarios. Pero el rápido crecimiento de la capacidad productiva durante el periodo en muchas partes  llevó a un punto en que el capital enfrentaría un problema de sobreacumulación.

Ya a finales de la década de 1950, había signos claros de que estaban surgiendo competidores que desafiaban la hegemonía económica estadounidense. Después, durante los 60, los términos del intercambio para los productos primarios (dominados por el petróleo) dejaron de caer, para empezar una tendencia al alza. Cada vez más, eran las compañías de fuera de los Estados Unidos las que estaban creciendo más rápido, y hacia los primeros 70, con una caída en las tasas de ganancia extendiéndose, se considera que la "Edad de Oro" del capitalismo llegó a su fin. 

La creciente intensidad de competición capitalista, que ahora era notoria, reflejó la sobreacumulación de capital. En este contexto, las empresas transnacionales redujeron sus costes de producción cerrando algunas (relativamente ineficientes) plantas de filiales establecidas para servir a mercados nacionales particulares  y convirtiendo a las otras en exportadores como parte de una estrategia de producción mundial.  La producción para los mercados nacionales y, por tanto, la estrategia de sustitución de importaciones para la industrialización no podía ser vista más como creíble debido a que los costes relativos se convirtieron en  el centro de la competición de los capitales. En general, el círculo virtuoso del Fordismo se  había roto y el capital se centró en su lugar en bajar salarios y otros costes del capital.

En esta  "nueva realidad" el keynesianismo fue rechazado. El saber neoclásico, que identificó los altos salarios y los programas sociales como una fuente de desastre, dominó otra vez. El Neoliberalismo (apoyado por las instituciones financieras internacionales) se convirtió en el arma elegida por el capital, conduciendo a una agresión generalizada contra los programas sociales, los salarios y las condiciones de trabajo en el mundo desarrollado y el uso de un estado fuerte en los países en vías desarrollo para asegurar su acceso a la ventaja comparativa de la represión.

Pero, ¿por qué fueron el Keynesianismo y el modelo Fordista tan fácilmente desacreditados? Básicamente, el Keynesianismo en boga fue una teoría de la demanda agregada, pero no de la oferta. Su premisa era que el nivel de producción es constreñido por la demanda en la economía; y que si se garantiza la demanda, el capital proveerá la oferta. Desde que la asunción era que el capital  proporcionaría los bienes de consumo e inversión si el gobierno creaba el ambiente adecuado, el rol del gobierno sería estimular la economía en los casos en que la interacción de los capitales conduciría en caso contrario a un bajo nivel de inversión. Su tarea asignada en teoría sería crear el ambiente para la inversión cuando el mercado fallara.

¿Qué pasó cuando la demanda agregada aumentó  y la oferta doméstica no respondió apropiadamente? La inflación y los déficits comerciales se incrementaron. De acuerdo con esto, en la nueva realidad, el ambiente que el gobierno buscó crear se convirtió en uno que buscaba inducir a  la inversión doméstica en lugar de la inversión en otro lugar -se centró, por tanto, en bajar impuestos y salarios. La cuestión, neoclásica y keynesiana, es la misma en el fondo: ¿qué puede hacer el estado para hacer que el capital esté dispuesto a invertir? Lo que era consistente es el rol asignado al gobierno: apoyar los requerimientos del capital.

El fracaso de la Socialdemocracia 

No debería causar sorpresa, entonces, que el capital abandonara el instrumento de la teoría keynesiana por otra que sirviera mejor a sus intereses bajo nuevas condiciones. Pero ¿cómo explicamos el fracaso de la Socialdemocracia para hallar una alternativa? Después de todo la socialdemocracia siempre se ha presentado como procedente de una lógica en la cual las necesidades y potencialidades de los seres humanos tienen prioridad sobre las necesidades del capital.  Incluso medidas limitadas como la exclusión de los servicios sanitarios y educativos del mercado, la provisión de programas sociales y de mantenimiento de rentas, y el reconocimiento del derecho a una de todos a un trabajo decente y bien pagado sugieren una concepción implícita de la riqueza como satisfacción de las necesidades humanas, más que una de riqueza capitalista.

De hecho, el fracaso del Keynesianismo como teoría era realmente el fracaso de una ideología: la Socialdemocracia. Dentro de la estructura Keynesiana, siempre había una alternativa. Las ecuaciones básicas del Keynesianismos no dicen nada por sí solas sobre la estructura de la economía; no distinguen entre enterrar dinero y la inversión pública, entre actividad que conduce a la expansión de las empresas capitalistas y la actividad que se dirige a la expansión de las empresas estatales. Aunque para Keynes el instrumento adecuado que dirige el crecimiento era la empresa capitalista, una política de expansión del sector productivo público era siempre una opción teórica para conducir la economía..

Si el único sector adecuado para la acumulación es el sector capitalista, entonces en teoría y en la práctica la implicación es autoevidente: una "huelga del capital"  es una crisis para la economía. Ceteris paribus, un gobierno no puede enrocarse ante el capital sin unos resultados de suma negativa. Este siempre ha sido el conocimiento de los economistas conservadores.

Es esencial entender que las conclusiones de los economistas neoclásicos están contenidos en sus asunciones- y particularmente relevante aquí es la asunción de que todas las otras cosas se mantienen iguales. Considera dos simples ejemplos, el control en los alquileres y los royalties de explotación de minerales.(8)  Si introduces controles en los alquileres (a un nivel efectivo), los economistas conservadores predicen que la oferta de alquileres se acabará y habrá una escasez de vivienda. Del mismo modo, nos dirá que si intentas establecer impuestos (difíciles de estimar) sobre la explotación de recursos minerales, la inversión y la producción en esos sectores declinará, generando desempleo. Las dos proposiciones son fácilmente demostrables -y también es fácil demostrar que son completamente falaces respecto a la conclusión necesaria. 

Asumida como constante en ambos casos es el carácter y nivel de la actividad gubernamental. Claramente, los controles en los alquileres pudieran reducir la construcción privada para alquiler, pero si el gobierno se compromete simultáneamente en el desarrollo de programas de vivienda social  (p.e. potenciando las cooperativas y otras formas de construcción de vivienda sin ánimo de lucro) no tiene porque resultar necesariamente una escasez de vivienda. De forma similar, estableciendo un impuesto sobre la explotación de recursos minerales puede desincentivar la inversión privada en la explotación mineral pero una corporación pública establecida para la explotación y producción en este sector puede contrarrestar los efectos de la huelga de capital. Obviamente, no todas las otras cosas son necesariamente iguales. ¿Por qué deberían ser todas las otras cosas iguales si un gobierno socialdemócrata rechaza la lógica del capital?

Por tanto, necesitamos estar alerta de los límites de la lógica económica conservadora. Pero, !eso no significa que estos argumentos deban ser ignorados! Porque lo que el economista conservador hace muy bien es indicar lo que el capital hará en respuesta a medidas particulares. Es una economía del capital. Y nada es más simplista que asumir que puedes tomar ciertas medidas de política económica sin una respuesta del capital; nada es más erróneo que introducir medidas que sirven los intereses del pueblo sin anticipar la reacción del capital. Aquellos que no respetan la lógica del economista conservador, que es la lógica del capital, y la incorporan a su estrategia están condenados a constantes sorpresas y decepciones.  Entender las respuestas del capital significa que entender la huelga del capital puede ser una oportunidad más que una crisis. Si rechazas la dependencia del capital, la lógica del capital puede revelarse claramente como contraria a las necesidades e intereses del pueblo. Cuando el capital va a la huelga, hay dos opciones: ceder o plantar cara. Desafortunadamente, la Socialdemocracia  ha demostrado en la práctica  que está limitada  por las mismas cosas que limitan a la teoría Keynesiana -toma como dada la estructura y distribución de la propiedad y la prioridad del interés de los propietarios. Como resultado, cuando el capital va a la huelga, la Socialdemocracia ha respondido cediendo.

Más que mantener su foco en las necesidades humanas y  desafiar la lógica del capital, la Socialdemocracia se ha dedicado a fortalecer esa lógica. El resultado ha sido desacreditar el Keynesianismo y el desarme ideológico de la gente que lo utilizaba como alternativa al conocimiento neoclásico. La única alternativa a la barbarie se convirtió en barbarie con rostro humano. Con esta aquiescencia a la lógica del capital, su alejamiento de la gente se reforzó; y el resultado político fue la conclusión popular de que no importa realmente a quién se elija o que la solución real se ha de hallar en un gobierno que esté comprometido inequívocamente con la lógica del capital.  Así es como el nuevo conocimiento se convirtió en un "no hay alternativa". No hay alternativa al neoliberalismo, que es simplemente la economía neoclásica puesta en acción por el capital financiero y el poder imperialista. Comoocurrió después de la Edad de Oro, las condiciones concretas tienen el poder de  socavar las verdades establecidas-y en ningún lugar esto ha sido más verdad que en los países menos desarrollados. La falacia de asumir que cada país puede convertirse en la tierra prometida rindiéndose completamente al capital se ha hecho diáfana, y como la evidencia de los fallos de una orientación al exterior impuesta por el neoliberalismo se ha acumulado, el interés en una solución interna, el modelo endógeno de desarrollo, ha crecido otra vez, especialmente en Latinoamérica. ¿Hasta qué punto es creíble esta opción en la actual coyuntura dónde la competición capitalista continúa con intensidad y el poder del capital internacional de hecho (si no ideológicamente) no ha declinado?

La posibilidad de una Posibilidad de Desarrollo Endógeno

Deshacerse de la camisa de fuerza impuesta sobre el desarrollo económico por el neoliberalismo no será tarea fácil. Una verdadera perspectiva de desarrollo endógeno no puede ser simplemente una orientación a los mercados limitados que caracterizaron los esfuerzos previos de sustitución de importaciones; por el contrario, es necesaria la incorporación de la masa de la población que ha sido excluida de su parte en los logros de la civilización moderna. En breve, el desarrollo endógeno real significa hacer una opción real por los pobres. Y esto significa hacer enemigos, internamente (tanto aquellos que monopolizan la tierra y la riqueza como aquellos que están satisfecho con el estatus quo) y externamente.

Cualquier país que desafíe al neoliberalismo intentando potenciar el desarrollo endógeno se encontrará las variadas armas del capital internacional, entre ellos el FMI, el Banco Mundial, el capital financiero y el poder imperialista. Estas son, que duda cabe, poderosas fuerzas. Puesto que ningún gobierno en base a sus propios recursos puede esperar triunfar en esta lucha contra tales enemigos internos y externos, la cuestión central será si el gobierno quiere movilizar a su gente en nombre de las políticas que satisfacen las necesidades del pueblo. Aquí, la cuestión esencial es el punto hasta el cual el gobierno se ha liberado de la dominación ideológica del capital.

Este cambio no implica mas que un simple retorno a la vieja idea de la  industrialización mediante sustitución de importaciones, incluso si va acompañada esta vez por la reforma agraria masiva que crearía el potencial para un mercado doméstico mucho mayor. Los Nuevos modelos de Keynesianismo -incluso vestido como la solución de suma positiva Fordista- no movilizará a aquellos cuyo apoyo activo sería necesario para fortalecer la resolución de un gobierno que se encontrará constantemente presionado por el capital. Las teorías que continúan estando basadas en las pautas de propiedad existentes, en el principio dominante del interés privado y en la creencia de que (excepto en unas pocas excepciones) el mercado es mejor, no pueden sustentar un desafío exitoso a la lógica del capital; son una parte orgánica de esta lógica.

La flaqueza central en las propuestas socialdemócratas para el desarrollo endógeno es que no rompen ideológica ni políticamente con la dependencia del capital. Si un modelo de desarrollo ha de ser exitosa, tiene que estar basada en una teoría que coloque el objetivo del desarrollo humano como prioridad. Más que el consumo, enfatizado por igual por neoclásicos y Keynesianos, debe centrase en la inversión en y el desarrollo de las capacidades humanas. Esto no significa que las inversiones en las personas que vienen de los gastos y de la actividad humana en áreas críticas de educación y salud (lo que ha sido llamado inversión en "capital humano") sino también del desarrollo del potencial humano que ocurre como resultado de la actividad humana. Esta es la esencia de la práctica revolucionaria que Marx describió, el cambio simultáneo de las circunstancias y de la actividad humana o propio cambio.(9) En contraste a una populismo que simplemente promete nuevo consumo, este modelo alternativo se centra en la nueva producción, la transformación de la gente a través de su propia actividad, la construcción de capacidades humanas.

Una teoría del desarrollo que empieza reconociendo a los seres humanos como fuerzas productivas  apunta a una dirección muy diferente a la de la economía del capital. ¿Dónde están en la teoría tradicional los indicadores para la confianza en sí misma a través del desarrollo consciente de la cooperación y la solución democrática de los problemas en las comunidades y los lugares de trabajo?  ¿Dónde está la toma en consideración de las potenciales mejoras de eficiencia de liberar estas fuerzas productivas cuya creatividad y conocimiento tácito no puede ser producido por los directivos del capital? Estimulando la solidaridad que resulta de poner énfasis en los intereses de la comunidad por delante del interés privado, un modelo basado en esta radical teoría del lado de la oferta basada en el desarrollo humano permitiría al gobierno ir más allá con el apoyo de la comunidad. Dentro de este marco, el crecimiento de los sectores no capitalistas orientados a satisfacer las necesidades del pueblo no es una mera defensa contra la huelga del capital; pues se trata de un desarrollo orgánico. Aquí, las necesidades humanas y las capacidades, no las necesidades del capital, se convierten en claves para conducir la economía.

El desarrollo endógeno es posibles pero sólo si un gobierno está preparado para romper ideológica y políticamente con el capital, sólo si está preparado para hacer de los movimientos sociales actores en la realización de una teoría económica basada en el concepto de capacidades humanas. En la ausencia de esta ruptura, económicamente, el gobierno  encontrará necesario constantemente la importancia de dar incentivos al capital privado; y, políticamente, su miedo central será la huelga del capital. Las políticas  de esos gobiernos inevitablemente decepcionarán y desmovilizarán a todos los que buscan una alternativa al neoliberalismo; y, otra vez,  su producto inmediato será la conclusión de que no hay alternativa.

Michael A. Lebowitz 
Monthly Review

Notas

1. Thorstein Veblen, "Why is Economics Not an Evolutionary Science?" in Veblen, The Place of Science In Modern Civilization and Other Essays (1919) republished as Veblen on Marx, Race, Science and Economics (New York: Capricorn, 1969), 73.

2. Adam Smith, The Wealth of Nations (New York: Modern Library, 1937), 423.

3. Ronald Meek, Economics of Physiocracy: Essays and Translations (Cambridge: Harvard University Press), 70.

4. John Kenneth Galbraith, American Capitalism (Boston: Houghton Mifflin, 1952), 28.

5. Adam Smith,The Wealth of Nations (New York: Modern Library, 1937), 638.

6. Michael A. Lebowitz, "Paul M. Sweezy" in Maxine Berg, Political Economy in the Twentieth Century (Oxford: Philip Allan, 1990).

7. Whether "Fordism" was a conscious model is definitely questionable. Certainly, much of what is claimed for Henry Ford himself in this respect is mythology. For a critical view on the historical question regarding Fordism, see John Bellamy Foster, "The Fetish of Fordism," Monthly Review 39, no. 10 (March 1988), pp. 14-33.

8. These examples come from the 1972-1975 period when the New Democratic Party (Canada's social-democratic party) governed British Columbia, Canada.

9. Michael A. Lebowitz, Beyond Capital: Marx's Political Economy of the Working Class, 2nd ed.
(New York: Palgrave Macmillan, 2003).

Notas del traductor:

(1) El título podría traducirse por: Más allá del capital: La Política Económica de la Clase Obrera.


Michael A. Lebowitz es Profesor Emérito de Economía de la Universidad Simon Fraser, en Vancouver. Es autor de Beyond capital: Political Economy of the Working Class (1) (Palgrave Macmillan, 2003). Actualmente vive y trabaja en Venezuela.
Una versión temprana de este ensayo, "Economía, Ideología y la Posibilidad de un Desarrollo Endógeno" fue presentado en el Sexto Encuentro Internacional de Economistas sobre la Globalización y los Problemas del Desarrollo en la Habana, 9-13 de Febrero del 2004.

Traducido por Luis Juberías Gutiérrez (Avant)

"NO DEJEMOS LA ECONOMÍA EN MANOS DE LOS TECNOCRATAS"



Dado que todo proceso económico involucra compromisos de distintos sectores, las decisiones deben ser de carácter político. El grado de independencia de los bancos centrales se juega en esa negociación.

Todo análisis económico está hecho de compromisos. Los economistas hablan de eficacia. Cuando tratan de describir esos compromisos, explican la incidencia de las decisiones sobre tal o cuál grupo social y cómo las diferencias políticas imponen más riesgos a unos que a otros.

Ahora bien, dado que hay compromisos, las decisiones deben tomarse en el marco de un proceso político. No se las puede delegar en burócratas o tecnócratas. En mi opinión, ese es uno de los problemas fundamentales que enfrentan las democracias del mundo entero.

En la actualidad, los tecnócratas se benefician de la reiterada delegación de decisiones que deberían formar parte de procesos democráticos. Se trata de un tema importante dado que, de cierta forma, tal delegación pasa a formar parte del proceso político, y la forma en que esa delegación se lleva a cabo hace que se privilegien determinados intereses. En otras palabras, en ese proceso de delegación hay prioridades políticas.

Es algo que vemos de manera recurrente, sobre todo en el contexto de los bancos centrales europeos y en los países en los que hay bancos centrales independientes.

Se podría considerar la posibilidad de un banco central independiente, pero sería necesario que contara con diversos mandatos de modo tal de asegurar, por ejemplo, que se escucharan distintas voces en el proceso de toma de decisiones. Sin duda eso podría tener incidencia en los resultados.

Sin embargo, en la mayor parte de los países —en la mayor parte, no en todos— se hicieron las cosas de tal manera que el banco central independiente termina por recibir un mandato para servir a determinado grupo de intereses. Se trata de una suerte de candado. Se condena así a determinadas políticas económicas a servir a los intereses de algunos grupos en detrimento de otros.

Voy a ilustrar lo que digo con algunos ejemplos. Ante todo, la cuestión del mandato. En Europa, el Banco Central Europeo tiene que hacer hincapié en la lucha contra la inflación. Sin embargo, es un mandato extraño. La lucha contra la inflación no constituye un fin en sí misma; no es sino un medio de avanzar hacia un crecimiento económico más estable o menos estable, una mejor o peor distribución de la riqueza. En sí misma, sin embargo, la inflación no tiene que ser un objetivo excluyente.

En los Estados Unidos, la misión de nuestro banco central, la Reserva Federal, es demostrar interés por la inflación, pero también por el desempleo y el crecimiento. El trío inflación-desempleo- crecimiento es algo muy respetado en la política estadounidense.

Cuando presidía el consejo económico del presidente Clinton, un senador de Florida propuso cambiar la carta de la Reserva Federal. Propuso que hiciéramos lo mismo que los europeos: que no nos interesáramos más que en la inflación. En mi condición de presidente del consejo le dije: "Vamos a incorporar este proyecto a la campaña; vamos a preguntar a los votantes qué es lo que quieren. ¿Vamos a preguntarles si les interesa o no el desempleo? ¿El pueblo estadounidense considera que a la Reserva Federal no debe interesarle más que la inflación o piensa que el empleo y el desempleo también son importantes?" Así se expresó el presidente, y el senador de Florida contestó que sólo lo había dicho en broma, que era sólo una idea que había puesto sobre la mesa para iniciar el debate. Sin duda la idea se derrumbó con gran rapidez. No hubo un debate serio en el Senado respecto de la posibilidad de efectuar una enmienda a la carta de la Reserva Federal.

La cuestión de la representatividad es algo similar. Aunque sea independiente, se puede contemplar que tenga voces representativas de los distintos sectores de la sociedad. Cuando se toma decisión —por ejemplo, sobre las tasas de interés—, eso puede tener incidencia en la inflación, pero también en el desempleo. Y a los trabajadores sin duda les preocupa mucho más la estabilidad del empleo.

Los representantes de los bancos centrales son personas que trabajaron en los mercados financieros, que suelen tener una estabilidad laboral y a las que no les preocupa el índice de desempleo.

Sensibilidad política 

Un día fui a una reunión con funcionarios de bancos centrales. Los escuché hablar. Decían: "Ah, bueno, hay compromisos, hay riesgos, ciertos errores son difíciles de corregir y tienen consecuencias a largo plazo".

Yo pensaba que alguna de esas personas iba a decir que teníamos que combatir el desempleo porque si alguien pierde el empleo eso tiene una serie de consecuencias, como que sus hijos no pueden ir a la escuela, y que los estudios nos muestran esas consecuencias a largo plazo. Pero no, lo que dijeron fue que teníamos que luchar contra la inflación porque si no lo hacíamos no se sabía que podría pasar.

Los economistas tienen distintos puntos de vista sobre esta cuestión, pero lo que es claro es que las responsabilidades definen los puntos de vista. La vida personal de cada uno incide sobre lo que dice. En la mayor parte de los casos, los trabajadores no tienen nada que decir sobre la política monetaria.

Sin embargo, hay algunos países que son un ejemplo de lo contrario. En Suecia, un representante de los trabajadores integra el consejo del banco central. Se escucha así una voz que habla a favor de la lucha contra el desempleo. Hay países en los que se reconoce que los mercados financieros constituyen un grupo que tiene intereses específicos, y no se quiere que dominen el consejo del banco central. Tampoco se permite la presencia de los mercados financieros. Sólo se acepta a aquéllos que tienen una opinión neutral.

La universidad es neutra. Como en cierto modo es a eso a lo que me dedico, me hace sentir algo incómodo hablarles de ello. Lo que hay que saber es que la independencia es posible en el marco de un mandato más amplio, en el de un banco central más representativo. En mi opinión, un banco central más representativo es más democrático y más independiente.

En los Estados Unidos tenemos un banco central independiente, más democrático que en Europa y que en algunos países. Dos veces por año el responsable del banco central debe presentar un informe de actividades ante el Congreso. Y las cosas no terminan ahí. En un famoso discurso, un ex responsable de la Reserva Federal dijo: "El Congreso nos creó, el Congreso puede destruirnos".

En otras palabras, sin duda el banco central estadounidense tiene sensibilidad política a pesar de su independencia. Si permitiera que el desempleo se desbocara, su carta sufriría un cambio. Eso sería ineluctable, dado que actuar de esa forma sería antidemocrático. La Reserva Federal, por lo tanto, si bien es independiente, es muy sensible en términos políticos, mucho más que gran número de bancos centrales, en especial el Banco Central Europeo.

Por otra parte, hay que tener en cuenta algo bastante desafortunado: que los directores de los bancos centrales tienen infinidad de competencias pero que, en realidad, las mismas no existen. En la mayor parte de los países, no son necesariamente los mejores economistas los que ocupan los mejores lugares para emitir opinión en materia de macroeconomía. El resultado de todo eso es que muchos bancos centrales no producen estabilidad ni crecimiento.

Si se observa el caso de diferentes países, se percibe que, la mayor parte de las veces, los bancos centrales independientes que hacen hincapié en la inflación lograron una cosa: reducir la inflación (de no haberlo conseguido, la situación sería aterradora).

La cuestión, sin embargo, es saber si se aceleró el crecimiento. ¿Aumentaron los sueldos? ¿Bajó el desempleo? ¿El desempeño real es mejor? 


Joseph E. Stiglitz
Diario Clarín
 

Joseph Stiglitz. PROFESOR DE ECONOMIA, UNIV. DE COLUMBIA. PREMIO NOBEL DE ECONOMIA

© Clarín y Le Monde, 2004. Traducción: Cecilia Beltramo

REVELAN EL CHE ERA DE ASCENDENCIA IRLANDESA


“El líder guerrillero le dijo que era descendiente de irlandeses y le comentó que sus ascendientes eran Lynches de Galway y que admiraba a los revolucionarios irlandeses que ayudaron a Irlanda a “sacudirse las cadenas del imperio”.



Cameron ha estado divulgando y promoviendo la idea de que “el doctor Che Guevara Lynch” -como le llaman sus seguidores en Irlanda- es “galwegiano”, descendiente de los Lynches y los Blakes, dos de las 14 tribus originarias de Galway, importantes familias de comerciantes que en el pasado rigieron la ciudad.

Según Cameron, Patrick Lynch emigró a Argentina a mediados de los años 1700 y se estableció en Buenos Aires. “Che es parte de la diáspora irlandesa”, asegura con orgullo.

El artículo del NYT hace notar que la abuela de Che Guevara, Ana Isabel Lynch, y su padre, Ernesto Guevara Lynch, dijeron en una entrevista en 1969 que “lo primero que se nota en las venas de mi hijo es que fluye sangre de rebeldes irlandeses”.



El New York Times publicó el 3 de julio un artículo con la firma de Maureen Dowd titulado “Guerrilla Gaélica” que demuestra por sí solo el grado de obsesión y pánico que aún provocan en la reacción la imagen, las ideas y la profundidad con que se inserta el ideario del Che Guevara en los pueblos, no solo del Tercer Mundo sino también de los países ricos de la periferia imperial.


En el artículo se habla de Bill Cameron, un entusiasta político local del Partido Laborista, miembro del Concejo de Galway City, población del oeste de la República de Irlanda, quien nunca imaginó verse involucrado en un conflicto internacional.

La historia, según la cuenta Bill Cameron, comenzó en 1960 cuando el avión en que viajaba Che Guevara de Moscú hacia Cuba hizo una escala técnica en el aeropuerto irlandés de Shannon, para reabastecerse de combustible y la estancia se prolongó algunas horas a causa de una intensa niebla.


Fue en tal circunstancia que el Che visitó brevemente un pub, característico bar británico, en la población costera de West Clare, cerca del aeropuerto.

Allí, Che fue atendido por un joven cantinero dublinés de nombre Jim FitzPatrick, quien dice haberle servido al Che aquella noche una copa de whiskey irlandés y haber sostenido con él un diálogo que lo impactó vivamente. El líder guerrillero le dijo que era descendiente de irlandeses y le comentó que sus ascendientes eran Lynches de Galway y que admiraba a los revolucionarios irlandeses que ayudaron a Irlanda a “sacudirse las cadenas del imperio”.


Cameron ha estado divulgando y promoviendo la idea de que “el doctor Che Guevara Lynch” -como le llaman sus seguidores en Irlanda- es “galwegiano”, descendiente de los Lynches y los Blakes, dos de las 14 tribus originarias de Galway, importantes familias de comerciantes que en el pasado rigieron la ciudad.

Según Cameron, Patrick Lynch emigró a Argentina a mediados de los años 1700 y se estableció en Buenos Aires. “Che es parte de la diáspora irlandesa”, asegura con orgullo.

El artículo del NYT hace notar que la abuela de Che Guevara, Ana Isabel Lynch, y su padre, Ernesto Guevara Lynch, dijeron en una entrevista en 1969 que “lo primero que se nota en las venas de mi hijo es que fluye sangre de rebeldes irlandeses”.

Cameron concuerda: Estoy seguro que el Che estudió las tácticas guerrilleras del I.R.A., de la misma manera que lo hicieron los rebeldes Mau Mau de Kenia.

Sin embargo, todo empezó a complicarse para Cameron a partir de que propuso la construcción del monumento en honor de Che Guevara o “nuestro Che”, como lo llama Cameron, quien, al fundamentar la propuesta, lo calificó de famoso hijo de Hibernia (Irlanda, para los antiguos romanos).


El pasado año, el Concejo aprobó con su voto la construcción del monumento en honor del Che y Cameron afirma haber recibido promesas de aportes para su ejecución de las embajadas de Argentina y Cuba en Dublín. “Estoy seguro que el monumento atraerá a visitantes de Latinoamérica”, auguró Cameron.

El arquitecto Simon McGuiness y el artista dublinés Jim FitzPatrick –que no es otro que aquel joven cantinero que en 1960 conversó con el Che en el pub de West Clare- realizaron un proyecto artístico tridimensional interactivo del monumento, llamado a constituir un “homenaje total al hombre, la imagen y el ideal, forjando tres planos en cristal de diferentes colores con la icónica imagen del Che, según McGuiness.

Cuando la prensa hizo públicos los planes acerca de la construcción del monumento, “se soltó el infierno”, dice Cameron.


En Washington, la ultrareaccionaria representante republicana por la Florida y presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara, Ileana Ros-Lehtinen, enfureció. Le envió un hosco mensaje al Primer Ministro de Irlanda, Enda Kenny, llamando al Che “asesino masivo y violador de los derechos humanos”. Se sumó la prensa corporativa a la ofensiva condenando el “monstruoso proyecto” hasta provocar que el Alcalde saliente de Galaway, y varios más en el Concejo, se retractaran alegando desconocimiento de las particularidades del proyecto, lo que determinó su paralización.


Cameron protestó, argumentando que no se debe permitir que Ileana Ros-Lehtinen y sus locos compinches sureños republicanos vengan, con su agenda miamense-cubana, a dictarnos como deben ser las cosas en la política de Galway.

Cameron ahora espera que el Concejo de Galaway reasumirá prontamente el proyecto del memorial al Che. “Lo esencial es que se conozca que el Che llevaba sangre irlandesa en sus venas y acerca de su conexión con Galway”, concluye.



Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

LA NUEVA CARA DE LA IZQUIERDA PARAGUAYA


El conductor de televisión Mario Ferreiro, precandidato presidencial del Frente Guazu


Después del golpe parlamentario que destituyó de la presidencia paraguaya a Fernando Lugo, este hombre de los medios mantiene su candidatura por la coalición de izquierda y pide pragmatismo y rapidez frente a un nuevo escenario político.

Mirando a cámara y con el tema “Let it Be” de fondo, el conductor de su programa de televisión de la mañana de un canal privado de Paraguay se dirigió sin rodeos a su audiencia: “Luego de treinta y dos años de haber ingresado a estos estudios para ser alguien en los medios, me despido para aceptar el generoso ofrecimiento de presentar una precandidatura a la presidencia”. El que hablaba ese día, 9 de abril pasado, era Mario Ferreiro, una cara voz tan conocida en Paraguay como la de Fernando Bravo en la Argentina. “La gente sabe quién soy: un ciudadano común con un pensamiento de izquierda”, decía mientras iban pasando imágenes suyas con un semblante más joven que sus actuales 52 años.
Hace tan sólo tres meses, Ferreiro se postulaba como uno de los seis precandidatos por el Frente Guazú (Guazú significa “grande”), un conglomerado de izquierda al que pertenece Fernando Lugo, el destituido presidente. Hoy, este hombre de los medios mantiene su candidatura y pide pragmatismo y rapidez frente a un nuevo escenario político. “El Frente Guazú debe reorganizar todas sus fuerzas progresistas. Antes teníamos un proyecto de alianza con el Partido Liberal Radical Auténtico, pero éste nos traicionó y entonces estamos en la búsqueda de ampliarnos con bases sociales y gremiales”, señala en diálogo con Página/12 desde Asunción.
La estrategia de los movimientos y agrupaciones de izquierda es la de consensuar una lista única en el Senado encabezada por Lugo. El ex presentador de televisión recomendó a sus correligionarios que por falta de tiempo sea Lugo y un equipo de cuatro personas quienes decidan el candidato presidencial. Eso, en caso de que Lugo finalmente no sea restituido en el cargo, posibilidad que el ex mandatario ha desestimado. Al respecto, Ferreiro ve por delante un camino con escollos: “Tendrían que votar su restitución los mismos parlamentarios que lo echaron. Los recursos que presentamos ante la Justicia ordinaria fueron ampliamente rechazados. Vamos a seguir luchando en otros niveles, por ejemplo ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos”.
Hace quince días, una mayoría de legisladores liberales, colorados y oviedistas condenó a Lugo en un juicio express a dejar la silla presidencial, acusándolo de mal desempeño de funciones y responsabilizándolo por un enfrentamiento entre campesinos y policías que dejó 17 muertos, cuya investigación aún no ha arrojado responsables.
Ferreiro, al igual que el ex obispo al momento de hacer oficial su postulación, no cuenta con una trayectoria política. Sus ideas políticas se remontan al Partido Revolucionario Febrerista (socialista). El nombre de esa formación refiere a la Revolución de Febrero de 1936 que dio paso al gobierno de Rafael Franco, en el que se aprobaron leyes sociales como la jornada laboral de ocho horas y se anularon aquellas que restringían la actividad política y sindical.
Hoy, el que se aferra a la presidencia es otro Franco: Federico. Nunca disimuló, sentado en el banco de vicepresidente, sus ansias de ocupar el cargo de Lugo. Lo enfrentó desde el comienzo. Y asumió en su relevo para evitar una guerra civil, según dijo con hipocresía. Es la estrategia de generar miedo. Ferreiro afirma que los paraguayos temen repetir las historias de violencia. Eso explicaría por qué Lugo acató la decisión del Congreso sin más y por qué se ven pocos focos de resistencia de las bases sociales. “Paraguay ha tenido una tradición de guerras civiles y golpes de Estado que está instalada en el inconsciente colectivo, venimos de abuelos y de padres que hablan de matanzas entre hermanos. Es muy difícil pedirle a la gente que se manifieste sin sentir aquel antiguo miedo de las grandes represiones”, afirma Ferreiro y agrega: “Por otro lado, hay una apatía generalizada a toda actuación política, en las encuestas se constata que la gente cree que, venga quien venga, todo va a ser igual”.
Como símbolo de estos tiempos, uno de los lugares en donde sí hubo manifestaciones en apoyo al presidente destituido fue en la sede de la Televisión Pública. “La gente entendió que era un espacio para defender frente a la concentración de medios”, destaca Ferreiro. “Pero ya está en manos de los golpistas y de a poco irán modificando la programación hacia una menos comprometida.” Ferreiro, un conductor de televisión que conoce la cocina de los medios privados, señala el potencial del canal del Estado: una emisora que llevaba tan sólo un año en el aire y que rompía con el relato masivo de descalificación a Lugo que proponían los sectores de derecha. Ferreiro dice que estableció una posición de apoyo al proceso liderado por Lugo desde adentro de los medios corporativos privados. Fue también columnista del conservador diario ABC Color. Desde esos espacios dijo que respeta el proceso político de Venezuela, siendo que Chávez hace tiempo se volvió una obsesión de la derecha paraguaya.
Ferreiro propone una ley de medios como la de Argentina. “Es el debate que tendría que darse en Paraguay: la única forma de contestar a ese relato masivo de un solo sector es democratizando los medios. ¿Si estamos cada vez más lejos de esa discusión? No lo creo. Hay un sector de la población que va a votar por las propuestas progresistas y va a permitir que ese debate llegue al Parlamento.”
El ex comunicador es el mejor posicionado en la interna del Frente Guazú, que comparte con Miguel López Perito, ex jefe de Gabinete; Esperanza Martínez, quien fuera ministra de Salud; Fernando Camacho, presidente del partido Encuentro Nacional; Luis Bareiro Spaini, ex ministro de Defensa, y Sixto Pereira, senador del movimiento Tekojoja. Un sondeo de la consultora Ati Snead, publicado por el diario Ultima Hora el 29 de mayo, mostró que Ferreiro lideraba las preferencias con un 42,7 por ciento de apoyo, mientras que López Perito se ubicaba en segundo lugar, con un 7,1 por ciento de respaldo.
Las autoridades del Tribunal Superior de Justicia Electoral afirmaron por estos días que las elecciones previstas para abril de 2013 no serán adelantadas. Si resulta el candidato del Frente Guazú, Ferreiro deberá competir con el más probable ganador de las primarias liberales, Blas Llano (presidente del partido), y el hombre que más suena entre los colorados, el empresario ganadero Horacio Cartes.

Página12


PIDEN A DANILO CONSTITUIRSE EN MOTOR Y GUÍA DE LA REVOLUCIÓN SOCIAL Y MORAL


Monseñor Jesús María de Jesús Moya. Fuente externa.
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Exhortan a Danilo constituirse en motor y guía de revolución social y moral
SAN FRANCISCO DE MACORIS. El Consejo Regional de Desarrollo (CRD) declaró hoy que el  presidente electo, Danilo Medina, tendrá  por tarea y responsabilidad constituirse, a partir del 16 de agosto, en el motor y guía de la transición generacional y de la revolución social y moral, para impulsar sobre bases firmes el desarrollo y la justicia social que requiere el país
Asimismo, el organismo de desarrollo sostiene que corresponderá al nuevo mandatario, aglutinar los liderazgos nacionales y los regionales por medio de un proceso de concertación sincero y patriótico, para incrustar nuestra  nación  en la  economía de las altas tecnologías y  para eficientizar el  rol que está llamada a jugar  en la solución de los problemas alimenticios que afectan al mundo.
El CRD, que tiene entre sus principales ejecutivos a Ysócrates Andrés Peña Reyes, Jaime Antonio Marizán y Monseñor Jesús María de Jesús Moya, resalta que dichos propósitos conducirán a Medina  a propiciar cambios profundos en los diferentes estamentos estatales, para que cumplan sus cometidos en las transformaciones que necesita el Estado y la sociedad dominicana.
La entidad considera que, para impulsar el proceso, el presidente entrante deberá proponerse  tomar  medidas enérgicas y valientes,  que permitan  al país cobijarse bajo la sombra de  un árbol  de larga vida que le proteja de la corrupción y de los demás males que le han estancando.
Indica que el nuevo gobierno deberá tener por encomienda esencial asumir medidas efectivas para eliminar  la mala cosecha que  ha engendrado desde la fundación de la República hasta la época, que las entidades estatales hayan sido dirigidas y  manejadas como patrimonios particulares de sus incumbentes y de personas allegadas o vinculadas.
La organización, que agrupa personas de las provincias del Nordeste y el Cibao central, concluyó señalando, que  las grandes presiones sociales que engendrarán las exigencias  del progreso social y la necesidad de lograr un mejor papel del Gobierno central en el proceso de desarrollo, serán factores que facilitarán los cambios que están llamados a producirse en el curso del nuevo gobierno

(tomado del Hoy)

sábado, 14 de julio de 2012

NOAM CHOMSKY:"LO QUE HAGAMOS O DEJEMOS DE HACER DETERMINARA EL FUTURO DE LA HUMANIDAD"

La Carta Magna es el destino, nuestro destino




Sucesos recientes marcan una trayectoria amenazadora, en forma suficientemente clara, que quizá valga la pena ver hacia el futuro unas cuantas generaciones, hasta el aniversario milenario de uno de los grandes hitos en el establecimiento de los derechos civiles y humanos: la creación de la Carta Magna, la cédula de las libertades inglesas que le fue impuesta al rey Juan en 1215.
Lo que hagamos ahora mismo o dejemos de hacer determinará qué tipo de mundo recibirá al aniversario. No es una perspectiva atractiva –en buena parte porque la Carta Magna está siendo desgarrada frente a nuestros ojos.
La primera edición académica de la Carta Magna fue publicada en 1759 por el jurista William Blackstone, cuya obra fue una de las fuentes de la legislación constitucional de Estados Unidos. Fue intitulada The great charter and the charter of the forest, siguiendo las prácticas previas. Ambas cartas son altamente significativas hoy día.
La primera, la Carta de las Libertades, es generalmente reconocida como la piedra toral de los derechos fundamentales de los pueblos de habla inglesa –o como expresó Winston Churchill, en forma más amplia, la carta de cualquier hombre que se respete así mismo en cualquier tiempo y cualquier tierra.
En 1679 la carta se vio enriquecida por la ley de habeas corpus, oficialmente llamada una ley para mejor aseguramiento de la libertad del sujeto y para prevenir el encarcelamiento allende los mares. La versión moderna, más severa, es llamada rendición –encarcelamiento con fines de tortura.
Junto con buena parte de la legislación inglesa, la ley fue incorporada a la Constitución de Estados Unidos, la cual afirma que el auto de habeas corpus no será suspendido salvo en caso de rebelión o invasión. En 1961, la Suprema Corte de Estados Unidos dictaminó que los derechos garantizados por esta ley fueron considerados por los fundadores como la más importante salvaguarda de la libertad.
Más específicamente, la Constitución garantiza que ninguna persona (será) privada de vida, libertad o propiedad sin el proceso debido de la ley (y) un juicio rápido y público por sus pares.
El Departamento de Justicia explicó recientemente que esas garantías han quedado satisfechas por deliberaciones internas en la rama ejecutiva, como informaron Jo Becker y Scott Shane a The New York Times el 20 de mayo. Barack Obama, el abogado constitucional de la Casa Blanca, estuvo de acuerdo. El rey Juan hubiera asentido con satisfacción.
El principio subyacente de presunción de inocencia también ha recibido una interpretación original. En el cálculo de la lista de ejecución de terroristas del presidente todo varón en edad militar en una zona de ataque es contado, de hecho, como combatiente, a menos que haya conocimiento póstumo que pruebe su inocencia, explicaron Becker y Shane. Esta determinación de inocencia posterior al asesinato es suficiente, actualmente, para mantener este principio sagrado.
Esto es sólo una muestra del desmantelamiento de la carta de todo hombre que se respete a sí mismo.
La Carta del Bosque que la acompaña es quizá incluso más pertinente hoy día. Demandaba protección del pueblo bajo o vulgo por el poder externo. Ese vulgo era la fuente de mantenimiento para la población en general –su combustible, sus alimentos, sus materiales de construcción. El Bosque no era la tierra llana. Era tierra cuidadosamente nutrida, mantenida en común, con riquezas disponibles para todos, preservada para generaciones futuras. Para el siglo XVII, la Carta del Bosque había caído víctima de la economía de materias primas, de la práctica del capitalismo y de la moralidad. Ya no protegida por cooperativas y por su uso, los comunes estaban restringidos a lo que no podía ser privatizado –una categoría que sigue reduciéndose ante nuestros ojos. El mes pasado, el Banco Mundial decretó que la multinacional minera Pacific Rim puede proceder en su caso contra El Salvador por tratar de preservar tierras y materias primas y comunidades contra la altamente destructiva minería de oro. La protección ambiental privaría a la compañía de ganancias futuras, un crimen según las reglas del régimen de derechos de inversionistas mal llamado libre comercio.
Éste es sólo un ejemplo de las luchas que se libran hoy en buena parte del mundo, algunas con violencia extrema, como en Congo, rico en recursos, donde millones de seres humanos han sido asesinados en años recientes para asegurar una reserva amplia de minerales para teléfonos celulares y otros usos, y, por supuesto, amplias utilidades.
El desmantelamiento de la Carta del Bosque trajo consigo una revisión radical de cómo los comunes son concebidos, capturada en 1968 por la influyente tesis de Garret Hardin, que asegura la libertad en los comunes nos causa ruina a todos, la famosa tragedia de los comunes. Lo que no es de propiedad privada será destruido por la avaricia individualista. La doctrina no carece de ser desafío. Elinor Olstrom ganó el Premio Nobel Memorial en Ciencias Económicas en 2009 por su trabajo para mostrar la superioridad de los comunes administrados por sus usuarios.
Pero la doctrina tiene fuerza si nosotros aceptamos el principio implícito de que los seres humanos están ciegamente impulsados por lo que los trabajadores estadunidenses, en la aurora de la revolución industrial, llamaron el nuevo espíritu de la era, obtener riqueza olvidándose de todo menos de uno mismo –doctrina que ellos condenaron amargamente como destructiva, ataque contra la naturaleza misma del pueblo.
Enormes esfuerzos se han dedicado desde entonces a inculcar el nuevo espíritu de la era. Grandes industrias dedicadas a lo que el economista político Thorstein Veblem llamó fabricar deseos –dirigir a la gente a las cosas superficiales de la vida, como el consumismo de modas” en las palabras de Paul Nystrom, profesor de mercadotecnia de la Universidad de Columbia.
De esa forma la gente puede ser atomizada, dedicada sólo a la búsqueda de ganancia personal y alejada de esfuerzos peligrosos, como pensar por su cuenta, unidos y desafiar a la autoridad.
Es innecesario pensar en los peligros extremos planteados por un elemento central de la destrucción de los comunes: la dependencia de combustibles fósiles, que plantea un desastre global. Se puede debatir acerca de los detalles, pero hay escasas dudas serias de que los problemas son demasiado reales y que en la medida que posterguemos su solución más terrible será el legado que dejemos a las próximas generaciones. La reciente conferencia de Río+20 es el esfuerzo más reciente. Sus aspiraciones eran pequeñas y su resultado irrisorio.
A la cabeza en enfrentarse a esta crisis, a lo largo del mundo, se encuentran las comunidades indígenas. La posición más firme ha sido tomada por el país que ellos gobiernan, Bolivia, el país más pobre en Sudamérica y, durante siglos, víctima de la destrucción de sus ricos recursos por occidente.
Después del ignominioso colapso de la cumbre de cambio climático global en Copenhague, en 2000, Bolivia organizó una cumbre de pueblos con 35 mil participantes de 140 países. La cumbre hizo un llamado para la severa reducción de emisiones y una Declaración de Derechos de la Madre Tierra. Ésa es una demanda clave de las comunidades indígenas de todo el mundo.
La demanda es ridiculizada por los occidentales sofisticados, pero a menos que podamos adquirir algo de la sensibilidad de las comunidades indígenas es muy probable que ellos rían al último –una risa de amarga desesperación.

Noam Chomsky

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/07/08/index.php?section=opinion&article=026a1mun


 


Héctor Lachapelle: Héroe militar y héroe social  
(3)




Héctor Lachapelle Díaz participó en todas las batallas del Frente Constitucionalista:
-El primer combate con tropas de la Policía Montada, cuando se iniciaba el movimiento, el mismo 24 de abril;
-La batalla del Puente Duarte, encabezada por Francis Caamaño y Montes Arache;
-La toma de la Fortaleza Ozama, a bordo del único tanque de guerra de los “Rebeldes” tomado por él en Villa Francis-ca, operación que dirigió el mayor Juan María Lora Fernández;
-El intento de toma del Palacio Nacional, junto a su comandante Rafael Fernández Domínguez;
-Los combates del 15 y 16 de Junio, contra las tropas de intervención norteamericanas; y
-La batalla del Hotel Matun, de Santiago.

Fuera de esos combates, que se llevaron a cabo con fiereza y muchas bajas de lado y lado y víctimas de la población civil, en la Revolución del 65 sólo se combatió en la zona norte de Santo Domingo, sobre todo en los alrededores del cementerio de la Máximo Gómez durante la llamada “Operación Limpieza” ejecutada por los guardias del Cefa con logística de los marines norteamericanos.
En cada uno de esos escenarios el joven capitán Lachapelle exhibió un valor espartano y se lució en cada batalla, en el manejo de las armas, impartiendo instrucciones y estableciendo estrategia de combate.
En varias ocasiones he dicho que después de la Revolución cada combatiente contó hazañas a su manera. Y en tono de broma digo que de esa Revolución salieron más héroes que de la invasión de Normandía en 1944 cuando 250 mil soldados iniciaron la mayor movilización militar de la historia en el Noroeste de Francia en el avance final de los aliados contra el Eje del Tercer Reich.
Pero las historias de ese pequeño grupo de oficiales de 1965 ñCaamaño, Fernández Domínguez,  Montes Arache, Lora Fernández, Peña Taveras, Hernando Ramírez, Lachapelle, entre otros de menor rango y similar valorñ, han quedado registradas como auténticos actos de heroísmo.

Lachapelle en el tanque
Seis días después de iniciadas las hostilidades, el 30 de abril, el alto mando constitucionalista dispuso la toma de la fortaleza Ozama, donde estaban acantonadas las tropas policiales más represivas de la época, denominadas cascos blancos.
Lachapelle era el segundo al mando de esa operación, cuyo comandante era el coronel Juan María Lora Fernández, quien caería luego en la batalla del Matun. Rodeados durante días en el fortín colonial, con muy escasa alimentación y el agua racionada, los “cascos blancos” estaban comandados por el coronel Valentín Despradel Brache.

Resistieron por muchas horas el hostigamiento constitucionalista. La ocupación de la fortaleza se hacia difícil no sólo por la dura resistencia, sino también por el alto enverjado del recinto. Es en esa situación que aparece el capitán Lachapelle a bordo del tanque de guerra y desde la Padre Billini con  calle Hostos hizo un certero disparo que abrió un enorme boquete en la pared frontal, por donde pudieron entrar abriendo fuego los soldados y civiles constitucionalistas que en cuestión de horas tomaron la fortaleza.
Casi todos los policías se rindieron y fueron arrestados, pero otros, entre ellos su comandante Despradel Brache, se lanzaron al río Ozama y lograron salir a salvo en la orilla contraria. Despradel llegó herido de bala, otros oficiales y alistados murieron ahogados o alcanzados por las balas que les disparaban los constitucionalistas mientras nadaban tratando de salvarse.
Lachapelle también participó de forma muy activa en los combates del 15 y 16 de junio, cuando las tropas norteamericanas intentaron ocupar la zona constitucionalista utilizando su masivo poder de fuego. Fueron dos días de duros combates, día y noche. Y las tropas interventoras no pudieron avanzar mas que dos cuadras por la zona de San Antón.

La guerra y la paz
Lachapelle hizo la guerra, pero también firmó la paz. El 30 de abril suscribió el cese al fuego junto al coronel Caamaño, al coronel Montes Arache y a Héctor Aristy, el teniente coronel Rogelio Jiménez Herrera y Héctor E. Conde, junto al nuncio Emmanuel Clarizzio, el embajador norteamericano W. Tapley Bennett, Elías Wessin y Wessin y Bartolomé Benoit.
También firmó el “Acta de Santo Domingo”, el 5 de mayo, ratificando el acuerdo de cese de fuego, junto a los coroneles Caamaño y Montes Arache, Héctor Aristy, el mando militar de San Isidro y los mediadores diplomáticos y de la Iglesia Católica. Lachapelle no se retiró nunca de la línea de operaciones. Desde la batalla del puente Duarte hasta el día del cese final de las hostilidades, se mantuvo en el puesto de mando de la avenida Duarte con Barahona, al lado de Montes Arache, nariz con nariz con los gringos.

El lunes contaré su vida en el exilio después de la Revolución. Porque si alguien lo ha olvidado, Francis Caamaño “desapareció” de su casa en HolandaÖ Y lo invitó a que se fueran juntos a entrenarse a Cuba.
Pero Héctor Lachapelle nunca creyó en el foquismoÖEsa es otra parte de la historia.

"DANILO ES SU ULTIMA ESPERANZA"


La esperanza Danilo
Aristófanes Urbáez
elroedor2045@hotmail.com
“La historia no vuelve atrás nunca, como no vuelve atrás la vida”.
                                                                                      -Juan Bosch- 
Algunos compañeritos del PLD me preguntan dónde encuentro las citas de Bosch. Les digo que están en su ideario, en cualquier escrito; y a los más osados les digo ahora, que no conozco un doctrinario tan extraordinario como “mi caudillo” don Juan, que se pueden extraer enseñanzas, sentencia y citas desde antes de ser conocido como escritor; cuando era anodino y junto a un puñado de dominicanos brillantes, previo lo que venía tras el advenimiento de Trujillo al Poder; de sus primeros escritos, como el cuento “La mujer” y su formidable librito “Indios, leyendas históricas”, hasta el último párrafo que escribió en vida. He oído de la condición de Alzheimer en García Márquez, pero no tuve familiar que lo sufra y sólo tengo conocimiento libresco de ese mal: primero se deteriora “la memoria inmediata”, y luego se va dañando el “disco duro”. Hablaba con don Juan ya “picado” por la enfermedad, pero aunque borraba hechos recientes su memoria histórica estaba intacta (además, con discreción, no lo atiborraban de información). Se acordaba de sus libros, de la historia del PLD, del país, mantenía el sentido del humor. A su secretario personal  le puso el nombre de “Dios-me-dé” (Diómedes); y reaccionó ante la mentira de un mitómano, como reaccionaba siempre.
2.- Yo,  ¡Pipino!
Eso, por un lado. Debo decir, además, que desde hace tiempo (siendo joven), me aparté de las vanidades de este mundo, a fuer de sor Juan Inés, San Juan de la Cruz, Séneca, Epicuro, Sócrates, Montaigne, Voltaire, Sófocles, Esquilo, Jesucristo, Bosch, y mi vieja Empera (¡jamás se compró un vestido para una fiesta!). Sí peleo, lucho y me indigno cuando me entero de alguna exacciones o perrería. Tal vez tendré alguna forma de locura tipo Edgar Alan Poe ((“La gente cree que la bebida me induce a la locura, pero es al revés: es la locura que me induce a beber”); aunque, en mi caso, no bebo, ni soy beodo, y aplaudo a los que no  beben, como Leonel, Danilo, Hatuey, Jochy Santos, Domingo Bautista, etc. (los que lo hacen, también es su derecho). De Manera consciente callo, pero no miento nunca; me indignan las cosas mal hechas y desprecio a los farsantes. Creía que eran virtudes, pero para alguna gente son defectos. Lo siento, no puedo cambiar.

3.- Le vine a decir a Danilo
Y he llegado hasta aquí para decirle a Danilo que de mayo para acá he oído a más de 50 personas (¡adelante, encuestólogos!) decir que “Danilo es su última esperanza”. Hay un descreimiento general en que los políticos puedan ser eficientes (aunque eso es viejo); pero algunos me han dicho que esta es la última, y uno me dijo en 2004: “¡Este voto va por Leonel y jamás voto por nadie!”. Eso realmente me da pena: hay una crisis de paradigmas, pero más que eso, una crisis de descreimiento, una crisis ética global como nunca antes. ¡El mundo se pudrió! Otros me han dicho que por yo como soy, es que los peledeístas no quieren saber de mí, que mejor observe y me calle. Nunca he practicado el refrán español de “¡Échame pan y llámame perro!” Nunca he comido presidentes (a Carlitos y a Robert) y aquí estoy. Enriquillo Sánchez y don Ramón Fond-Bernard me aconsejaron que a los presidentes sólo se les habla de que “el gobierno va bien” y “los chismes de los funcionarios”. ¡Jamás diré que veo bien, lo que me parece mal! “Danilo es la última esperanza”. Quisiera, como el general José Estrella, en Santiago (que era “El ojo” Trujillo), ser el “ojo” de Danilo. Pero no puedo, ni siquiera lo he felicitado (no hay brecha). ¿Para qué? Los buenos, Danilo, ¡esperan por ti!

4.- Celso debe cesar
El Lic. Celso Marranzini tiene 3 años en la CDEEE. Llevémonos de don Rafael Herrera: los problemas no se resuelven criticando, sino aportando. Pero, ¿qué es lo que uno va a aportar? Me sorprendí cuando quitaron a Radhamés Segura, que fue el tiempo en que mejor se estaba comportando la electricidad. Pero Radhamés adoptó una línea ñal menos este escribano lo notóñ de explicarle al pueblo la causas de las crisis cíclicas; y tal colmo Celso, ase-guraba que el problema no era la matriz de generación, sino los costos de los combustibles (U$150 barril); pero el barril ha bajado y a mí me aplicaron, sólo en junio, 3 mil pesos de aumento apenas. Siempre lo hemos dicho (le han pasado toda la electricidad a Falconbridge y a la Barrick); pero como han explicado Rolando Reyes y Ortega Tous, estamos ante un delito de lesa humanidad. ¿Y cómo una planta de carbón vende el kilo/hora al doble de Puerto Rico pero asume, y la CDEEE lo acepta, que aquí usa diesel? Celso nos habla de avances y de que hemos economizado. ¿Qué? ¿Lo sentimos en el bolsillo? ¿Y uno ‘puede’ sustituir la realidad? ¿Y qué es eso de que en el 2010 debimos pagarla a tanto y nos economizamos tanto? ¿Quién se los economizó en apagones? No, quien “economizó” fue quien se llevó U$500 millones este año, se endeudó el país que perdió U$1,200mm, endeudándose en dólares. Los que roban:  8%; y los IPPs se ganan 25%. La Cogentrix se paga apagada. No, FMI, BID, mister Labrado (que usted sí que nos ha ayudado), lo primero es que Celso se largue porque dijo el miércoles en El Nacional, que la luz se iba 8/h al día a quienes no pagan; yo pago, me dieron 4 apagones y a Los Mameyes tienen 2 semanas que apenas llega. Es mentira. Lamento en el alma que mi presidente Leonel no haya resuelto esto, y lo de la Barrick. Me duele. ¡Ave, César!   

EL DUARTE DE MIGUEL NÚÑEZ

DANIEL BALCÁCER: EL DUARTE DE MIGUEL NÚÑEZ

De  Juan Pablo Duarte  solo se conoce una fotografía hecha en  Caracas  en 1873 cuando el patricio contaba con 60 años de edad.  A...